jueves, 23 de abril de 2009

23 DE ABRIL: FIESTA OFICIAL DE CASTILLA Y LEÓN

La Guerra de las Comunidades de Castilla es uno de los episodios más polémicos de la historia moderna española, y su interpretación depende mucho de la tendencia política del historiador de turno.

El 23 de abril de 1521 los comuneros de Castilla eran definitivamente derrotados por las tropas de Carlos I en la Batalla de Villalar.


De forma resumidísima, esta guerra surge cuando una serie de colectivos muy diversos de la Castilla de la época (burguesía incipiente, parte de la nobleza, clero, campesinos…) se alza contra el nuevo Rey de España, Carlos I, por considerar que su política atentaba contra la identidad y los fueros de Castilla, y que con sus preocupaciones imperiales tenía completamente abandonada la gestión de los territorios castellanos. La idea fundamental era que le consideraban un rey extranjero, ajeno a los intereses del Reino de Castilla. Una de las causas del estallido de la revuelta fue el nombramiento de un extranjero como Presidente de las Cortes.Tras diversas batallas, entre las que cabe destacar la de Segovia, los comuneros fueron aplastados en Villalar, siendo decapitados los principales cabecillas (Bravo, Padilla y Maldonado), que dan nombre hoy en día a calles de numerosos pueblos y ciudades de Castilla y León.

Por ser lo más objetivo posible (aunque me cuesta horrores), intentaré explicar las dos grandes versiones sobre el
tema:

1-La versión defendida históricamente por los liberales y la izquierda (y que ahora es la “versión oficial”, recogida incluso en el Preámbulo del nuevo Estatuto de Autonomía de Castilla y León) es que las clases más populares se levantaron contra un monarca centralista que se cargó los Fueros de Castilla y dejó casi inoperativas las Cortes de Castilla y León. Esta versión insiste machaconamente en el origen popular de la revuelta (aunque a diferencia de los marxistas, el liberalismo admite la importante participación de los comerciantes burgueses) y en su finalidad de restaurar derechos individuales pisoteados por el tirano. Este grupo de autores defiende que la revuelta comunera es el primer antecedente de la Revolución Francesa y del resto de revoluciones liberales europeas.

Copio lo que dice el Estatuto de Autonomía:“De estas tierras surgió el clamor que, en 1520, con la formación de la Junta Santa de Ávila, se alzó en defensa de los fueros y libertades del Reino frente a la centralización del poder en manos de la Corona que encarnaba Carlos I. Si en Villalar (23 de abril de 1521) la suerte de las armas fue adversa a los Comuneros, no ocurrió así con sus ideales, que pueden ser considerados precursores de las grandes revoluciones liberales europeas. Como homenaje a ese movimiento el 23 de abril es hoy la fiesta oficial de la Comunidad Autónoma”.

2- La versión clásica de la derecha difiere en no pocos puntos. Consideran el levantamiento como un “movimiento tardomedieval” bastante paleto. Es decir, que cuando Europa se estaba transformando, cuando estaban surgiendo los Estados modernos , cuando se estaban superando el feudalismo y los localismos forales, y se estaba apostando por una legislación única para todos (en vez de fueros para cada pueblo), un movimiento retardatario, anti-imperial, y casi separatista, integrado por los comerciantes ricos y por una parte del clero y de la nobleza, se alzó contra el Emperador únicamente en defensa de sus privilegios de clase y, sobre todo, de los aranceles (impuestos internos a la importación, que les reportaban pingües beneficios y que obviamente peligraban). Los Comuneros –según esta versión- tenían unas mentes anticuadas y fueron incapaces de entender la grandiosidad y la modernidad del nuevo modelo político, que superaba los particularismos en beneficio de un gran proyecto común imperial, cosmopolita y evangelizador.

Esta tesis fue respaldada por ejemplo por Ramiro Ledesma, que no era precisamente derechista, quien llegó a decir en su Discurso a las Juventudes de España que "el movimiento comunero no dejó de ser una respuesta reaccionaria ante el hecho verdaderamente revolucionario que es el Imperio".

Yo creo que ninguna de las dos versiones se ajusta exactamente a la realidad, especialmente en su afán de negar la participación de los ricos y los pobres respectivamente. En cualquier caso, a mí me convence mucho más la segunda, aunque a fecha de hoy está, por desgracia, completamente desprestigiada entre los historiadores, por el único motivo de haber sido defendida por la historiografía franquista. Los defensores de esta teoría solemos despotricar contra la fiesta del 23 de abril, y proponemos (ya se ha hecho por infinidad de cauces) que la Fiesta de la Comunidad de Castilla y León sea trasladada al día 30 de mayo, festividad de San Fernando, por haber sido el Rey Fernando III el Santo (canonizado en 1671) el artífice de la tercera y definitiva unión de los reinos de Castilla y de León en 1230.

9 comentarios:

Teutates dijo...

Pues me uno a la reivindicación del día treinta de mayo como fiesta de Castilla y León. Nunca he entendido como una derrota fuera por lo que fuera, puede dar lugar a una fiesta, todavía si celebráramos la victoria del imperio...
En fin, por desgracia en nuestra tierra, ha habido, y sigue habiendo mucho mea pilas.
¡Con lo que Castilla llegó a ser!

Al Neri dijo...

Tienes razón, Teutates. Yo celebraría el 23 de abril, pero por la victoria de las tropas imperiales. Lo que pasa es que, al haber tanta división de opiniones por este suceso, sería mucho más neutro y aonsejable escoger la festividad de San Fernando.

Otra fecha identificativa -yo no sé cuál es-, sería el día de 1230 en que se firmó el Tratado de Valencia de Don Juan, en el que Dulce y Sancha (hijas del recientemente fallecido Alfonso IX) cedieron a su hermano Fernando, a cambio de un dinero, sus derechos sucesorios sobre la Corona de León, lográndose así su unidad política con Castilla. Lo que pasa es que es un hecho poco conocido y demasiado prosaico (una compraventa)como para pasar a ser esta fecha el Día de Castilla.

Álvaro dijo...

Yo también me uno a la revindicación del 30 de Mayo como fiesta, eso sí nacional, que para algo es el cumpleaños de un servidor ... Además invito yo, of course.

El Abogado Chalado dijo...

Pues también es casualidad.
El 30 de mayo es el día de Canarias, donde vivo, y el 23 de abril el día de aragón, de donde soy.
Hoy me he llevao un rebote de cojones con mi pareja que me dice que hoy es San Jordi.
Hay que joderse.

Díaz de Vivar dijo...

El Día de la Comunidad, sinceramente, me la sopla. Yo celebro el Día del Libro: una de las tres fechas anuales en las que las letras "toman" la maravillosa Plaza Mayor.

Y más cuando Villalar es un encuentro de mamarrachos de este percal...

Aprendiz dijo...

A mí este tema la verdad no me quita el sueño, ni siquiera sé el motivo por el que se celebra el día de Andalucía el 28 de Febrero. Bueno, ahora has despertado mi curiosidad e investigaré, pero vamos, sea cual sea el motivo, mientras sea fiesta me da igual.

Pero de todas formas, es verdad que si la fecha en la que se celebra el día de Castilla y León provoca tanta controversia, pues quizás sí se debería cambiar.

Saludos.

Al Neri dijo...

Pues Aprendiz, fíjate, la fiesta de Andalucía tiene algo más de lógica, pues fue cuando tu Región obtuvo la autonomía en 1980, pero vamos, en la nuestra es de traca que se fije un día para manipular ideológicamente un hecho histórico.

Altea dijo...

No sabía yo lo de la referencia ésa del estatuto.
La verdad es que me divertiría un montón ir preguntando uno a uno, por separado, a todos los que se reúnen en Villalar, a ver si saben exactamente por qué están ahí.

José Jiménez Carrera dijo...

Me importa la historia, pero tambien me importa el presente y a día de hoy el mayor problema es revindicar lo que "ES" Castilla Y León y en un día como es el 23 de abril, los medios no hablan de Castilla y León, con lo cual Castilla y León para la mayoria de las personas incluso los propios castellanos queda en un tercer plano detras del día del libro y la rosa, acaparado por los catalanes y del día d Aragón. Lo importante es hacerse sentir y decir que castilla tambien existe.