viernes, 2 de julio de 2010

RELEYENDO "EL PADRINO" (14): ROLLETES DE BODA

Mis amigos más golfos e incorregibles me aseguran que cuando se va a una boda es una situación clásica terminar jugando a papás y mamás con alguna de las invitadas, aprovechando el clima propicio de baile y copeteo. Qué barbaridad.

El caso es que cada vez que me hablan de andanzas de este tipo, no puedo evitar acordarme de los escarceos de Sonny Corleone con la dama de honor en la boda de su propia hermana. Como agravante hay que señalar que Santino era casado y como atenuante que Lucy Mancini era más puta que
las gallinas.

"El abotargado rostro de
Cupido de Sonny Corleone, más obsceno todavía a causa del alcohol, la atemorizaba, pero su juego con él durante toda la semana había sido emprendido y mantenido con el único propósito de terminar en una cama.
...

En ese momento, mientras subía a encontrarse con Sonny, sentía que su cuerpo se estremecía de lujuria. En el rellano, Sonny la tomó de la mano y la condujo hasta una habitación vacía. Cuando la puerta se cerró tras ellos, Lucy se dio cuenta de que las piernas le flaqueaban. Notó la boca de Sonny en la suya; sus labios sabían a tabaco y alcohol...

Permanecieron en el lecho, tendidos uno
al lado del otro, muy juntos, recuperando las fuerzas. Oyeron unos golpes en la puerta. Tal vez llamaban desde hacía rato, pero ellos no se habían dado cuenta. Sonny se puso rápidamente los pantalones y bloqueó la puerta con el pie con objeto de que, quien fuera, no pudiese abrirla. Lucy se compuso apresuradamente el vestido con los ojos llameantes. De todos modos, pensó, no se darán cuenta de nada. Luego oyeron la voz de Tom Hagen, muy baja.

—Sonny ¿estás ahí?
—Sí, Tom. ¿Qué ocurre? —dijo Sonny, tras un suspiro de alivio.
—El Don quiere que vayas a su despacho, enseguida —explicó Hagen, todavía en voz baja.

Oyeron que se alejaba. Sonny esperó unos momentos, dio a Lucy un fuerte beso
en los labios, y luego se encaminó al despacho de su padre.

Lucy se peinó. Terminó
de arreglarse el vestido y se colocó las ligas. Tenía el cuerpo magullado y los labios más sensibles y pulposos que nunca. Salió de la habitación y se dirigió directamente al jardín. Se sentó en la mesa nupcial, junto a Connie, que exclamó con petulancia:

—Pero Lucy ¿dónde estabas? Tienes aspecto de haber
bebido. No te muevas de mi lado".

10 comentarios:

sandra dijo...

Pero qué clase de bodas son las que hay por Valladolid???

Aunque quizás la pregunta debería ser, pero qué clase de amigos tiene, Sr. Neri???

El Subdirector del Banco Arús dijo...

¿No sería usted, sr Neri, el que antes de sentar la cabeza se lo pasaba tan estupedamente en las bodas? Debería usted deleitarnos algún día con alguna historia, sobre algún conocido suyo por supuesto, acerca de golferías, ligues inconfesables y cosas parecidas.

Por cierto, cada día que paso confirmo lo aburrido de mi vida. Nunca me pasan cosas de esas.

Al Neri dijo...

De ninguna manera, señor Subdirector, de ninguna manera.

Rocco Lampone dijo...

Vamos, Sr. Neri, no sea modoso.

cuentenos algun meneillo de boda que haya tenido usted...

Isel dijo...

Es cierto que exite el tópico, pero... a mi nunca me ha pasado solo conozco un caso en el que dos se conocieron y de ahí surgió algo más pero después.

Dulcinea dijo...

Me parece de enfermos y de salidos ponerse a fornicar como animales con alguien que has conocido en una boda pero seguro que pasa a menudo tal como esta la sociedad de hoy en día.

Aprendiz de brujo dijo...

Pués a mi me parece un enorme dicha,(que no he tenido el placer de probar) hacerle el amor a una invitada en los baños del hotel, escuchando de fondo al resto de invitados cantar el Paquito Chocolatero.
Dulci te imaginas?. una embestida por cada jei, jei,.

Una maravilla inigualable.

Dulcinea dijo...

Haztelo mirar, aprendiz, de verdad. Busca a un profesional cualificado que te arranque esas obsesiones asquerosas.

Aprendiz de brujo dijo...

Dulci, jei, jei...Vamos entre hacer el hortera,(básicamente es lo que se hace en el baile de una boda) y hacer el amor, no hay color, mujer.
Me encantaría ir contigo a una boda, escuchar una deliciosa música clásica en la ceremonia compartir un buen vino, un excelente jamón..y una vez que el alcohol hubiera ayudado a sepultar algunas losas infantiles que sufres, dar rienda suelta a nuestros instintos en el WC de las damas. No te garantizo virtusismo, pero si altruismo y entrega en la batalla.
Un beso.

La pluma viperina dijo...

Aprendiz de brujo, deje de decir cerdadas o ya sabe lo que sucederá con sus comentarios. Se borrarán comentarios a este aviso.