miércoles, 15 de abril de 2009

PICHONES CON ARROZ


Soy un hombre de gustos simples, amante de los placeres sencillos, y por eso cada vez que puedo organizo con mis amigos una comida para degustar los deliciosos platos típicos de Castilla o de donde sea. A veces montamos una excursión gastronómica, como la última a Portugal, el sábado, o tantas que hemos hecho a diferentes puntos de España. Pero lo normal es que, guiado por mi instinto carnívoro, yo escoja algún sitio típico de mi ciudad, fije una fecha para el festín y mande un email a toda la peña para que se apunte el que quiera.

Este jueves elegí para cenar un famoso restaurante especializado en guisos de caza que recordaba perfectamente de las Bodas de Plata de mis padres. ¡Como para olvidarse de aquellas fabes con almejas y aquella perdiz estofada que me metí entre pecho y espalda! Pero como me quedó mucho trauma con los pichones con arroz, me juré a mí mismo que volvería y, aunque once años después, he cumplido mi promesa en compañía de unos cuantos gourmets especializados, entre los que desgraciadamente (no se lo perdonaré jamás) no se encontraban los glotones Veneficus y Leonardo.

Tras unos entrantes dignos y muy bien presentados, y una toma de contacto importante con el vino de la casa (dos botellas casi sólo para dos, que las tías ya se sabe…), apareció la bandeja con los palominos en arroz, guisados con liebre o conejo de monte, al gusto del consumidor. Nosotros dijimos liebre y no nos equivocamos: un sabor bravío y poderoso matizado con el arrocito y resaltado con unas buenas guindillas nos dejó el estómago temblando, sin casi valor para afrontar unos postres de campeonato.

A ver la próxima por qué palo nos decantamos. Aceptamos todo tipo de sugerencias.

6 comentarios:

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Si es que está hecho usted todo un burgués sr. Neri. ¡Qué lejos quedan aquellos caminos de Santiago en los que usted nos "delitaba" con ese arroz tan diferente que que cocinaba con su receta especial!

Francamente no me hace mucha gracia el arroz con pichones o, como se dice en estas tierras, con palominos. Precisamente surgió el tema ayer en una conversación, recordando mis "cacerías" adolescentes con la escopeta de perdigones neumáticos, o las rafias a mano que organizaba de vez en cuando en una panera de mi pueblo: lográbamos bastantes palomas que casi nunca me comí porque no me gustaban. De hecho, mi madre y mi abuela no podían ver que llegáramos con una bolsa repeta de estas aves que, posteriormente, ellas tendrían que pelar (desplumar).

Lo mismo sucede con las liebres: tienen una carne tan negra que me recuerdan a una rata grande una vez despellejadas. Donde esté un buen chuletón o un lechazo de la Ribera del Duero (pero regado con Rioja) que se quiten todas esas cosas.

Lo que todavía tenemos pendiente es otra comida en "El Asturiano".

Veneficus dijo...

Si es que esas cenas tan carnales hay que dejarlas para otra época que no se caracterice por ayuno y abstinencia ...

sefo dijo...

No me digais el sitio que no pienso ir, que a mi esa carne tan oscura y tan fuerte no em gusta na de na. Tienen que aderezarla con algo y guisarla mucho para que pueda tragarse.

Embajador en el Infierno dijo...

Desde hace ya unos cuantos años se viene desarrollando en el Foro Santo Tomás Moro un hilo titulado Comidas tradicionalistas y politicamente incorrectas donde además de impresionantes recetas se da cuenta de numerosos restaurantes de los de verdad. Yo cuando estoy deprimido me paso un rato leyendo ese hilo y se me pasan todos los males.

Aprendiz dijo...

Pues yo sinceramente no hubiera probado bocado del plato de la foto, con lo delicadita que soy con la comida.., aunque tiene buena pinta (para el que le guste claro).

A mí que no me saquen del pollo o del cerdo... aunque probé un día la perdiz y me gustó mucho.

Como pides sugerencias, sólo te puedo recomendar el restaurante Orellana Perdiz, en La Carolina (Jaén). Sinceramente no he ido nunca, pero el dueño me invitó en una ocasión a un plato de perdiz, que estaba exquisita, y qué menos que hacerle publicidad por ese gesto amable que tuvo.

ignatus dijo...

Neri, no me atrevo a sugerirte nada, pues yo salgo más bien poco y a mí me vale con ir a comer el menú de "Los Zagales" (que no es que esté mal, pero sí muy visto).

No obstante sí recuerdo con gusto "Le Dolmen", pequeño restaurante (muy pequeño) que está por las Batallas, pegado a la Esgueva, donde te ponen una piedra caliente y te haces tú la carne. A la gente eso le gusta; a mí me encantaron las patatas gratinadas que ponen antes. El pero es que hay que reservar con antelación (no vale dos días antes).

Y si lo que mola es la carnaza, hay una argentino ("Pampa y Tango" se llama) donde sirven bien las vacas. Está en las Francesas así que de paso se puede visitar la exposición que dice Meletea. Cuando pides "costilla", te sugieren que mejor pidas "vacío", y hay que hacerles caso. Si sólo se quiere probar algo, en la barra suelen tener alguna especialidad cárnica potente.

Y si tienes menos de 5 años, igual te regalan una vaca de espuma de juguete, cuyas orejas son facilmente arrancables y tragables, y que tienen la virtud de salir de tu cuerpo enteras y sin procesar.

Eso sí, no sé qué noche de entresemana, hay espectáculo en directo de baile argentino. Advertidos quedáis.

Saludos.