lunes, 10 de noviembre de 2008

DOS PELIS DE ARMIÑÁN

Por si acaso no quieren seguir leyendo, comienzo advirtiendo al sector más fachil del Cuatriunvirato y de nuestros lectores que en la entrada de hoy voy a recomendar dos películas españolas que acabo de ver. Las dos son de uno de mis directores favoritos, Jaime de Armiñán, al que, sin entrar en sus ideas, considero un auténtico genio por ser el autor de Mi querida señorita (1971) y de una serie de televisión tan sublime como Juncal (1988), en la que Paco Rabal se sale más, si cabe, que en Los santos inocentes.

Ambas pelis tienen mucho en común. Las dos son muy simbólicas, pues aunque parten de argumentos y ambientes aparentemente realistas y cotidianos, muy pronto la historia se convierte en fábula, unas veces triste y otras veces romántica, pero siempre con nítida moraleja. Por otra parte, estas películas comparten un fuerte sentido crítico contra ciertos convencionalismos sociales y defectos humanos.

En
El nido (1980), (nominada a los Óscar), se nos muestra un limpio y platónico "romance" entre un viudo maduro (el insuperable Héctor Alterio) y una adolescente de 13 años (Ana Torrent). Ambos comparten la afición por la música, por la naturaleza y por el teatro, y pasean juntos los domingos ante la mirada desconfiada e intolerante de los vecinos del pueblo, incapaces de ver más allá de sus narices y capitaneados, como no podía ser de otro modo en una cinta de la tierra, por un tosco sargento de la Benemérita.

A pesar de que en ocasiones Armiñán parece mover la cámara como un videoaficionado y de que la trama termina incurriendo en alguno de los habituales clichés progres, hay que decir en su favor que la Iglesia aparece tratada de un modo muy digno en la figura de un cura rural comprensivo pero prudente, alejada de los estereotipos a que nos tienen acostumbrados. Creo que merece la pena ver la película por el tratamiento delicado que se hace del amor puro y del problema de la soledad, así como de la presión social en los entornos pueblerinos y de lo marimandonas que son las tías, ;-)

Pero la que más me ha gustado es Stico (1985), con dos actorazos como la copa de un pino: Fernán Gómez y Agustín González. Aquí Armiñán construye un cuento demoledor contra la vanidad humana, encarnada por un soberbio y débil padre de familia al que se le ofrece la posibilidad de tener un auténtico esclavo en su casa. Se trata de su viejo profesor de la Facultad, que acuciado por la miseria y un poco trastornado por los temas de derecho público romano en materia de esclavitud, le tienta a suscribir un pacto al estilo de la Roma imperial, en virtud del cual el anciano Don Leopoldo se convierte en siervo de su antiguo alumno, únicamente a cambio de techo, vestido y comida.

Asistimos a un retrato magnífico y esperpético de las reacciones sociales, en plenos años 80, ante un hecho tan inverosímil como la esclavitud. Muy pronto se produce el choque entre los sentimientos humanos de quienes consideran este experimento como algo indigno y aberrante y los que ceden a su ego, a su deseo de tener lo que nadie tiene. También se nos hace reflexionar sobre lo subjetiva que es la libertad, al presentarnos a una persona esclavizada mucho más libre y digna en realidad que su propio amo.

11 comentarios:

José Enrique Carrero-Blanco Martínez-Hombre dijo...

Te comunico que ya he publicado el resultado de las votacionesde la I Edición al mejor blog, otorgado por mi blog y hoy empieza la votación para elegir el mejor blog.

Miquelino Flynn dijo...

"Stico" plantea un dilema moral paradójico, una persona en el ejercicio de su derecho a ser libre y a elegir su destino decide renunciar a ese mismo derecho a ser libre y a elegir su destino. Si se niega la primera parte se está empezando a entrar en la segunda. Y llegamos así a la represión por la libertad. Lo cual no deja de ser curioso y paradójico. Pero al igual que sucede con las paradojas matemáticas, que al pasarlas por el empirismo de la física se desvanecen, este planteamiento también tiene trampa. Contrariamente a lo que plantean las teorías relativistas el derecho a ser libre es consustancial al hombre, le precede, le sucede y le supera. Tanto a él como a sus decisiones.

Muy buena recomendación sr. Neri, una de esas películas que te trastocan un poco las ideas y te hacen pensar. Pude verla hace unos cuantos años ya, en un pase en televisión, a las tantas de la madrugada, la víspera de un examen y me mantuvo enganchado hasta el final dejándome estudiar sólo en los cortes publicitarios. La otra no la he visto pero me la apunto.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

No me gusta el cine español, pero Stico la vi hace muchos años y, aunque demasiado joven aún, me gustó. Me gustaba mucho Fernán Gómez. Tengo ganas de volver a verla.

De todas formas me quedo con Garci y, sobre todo, con Ninette.

ignatus dijo...

No tengo muy claro que el ejemplo de la película "Stico" sea la de una persona que elige libremente. Para actuar con libertad yo entiendo que han de darse dos elementos:

1- Conocimiento (siquiera aproximado) de las consecuencias que pueden tener nuestros actos. Se entiende aquí que el veterano profesor de Derecho sí lo tenía.

2- Posibilidad de elegir entre varias opciones válidas. Según resume Neri, la alternativa era la miseria, y morirse de hambre no es una opción válida (aunque se puede elegir)

En este caso al menos, creo que la "represión" no se debe a la propia libertad, sino a las limitadoras circunstancias previas.

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Cambiando de tema, me extraña que no haya aparecido ya por aquí f.a. para señalar que, a la vista del protagonista, la moraleja lógica de la película es que los que estudian derecho están tarados. Y por cierto, ¿por qué siendo mis escritos tanto o más largos que los de miquelino flynn aún no se ha quejado de ellos? ¡Vaya desprecio que me hace!

Por último, un aparte para Neri: con motivo de mi reciente cumpleaños (soy tigre y escorpio, qué le voy a hacer) uno de mis hermanos ha tenido a bien regalarme una serie del año en que yo nací, protagonizada por Fernán Gómez y titulada "El Pícaro". Se lo digo porque quizá le pueda interesar: dígamelo y le cederé temporalmente su usufructo por un precio razonable.

Saludos

albert dijo...

Por lo que cuentas, me interesan las tres películas: Stico, El nido y ya de paso Mi querida señorita.
No soy muy forofo del cine español, pero si hay algo bueno, vamos a aprovecharlo.

Veneficus dijo...

No he visto estas pelis, pero las tendré en cuenta para futuras descargas -quiero decir sesiones de cine casero-.

Leonardo dijo...

Pues yo ayer estuve (poco tiempo, eso sí) precisamente intentando preparar una de esas sesiones de cine casero con estas películas, pero no lo conseguí.

El francotirador dijo...

Son dos buenas películas,recuerdo más Stico pues la he visto recientmente,efectivamente sublime tanto Fernando Fernan Gomez como el gran Agustin Gonzalez.Y recordando ahora otra buena película lo que pasa es la ví siendo un niño y no se si ahora me seguiría gustando es "La guerra de Papa",dirigida por Antonio Mercero basado en una novela de Miguel Delibes y en que en la pantalla tenía entre los actores principales a un extraordinario Hector Alterio y una bellísima Teresa Gimpera,aunque el protagonista era el niño Lolo Garcia.

Al Neri dijo...

La guerra de papá es un peliculón extraordinario, donde además podemos ver el debut de Tito Valverde ("El Comisario"). Lo que es escamante de esta película es que los únicos cambios del guión -incluido el título- respecto a la novela de Delibes ("El príncipe destronado") se hacen para recalcar lo facha que es el "papá".

El francotirador dijo...

Si es el problema del cine español,los tufillos progres que siempre hay que esparcir en menor,mayor o ínfima cantidad en los guiones,tal vez será para que el censor pique y apruebe el guión.En esa película también actua bien una jovencísima Verónica Forque,lo malo es que los siguientes 30 años se paso haciendo el mismo papel y fue cuando me dí cuenta de lo mala actriz que era.

alojamora dijo...

Me apuntaré algunas de estas pelis para un año de estos de tarde filmera...
Y ahora que me acuerdo yo empecé a ver Stico y no la he terminado...tampoco la encontraba yo mucho al sentido...ya que me gusta las pelis para desconectar que para pensar en el quid de la cuestión o el verdadero mensaje.