Sin ánimo de ofender a nadie y partiendo de dos indiscutibles premisas, que la universidad española es una fábrica de macarrones donde cualquiera con tiempo, dinero y aguante obtiene cualquier título y que en todos los oficios abundan los inútiles, siempre me he preguntado cuáles serían las causas para que las facultades de Derecho fueran las más elefantiásicas.
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| Próximo patrón de las facultades de Derecho en España |
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| El Lute: paradigma del estudiante de Derecho |
Sinceramente, siempre me extrañó por qué los estudiantes de Derecho, a partir de tercer curso, solo acudían a clase tres días por semana y de dónde sacaban tiempo, ellos para doctorarse en mus y ellas para acudir a clase más arregladas que en nochevieja (por no mencionar que muchos de los cuerpos femeninos abundantes en esas gigantescas aulas son, sin duda, fruto de cientos de horas de gimnasio).
¿Es normal que en una ciudad como Madrid, existan más licenciados en Derecho que en toda Alemania?
¿Es normal que la mayor parte de la oposiciones fueran para licenciados en Derecho? ¿Qué dice eso de la organización de la Administración Española?
¿Por qué los profesionales de la política, en su mayoría, estudiaron dicha carrera? ¿Qué se puede deducir e inducir de esto?
¿Es normal que, en la cosa pública española, los puestos de responsabilidad estén copados por licenciados en Derecho independientemente que el peso específico de dicha responsabilidad recaiga en el ámbito industrial, médico, ciéntifico, militar...? Porque no me cabe en la cabeza que exista una titulación en el mundo que convierta, de la noche a la mañana, a cualquier persona en alguien capaz de afrontar responsabilidades de todo ámbito y nivel tiranizando a verdaderos expertos en la materia. Y no sirve el manido argumento de que esta persona cuenta con unos buenos asesores porque, y simplemente comparando los ambientes de las facultades y correspondientes escuelas técnicas, ¿no sería más fácil utilizar un par de tardes para que un ingeniero, un médico, un científico, un militar, o incluso un barrendero, adquiriese los conocimientos básicos de leyes y economía y, después, se rodease de un par de licenciados en Derecho o, mejor aún, en Administración y Dirección de Empresas. Porque, sinceramente, dudo que un licenciado en mus y maquillaje, perdónenme que el subconsciente me traiciona, quería decir, Derecho pueda entender la Ley de Ohm o el funcionamiento ya no de un hospital, sino de un ascensor.![]() |
| Dos colegas de estudios, preparándose para seguir tiranizando a ingenieros, médicos, científicos, militares |
Y sí; si algún lector piensa que he escrito esta entrada con muy mala uva y con ánimo provocador, está en lo cierto. Tengo grandes amigos y conocidos licenciados en Derecho. Personas cultas, trabajadoras y capaces de asumir grandes desafíos profesionales de ámbito muy diferente. Lo cual no impide que los párrafos anteriores emanen, sin filtrar, ciertas, o incluso grandes, dosis de verdad.
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| Un buen escudo para el Colegio de Abogados y otros |


































