viernes, 19 de junio de 2009

EL FASCISTA BUENO DE "LA SEÑORA"


Ya comenté hace tiempo que me identifico mucho con la forma que tienen los socialistas de entender la televisión y que me encantan las series que han promovido desde RTVE cuando han estado en el Gobierno. A pesar del sesgo político de alguna de ellas, suelen ser producciones muy interesantes y con mucho contenido histórico generalmente bastante bien documentado.

Una serie cuya segunda temporada se está emitiendo ahora y que cumple todos estos requisitos es La Señora, que recomiendo encarecidamente a todos los amantes de la historia de España y sobre todo a los interesados en el período correspondiente al primer tercio del siglo XX.

La serie, dirigida por Jordi Frades, con el magnífico guión de Virginia Yagüe, en realidad no es histórica, sino romántica. Pero lo que la hace tan atractiva para mí es su logrado trasfondo socio-político (luchas obreras, papel de la Iglesia) y lo bien caracterizados que están sus simbólicos personajes. Cada uno representa una clase social, una idea, una pasión, una actitud ante la Religión… En fin, la auténtica España de los años veinte.

El argumento es sencillo. Tras resistirse a ceder al poderoso Don Gonzalo, Marqués de Castro (Roberto Enríquez), una participación en su lucrativa mina de acero, Ricardo Márquez fallece en un extraño accidente, pasando el negocio a manos de sus jovencísimos e idealistas hijos Victoria (Adriana Ugarte) y Pablo (Alberto Ferreiro), quienes, pese a su origen burgués, sueñan con introducir valientes mejoras en las condiciones de los mineros. El eje de la trama es el apasionado romance de Victoria con Ángel (Rodolfo Sancho), un muchacho de clase humilde al que terminan obligando a ordenarse sacerdote, mientras que ella se convierte en la señora al casarse con el Marqués, obsesionado por dominar los negocios y las voluntades de toda la comarca. Lo que la pobre Victoria no sabe es que fue precisamente su influyente marido quien mandó asesinar a su padre.


Pero lo más sorprendente de la serie, lo que a mí me ha dejado de piedra desde el principio, es que sale un fascista y encima hace de bueno. Se trata de Pablo Márquez, el hermano de Victoria, que en los primeros episodios era socialista, pero que tras escaparse con una italiana y presenciar los acontencimientos que siguieron a la Marcha sobre Roma, regresa a Asturias más mussoliniano que el mismo Duce y ya no se ha quitado la camisa negra en lo que va de serie. El joven fascista es un revolucionario social de tomo y lomo y no hace más que esforzarse por conseguir mejoras salariales y el descanso dominical para los obreros de su mina. También construye y mantiene de su propio bolsillo un dispensario médico para los pobres de la ciudad y, por si fuera poco, se enamora y se casa con una joven obrera con la que tiene un hijo. No deja de apoyar en ningún momento a los mineros, negociando con ellos y oponiéndose con bravura a las pretensiones “anticuadas” y feudales del Marqués, que desea tener lacayos más que trabajadores. Su carácter es bondadoso y solidario; quiere muchísimo a su hermana y su único deseo es que sea feliz, y se opone siempre a las injusticias de cualquier clase (maltrato al servicio doméstico, discriminaciones sociales, etc)

Con frecuencia, Pablo Márquez explica con profusión de datos la doctrina fascista o pronuncia citas sociales de Mussolini. Deja caer una y otra vez que las aspiraciones de la izquierda económica son legítimas, pero que el internacionalismo marxista es antinatural y va contra los valores y sentimientos nacionales de los trabajadores. Yo cada vez que sale una escena de estas me emociono, se me cae la baba…

¿Cómo es posible que un personaje así aparezca en una serie de La Primera?. ¿A qué viene este repentino ataque de honradez histórica y esta profundización tan documentada en la doctrina fascista?. ¿Por qué no ponen mejor a un chulo asesino que apalee a los mineros huelguistas o que forme parte del somatén macarra del Marqués de Castro en vez de oponerse a él?. ¿Por qué no va al puticlub como los malos y viciosos de la serie?. ¿Por qué no lleva pistola, ni vocea, ni insulta, ni intenta imponer su voluntad a los demás? No me lo explico.

Uno sospecha que esto no puede quedar así y que la serie, que presumiblemente se prolongará hasta la época de la II República y quizá hasta el Alzamiento, terminará dando un giro argumental y el buen Pablito se rehabilitará y se dará cuenta de que el águila y las fasces son una cosa siniestra para matones de pueblo, y se afiliará al PSOE y será feliz y comerá perdiz. Lo más seguro es que cuando aparezcan los primeros falangistas en España o cuando el Duce comience a coquetear con Hitler y a ponerse racistón y antisemita, el joven heredero de los Márquez recapacitará y caerá en la cuenta de que no se puede ser tan ultra y se reciclará en las Juventudes Socialistas Unificadas de Carrillo, o, en el peor de los casos, se hará hedillista en el 37 por entender que el facha de Franco no simboliza sus ideales. A saber...

Por el momento, seguiremos anonadados, presenciado este hecho sin precedentes en la televisión socialista y recordando como la doctrina fascista (a la que yo diferencio mucho del régimen histórico del mismo nombre) contiene propuestas fascinantes, muy novedosas y profundamente basadas en una auténtica justicia social, a diferencia de lo que suele creerse y difundirse.

11 comentarios:

Joven Madrileño dijo...

JOder, macho, está claro. El fascismo en particular, la extrema derecha en general y el socialismo de la izquierda son lo mismo.

Por eso muchos de los que alzaban el brazo en honor a Franco (Cebrián, Polanco, Victor Manuel, que hizo una canción pal caudillo, etc), cuando éste murió, se pasaron sin mucha dificultad al PSOE. Es la misma ideología que defiende la igualdad en la pobreza, no en la riqueza. Y así estamos.

Para terminar, una dedicación de Hayek en su libro Camino de Servidumbre: a los socialistas de todos los partidos. Pues eso. Que no es nada raro lo de esa serie. El falangismo era socialismo puro y duro.

huelladeperro dijo...

Llegué aquí siguiendo links rojillos con la intención de valorar el post anterior y quizá aportar mi propia opinión, pero veo que llego tarde :)

Vale. Pues en este, que también da materia.

Voy:


¿De qué te sorprendes? José Luis Martín Vigil, escritor estrella de novelas para jóvenes de la España franquista y sacerdote por añadidura presenta en varios de sus libros a carismáticos personajes "buenos" notablemente rojos, que de haber sido localizados por el "régimen" hubieran sin duda pasado largas temporadas a la sombra. Hay entre ellos varios comunistas, algunos curas y los a mi parecer más queridos por el autor, unos cuantos anarquistas.

¿Te sorprende? ¿Y qué decir de "Bemposta, ciudad de muchachos" un estado comunista dentro de nuestra España franquista? Te recuerdo que franquismo, fascismo y nazismo habían sido, antes de 1945, como flechas de un mismo haz, y que el régimen asociaba masonismo (un humanismo culto e idealista) con judaísmo (una forma de orgullo racial con su tonillo de soberbia y línea directa con Dios) y con comunismo (ya sabes, eso que las masas inteligentes del siglo XIX pusieron en marcha para conseguir su liberación).

Bueno, pues si eso pasaba cuando Franco (pasaba poco, pero pasaba) ¿por qué no ha de pasar ahora que mandan los rojos? ¿no crees que el o la guionista puede ser un tío tan sensato como tú y yo, o como Jose Luis Martín Vigil, y ser capaz de reconocer la bondad de la persona independientemente de sus creencias políticas?


Yo personalmente que soy muy rojo me sentiría muy decepcionado si al final el fascista bueno se convierte al socialismo. Como no veo la serie espero que si esto sucede te pases a decirmelo por mi bló, y nos lamentaremos juntos.

Un saludo.

Embajador en el Infierno dijo...

¡Venga Neri, macho!. ¿Como pones tan estupendamente ese melodramón de medio pelo llamado "La señora"?. Reconozco que mi mujer y yo quedamos enganchadísimos a la primera época. Hace unos meses decidimos prescindir por completo de la TV y se acabó esta serie y todo lo demás.

Estábamos enganchados por las mismas razones que la gente se enganchaba en su día a los culebrones sudacas: era entretenida, los actores malos de solemnidad hasta ser la mar de graciosos, y situaciones estereotipadas hasta decir basta. Eso si, la ambientación cuidadísima.

Y en fin, uno tuvo sus coqueteos de juventud con el fascismo hasta que se dio cuenta de que al fin y al cabo era un producto de la revolución ilustrada y liberal como todos los demás -ismos postmodernos.

Museros dijo...

Benito Mussolini era el político más admirado por (entre otros)...el Mahatma Gandhi (no es broma).

Lo que demuestra lo poco que sabe la gente (yo el primero) sobre Mussolini o lo poco que saben sobre Gandhi (o las dos cosas).

El fascismo también fue copiado y plagiado por los políticos suecos, que implantaron hace siete décadas en su país el modelo político al que nos han llevado en todo Occidente, y que fue definido como "la dictadura perfecta" por el periodista inglés Roland Huntford en su libro "The New Totalitarians": la socialdemocracia.

Son precisamente los que más critican al fascismo los que más (aunque peor) lo han copiado.

Al Neri dijo...

Huelladeperro, me ha gustado su comentario. Tiene razón, pero a mí el PSOE me parece una secta, desconfío de ellos teniendo en cuenta los antecedentes en series históricas. Acuérdese de "Jinetes del alba".

Siempre me ha gustado mucho Martín Vigil, pero el ejemplo que me pone no es igual. Este ex jesuita no era del Régimen precisamente (bueno, cuando escribió "Los tallos verdes" y "La vida sale al encuentro", sí), de modo que el hecho de que pusiera bien a personajes que no encajaban en el franquismo no me parece un ejemplo de honradez. El hecho de que el franquismo le publicara novelas como "Una chabola en Bilbao" quizá demuestra que la llamada dictadura tenía más sensibilidad social de lo que se pretende. Aun así, Martín Vigil acabo desvariando mucho, muy salido. Pero creo que se ha infravalorado mucho su obra, ¿no cree?.

Embajador, tampoco te pases. "La señora" es una serie con actores mediocres en general, en especial Roberto Enríquez (Marqués de Castro), pero está muy cuidada y tiene un contexto socio-político interesante. Me gustan mucho las referencias a la encíclica Rerum novarum y el contraste de mentalidades dentro de la Iglesia, la visión que se da de los militares de la época, de los movimientos sociales. Coño, tampoco es un documental del Canal Historia. Prefiero las series entretenidas y divulgativas (o sea menos cultas) que llevan la historia de España a millones de personas que los programas académicos muy buenos muy buenos pero a los que no accede todo el mundo debido a su nivel. El riesgo de la señora es convertirse un poco en una telenovela, pero pienso que tiene ingredientes para gustar a toda la familia.

El fascismo más que un producto más del liberalismo, me parece una reacción contra el estado de cosas que éste provocó y algo descaradamente innovador. Entiendo que digas "producto" si quieres decir que sin liberalismo no habría nacido el fascismo. Es simplemente "fruto" de la modernidad.

Museros, claro que sí. Dicen que hasta Berlusconi es neofascista, imagínese.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Enganchados a la serie están mis padres y mis abuelos. Cosa comprensible pues por los veinte minutos que he visto me he llevado la impresión de que no es más que un culebrón con buenos vestuarios y ambientes. Demasiado perfectos para una época en la que dudo que los obreros pudieran vestir tan limpiamente y los señoritos tener unas camisas tan impecablemente planchadas y cortadas (las telas de la época, el tipo de planchas, etc.,no permitían una perfección tan a lo Emidio Tucci).

Lo que sí me llamó la atención fue ver el chavalillo con uniforme negro y hablar tan bien del fascismo el otro día mientras cenaba con mi madre. Francamente, me dejó a cuadros cuando se puso a hablar de redimir los destinos de los obreros encauzándolos en el destino patrio. Me quedé sorprendidísimo del mismo modo que Al Neri. Yo me espera el tópico del fascista engominadoy sanguinario devorador de niños y no algo así.

De todas formas, no me fio nada de las televisiones españolas y supongo que al final se arrepentirá y volverá marica o, si no cambia de ideología, una mañana descubrirá la gomina (brillantina en la época) y fruto de sus vapores se transformará en una especie Mr. Hyde.

Eso sí, me gustaría animar a todos, a raíz de este tema, a profundizar en una doctrina tan compleja (y falsa, no lo olvidemos) como es el fascismo y sus muchas variantes y adaptaciones.

A tal efecto, considero interesante este enlace: http://filosofiaehistoricidad.blogspot.com/2008/12/jos-antonio-primo-de-rivera-fascismo-u.html

Aprendiz dijo...

Yo la verdad es que ni había oído hablar de esta serie. A mí me suena a rollo, pero rollo... aunque quizás si la viera me gustaba. Le pasará como le pasan a todas las series españolas, que algunas empiezan muy bien, pero empiezan a alargarlas y a desvariar y las echan a perder, y encima te tienen años enganchados.

Pese a que me ha gustado mucho la crítica que has hecho (y casi me convences), no creo que me anime a verla. Pero se la recomendaré a mi madre que veo que a ellas les gusta ;p . Yo suficiente tengo ya que estoy enganchada a El Internado, que van cinco temporadas y no termina... :s

Besos

Isaak Asino dijo...

La cosa no es nueva Al Neri. Hace muchos muchos años, comentando con un amigo falangista, le pedí que me contase de que iba la cosa, de qué iban los falangistas. Y resultó un programa nacional-sindicalista que en nada tenía que ver con los tópicos vertidos al respecto y la supuesta hermandad entre falangismo y el fascismo tan y como comúnmente se le describe. Y una animadversión por el caudillo que me dejó con las patas colgando.

Supongo que fue uno de las escenas que me llevó a concluir que no existen las verdades absolutas, ni las historias de una certeza irrebatile, ni las almas puras que buscan y anuncian la verdad verdadera. En fin.

Saludos cordiales.

brigante dijo...

Yo llevo siguiendo esta serie desde el principio porque me parece razonablemente buena. Me extrañaba que hasta ahora nadie hubiese comentado en Internet lo del "fascista bueno" que parece en esta serie: bien los rojos, para quejarse del tratamiento extremadamente positivo, bien los "fascistas" para felicitarse por este hecho. Creo que eres el primero que trata el asunto.

El último capítulo fue de traca. En una de las escenas salía el Marqués con el típico discursito de que hay que meter en vereda a los obreros a base de palos, etc. El fascista interviene para rebatirle agriamente y para postular que, por el contrario, hay que mejorar las condiciones del obrero en todo lo posible. En ésta y otras escena, se podría decir que el único que sale bien parado es el fascista con camisa negra (Pablo). La verdad, a mí me extraña no haya salido ninguna asociación antifascista a denunciar la serie por "apología fascista". Será que no la han visto, porque por cosas mucho menores arman una zapatiesta.

Aliosha dijo...

Interesante, no me importaría ver alguna de las secuencias a las que aludes.

En cuanto a la evolución del “fascista bueno”, espero que mantenga su énfasis en la justicia social y que, en efecto, evite el racismo, la violencia y el antisemitismo (¿o es que hay que desear lo contrario?).

Un saludo.

Al Neri dijo...

Aliosha, ya no hemos de preocuparnos más por nuestro fascista, pues acaba de morir. Por supuesto que era deseable que no se hubiera convertido en racista.