miércoles, 7 de julio de 2010

FEOS, MUY FEOS

Hacía mucho tiempo que no me reía tanto con una película. Que se mueran los feos ha sido para mí motivo de descojone continuo durante casi dos horas, ya que toca con mucha gracia varios de los temas que me provocan mayor hilaridad: el ambiente cutre y salchichero de los pueblos pequeños, lo bestias que son en estos entornos y la figura emblemática del tonto del lugar, encarnado por un Julián López que se sale, que te meas de risa, vamos.

Pero la peli sobre todo me ha hecho pensar mucho en los feos y en las diversas problemáticas que plantea su condición.

Siempre he criticado la divinización de la belleza en la actual sociedad, en la que un buen cuerpo y una cara bonita normalmente son clave del éxito social, profesional y económico. Me parece fatal que se juzgue o se discrimine a la gente por su guapura o fealdad y, por supuesto, aborrezco esa exaltación del físico en la publicidad y en el cine que lleva a tanta gente a obsesionarse e incluso a hipotecar su salud. Pienso que esta sociedad de la estética ha contribuido a que todos seamos mucho más frívolos.

Pero esto no quiere decir necesariamente que estemos dispuestos a salir o a casarnos con una persona que sea fea con cojones.

Un mito del buenismo, con fuertes raíces cristianas, es que lo importante es el interior; que una chica o un chico pueden ser unos auténticos costrollos pero resultar adorables y "bellísimas" personas capaces de enamorar a cualquiera. Se dice que el cuerpo al final se estropea pero que los valores y el amor siempre quedan, que cuando te enamoras de un feo acabas viéndole guapo, que la belleza es algo muy subjetivo, que lo importante es ser simpático y que la gracia de la fea la guapa la desea.

Todo esto está muy bien y es muy cristiano, pero, hombre, a todos nos gusta la gente físicamente agradable, cuanto más mejor. Y desengañémonos, porque no solo se trata de que nuestra pareja nos parezca guapa a nosotros, sino que nos encanta, aunque sea subconscientemente, que todo el mundo la vea igual. Por otra parte, esa idea de que lo importante es la bondad queda muy políticamente correcta, pero resulta que también hay guapos y guapas majísimos y bellísimas personas, así como feos hijos de puta.

Es lo típico cuando yo estoy con mis amigos hablando de tías. Al acabar de dar el repaso a todas las macizas que conocemos, empleando expresiones y gestos muy superficiales e incompatibles con los valores católicos, le llega el turno a Julita, la foca amiga de no sé quién, y todos empezamos a glosar su simpatía, su dulzura y lo entrañable que nos parece, faltaría más.

En temas de belleza siempre he creído que ser hombre constituye una enorme ventaja. Puedes ser bastante poco agraciado y ligarte a una tía razonablemente guapa o incluso muy guapa, ya que el concepto de atracción que tienen ellas es afortunadamente mucho más amplio que el nuestro. Cuando ellas dicen que un tío les resulta atractivo se están refiriendo a muchas cosas; puede que quieran decir que es guapo, pero también están pensando en que es simpático, interesante, alto (sin más), mayor, con mucha labia, culto, sensible y…, bueno, a veces, solo a veces, también están pensando en que tiene pasta.

Un reciente estudio realizado en Estados Unidos concluye que el número de parejas que tiene un varón a lo largo de su vida está directamente relacionado con su poder adquisitivo y su éxito profesional. Casualidades…

Por el contrario, una tía fea de verdad y sobre todo si es gorda, muchas habilidades y simpatías ha de derrochar para despertar el mínimo interés en el personal masculino. Los hombres concebimos la belleza de una forma muy visual y seguimos teniendo muy interiorizada la idea de trofeo social. Salir con una chica guapa y delgada para nosotros es sinónimo de prestigio, mientras que acabar con un saldo de rebajas significa ser un pringadillo.

Además, para mayor desventaja, el éxito profesional de las féminas es visto muchas veces con desconfianza por potenciales novietes. Una buena amiga mía, juez de primera instancia y solterona empedernida (y eso que no es nada fea), siempre se queja del machismo de muchos chicos que la abordan en los bares, ya que reaccionan negativamente al saber a qué se dedica, como si les reventara salir con alguien que sea “más que ellos”.

Me gustaría lanzar una pregunta esperando respuestas sinceras: ¿Saldríais u os casaríais con alguien con justificada fama de feo si fuera muy majo, os quisiera con locura y os demostrara su belleza interior? (de verdad no me estoy conteniendo la risa)

Sobre este mismo tema en La pluma:

- Los ricos son más guapos

- Las claves de la atracción

25 comentarios:

Rocco Lampone dijo...

Sr. Neri, a mi me hace gracia lo de que la belleza esté en el interior y que mola que sea agradable, gracioso. Lo que últimamente dicen muchas tops model es que buscan un hombre que las haga reir.
Y digo yo: ¿por qué no salen con los hermanos calatrava, que son simpaticos de cojones y graciosos hasta reventar?
Respecto a su pregunta, Caporegime, le diré un rotundo No, pero... Mucho me tiene que pillar, pero mucho, para estar con una fea reconocida.

sandra dijo...

La belleza exterior es importante. Negarlo es absurdo. Lo llevamos en nuestra naturaleza... si no nos entra por los ojos, ni nos acercaríamos a algunas personas...me refiero cuando lo que se busaca es ligar; que otra cosa es conocer a una persona y luego surja l'amour...

Pero luego de que una persona te entre por los ojos, hay que sumar otros pasos para enamorarse... pasos más esenciales que el envoltorio...
la atracción física es importante, pero si no hay complementariedad interior, creo, que la cosa, se disolverá por si sola.

Para mi, el tío ya puede ser espectacular de la muerte... que si no comparte mis gustos o que no complementa mis carencias la cosa no me interesa...

Y cuando digo complementar carencias me refiero no sólo a ser un apoyo emocional... sino en cosas tan sencillas como descubrirme un escritor que no me interesaba, mostarme gustos personales en los que nunca me había planteado...

Asique si, podría salir con un chico feo... porque el físico es un elemento más en la suma del enamoramiento.

Pero nunca, nunca, nunca me plantearía una relación con dos tipos de hombres: un hombre que no me respetase, ni con un tío sucio (y sin intenciones de dedicar más tiempo a la higiene personal).

El Subdirector del Banco Arús dijo...

He tenido esta conversación con el sr. Neri en muchas ocasiones. Para un hombre -que sea sincero y no se quiera engañar a sí mismo- el físico en una mujer es importantísimo, imprescindible. El que te guste físicamente es condición, aunque no suficiente (en ocasiones sí es suficiente), al menos necesario.

No me puedo creer que termines viendo como guapa a una que siempre te haya parecido fea.

Esas otras cualidades como la inteligencia, la simpatía, la bondad y cosas parecidas las puedes encontrar en un hombre y, a pesar de ello, nunca te parecerá físicamente atractivo sino repugnante.

Una mujer me tiene que gustar. ¡Qué digo gustar? Me tiene que poner físicamente aunque sea yo el único al que le ponga en el mundo. Eso sí, si les gusta a todos los tíos y encima me tienen envidia pues mejor.

Que uno no quiere más amigos, que ya tengo bastantes y muy buenos. Mucho mejor de lo que yo me merezco.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Pues yo quiero lanzar otra pregunta. En principio va dirigida sólo hacia los varones pues nunca creo que pueda entender la forma de pensar de una mujer (aunque, por supuesto, cualquier mujer que lo desee podrá contestar).

Suponiendo que lo expuesto a continuación definiera a una serie de mujeres que conocierais, ¿con cuál os quedaríais?

a) La buenorra con clase.

b) La más buonorra pero en plan choni-poligonera.

c) La guapilla buenecita.

d) La santa pero gorda.

e) La graciosa y bondadosa a la que no se la come ni el ácido.

f) La ninfómana (no hablo de su físico)

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Para romper el hielo doy mi solución.

Dudaría entre la a) y la c) pero si tuviera ambas para elegir (un milagro, magia negra, burudanga...) creo que elegiría la a).

Rocco Lampone dijo...

Sr. Subdire, no mienta. A usted le tira la F, malandrín...

LANGOR dijo...

Como en todo depende para que situacion.

A mi en general me va la B. Me gustan peleonas y deslenguadas.

Un saludo

sandra dijo...

Sr. Subdirector... las mujeres no somos ángeles, seres asexuados, sino que tenemos ojos y preferencias... y su pregunta adaptándola la podemos responder...


Suponiendo que lo expuesto a continuación definiera a una serie de hombres que conocierais, ¿con cuál os quedaríais?

a) El buenorro con clase.

b) El más buenorro pero en plan malote-rebelde.

c) La guapito buenecito.

d) El santo pero gordo.

e) El gracioso y bondadoso al que no se la come ni el ácido.

f) El macho hispánico (no hablo de su físico)

Al Neri dijo...

¿Con cuál nos quedaríamos para qué, Subdire?

Hombre, las chonis poligoneras (la b) tienen su cosilla para ir a "tomar cervezas".

Sandra, en su encuesta faltaría poner a qué se dedican en d) y el e).

sandra dijo...

Yo dudaría entre la a) y la b)...

Pero los los estereotipos son eso estereotipos... luego uno se puede enamorar de alguien que para nada coincide con esos modelos... además que dentro de esos estereotipos hay un abanico infinito de personalidades.

Reducirlo es de simples...

Uy, es verdad... que estoy hablando con hombres.... ;)

Tengan buen día!!

LANGOR dijo...

Buenas:

En general yo creo que poca gente quiere santos.

El problemas de los santos es que son muy aburridos.

Sinceramente creo que mas que las virtudes nos atraen los defectos de las personas. Son los que los hacen interesantes.

Otro saludo

sandra dijo...

Sr. Neri... contenta tiene que tener a su costilla... y otro tanto a su madre y hermana/s....

Así ve a las mujeres... como seres que queremos vivir a cuenta de nuestro macho al que hemos pillado en un renuncio???? PORAMORDELOSDIOSESDELOLIMPO!!!!!!

Vamos que para los hombres dos buenas delanteras y todo vale...
Y para las mujeres una cuenta bancaria saneada y todo sirve...

Rocco Lampone dijo...

La poligonera tiene su puntito canalla, además de que suelen estar buenorras. Con la pija buenorra el problema es qeu puedes acabar vomitando en poco tiempo al oir la sarta de tonterías que es capaz de pergeñar su mente.

Y la ninfómana entra en escena en el momento en el que llevas copas encima.

Aprendiz de brujo dijo...

La belleza y el aspecto estético nos trae a todos de cabeza.Y los tíos estamos tan obsesionados como las mujeres ahora mismo.
Como decía Carmen Rigalt el año pasao tuvieron más predicanmento los abdominales de Aznar que las tetas de cualquie gachí
Ser guapo o tener una anatomía agraciada es una ventaja grande, tanto desde un punto de vista social, como profesional, como emocional en términos de autoestima.
En cuanto a emparejarte simpre me cupo una duda:el marido de Cristina Almeida ve a la susodicha como un feto marino; o es capaz de encontrarle su aquél a esa verruga gorda y a ese rostro "aporcinado".
Quizir, hay un plano subjetivo: uno ve más guapo a su pareja de lo que es, -eso es indudable, Pero hasta que punto es consciente de lo horrible que en sí es o al menos le parece a la mayoría.
De qué forma afecta eso a la autoestima del que tiene una pareja "mal considerada"?.
Conoceis a alguien que sea consciente de que su mujer o novia es feísima o que lo es al menos para los demás?.
A mi no importaría yacer con una fea.Yo valoro el ardor uterino de la dama, muy por encimade estas cuestiones superficiales.

Álex dijo...

Me gustaría recuperar la idea central del post del Sr. Neri, es decir, qué pasa con la gente que no es nada agraciada físicamente, cómo vive, si sufren por ello o no y si los demás podríamos enamorarnos de alguien así o no...

Me llama la atención, como en casi todos los comentarios a otros post, que prácticamente nadie cuenta vivencias o sensaciones personales, sino sólo opiniones muy teóricas.

En este caso concreto, deben ser todos ustedes y sus parejas apolíneos efebos y refinadas diosas griegas, porque nadie se da por integrado en el colectivo "muy feos", ni tan siquiera en el de "feos" o "del montón"...
Creo que es evidente que en abstracto todos elegiríamos a una pareja (ocasional o permanente) lo más atractiva posible en todos los sentidos. Si puede combinar belleza, morbo, inteligencia y bondad pues sería la bomba, ¿no?

Pero, fíjense qué lastima, mi pareja no es así. Y yo tampoco.
Soy un hombre muy normalito físicamente, más feúcho que guapo, pero sin ser desagradable. Al contrario, creo que hay rasgos de mi manera de ser que hacen que la percepción global que se tiene de mi sea algo más positiva.
Pero de adolescente debía de ser menos agradable y sentí muchas veces esa sensación de que nadie se fijaba en mí. De hecho, durante mucho tiempo pensé que era incapaz de provocar deseo, deseo apasionado verdadero, sino sólo buenos sentimientos.
Por suerte, descubrí que sí, que alguien me llevaba mirando con deseo desde hacía tiempo sin yo saberlo. Confieso que fue uno de los descubrimientos más agradables y transformadores.

Si yo lo he pasado mal en mi vida por cuestiones físicas, siendo más o menos normal… pues pienso que alguien llamativamente feo o con algún defecto notable tiene que pasarlo muy muy mal. Y me pregunto, como el Sr. Neri, si alguien es capaz de romper esa barrera y sentirse atraído por alguien muy desagradable físicamente. Yo reconozco que no he roto esa barrera y que, aunque puedan haberme atraído personas a priori poco atractivas, nunca me ha atraído alguien realmente “feo”…
Sin embargo, la realidad es que hay parejas en las que uno de sus componentes es así, con lo cual lo cierto es que esa barrera se puede romper.

Así que mi conclusión es que el deseo y la atracción tienen caminos insospechados e imprevistos, en los que influyen factores emocionales y de muchos otros tipos… A la pregunta final del post yo contestaría que me costaría y me daría muchos quebraderos de cabeza salir con alguien “horrible”, pero que todo puede pasar…

De pueblo y a mucha honra dijo...

Al neri como se nota que no tienes ni puta idea de la vida en los pueblos. A lo mejor eres tú mas cutre y salchichero que todos los de pueblo juntos.

sefo dijo...

Yo no es que me haya considerado nunca fea, más bien del montón, pero reconozco que una de las cosas que me dolió más en mi vida es que me dejara mi novio por una que era el prototipo de belleza, alta, delgada, cuerpazo. Tardé mucho tiempo en asumirlo y mi autoestima estuvo por los suelos pero lo más triste de todo es que me dejó solo por eso, por el físico.

Aprendiz de brujo dijo...

Si él te dejó solo por el físico ,deberías haberle dejado tú antes por imbécil.

sandra dijo...

Sefo, Aprendiz de Brujo tiene toda la razón... "deberías haberle dejado tú antes por imbécil"

Dejarte por semejante causa delata la clase de persona qué era... y en esta vida más vale solo que mal acompañado...

En fin, que saliste ganando... porque menuda joyita era el machacho!!

Dulcinea dijo...

Es que habría que ver a Sefo...

Al Neri dijo...

Sefo, gracias por compartir su experiencia personal.

Dulcinea, me parece de muy mal gusto su comentario burlándose de una persona a la que no conoce aprovechando que cuenta algo íntimo.

Rocco Lampone dijo...

Ánimo Sita Sefo.

Todo se pasa en esta vida, ya sabe.

Dulci, sin palabras...

Boooz dijo...

Jaaaajajajajaja... Srta. Dulcinea... genio y figura... Cada vez me recuerda usted más a Esperanza Aguirre (y no sólo por la vinculación vasca). Espero que por alusiones sea usted una mujer pivón y tenga un novio cañón. Sino no entendería la falta de respeto que perpetra en este caso.

Sr. Alex: por supuesto que estoy cañón. Faltaría más. Todos los días me reafirmo yo mismo en ello, ya que nadie más me lo dice...

Respecto al resto... somos humanos (nosotros), y nos atrae lo que nos atrae. Hay mucho mito, pero también mucha tontería. Mi posición... no la tengo clara al ser una cuestión de libertad personal mezclada con cultura y pasiones... creo que si lo que uno quiere es una vinculación eterna, en el sentido cristiano del término, la estética es importante más allá de los estrictos cánones. También el encanto personal, claro. Pero el darwinismo en sentido humano cuenta con esta ley masculina: tendemos a la belleza... (la femenina es que al margen de royetes, tienden a la seguridad).

Hay un post en la Bocachancla sobre el tema de que las nenas se enamoran del malote pero se quedan con el pijo. Srta. Sandra: me remito a él.

Al Neri dijo...

Sr Boooz, nos remitimos a su interesante post.

EL FRANCOTIRADOR dijo...

¡Ni de coña!.Por cierto es mucho mejor "Yo hice a Roque tercero" del gran Mariano Ozores.