jueves, 29 de septiembre de 2016

EL ZOCO

"Le ocurría siempre. Se le agitaba la respiración y se ponía a la defensiva cada vez que se le acercaba un político. No le hacían falta más que unos minutos de conversación para identificarlos, poco importaba que llevaran uniforme o vistieran de paisano, que fueran hombres o mujeres, que tuvieran cargos o los desearan. Entre ellos, se sentía como una extranjera en un zoco, un enorme mercado de intangibles, donde todo era negociable, donde no comprabas si no vendías, y de donde siempre salías con la sensación de que te habían tomado el pelo y encima les habías dado las gracias." 
 
Dispara a la luna (2016), de Reyes Calderón.

1 comentario:

Embajador en el Infierno dijo...

Magistral, y tan cierto. El que lo ha visto lo sabe.