sábado, 4 de abril de 2009

PASCUAS JUVENILES


Ayer, pensando en la proximidad de la Semana Santa, me vinieron a la cabeza muchos recuerdos de mi época de la Facultad, cuando cada año participaba estos días, en compañía de mis amigos, en una Pascua juvenil.

No sé si he contado aquí alguna vez que entre los 18 y los 25 años estuve metido en grupos cristianos de los jesuitas. Algún borrón tenía que haber en mi impecable currículo fascista ;-) De esta etapa podría escribir un libro sobre la importancia de las formas en la religiosidad y sobre otros asuntos, pero no es objeto de este post, así que me limito a comentar que de los varios cientos de ex alumnos y alumnas de colegios de órdenes de espiritualidad ignaciana que integrábamos estos grupos en mi ciudad, muchos de los que yo conozco, y especialmente los profundos y espirituales monitores, hoy pasan por completo de la Religión y de la Misa. Un tema para la reflexión, igual que la crisis de vocaciones en la Compañía de Jesús, que para mí se explica por su reconversión en asociación asistencial y en ONG dudosa, y por la pérdida de aquella mística ignaciana tan atractiva para los jóvenes. Ahora ONG´s hay muchas, no te exigen dedicar la vida entera ni mucho menos hacer votos, así que para muchos la elección está clara.

Pero me estoy enrollando de mala manera. Yo quería hablar de aquellas Pascuas multitudinarias (hasta 400 personas) de grupos de toda España que se celebraban de Jueves Santo a Domingo en colegios o centros de la Compañía o afines en Villagarcía de Campos, Comillas, Navafría, Salas de los Infantes o Balmori. Guardo un recuerdo entrañable de aquellas experiencias que vivía siempre junto a Veneficus y otros colegas, amigos desde el cole. Algunos años compartí Pascua con Ignatus, Teutates y Meletea.

Los jesuitas y los fieles monitores (hoy algunos arrejuntados) se pasaban toda la Cuaresma explicándonos a los chavales de 18 ó 20 años que aunque en la Pascua habría muchos chicos y chicas, no se podía apuntar uno con intención de ligar, ya que se trataba de una actividad para vivir intensamente la Resurrección de Jesús y para conocer las vivencias espirituales de otros jóvenes, y que no debíamos de ninguna nanera andar fijándonos en lo guapa que era ésta y en lo mono que era aquél. A cuento de esta advertencia, también recuerdo cómo tras pillarme coqueteando con una logroñesa preciosa el Sábado Santo, un monitor de éstos me soltó socarronamente:

- Veo que las niñas de Logroño se han tomado muy en serio lo de no fijarse nada en la belleza para tratar con los chicos de la Pascua.

Menudo hijoputa. El caso es que las Pascuas eran experiencias muy bonitas y de verdad que inolvidables, por el corazón que poníamos en todos los oficios; por la oración de Getsemaní del Jueves (con el tema Tierra firme de fondo, interpretado con violín); por la mañana de reflexión del Viernes y el Vía Crucis de por la tarde, que me ponía los pelos de punta; por las típicas reuniones en grupo para hacer la ronda de “¿Cómo te has sentido?” (un poco mariconada); por el Camino de Emaús del Sábado, que era un paseo en pareja de varios kilómetros por el campo para intercambiar sentimientos (y que se hacía invariablemente con una tía buena, salvo Veneficus y yo, que algún año lo recorrimos juntos porque ninguna nos escogía); y por la fiesta entusiasta para celebrar la Resurrección tras la Vigilia llena de velas y de misterio, que es para mí una de las celebraciones religiosas más bonitas que he visto y que nadie hace como los jesuitas.

Aunque lo más distintivo de las Pascuas juveniles era sin duda la sección de guitarreros que ponían banda sonora a todas las celebraciones. Me acuerdo como si fuera ayer de las pintas noventeras incalificables de todos aquellos aspirantes a cantante de pop y de cómo ligaban los muy cabrones interpretando canciones de moda en los descansos. Al Subdirector del Banco Arús le habría encantado venir con nosotros.


También eran un puntazo los ya mencionados grupos para “comentar las jugadas”. Eran una cosa curiosísima y Veneficus y yo nos lo pasábamos fenomenal adivinando lo que iba a decir cada uno en su turno o preparando nuestra intervención antes de reunirnos. Lo bueno es que casi todo el mundo se comportaba como si estuvieran poseídos o hubieran visto una aparición, y como si fuéramos amigos íntimos de toda la vida, e incluso hermanos, pese a no conocernos de nada, ya que los grupos se formaban con 8 ó 10 personas de distintas ciudades. Por ejemplo, en la primera reunión, el Jueves Santo, cuando el monitor nos preguntaba por qué habíamos venido a la Pascua, las respuestas de la ronda eran todas idénticas o con mínimas variaciones:

-Buenoooo, estooooo, yo he venido a la Pascua porque me han dicho que se vive todo muy profundamente, porque conoces cómo viven los demás la Semana Santa y para cargarme las pilas para todo el año.

Lo de las pilas sobre todo se repetía sin cesar, para nuestro descojone, ya que alguna vez apostábamos el número de veces que iba a pronunciarse la expresión “he venido a cargar las pilas”.

Por último, contar -sin su permiso- una anécdota insuperable de Veneficus en la reunión de despedida de nuestro grupo, el Domingo por la mañana, en la Pascua de Comillas del año 96. La iluminada monitora propuso una bujarrada especial, consistente en hacer un corro con las manos dadas y expresar cada uno por turnos qué valores le había transmitido durante esos días el compañero de su derecha. Como ya os imagináis, la situación era de vergüenza ajena, todos ahí soltando unas tibiezas que no sabías donde meterte:

- María Luisa me ha hecho darme cuenta de la importancia de ser alegre y ver el lado positivo de todo.

- Jesús Antonio me ha enseñado en esta Pascua a vivir la Fe intensamente.

- De Ángel he aprendido que se pueden tener muchas dificultades y aun así ser feliz y vivir con confianza.

Total, que cuando le tocó hablar a Veneficus, se quedó un rato callado mirando dubitativo a la moza que tenía enlazada de la mano y dijo:

- Perdona, es que no me acuerdo cómo te llamabas.

Todavía me estoy riendo, en serio.

10 comentarios:

Aprendiz dijo...

A mí sinceramente todas esas reuniones del tipo que nos cuentas, no me gustan mucho. Hay algunas personas a las que le ayudarán a acercarse a Dios, o al menos a darse cuenta de que hay más jóvenes creyentes de lo que uno se cree. Pero es que todas esas tonterías que cuentas que hacíais a mí me echan para atrás.

Cuando digo esas tonterías no me refiero precisamente a hacer el Vía Crucis, los ratos de oración... Sino más bien a la ronda esa de ¿cómo te has sentido?, lo de intercambiar sentimientos, lo de contar porqué habías ido, y luego ya lo de decir lo que te había transmitido el compañero del al lado...

Yo he ido a dos viajes con mi parroquia, y aunque reconozco que me lo he pasado genial y he conocido a gente estupenda y con valores, también reconozco que de la mayoría de las actividades me iba por ahí de cañas con algún grupillo. Y no es por ser rebeldes ni ser menos cristianos, es que siendo objetivos hay algunas actividades que son una chorrada. Pero lo que me sorprende es que algunos se lo toman muy en serio.
Además, a todos no nos gusta contar nuestros sentimientos en público.

Yo creo que estas reuniones deberían ser más serias, ya que no van dirigidas a niños de 10 años. Deberían tener su misa, sus ratos de oración, charlas educativas, meditaciones... y luego entre rato y rato actividades que no tengan nada que ver con la religión, que todo en exceso cansa.

Besos.

Embajador en el Infierno dijo...

¡JAJAJAJAJA!. Gloriosa la anécdota. Ya sería de traca si al final hubieras añadido: "Ahora Maricarmen- que asi se llamaba la chica- es su mujer".

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Ese meapilismo buenista me repele sobretodo después de comprobar por experiencia ajena cómo muchos de los "guays" que solían llevar la voz cantante en esos saraos son gente arrejuntada, proabortista en ocasiones, votantes de Izquierda Hundida y, algunos de ellos, los mayores hipócritas y malnacidos que me he encontrado en mi vida. Eso sí, convenientemente disfrazados de corderos.

Yo creo que la Religión es algo íntimo y personal (sí ya sé eso de que se debe vivir en comunidad y bla bla bla) pero creo que las experiencias transcendentes deben ser serias y calladas y no circos, chuminadas y sesión de terapia en grupo. En fin, que desprecio el meapilismo buenista.

Lo que no entiendo es porque dice que yo habría disfrutado mucho con eso de los guitarreros. Si no los puedo ni ver a no ser que toquen canciones de la tuna. Por cierto, les dejo un interesante enlace al respecto (comienza en el minuto 2:06):

http://www.youtube.com/watch?v=kJbItzkUsCM

Veneficus dijo...

Hoy precisamente he recordado las Pascuas junto a un amigo después de salir de la abarrotada misa de Jesuitas. Aparte de lo bien que lo pasamos y de los cientos de anécdotas que guardamos de cada una de las Pascuas, no todo era tan lúdico como Al Neri ha hecho ver, y la verdad es que sí servían en cierta forma para "cargar las pilas".

Es cierto, que había gente (mucha) que se pasaba de mística y daban cierto repelús "buenista" como dice el señor Subdirector, pero en general eran experiencias muy buenas y por algo volvíamos todos los años que podíamos. Incluso tiempo después de dejar de ir volvimos a una Pascua bastante sui generis, pues ni siquiera contó con un jesuita, y terminamos cantando una versión actualizada de la banda sonora de Mazinger Z.

Sabía que iba usted a contar la anécdota de la reunión de despedida ... Reconozco que siempre he sido bastante malo para recordar nombres, ya que mi memoria para las personas es en general más fotográfica.

Ya digo que hay muchas anécdotas, como la ya referida o la de los caminos de Emaús (mucha gente se pasaba la Pascua eligiendo su compañero/a de camino) compartidos con Al Neri. O los chascarrillos que sacábamos con Al Neri en los ensayos de las canciones, como el historiquísimo de: "tienes más peligro que Monseñor Romero con un crucifijo" o "eres más pesado que Ellacuría después del tiroteo".

Aun así, vuelvo a decir que eran experiencias bonitas y profundas y que en esta época se siguen echando de menos.

Al Neri dijo...

Aprendiz, había muchos descansos y lo pasábamos bien.


Subdire, veo que no ha pillado mi fina ironía.

Veneficus, también he hablado de la profundidad de las experiencias. Respecto a las frases que inventábamos para cachondearnos de los teólogos de la liberación, esta también la de "Tienes más peligro que Jon Sobrino con un Nuevo Testamento" :-)

dulcinea dijo...

Muy bueno, muy bueno. Yo he ido con la parroquia a convivencias y cosas parecidas y es igual a como lo cuentas. Yo pienso como aprendiz, que estas cosas a lo mejor stan bien para ciertas edades pero a partir de los 20 años no tiene ningun sentido hacer esas "terapias".

Villeguillo dijo...

Joe macho! Después me llamarás lefebvrista, pero lo has clavado en lo de la pregunta: "¿Cómo te has sentido?" Si es una mariconada es algo muy típico del modernismo, hacer de los sentimientos la bandera y los cimientos. Te has portado; Urra por Al Neri.

El francotirador dijo...

Pero bueno señor Neri,menudo tostón y sin embargo aquí vivito y coleando,ahora eso menudo cabroncete el jesuita ese que le espanto a la buena moza de Logroño.En fin tienes toda mi solidaridad.

Al Neri dijo...

Estoy percatándome con inquietud de que en la foto que encabeza este post hay un candelabro de siete brazos... :-)

El francotirador dijo...

Pues mira por donde yo creo que no es para inquietarse,pero bueno es mi opinión.