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jueves, 29 de septiembre de 2016

EL ZOCO

"Le ocurría siempre. Se le agitaba la respiración y se ponía a la defensiva cada vez que se le acercaba un político. No le hacían falta más que unos minutos de conversación para identificarlos, poco importaba que llevaran uniforme o vistieran de paisano, que fueran hombres o mujeres, que tuvieran cargos o los desearan. Entre ellos, se sentía como una extranjera en un zoco, un enorme mercado de intangibles, donde todo era negociable, donde no comprabas si no vendías, y de donde siempre salías con la sensación de que te habían tomado el pelo y encima les habías dado las gracias." 
 
Dispara a la luna (2016), de Reyes Calderón.

viernes, 5 de agosto de 2016

DONALD TRUMP

¿Por qué la prensa llama siempre "el magnate" al candidato republicano a la Casa Blanca?

De Donald Trump tengo muy poco que decir. Hay algunas opiniones del histriónico candidato republicano a la Casa Blanca, descendiente de inmigrantes, que no me parecen mal, y otras muchas con las que estoy en total desacuerdo. Además, como ya he comentado alguna vez, cuando analizo cualquier asunto de política extranjera mi opinión suele ser muy distinta según lo haga desde la óptica de los intereses españoles o me ponga en la piel de los ciudadanos del país en cuestión, en este caso de los estadounidenses.

En todo caso, lo que parece indiscutible es que los medios de comunicación internacionales han orquestado una tendenciosa y machacona campaña en contra de este candidato. Y de toda esta campaña (que no se entiende en ningún medio que aspire a dar una mínima apariencia de objetividad y todavía menos en los mass media no americanos) lo que más me asombra es la insistencia en llamar “magnate” a The Donald. En particular a la prensa española no se le cae este adjetivo de la boca cada vez que se refiere a él. En la mayoría de los informativos, noticias o columnas de opinión elaborados en nuestro país el nombre de Trump aparece recurrentemente precedido por el apelativo “magnate” y, también con muchísima frecuencia, por “multimillonario”.

En mi opinión, no procede en absoluto que la prensa haga explícita y continua referencia a la condición socioeconómica o profesional de un candidato a la presidencia del gobierno de un país. Por supuesto, tengo mis sospechas –por no decir certezas– sobre los motivos por los que a Mr. Donald no dejan de llamarle magnate a todas horas, sin venir a cuento, mientras que del resto de aspirantes al sillón del Despacho Oval no se dice ni pío sobre sus medios de vida, actividades económicas o condición social, empezando por la abnegada esposa Hillary Clinton, a la que los periodistas jamás llaman letrada, pese a su enorme prestigio durante años en el mundo de la abogacía.

Sin duda hay un punto de populismo barato en esta estrategia. Los medios saben muy bien que resaltar insistentemente la condición de multimillonario de un candidato, para más señas conservador, es una de las mejores maneras de desprestigiarlo ante unas masas envenenadas de igualitarismo y bastante predispuestas a repudiar, por pura envidia, a cualquier personaje mediático con una cuenta corriente holgada. Con esto no quiero decir, ni mucho menos, que los negocios, actividades y actitudes de este político en particular me merezcan la menor simpatía, pero estaremos de acuerdo en que, nos caiga mejor o peor, un rico tiene todo el derecho del mundo a presentarse a las elecciones, y en que no parece demasiado normal que las televisiones y los periódicos le apoden “el magnate” y no paren de sacar a colación su fortuna y su poder financiero. Además, lo de magnate, reconozcámoslo, tiene una intencionalidad añadida, pues coloquialmente este término equivale a mafioso.

Y ni que decir tiene que si en vez de un poderoso empresario del sector hotelero y del juego, el cabeza de lista hubiera sido un camionero o un humilde operario de una cadena industrial de montaje, los plumillas de la prensa no solo se habrían abstenido de recalcar este dato, sino que hubieran crucificado a cualquiera que osara llamarle obrero. Cualquier alusión a los orígenes, profesión o nivel cultural de un candidato pobre chocaría con un muro infranqueable de corrección política. El atrevido sería estigmatizado como clasista, elitista y fascista (en el mejor de los casos).

Pero no nos extrañemos. En esta democracia maravillosa, la política y el periodismo son así. Una manipulación, una estafa…  y un puto circo.

viernes, 27 de mayo de 2016

EL PP ORIGINAL


Hay un dato histórico muy curioso sobre el PP que hoy vamos a recordar. Todo el mundo sabe que en 1989 Alianza Popular decidió lavarse la cara para quitarse las legañas derechistas, virando hacia el centro y cambiando su nombre por el de Partido Popular (un partido unificado en vez de una federación de partidos como lo era AP). Pero de lo que casi nadie se acuerda es que ya había existido en España otro partido político con este nombre, concretamente en 1976.

Desde finales del primer tercio del pasado siglo, el adjetivo “popular” en política es la marca común de los partidos demócrata-cristianos europeos. Acordémonos de la Acción Popular de José María Gil Robles (1932). A grandes rasgos la democracia cristiana surgió como una táctica del empresariado y de los grandes propietarios agrícolas para participar en los regímenes liberales del período de entreguerras defendiendo sus intereses económicos. En nuestro país, en sus orígenes, este movimiento político tenía un fuerte componente populista, cierto tonillo beaturro y una herencia innegable del caciquismo decimonónico más pestilente.

Inaugurada en 1976 la llamada Transición, numerosos partidos de este jaez lucían el calificativo “popular” en su denominación legal. Uno de ellos fue precisamente el Partido Popular fundado por los ex ministros Pío Cabanillas padre († 1991) y José María de Areilza († 1998), que, insisto, no tiene nada que ver con la refundación de Alianza Popular en el 89.

Este primer PP, integrado por siete partidos regionales, tuvo un fuerte tirón debido a la popularidad e influencia de sus fundadores. Su primer congreso, en 1977, gozó de una amplísima cobertura mediática, similar a la del PSOE.

Sin embargo, como había un exceso de formaciones independientes democristianas, una auténtica sopa de letras que hacía inviable el reparto del pastel, muy pronto la mayoría de estos partidos se agrupó en dos grandes coaliciones. Los más conservadores en materia moral (Unión del Pueblo Español, Unión Social Popular, Acción Democrática Española, etc) fundaron la federación Alianza Popular, mientras que los más “progres” pergeñaron la coalición Unión de Centro Democrático, bajo el liderazgo del intrépido abulense que hoy da nombre al aeropuerto de Madrid. Entre estos últimos figuraban el Partido Demócrata Cristiano, El Partido Demócrata Popular, el Partido Liberal y el más logrero y repugnante de todos: el Partido Popular.

El Partido Popular era el que más peso tenía en la UCD, si bien su vicepresidente, Areilza, conde de Rodas, sostenía una pujante rivalidad con Suárez, que se saldó con el abandono de aquél. Pero Areilza fundaría entonces Acción Ciudadana Liberal, con la que, en coalición con Alianza Popular, obtendría un acta de diputado en 1979. En 1982 volvió a la UCD pero no logró salir elegido en las elecciones de ese año.

Cuando en agosto del 77 la UCD dejó de ser una simple coalición para convertirse en partido, aquel PP se disolvió para integrarse en el proyecto de Suárez. Por eso en 1989 Fraga pudo utilizar sus siglas abandonadas.

Por su parte, el otro fundador, el viejo Pío Cabanillas, fue diputado y eurodiputado por la UCD. Tras el hundimiento de esta formación, ingresó en el Partido Liberal (del que también formó parte Esperanza Aguirre), que acabaría integrándose en el Partido Popular en 1989. El ultraliberal Cabanillas fue el más importante asesor personal de José María Aznar.

Unos tipos idealistas y leales, como puede apreciarse. Con el armario atestado de chaquetas.

jueves, 14 de enero de 2016

EL BEBÉ DE CAROLINA


La fundadora y diputada de Podemos Carolina Bescansa llevó ayer a su bebé a la sesión constitutiva de las Cortes y, sin cortarse un pelo, lo amamantó en pleno hemiciclo. Incluso un bromista votó a la criatura como candidato a la presidencia del Congreso. Carolina ha declarado que “hay que favorecer que estas tareas dejen de ser un asunto privado que las mujeres tienen que resolver por su cuenta en la invisibilidad”. El episodio en general y la absurda declaración de la podemita en particular han merecido una reacción airada de gran parte de los españoles y el consabido revuelo mediático, al considerarse este comportamiento muy poco profesional, máxime cuando la Cámara Baja dispone de servicio gratuito de guardería desde hace diez años.

Yo no quito la razón a la gente cabreada, pues está feo eso de llevarse el churumbel al trabajo. Lo lógico es que una feminista tan concienciada como la Bescansa hubiera dejado al crío con su padre (en caso de saber quién es) para dar ejemplo de lucha comprometida en favor de la igualdad de género y contra el patriarcado machista que nos asola.

Lo que pasa es que a mí esta cuestión de la visibilidad y de la guardería no es la que más me preocupa, y pienso que las alarmas deberían haber saltado por otro motivo que parece haber pasado desapercibido a todo el mundo a pesar de su gravedad. Me refiero al hecho de permitir que un menor, un chiquillo inocente de pocos meses, acceda a un antro tan pernicioso como el Congreso. Igual que las autoridades competentes en materia de protección a la infancia actuarían de manera fulminante contra un padre o una madre que entrara con su niño pequeño en un bar de putas, en un espectáculo indecente o peligroso, en una timba de póquer o en un cónclave de bandidos, cabría esperar que ayer mismo se hubiera retirado a esta señorita la custodia de su hijo, pues es difícilmente imaginable un lugar más amoral y obsceno que el Congreso de los Diputados, un ambiente más sórdido y nocivo para un mocoso que el de este cubil de lobos, trileros y chorizos. 

domingo, 20 de diciembre de 2015

OPERACIÓN B.S.O. (43): JUNCAL


En un día como hoy, en que nuestra Patria se enfrenta a los más graves peligros, qué mejor que escuchar un buen pasodoble para afrontarlos con gallardía torera.  

En 1989, TVE estrenó Juncal, una serie magnífica protagonizada por Francisco Rabal, y escrita y dirigida por Jaime de Armiñán, sobre las andanzas de un viejo ex matador de toros sevillano que conserva intactos su gracejo, su galantería, su caradura y su pasión por las mujeres. Puede que muchos ya no se acuerden de las extraordinarias interpretaciones de Rabal, Fernán Gómez y Rafael Álvarez “El Brujo” (Búfalo), pero me apuesto lo que sea a que a todo el mundo le suena la sintonía del intro de este drama taurino, el pasodoble Juncal, escrito (música y letra) e interpretado por Vainica Doble, un dúo femenino nacido a principios de los 70 que jamás alcanzó fama comercial pero influyó notablemente en varios grupos de la movida madrileña y compuso la música de algunas películas y series de televisión muy conocidas, entre ellas Furtivos (1975), Con las manos en la masa (1984) y Celia (1993). 

Que la verbena de corruptos, embaucadores y logreros que hoy se celebra nos pille al menos disfrutando de un bonito pasodoble. Españoles… ¡valor y al toro!

viernes, 11 de diciembre de 2015

UN TERRIBLE DRAMA DE NUESTRO TIEMPO

Me ruega un lector que me haga eco de una dolorosa injusticia que atenaza nuestra sociedad para contribuir desde esta página a denunciarla y a concienciar a la ciudadanía de la necesidad de plantarle cara. Ya que La pluma viperina es un blog comprometido desde sus orígenes en la lucha contra toda clase de desafueros  y abusos, en especial con los más débiles, me presto con mucho gusto a hacer de altavoz de las víctimas de este drama, y pido a la vez a todos los viperinos afectados que sean valientes y compartan sus experiencias en la zona de comentarios. Entre todos podemos poner fin a esta iniquidad tan frecuente, por desgracia, en nuestro país.

El lector que demanda mi ayuda, un varón de 38 años que padece alopecia en un estadio muy avanzado, me explica que su mujer luce una larga y densa cabellera, y que, por este motivo, cada vez que acude a la peluquería a peinarse o a teñirse le cobran un sustancioso suplemento. Por el contrario, cuando va él a recortarse los cuatro pelos que aún le quedan en el cogote y en los laterales tiene que pagarle al peluquero exactamente lo mismo que un melenudo, sin descuentos de ningún tipo.

¿Cómo es posible que este atropello siga impune en un estado social y democrático de derecho? ¿Con qué legitimidad moral se manifiesta el  gremio de los peluqueros contra la subida del IVA del 8% al 21% cuando después no tiene empacho en insultar a sus clientes con este agravio comparativo? ¿En qué están pensando la OCU y el Defensor del Pueblo? ¿Para cuándo un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional?


lunes, 15 de junio de 2015

LOS CHISTES DE ZAPATA

El concejal Guillermo Zapata

Nada más constituirse el sábado el nuevo consistorio madrileño, Guillermo Zapata, el concejal de Cultura de la formación marxista Ahora Madrid, revolucionaba las redes sociales y se convertía en portada de todos los periódicos al salir a la luz dos polémicos chistes que publicó en su Twitter hace dos años, uno de ellos sobre las desventuras del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial, y el otro sobre la famosa víctima de ETA Irene Villa y las adolescentes Míriam, Toñi y Desirée, violadas y asesinadas en Alcácer (Valencia) en 1992. 

Socialistas y peperos llevan 24 horas exigiendo la cabeza del concejal y la Federación de Comunidades Judías de España, siempre con tan poco sentido del humor, ha emitido un enérgico comunicado de protesta.  Estos hebreos deberían aprender de Irene Villa, que ha demostrado su buenrollismo declarándose fan número uno de las chirigotas sobre el atentado en el que perdió las piernas.

El fallo de Guillermo Zapata no es su falta de sensibilidad. La mayor parte de la población (yo incluido) ha contado alguna vez algún chascarrillo un poco bestia, quizá no sobre estos temas concretos (sobre todo el segundo) pero sí sobre otros similares. Casi todos en algún momento hemos hecho en la intimidad bromas que, de hacerse públicas, nos habrían inhabilitado de por vida para ejercer un cargo representativo

Es más: yo he escuchado a personas que ostentan puestos de altísima responsabilidad política expresar, en una comida o tomando café en confianza, ciertas opiniones sobre los inmigrantes de Europa del Este y sobre los oriundos de determinada provincia de mi región que si llegaran a filtrarse les costaría el puesto. ¡Y que conste que yo estoy al 100% de acuerdo con dichos comentarios!

El mayor error de Zapata tampoco ha sido publicar estos chistes en una red social. Diariamente encontramos en Twitter o en Facebook multitud de barbaridades firmadas con nombre y apellidos. Y solo puede haber un motivo para que una persona suscriba con su identidad real unas chanzas tan políticamente incorrectas: que se trate de un mindundi desconocido cuyas opiniones se la traigan al fresco a todo el mundo. Y eso era precisamente Guillermo hace dos años: un don nadie anónimo que ni en sus mejores sueños podía imaginarse que llegaría a concejal de Madrid; un simple cineasta aficionado, bastante rojo, que podía permitirse escribir gratis cualquier parida.

La verdadera metedura de pata del nuevo munícipe es no haber cribado los mensajes de su cuenta de Twitter antes de presentarse a las elecciones del 24 de mayo, sobre todo teniendo en cuenta que el historial de todos y de cada uno de los concejales de esta candidatura de "unidad popular" respaldada por Podemos iba a ser mirado con lupa, con prismáticos y hasta con telescopio astronómico por los medios derechistas de toda España. 

No creo que por haber puesto estos chistes en la Red sea Zapata mucho más inmoral ni menos sensible que el resto de concejales del ayuntamiento de la capital de España. Me apuesto doble contra sencillo a que si alguien se pusiera a investigar, con la misma minuciosidad que se emplea con Podemos, los avatares de la vida privada de los candidatos del PP, del PSOE y no digamos de los recién aterrizados de Ciudadanos, empezarían a salir temas mucho más chuscos que lo del cenicero de los judíos y las niñas de Alcácer.

Este concejal barbudo de sugerente apellido y de aspecto, por cierto, tan poco saludable debería dimitir inmediatamente, pero no por cruel o por desaprensivo, sino por mentecato. Un sujeto incapaz de adelantarse a los mecanismos hipócritas del juego democrático y al celo detectivesco de sus enemigos no se merece dirigir el área de cultura de una ciudad de tres millones y medio de habitantes.

sábado, 23 de mayo de 2015

VOTO EN BLANCO, VOTO NULO Y ABSTENCIÓN




A ver si nos aclaramos:


VOTO EN BLANCO 

Votar en blanco es introducir en la urna un sobre sin papeleta.

En teoría representa la opción de aquellos votantes que, deseando participar en el proceso electoral, no se decantan por ningún partido. 

Se supone que muchos votos en blanco en un determinado país deslegitimarían a su clase política. 

Estos votos se computan como válidamente emitidos a efectos del escrutinio; suman en el total de sufragios sobre el que se calcula la distribución de escaños o concejales. Como para obtener representación en España es necesario un 3% de los votos válidos en las Elecciones Generales y un 5% en las municipales, en la práctica un porcentaje elevado de votos en blanco dificulta a los partidos minoritarios sacar representantes. Por lo tanto, votar en blanco en vez de abstenerse daña a los pequeños e indirectamente beneficia a los grandes.


ABSTENCIÓN 

Abstenerse es no ir a votar.

No todos los abstencionistas tienen las mismas motivaciones. La negativa a ejercer el derecho de sufragio puede implicar un desinterés por la política en general o por unas elecciones concretas, o bien una postura contestataria contra el modelo político vigente o el sistema electoral. 

Un alto índice de abstención deslegitima el modelo de participación y representación política existente en un país.

La abstención no tiene ningún efecto en el escrutinio. No beneficia ni perjudica a ningún partido.


VOTO NULO 

Consiste en introducir en la urna un sobre que no esté vacío pero contenga cualquier cosa diferente a una sola papeleta sin alteraciones (por ejemplo, meter dos papeletas, una raja de chorizo o una papeleta con tachaduras o nombres escritos. Sin embargo, el subrayado de algún candidato no anula el voto). 

Las consecuencias de votar nulo son exactamente las mismas que las de la abstención, ya que estos sufragios no cuentan para el escrutinio ni tienen ningún efecto electoral. 

Este tipo de “votos” está sobrevalorado, pues suele suponerse que expresa descontento con los políticos, cuando está demostradísimo que en prácticamente todos los casos se trata de errores involuntarios de votantes sin cultura y de tontos del pueblo. En cualquier elección la distribución del porcentaje de votos inválidos entre el medio urbano y el rural arroja las conclusiones tan políticamente incorrectas que todos os imagináis.

Así que votar de esta manera adrede es absurdo, incluso como protesta simbólica. La única explicación racional podría ser que alguien quiera acudir a las urnas (para constar como votante o ser visto ejerciendo su derecho, que no deber) pero no votar a nadie ni favorecer a los partidos mayoritarios votando en blanco, aunque es bastante dudoso que mucha gente se lo plantee de esta forma tan racional.

martes, 19 de mayo de 2015

EL QUIOSQUERO DE PODEMOS


Un aspecto muy interesante de Podemos y del que nadie habla es su hábil manejo de la titulitis crónica que padecemos los españoles. La organización comunista liderada por Pablo Iglesias junior dice abanderar a los desheredados por la crisis, a las familias sin recursos, a los inmigrantes más humildes, a los submileuristas y a los parados de larga duración, pero a la vez su imagen pública se fundamenta en gran medida en la brillantez del currículum de sus dirigentes. Podemos siempre aprovecha para resaltar, a la menor ocasión, la alta cualificación académica y profesional de sus líderes: doctorados, puestos en la Universidad, libros escritos, idiomas hablados… Esta estrategia, que, en principio, por elitista, podría parecer contradictoria con su sesgo social y populachero, es sin embargo muy inteligente. Iglesias y sus amigos saben muy bien que en este país los títulos y los rangos impresionan mucho al personal, que los españoles estamos dispuestos a digerir de mejor grado las enormidades de un marxista iluminado si este tiene dos carreras, una de ellas con Premio Extraordinario, y trabaja como flamante profesor en la Facultad de Ciencias Políticas, que si se gana la vida como técnico de lavadoras.

Pero a la hora de confeccionar las listas para las elecciones municipales y autonómicas de la semana que viene, estos izquierdosos recauchutados se han encontrado con el problema de que la gente de la calle tiene unos estudios y unos puestos de trabajo sensiblemente más cutres que los de Pablemos, Errejón y el gurú de Monedero. Se han dado cuenta de que en el rojerío no hay nivel, Maribel, y no les ha quedado otra que tirar de candidatos muy normalitos, entre ellos su aspirante a la presidencia de la Junta de Castilla y León, Pablo Fernández Santos, un humilde quiosquero de la capital leonesa.

No obstante, los líderes de la formación del redondel blanco sobre fondo morado han hecho todo lo posible por maquillar los currículos menos lucidos, obviando ciertos datos y resaltando otros. El caso del melenudo Fernández Santos es muy significativo. Desde sus primeras apariciones en público, este candidato se presentó como un joven de 38 años, licenciado en Derecho por la Universidad Complutense y “actualmente autónomo”. Así aparece literalmente en numerosas notas de prensa, entrevistas, y en la propia página web de Podemos. Ni que decir tiene que esta escueta información no tardó en despertar curiosidades y suspicacias, pues el uso de un concepto tan polivalente como “autónomo” evidencia la intención de camuflar la verdadera actividad profesional del sujeto, que no es otra que vender periódicos, pipas y Aspitos. El adverbio “actualmente” también tiene su miga, ya que intenta dar a entender (sin conseguirlo) que el señor Fernández posee una sólida formación jurídica y que solo de forma provisional se está dedicando a despachar chicles, regalices y revistas de cotilleo, una profesión muy digna, por cierto, pero que no acaba de encajar con la idea que quiere vender el camarada Iglesias de los integrantes de sus candidaturas.

Ahora en las últimas semanas, el quiosquero “revolucionario” ya ha salido en algunas fotos posando en su establecimiento, con las chuches y los coleccionables de fondo, aunque por lo visto ha dejado el negocio a cargo de un asalariado para poder centrarse en sus obligaciones electorales, igual que cualquier político de la casta.

Yo no tengo ningún inconveniente en que el dueño de un quiosco de prensa dé el salto (casi el vuelo) a la política regional. En cambio, viendo cómo han redactado la semblanza personal de su candidato, da la impresión de que Podemos es algo más reticente. Ya he dicho en otras entradas que la sensibilidad social, la ética, la inteligencia, las dotes de liderazgo y la capacidad organizativa que para mí deben caracterizar a un buen político no tienen que ir necesariamente de la mano de una titulación superior ni de una determinada trayectoria profesional. Lo que sí es cierto es que hoy en día, cuando poseer un título universitario está al alcance de cualquiera con un mínimo de interés, resulta un tanto chocante que una persona joven, despierta y con inquietudes sociopolíticas no lo haya obtenido. Igual que sorprende que un licenciado en derecho con las cualidades oratorias y la astucia que ha demostrado Pablo Fernández haciéndose con la dirección regional de un partido con tantas luchas intestinas, "prefiera" vender piruletas y recargar tarjetas de autobús a desarrollar una labor de horizontes más sugestivos.

En resumen, y aunque pueda sonar fatal, de un señor de casi 40 tacos que trabaja en el quiosco del barrio, poco nos interesa a los votantes que sea licenciado en derecho. Es un dato superfluo que no nos dice nada sobre sus conocimientos útiles. No es más que el nombre de un título que solo importa a los mandamases de su partido, tan obsesionados al parecer con el historial académico de sus afiliados.

domingo, 17 de mayo de 2015

REPÓRTESE, PROFESOR CASANOVA



Ando a la caza de varios libros que se han publicado con motivo del cuadragésimo aniversario de la muerte del General Franco. Uno de ellos es la ambiciosa (y voluminosa) biografía de Stanley Payne y Jesús Palacios, que regalé las pasadas Navidades y espero que ahora me presten. El famoso hispanista de la Universidad de Wisconsin, al que sigo desde hace años, es un experto en los regímenes autoritarios europeos del siglo XX. Le considero un historiador riguroso e imparcial de cuyos análisis politológicos he aprendido mucho, así que espero hincarle el diente a su tocho cuanto antes.

También tenía pensando hacerme con otra obra de la que no deja de hablarse últimamente: 40 años con Franco, dirigida por el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza Julián Casanova. Sin embargo, he cambiado de opinión nada más leer la entrevista a este señor publicada en el último número de la revista Historia y vida. 

Lo que más me espanta de los historiadores de izquierdas de este país son sus esfuerzos por aparentar equidistancia cuando abordan el espinoso tema de la Guerra Civil y del franquismo. En el caso de esta entrevista, leer las declaraciones de Casanova me ha provocado más sudores que cuando me atiborro a fajitas con la salsa súper picante del Mercadona. El titular de portada es:  “Apoyaron a Franco más sectores de lo que se cree”. Después, ya en la interview, a la estúpida pregunta “¿tuvo apoyo social el franquismo?”, el Fofito de él responde: “Una dictadura tan larga (…) no se sustenta solo en la represión. Necesita base social para sobrevivir. Los apoyos del franquismo fueron amplios, más allá de toda la gente que se sumó a la sublevación y le estuvo siempre agradecida por la victoria”.

Vaya, muchas gracias, Don Julián, nos ha hecho usted ver la luz. Si no llega a ser por sus palabras, yo todavía estaría creyendo que el 100% de los españoles era antifranquista.

Me pregunto si este profesor no tiene temas más enjundiosos que investigar en la Universidad de Zaragoza, porque para concluir semejante perogrullada no nos hace falta, creo yo, ningún catedrático universitario. Lo más penoso es que el hombre, que en realidad es un rojo rencoroso comprometido desde 2008 con los vodeviles grotescos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, se creerá muy ecuánime expresando este tipo de opiniones, en plan “soy tan objetivo que hasta reconozco que Franco podía tener partidarios”, que lo único que traslucen es un sectarismo escalofriante. 

Pero dos preguntas después, nuestro neutral autor ya no se puede aguantar y se suelta la melena. Atención tanto a la pregunta como a la respuesta porque no tienen desperdicio: 

“¿Qué papel tuvo [Franco] en el despegue económico? ¿Fue un modernizador?

¿Cómo hablar de un modernizador sin tener en cuenta los costes sociales de su dictadura? La cuestión es utilizar este término por encima de la represión, la miseria, la exclusión, la censura intelectual que llevó implícitas el régimen franquista. Una dictadura no puede ser valorada solo por sus logros económicos. Stalin recordaba que encontró a la URSS con el arado de madera y la dejó con la bomba atómica. Pero en medio están las purgas, el gulag, el terror”. 

Leyendo cosas así uno queda conmocionado. En primer lugar, ¿quién coño le ha preguntado a este tío por la represión franquista? La pregunta es bien clara y versa sobre los supuestos logros económicos del régimen nacido el 18 de julio de 1936. Un historiador mínimamente serio habría respondido con datos neutros y contrastables, basados en fuentes fidedignas o en parámetros macroeconómicos, para aclarar al entrevistador si Franco contribuyó o no con sus políticas al “despegue económico”. Pero no, el amigo Julián no ha podido contenerse y, en vez de contestar a lo que se le pregunta como investigador de historia contemporánea que se supone que es, aprovecha para darnos una charla moralista sobre las torturas, los fusilamientos y la censura a los “intelectuales”, que, según él, no pueden ser compensados ni por el más inaudito crecimiento económico. Para disimular, eso sí, nos suelta la tinta de calamar de la frase de Stalin. ¡Que quede bien claro que él está en contra de cualquier tiranía, cómo no!

Ande, profesor Casanova, pare un rato de desenterrar fusilados y de hacer numeritos antifascistas, y pregúntese honradamente si la mayoría de las familias de aquella época habría cambiado la prosperidad económica y la protección social y laboral de la que disfrutaban por la larga lista de derechos individuales que hoy adorna (nunca mejor dicho) nuestra Constitución. Plantéese muy en serio si en aquellos años la reciente y extensa clase media española habría renunciado a su paz, a su sueldo digno, a su vivienda de protección oficial y a su seguridad social para que una minoría de marxistas envenenados por el odio saliera de la cárcel, o un par de partidos políticos defensores de la lucha armada (entre ellos, el PCE, con el que hoy usted coquetea, señor Casanova) pudieran expresarse en los periódicos y participar en la vida política.

Luego dicen de Pío Moa, que, por cierto, no es historiador y por lo tanto no tiene ningún compromiso ético de objetividad. Me parece inaudito que un catedrático de Historia pueda mostrarse tan burdamente partidista y manipulador en una publicación del prestigio de Historia y vida, y, encima, pretender que nos compremos su libro, que me apuesto lo que sea a que es un panfleto antifranquista mal maquillado.


domingo, 3 de mayo de 2015

EL VOTO DE LOS ANALFABETOS


El vendedor de folletines al peso, aficionado a la historia de España y demagogo liberaloide Arturo Pérez-Reverte proclamó en la presentación de su último libro que “de nada sirven las urnas si el que mete la papeleta es un analfabeto”.

Con Don Arturo me ha pasado como con tantos embaucadores, que al principio, cuando empecé a seguirlo hace años, su discurso me pareció sincero, directo y sólido, pero luego, a los mil artículos más o menos, le cogí el tranquillo y me percaté de que no es más que un charlatán populista y un columnista para tontos. Su última frase sobre la validez de los sufragios es una prueba más de su trivialidad enmascarada con esas poses de sabio independiente con las que lleva veinte años haciendo creer a sus lectores que están empapándose de filosofía.

Lo que tiene que hacer Pérez-Reverte es centrarse en sus novelillas pretendidamente históricas y pretendidamente patrióticas sobre el Capitán Pichatriste, y ahorrarnos sus opiniones políticas, especialmente la última. No hace falta ser Einstein para hacernos una idea de que un catedrático de economía probablemente acuda a las urnas con mayor información y con el criterio más formado que un pastor de cabras de un poblacho de la Almería profunda (y dispensen la alusión regional). Pero ello no significa, amigo académico de la lengua, que el voto del primero sea más cualificado que el del segundo, ni que las urnas fueran a servir para algo si todos los votantes fueran doctores universitarios. El ejercicio del derecho al sufragio por los analfabetos más montaraces equivale en calidad y en utilidad al de los ciudadanos cultos y leídos, pues la postura política de unos y de otros se ha formado con base, exclusivamente, en las declaraciones de los partidos y en la información suministrada por el cuarto poder, es decir en falacias interesadas.

El catedrático y el cabrero votan en el fondo con idéntica inconsciencia. De los candidatos solo conocen un producto de marketing diseñado por las formaciones. De las ideas, si es que existen, solo habrán oído o leído dos o tres proclamas emitidas en el telediario o impresas en titulares. El más enterado, como mucho, se habrá chapado el programa íntegro de cada partido, es decir un compendio de mentiras milimétricamente estudiadas por un asesor de imagen, las más interesantes de las cuales se incumplirán sin sonrojo si sus autores llegan al poder. En cuanto a la situación real del país, las cifras del paro, y el resto de datos macroeconómicos o de cualquier tipo con los que podríamos valorar la gestión del actual gobierno, sobra decir que los filtros y la manipulación son de tal intensidad, tanto a favor como en contra, que, como suele decirse al principio de las películas, cualquier parecido con la realidad es por pura chorra.


Así que ni caso al padre del Capitán Colatriste cuando se empeña en que la educación es la única base de una democracia auténtica. En España nos salen los títulos universitarios por las orejas pero seguimos eligiendo a gentuza y a mangantes para que nos gobiernen, así que el quid de la cuestión debe de ser otro. Sin duda los ciudadanos con mayores recursos educativos y culturales resultarán más inmunes a ciertas formas de manipulación, pero la pregunta es: ¿lo suficientemente inmunes como para que sus votos no sean igual de nulos que los de los ignorantes supremos?

Quizá la clave de una verdadera democracia participativa y transparente esté en el control de la información por parte del pueblo, de la sociedad en su conjunto. Mientras siga secuestrada por media docena de clanes y por cuatro lobbies al servicio del poder financiero y de la banca, las elecciones y las urnas seguirán siendo una pantomima por muy cultivados que seamos los españoles.

viernes, 24 de abril de 2015

¿URBANIDAD O SERVILISMO?


Por razones de trabajo últimamente tengo bastante contacto con profesores de universidad, y curiosamente el otro día me comentaba uno de ellos cómo le llamaba la atención la forma que tienen de tratar a los docentes los alumnos de origen hispanoamericano. Este profesor tiene en un aula a una mexicana, a un par de salvadoreños y creo recordar que a un peruano, y mientras que los alumnos españoles llegan tarde, charlan durante las clases y se repantingan en sus asientos como si fueran a dormir la mona, los sudamericanos se comportan con absoluta corrección. También me contaba que a diferencia de los estudiantes de aquí, que le tratan de tú, le abrasan con emails por cualquier tontada y le echan impetuosos pulsos en las revisiones de exámenes, los cholos jamás le apean el tratamiento, le dicen “profesor Cuesta”, piden todo por favor y no se les ocurre ni por asomo llevarle la contraria.

Este fenómeno puede tener (al menos) dos lecturas y de verdad que no tengo muy claro con cuál quedarme. 

Por una parte podríamos interpretar que en España hace mucho que los jóvenes han perdido los buenos modales y el sentido del respeto; que son unos nenes mimados, criados a los pechos del estado del bienestar en unas familias y con un sistema educativo que han desterrado hace mucho cualquier resquicio del principio de autoridad y les han inculcado la idea de que solo tienen derechos pero no deberes. Por contra, en nuestros antiguos territorios de ultramar perviviría un modelo social y pedagógico más tradicional y con mayor influencia religiosa en el que sigue siendo piedra angular la deferencia debida a padres, maestros y personas con experiencia o conocimientos superiores. De acuerdo con esta interpretación, los chavales iberoamericanos tendrían más educación y sabrían comportarse mejor que los españoles.

La otra apreciación, mucho menos amable con nuestros hermanos allende el Atlántico, sería que sus países pueden considerarse en la práctica auténticas repúblicas bananeras estamentales e infestadas de caciquismo en las que los ricos hacen y deshacen a su antojo, y los pobres agachan la cabeza. Al contrario que en Europa, donde está fuertemente arraigada la cultura democrática, en Hispanoamérica no es concebible el ejercicio transparente de ningún derecho individual: la única salida de los humildes es el conformismo y la sumisión perruna a los dictados de los de arriba. La corrupción y el analfabetismo que reinan en estas comunidades desde hace siglos han generado en los ciudadanos una mansedumbre casi genética, totalmente irreconciliable con cualquier reivindicación o con el trato de tú a tú con profesores u otras personas de cierta categoría social o cultural. Por lo tanto la actitud prudente los alumnos sudamericanos respondería más al servilismo que a la urbanidad.

¿Y vosotros cómo lo veis?

lunes, 30 de marzo de 2015

PERONISMO: "EL SUBSUELO DE LA PATRIA SUBLEVADO" (y 2) (por Tábano porteño)

La "tercera posición" según el pintor peronista Daniel Santoro (el avión Pulqui, fabricado en 1947 por iniciativa de Perón)

(Primera parte: Una brevísima historia)

2- Las ideas

Porque una de las cosas que asombran a quienes se acercan por vez primera al “orbe” justicialista es la disparidad ideológica extrema que hay entre las diversas corrientes surgidas del justicialismo. Y es que para comprender esto es preciso entender el concepto que tenía Perón de su partido, que en realidad no era tal sino “un movimiento que busca identificarse con toda la sociedad y organizar a esta desde el Estado a partir de una concepción nacional y popular que dé preeminencia a la justicia social”, según otro estudioso (de ahí, claro, el nombre de “justicialismo”); el talentoso Dr. C. Disandro, líder de una de las agrupaciones de la “ortodoxia” a la que nombraremos luego, consideraba al justicialismo un “humanismo cristiano”.

Pero ese afán de unanimidad impuesto al país, según el historiador crítico del peronismo T. Halperin Donghi, “impidió el desarrollo de un escenario político con fuerzas de derecha y de izquierda bien definidas o que expresen tendencias claramente identificables; pero esas pulsiones se darán dentro del mismo peronismo y serán mantenidas unidas por la figura del líder”. A su vejez, ya había varias “versiones” de peronismo y otras se manifestarán en años posteriores a su muerte (sigo básicamente la enumeración del Dr. E. Ratti): la “patria sindical” con eje en la UOM (Unión Obrera Metalúrgica), la “renovación” liderada por A. Cafiero, de convicción republicana; la neoliberal de Carlos Menem, posterior a la caída del Muro de Berlín; la “populista de izquierda” de los Kirchner. Todos ellos se dicen o dijeron peronistas.

Pero hubo también grupos radicalizados de izquierda en la juventud peronista, fundamentalmente Montoneros, FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y FAP (Fuerzas Armadas Peronistas), que recurrieron a la búsqueda del poder por la violencia en un principio impulsados por el propio Perón, que confiado en su capacidad estratégica pensaba que cuando él recuperara el poder iba a poder incorporarlos a la legalidad; grave error a mi juicio porque él mismo tuvo que echarlos de la Plaza de Mayo el día del Trabajador de 1974 (su último discurso público; moriría el 1° de julio), motejándolos de “estúpidos” e “ imberbes”. El enfrentamiento de estos grupos con los de la ortodoxia (esto es, la “derecha” peronista aunque quizá sea más claro hablar de “peronismo originario” o “peronismo de Perón”, para diferenciarlos de la vertiente neoliberal de Menem), entre los cuales los mayores eran el Comando de Organización , la Guardia de Hierro (que a pesar del nombre no tenía demasiado que ver con la organización de Codreanu), y la C.N.U., Concentración Nacional Universitaria, del citado C. Disandro, eran frecuentes hacia los años postreros del líder, y a su muerte su viuda Isabel, cercana a la ortodoxia, heredó la compleja situación que pareció incontrolable sin el carisma de su esposo junto a problemas varios en el frente económico-social, y es entonces que se producirá el golpe de estado del Proceso de Reorganización Nacional, que con el fin de restaurar el orden y combatir el terror de ultraizquierda (que estaba haciendo estragos, sin duda, y combatirlo era guerra justa), terminará volviendo a imponer un liberalismo extranjerizante con algunas de las mismas características de las que hablábamos al comienzo y que se dieron también en el 55.

Como conclusión dejo mi opinión personal: el peronismo original, la “ortodoxia”, que era seguramente el que Perón nunca abandonó aunque lo “camufló” por razones estratégicas (ante los años de avance del globalismo y la plutocracia liberal-socialista, alguien que buscara “soberanía política, independencia económica y justicia social” que eran las banderas esenciales de su movimiento, se las vería en figurillas) tiene aspectos con los que los que nos consideramos nacionalcatólicos podemos identificarnos en gran medida –y de hecho el peronismo del 45 fue apoyado por la mayoría de los intelectuales ligados al catolicismo-. Pero el carácter de “movimiento abierto” y la estrategia “pendular” de Perón (“Los hay ortodoxos, los hay heterodoxos. Los hay combativos, los hay contemplativos. Pero todos trabajan.” Perón dixit) generó un juego peligroso que terminó difuminando ese perfil originario que tenías tales aspectos valiosos, al punto que analistas de la propia ortodoxia calculan hoy que ésta no deber ser mayor al 5 % del peronismo actual. Magro presente para un movimiento que había comenzado prometedoramente.

domingo, 29 de marzo de 2015

PERONISMO: "EL SUBSUELO DE LA PATRIA SUBLEVADO" (1) (por Tábano porteño)


“Era el subsuelo de la Patria sublevado”
(R. Scalabrini Ortiz, “Al 17 de octubre”)


"Las patas en la fuente" según los antiperonistas (17 de octubre de 1945: trabajadores se refrescan en la fuente de Plaza de Mayo)


1- Una brevísima historia

 En la Argentina de 1943 el sistema que se conocería como “década infame” parecía haber agotado su ciclo. El régimen considerado como “oligárquico y conservador”, que para usar términos actuales tal vez tuvo ciertos logros “macroeconómicos”, se caracterizó por hechos que contrariaban los intereses nacionales; los más evidentes: el vergonzoso pedido del vicepresidente Roca para que Argentina fuese considerado como parte de la comunidad británica; la extranjerización en extremo de los resortes de la economía y las finanzas, los mega negociados en las carnes, la electricidad, las tierras, etc . Y en las clases populares: pobreza, desocupación y enfermedades endémicas; todo ello en el llamado “granero del mundo”. Según estudiosos de la época, la expectativa de vida era de 40 años y los analfabetos rondaban la cifra de 800.000.

El régimen imperante se aprestaba a imponer al sucesor del entonces presidente Castillo, pero algunos sectores políticos y del ejército buscarán impedirlo. A fines de 1942 surge una organización militar secreta, el GOU (“Grupo de Oficiales Unidos” o “Grupo Obra de Unificación”) que buscó, al decir del estudioso Fermín Chávez, ser “una respuesta al reacondicionamiento neocolonial de la Argentina”. Este grupo accede al poder el 4 de junio de 1943, acontecimiento considerado una revolución para los peronistas y un golpe de estado para los liberales.

El coronel Juan D. Perón, uno de los oficiales del GOU, pide ponerse al frente del Departamento del Trabajo, que poco después convertiría en Secretaría del Trabajo y la Previsión. Allí comenzó la constante labor en pro de las masas trabajadoras que iban reconociendo en el militar al líder que nunca habían tenido.

El protagonismo popular que adquiría Perón más ciertas disidencias internas en el grupo gobernante originaron un golpe en su contra el 8 de octubre de 1945; pero obtuvo del presidente Farrell el permiso de dar un mensaje de despedida por radio, en el que llamó a “defender las conquistas sociales otorgadas”, lo que le valió el arresto. El 17 de octubre se produjo una enorme manifestación popular, organizada básicamente por gremialistas, pidiendo su libertad, lo cual obtuvieron la misma noche; desde entonces el 17 de octubre es el “día de la lealtad”.

Se convocaron elecciones para el año siguiente, y Perón, apoyado por una coalición de sindicalistas revolucionarios en su mayoría más disidentes del Partido Radical y algunos conservadores, ganó ampliamente, iniciando los casi 10 años de sus dos primeras presidencias.

Este “primer peronismo” de 1946-1955 se caracterizó por la defensa de los derechos laborales y de la niñez (“los únicos privilegiados son los niños”), el impulso de la industrialización del país con el Estado como regulador de la economía y la presencia estatal en los sectores económicos estratégicos: trenes, energía, banca, comercio exterior (con el “IAPI”: Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio), la “tercera posición” en política internacional (“ni yanquis ni marxistas / ¡peronistas!”) y la búsqueda de alianzas con países hermanos (“ABC” se llamó un proyecto, por Argentina – Brasil – Chile). En la acción social era especialmente relevante la ayuda de la esposa Eva, cuya muerte en 1952 fue conmocionante para el movimiento.

El movimiento se sostuvo en tres “ramas”: la política, la sindical y la femenina; posteriormente se agregaría una cuarta, la “juventud peronista”.

Ya en la segunda presidencia empieza a advertirse un crecimiento de la violencia política y ciertas dificultades en la economía, y se produce un hecho primordial que influirá en la caída de Perón en 1955: el deterioro creciente de las relaciones con la Iglesia, la cual en el principio lo había apoyado (y que incluirá un hecho gravísimo: la quema de varios templos de la zona norte de la ciudad de Buenos Aires como reacción a un intento de derrocamiento hacia Perón); y con la Iglesia de gran parte de la clase media. Los llamados de Perón a defender el gobierno se sucedieron, varias veces con llamados a la violencia impropios de un estadista (“Y cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de los de ellos”). 


En 1951 se produce un intento de golpe que fracasa, y en 1955 la “Revolución Libertadora” derroca al General, quien partirá al exilio por 17 años (gran parte de ellos en España). Desde allí dirigirá la lucha por su vuelta al poder y en esos años se verán sus actitudes “pendulares”, polémicas, que llevarán a la polarización a sus seguidores pero todos o la gran mayoría siempre sujetos a la voluntad del líder.



(En el post de mañana Tábano porteño nos hablará de los principios ideológicos y de las "ramas" del peronismo)

miércoles, 11 de marzo de 2015

LOS COMPLEJOS DE MARGALLO



En el marco de una visita de trabajo de varios días a la antigua Unión Soviética, el Ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo rindió homenaje el domingo pasado a los españoles caídos que lucharon contra Alemania en la Segunda Guerra Mundial, depositando una corona de flores en el monumento erigido a estos combatientes en el Parque de la Victoria de Moscú. Ni que decir tiene que el sobrino nieto del capitán García-Margallo, héroe de la Guerra del Rif y del que por cierto no ha heredado ni la testiculina ni el ardor patriótico, ni siquiera barajó la posibilidad de incluir en su agenda de viaje una breve visita a alguno de los cementerios militares donde reposan los restos de muchos de los 5.000 valientes que cayeron plantando cara al comunismo en la División Azul, en la Legión Azul y, una vez disueltas estas, en distintas unidades de la Wehrmacht.

Ciertamente sería como pedir peras al olmo pretender que este pepero de mañas lacayunas que en 2012 expulsó de España al embajador del presidente sirio Al Asad, reconociera el valor y el sacrificio de los jóvenes idealistas que entre 1941 y 1943 se alistaron en la 250ª División para frenar la tiranía materialista y atea que amenazaba Europa, y en defensa de la verdadera libertad de los pueblos y de un nuevo orden económico anticapitalista y solidario. Pero lo que clama al cielo, lo que no puede aceptarse de ninguna manera, es que se avenga a honrar en exclusiva a los soldados españoles que combatieron en el lado soviético. 

Aunque mi opinión sobre mis "compatriotas" que desertaron de la División para pasarse a los ruskis no puede ser más negativa, habría aceptado de más o menos buen grado que el Ministro de Exteriores dedicara unas palabras de recuerdo a “todos los españoles caídos en Rusia durante la Segunda Guerra Mundial”, sin más especificaciones. Lo que me avergüenza y me parece indignante es que se rinda honores a los muertos de un solo bando, obviando la más mínima mención a los del contrario, que encima son muchísimos más.

Yo estaría dispuesto a pasar por alto que los españoles que sucumbieron en la estepa enrolados en el Ejército Rojo fueron unos traidores que odiaban a su patria, unos marxistas execrables que tras sembrar el odio en nuestro país, provocar el baño de sangre más trágico de nuestra historia y protagonizar una auténtica orgía de crímenes, huyeron como conejos al terminar la guerra para librarse de la justicia y volver a empuñar las armas al otro lado de los Urales en nombre de un régimen político basado en el despotismo, el rencor y la impiedad. No me importaría mirar para otro lado, como ya hizo en 1954 el General Agustín Muñoz Grandes, quien, en su discurso de bienvenida al último contingente de divisionarios y de desertores que regresaba de Rusia, declaró que “el Gobierno no establece diferencia alguna entre los miembros de la División Azul y los demás españoles que con ellos vuelven después de haber luchado en el campo contrario. Sean bienvenidos todos ellos”. Pero naturalmente un servidor tragaría siempre y cuando el Ministro hubiera recordado, también sin distinción, a todos los fenecidos en el campo de batalla, y no solo, como hizo el domingo, a los que más conviene a su imagen y a sus intereses. Claro que comparar a Muñoz Grandes con este moñas es como equiparar a Dios con un botijo.

A Margallo los guripas caídos se la traen floja
De verdad que me cuesta entender por qué se tiene tanto miedo a mencionar, aunque sea de pasada, a los voluntarios de la Galubaya Divisia. Es cierto que esta unidad militar estaba plenamente integrada en el Heer y por lo tanto operaba al servicio del Tercer Reich, hoy condenado al ostracismo histórico y político sin margen para el menor matiz. Pero también lo es que su juramento de “absoluta obediencia” al Führer se limitaba a “la lucha contra el comunismo”, objetivo por cierto compartido por todas las potencias occidentales a partir de 1945. Tampoco tiene ningún sentido considerar nazis a los divisionarios españoles, y menos en el sentido que se da hoy a este denostado término, ya sinónimo de maldad suprema, dictadura terrorífica y exterminio de judíos. Ni un solo voluntario en 1941 tenía la menor idea de los hoy tan difundidos excesos de Hitler ni se imaginaba lo que iba a suceder en poco tiempo en los campos de concentración alemanes. Estas cosas tan horribles no suelen conocerse hasta que pasan unos años, a veces muchos. Seguro que el franquismo no habría conseguido reclutar a 50.000 muchachos si hubieran sido de dominio público las atrocidades del ejército teutón, igual que imagino que los jóvenes norteamericanos se habrían resistido a participar en la guerra de haber conocido los horribles crímenes sexuales cometidos por sus fuerzas armadas que han salido a la luz hace pocos días.

Lo que pasa es que con políticos de la mediocridad y del partido de García-Margallo tampoco hay que llevarse demasiado las manos a la cabeza ante gestos tan mezquinos y tan antiespañoles. Todavía me sonrojo al recordar al Gobierno de José María Aznar votando en 2001 en el Congreso de los Diputados a favor de la “rehabilitación total de los guerrilleros antifranquistas”, es decir de los grupos terroristas de extrema izquierda popularmente conocidos como "maquis" que entre 1939 y 1952 causaron más víctimas que ETA en las zonas rurales de toda España. (834 secuestros, 538 sabotajes, 5.963 atracos y 953 asesinatos).

jueves, 26 de febrero de 2015

CANDY CRUSH


Los españoles no tenemos remedio. Nunca acertamos a cribar el trigo, a distinguir las cuestiones fundamentales de las bobadas. Nuestra tendencia, especialmente en asuntos de actualidad política, a apalancarnos en el chascarrillo, a quedarnos siempre en la anécdota y a obviar el fondo y los hechos trascendentales nos convierte en un pueblo demasiado fácil de manipular. La polémica protagonizada anteayer por la diputada Celia Villalobos es un ejemplo muy ilustrativo.

No se trata solo de que llevemos décadas viendo fotos de los parlamentarios sesteando en sus escaños como gorrinos y nunca nadie haya puesto el grito en el cielo. A mí lo que más me irrita es que siendo la trayectoria y el historial políticos de Celia Villalobos tan deplorables, la gente solo se cabree por su gesto de jugar con la tablet en mitad del Debate sobre el Estado de la Nación.

La actual Vicepresidenta del Congreso de los Diputados, ex Ministra de Sanidad y ex alcaldesa de Málaga es la típica trepa inmoral de la cochiquera política española. Exaltada comunista en los años 70, no tuvo ningún inconveniente en pasarse a las filas de Fraga Iribarne en 1985 para desembarcar en el ayuntamiento de la capital malagueña. A pesar de ello siempre ha mantenido con firmeza sus depravadas posiciones desde la llamada ala izquierdista del PP. Así, es famosa por su apoyo incondicional a la carnicería abortista y al reconocimiento pleno de derechos a las uniones homosexuales. Durante el mandato de Aznar se ausentó de un pleno para no votar en contra de la ampliación del aborto y el año pasado rechazó, por considerarla retrógrada, la reforma de Gallardón. Hace pocos días declaraba públicamente que "lo que no caben en mi partido es personas que dicen no al aborto".

Por otra parte, Celia Villalobos es la responsable directa de uno de los hitos más penosos de la vereda desbordada de boñigas que es la democracia española; ella lideró la transferencia de las competencias sanitarias a las comunidades autónomas entre 2000 y 2001, convirtiendo nuestro sistema de salud pública en un batiburrillo de despilfarros y desigualdades.

La feminista benalmadense es además una embustera, una frívola y una inmoral en su vida pública, como lo demostró el día en que, recién elegida eurodiputada, se quitó años y se inventó una licenciatura en su ficha biográfica. Su falta de sensibilidad se ha plasmado en numerosas declaraciones y controversias, destacando aquella ocasión en que durante una mesa del Congreso se refirió a los trabajadores con discapacidad intelectual como “los tontitos”.

Por si su currículum no fuera suficientemente abochornante, hace ocho años la Villalobos participó como monologuista estrella en el programa de la Sexta El club de Flo, anticipándonos ya su condición de payasa consagrada.

Visto lo visto, el que trastee con el Candy Crush, jugando al tres en raya con caramelitos de colores, durante una sesión fundamental de la cámara baja me parece el más leve de sus deslices. Quizá no es más que la constatación de que los políticos se aburren hasta de sí mismos y de que el debate anual de política general es una opereta tan trufada de tópicos, perifollos dialécticos y embustes que no merece ni la atención de la vicepresidenta del chiringuito.

Al menos podría haber recordado el célebre refrán sobre la virtud de la mujer del César y haberse dado cuenta de que hace feo que una señora elegida en las urnas para defender y representar al pueblo se dedique a rascarse el chumino mientras se discuten en las Cortes Generales los más graves problemas de la nación. También se podía haber percatado la muy imbécil de que el hemiciclo está lleno de fotógrafos con unos teleobjetivos de aúpa. 

miércoles, 21 de enero de 2015

JE SUIS LOS CHUNGUITOS

Telecinco no tuvo en cuenta la cultura y la idiosincrasia del famoso dúo madrileño

El jueves pasado, la cadena Telecinco ha expulsado del programa Gran Hermano VIP al emblemático dúo de rumba vallecana Los Chunguitos, por unos supuestos comentarios racistas y homófobos. Con esta arbitraria medida, los hermanos Juan y José Salazar han sufrido en sus carnes la censura represiva del lobby gay, que, como es sabido, ejerce un control absoluto sobre Mediaset España.

La hipocresía de los medios de comunicación no conoce límites. Resulta que si el semanario Charlie Hebdo se cisca, con unas viñetas soeces, en las creencias religiosas de medio mundo, estamos ante un sano ejercicio de la libertad de expresión, pero si dos simpáticos rumberos de etnia gitana hacen unos chascarrillos sobre el aspecto de un subsahariano o sobre el colectivo homosexual, merecen la mayor repulsa e incluso ser apartados fulminantemente de un espacio televisivo.

Yo todavía no entiendo dónde está la gravedad de las divertidas reflexiones que los Chunguitos tuvieron a bien compartir con la audiencia. 

Por una parte parece ser que el día en que el robusto guineano Coman Mitogo hizo su entrada en pelotas en la casa de GH VIP, los veteranos cantantes se preguntaron en voz alta si era un mono, un gorila o King Kong, provocando el escándalo de varios de sus compañeros de programa. Pero sin ánimo de ser ofensivos, tendremos que admitir que el parecido entre el cuerpo desnudo de un nativo africano y el de un simio antropomorfo es, como mínimo, bastante razonable.

Los Chunguitos solo manifestaron sus dudas sobre la apariencia del joven guineano

El segundo “crimen” de los artistas calés fue manifestar al colaborador de Telecinco y sodomita (valga la redundancia) Víctor Sandoval que “a nadie en este planeta le gustaría tener un hijo maricón", que dichas tendencias sexuales constituyen un delito según la ley gitana y que preferirían “un hijo deforme o con una enfermedad” a uno homosexual. Tales afirmaciones me parecen perfectamente respetables, además de respetuosas. Las dos primeras frases se limitan a enunciar hechos objetivos y la tercera, una preferencia personal muy legítima.

Además digo yo que los mariquitas y los morenos podrían tener algo más de cintura y de sentido del humor, y relajarse un poco ante este tipo de comentarios hechos sin mala intención. 

El linchamiento mediático ha sido de tal envergadura que al final los pobres Chunguitos se han visto obligados a pedir perdón por sus "pecados" y a declarar: "Adoramos a los gays. ¿Qué daño nos han hecho?  Yo tengo mi compadre gay, es padrino de mi hija".

Solo cabe concluir que hay ocasiones como esta en que la dictadura de lo políticamente correcto en Occidente nada tiene que envidiar a la del Estado Islámico.

Menos mal que esta injusticia tan grave también ha tenido su lado cómico en el momento en que la sobrina y la hija de Juan y José Salazar, unas chiquitas muy bien equipadas, han decidido posar en cueros en Interviú, lógicamente “para apoyar” a sus parientes represaliados por la cadena de televisión. “No son ni racistas ni homófobos. Solo son mayores y tienen otra mentalidad. Además, tampoco han matado a nadie”, explican Aroa y Encarna con las tetas al aire en la conocida revista masculina. 

¡Solidaridad con Juan y José! ¡Je suis Los Chunguitos!