martes, 26 de agosto de 2008

MEAPILISMO



He sido educado como católico. Cursé el bachillerato y el COU en un colegio de Maristas y hasta hace bien poco, pese a mis muchas caídas, me consideraba un católico mediano y regularmente practicante, cosa que espero volver a ser algún día cercano. Pese a mi falta de práctica actual y a considerarme un cristiano mediocre, lo cual siempre será mejor que ser un cristiano hipócrita de esos que cojean de un pie o de otro, creo en Jesucristo, en la Gracia que tanto necesito y en las verdades defendidas por la Iglesia Católica.

No obstante, salvo a una Cofadría Penitencial seria, austera y puramente castellana, siempre me he negado a pertenecer a grupos parroquiales o del colegio. Algún día hablaré de los primeros y de los católicos progre-guays pero hoy prefiero referirme a los grupos cristianos hinchados de meapilismo que siempre me han repateado.

Por una vez no tengo ánimo de ofender ni escandalizar demasiado -en serio, de verdad de la buena- y soy consciente de los muchos carismas que puede adoptar la fe y de la necesidad de conducir la vocaciones personales por el camino más adecuado para que fructifiquen según la persona y todas esas cosas. Pero debo reconocer que esos grupos de jóvenes -algunos consideran que un grupo juvenil está formado por treintañeros- con el pañuelito al cuello, dando palmas que acompañan con una sonrisa beatífico-obnubilante y canciones propias de un parvulario dirigidas por una monjita guitarrista, siempre me han causado bastante repulsión. Puede que sea porque me recuerden a las «convivencias» que organizaban los frailes del colegio, dirigidas por algún cura melenudo, jaleadas siempre por los más vagos, que así perdían un día de clase, y protagonizadas por los más bastardos, por decirlo de una manera fina, que aprovechaban para maquillar su mezquindad con una burda mano de buenismo beatófilo.

Puede que también sea porque, en cierta forma, confirma el estereotipo que los payasetes antiteos de la tele -leanse grandes guayómines, rubianes y especímenes similares- quieren cimentar de los católicos: un grupo de alienados, en el sentido más marxista de la palabra, que viven en los mundos de Yupi «amando a Laura» y no en la Tierra.

No niego, y seguro que alguno lo está pensando, que quizás me habría gustado tener una personalidad más dócil o, mejor dicho, más flexible que se hubiera podido amoldar mejor a ese concepto superficialmente feliz y fiestero de la Religión. Pero sinceramente, creo que en la época de adolescente, necesitas respuestas claras y contudentes y, ante todo, un consuelo espiritual que dudo se pueda alcanzar con superfluas frivolidades y convirtiendo la misa en un fuego de campamento. Cada cosa en su momento. De hecho, son muchos los que, cumplida cierta edad, abandonan este tipo de movimientos para pasar a una indiferencia religiosa total, lo que indica que nunca lograron tocarle ni mínimamente el alma.

En mi caso, siempre me ha atraído más, un concepto del cristianismo más cercano a San Agustín y a San Fernando o, incluso, a San Luis o Godofredo de Bouillon. Diría que más combativo, incluso tridentino, y, puede que sea aventurar mucho, no sé si más profundo. Eso sí, sin caer en estridencias o «cosas raras» porque también he conocido a cada ejemplar de pseudoexorcista cuasi-lefebvrista que era para echarse a temblar. Quizás algún día hable de este tipo de personajes pero, D.M., en breve dedicaré un post a un tipo de personaje que sí me parece verdaderamente dañino y vomitivo: el pseudocristiano progre-sociata.

29 comentarios:

Al Neri dijo...

Entre “Caridad cristiana”, “Una boda por lo civil” y esta última entrada, estamos en una época muy religiosa…

Subdirector, coincido sólo en parte con usted, y desde luego en nada con sus diatribas desproporcionadas contra la gente que iba a las convivencias y demás. Hipócritas hay en todos los ámbitos, incluido el religioso, y supongo que habría en su colegio chicos que iban a los retiros por hacer la pelota al fraile de turno, pero dudo mucho que fueran la mayoría (en mi colegio iba una minoría, los verdaderamente interesados) y porque a usted no le guste esa forma de vivir la Fe no tiene por qué llamar bastardo a nadie, adjetivo por otra parte que me parece bastante poco ajustado al tema.

Coincido en cambio con usted en otras cosas. Por ejemplo, aunque me considero un católico con mucha Fe, también me revienta el meapilismo, entendido como una obsesión por la práctica religiosa propia y de los demás y por el proselitismo cargante e inoportuno con la excusa de evangelizar. Creo que cada cosa tiene su momento y a veces dar la brasa a quien a todas luces no está interesado favorece más el alejamiento que otra cosa. Dar buen ejemplo es lo que vale. Y no pocos miembros de algunas órdenes de las más proselitistas dan nulo ejemplo de caridad y de modestia. Y encima son unos plastas.

También me produce mucho repelús la cursilería beatífica de algunos grupos cristianos del estilo a la monja guitarrista que usted cuenta. El tema de la música en las manifestaciones religiosas daría para mucho y sería interesante diferenciar hasta qué punto las canciones son complementarias a la liturgia y cuando se convierten en el eje o motivo principal, sin el cual muchos asistentes a ese tipo de ceremonias tan musicales no irían a Misa. Esto, como usted dice es algo real que yo conozco muy bien. Un porcentaje muy significativo de jóvenes que han vivido una religiosidad “de etapa”, muy carismática o “sectorial” en función de su edad, terminan pasando de la práctica religiosa en cuanto se hacen mayores (“Es que yo si no es la misa del padre José Félix , no me gusta y paso”) . De esto saben muchísimo los jesuitas, que aunque les quiero un montón, a veces se comportan como encantadores de serpientes mezclando música, política, pacifismo y otras gaitas con lo verdaderamente importante, que es la Eucaristía. Y así les sale el tiro por la culata.

Por último, me sumo a su apuesta por una Fe más solemne, tradicional y combativa, así como a su autocrítica, que extiendo a mí en la parte que me corresponde.

También creo que hay diferentes formas de vivir la Religión igualmente válidas, pero hay que saber ver el fondo y no quedarse en las paridas. Un día que tenga ganas hablaré de uno de mis temas “predilectos”, la Teología de la Liberación, para regocijo de Aprendiz de Brujo.

Al Neri dijo...

Por cierto, me parece muy inapropiada la foto que ha escogido. No sé qué mal hacen esos críos, que no se en qué medida relaciona usted con el meapilismo.

Hispanicus dijo...

Yo he estudiado en los maristas de Salamanca y en los Claretianos del Corazón de Maria en Zamora, tampoco me considero un buen cristiano, es más haciendo un exámen bueno de conciencia yo diría que mediocre por no decir malo y poco o casi nada practicante hasta hace unos años, pero de una forma bastante irregular.

En fin, en ello estoy intentando mejorar y estoy viendo que lo consigo con la ayuda de Dios a quien ruego todos los dias por ella, pero tambien he de decir que siento igual repulsa por estos "boys scouts" parroquiales, y no me meto ni quiero meterme con ellos, la culpa probablemente sea mia por no entenderles, seguro.

No me gustan las guitarritas, los coros, ni los retiros, ni poner voz de iluminado o de ser el mas bueno de la parroquia. Creo que se me entiende por donde voy.

Esos cánticos hechos ya por gente madura, de treinta y tantos, me producen rechazo por lo que tu dices, por "meapilismo". Puede que no sea buen cristiano, pero de lo que estoy seguro es que no quiero ser un hipocrita (y no digo que ellos lo sean) y como no quiero serlo por eso nunca he pertenecido en esos grupitos.

Ya que has citado a tus Santos que te sirven de referencia tengo que decir que a mi me gustan mucho San Agustín y San PAblo, dos Santos tardíos, pero santos al fin y al cabo.

Intento vivir mi fe junto con la Iglesia, que es la que "edificó Jesús sobre Pedro" y creo sinceramente que estoy en el buen camino, pero cuesta, vaya si cuesta, y no me quejo, sigo dando gracias a Dios por todo.

Al hilo de lo que ha dicho Al Neri en su comentario, he de decir que la religión católica, ha de vivirse en comunión con la Iglesia, si esto no es así, estamos faltando a la Verdad, por mucho que nos creamos en posesión de ella. No se puede ser cristiano pero no creer en la Iglesia, no se puede ser cristiano dejando de lado a la Iglesia, por que la Iglesia somos todos.

Un abrazo

Al Neri dijo...

Plenamente de acuerdo con el último párrafo de Hispanicus. Eso yo lo doy por sentado. otra cosa es que dentro de la ortodoxia de la Iglesia, haya varios estilos legítimos.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Por partes:

1º. Si se lee bien la entrada no digo que los que vayan a las convivencias sean unos bastardos, válgame Dios. Lo que quiero expresar es que en esas gaitas, salvo contadas excepciones, eran precisamente los más asquerosos y las peores personas que te podías echar a la cara las que más deseaban destacar y más se comportaban como "niños superbuenos". Generalmente los verdaderamente buenos no necesitan predicar su bondad a los cuatro vientos.

2º. Con respecto a lo de librarse un día de clase. Recuerdo que en COU el tutor propuso hacer las convivencias un sábado: tal fue el éxito de su idea que no se realizaron porque hubo cupo suficiente. Particularmente, yo iba sólo cuando era obligatorio.

3º. Con respecto a los retiros, prefiero distinguirlos de las convivencias de guitarrita y memeces parecidas. Sólo he estado en mi vida de ejercicios ignacianos en una ocasión. Y no ejercicios de 30 días si no de tres y debo decir que lo recuerdo como una verdadera experiencia religiosa y vital enriquecedora.

4º. Con respecto a las "misas guays", con adaptaciones de los Beatles incluidas, nunca me han dicho nada. Como los templos llenos de cartelitos y cosas parecidas. Siempre he preferido las misa tradicional. En mi ciudad hay un jesuita que prepara unos sermones y unas misas impresionantes y tradicionales. A su misa asiste gente incondicional de todas las edades. Te dice algo y no sólo: "sed buenos que eso es muy bonito".

5º. Con respecto a la foto que he escogido, quizás no sea la más apropiada como ejemplo de meapilismo pero sí de celebración guay.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Una cosa más con respecto al último párrafo de Hispanicus. Es cierto la Fe Católica se debe vivir en comunidad y, eso es lo importante, en comunión con la Iglesia (que no es, como nos quieren hacer creer algunos un conglomerado de librepensadores). Pero nunca me ha gustado el meapilismo porque creo que las vivencias verdaderamente importantes en la vida de un hombre (la fe, el amor...) sin su posesión más íntima y no para ir gritando "¡Aleluya!" al más puto estilo luterano-gitano-yanqui.

Al Neri dijo...

jajajaja, buenísimo lo del puto estilo luterano-gitano-yanqui...

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Vaya, lo siento ha sido una falta al teclear. Quería decir puro estilo, pero la r y la t están juntas en el teclado.

Mis más sinceras disculpas.

Anónimo dijo...

Muy interesante el debate, yo les dejo una letra de canción que viene muy a cuento y a algunos les traerá recuerdos (a mí me encanta):

Así dame tu mano
y no me dejes atrás
quiero hablar contigo
todo el camino
que tengo que andar.
Así siempre mi amigo,
siempre contigo
poder contar.
Yo prometo serte fiel
y hacer de ti mi fe.

Y una flor en cada esquina
y a tu lado cantaré,
y una estrella que sonría
cuando vaya a amanecer,
acariciaré la vida
como si fuera a terminar,
Y allí donde el hombre viva
es allí donde estará

Mi Dios gitano, mi Dios obrero
mi Dios mendigo mi Dios minero
En las montañas en las empresas
en las esquinas en las acequias
Ni un Dios de barro ni un Dios de feria
Ni un dios de templo de oro embriagado
Ni dios mendigo mi dios gitano,
han hecho astillas de tu madero.

Hispanicus dijo...

Muy Bueno Subdirector, ese lapsus yo tambien lo he tenido varias veces, el subcosciente nos traiciona alguna vez que otra, pero he de decir que con tu correción, la anécdota ha tenido mucha gracia.

Coincido contigo en eso de los yankis, no me gustan esas "misas shows" y todos dando palamadas moviendose de esta a oeste con cara desencajada.

Muy bueno

ANAROSKI dijo...

querido subdirector del banco arús:

Creo que la fé hay que vivirla en consecuencia y con intimidad, creo que hay que practicar con el ejemplo, creo que también hay muchos caminos que conducen a Dios, cada uno elige el que mejor se adapta a su perfil.

Odio los sectarismos, tan cristiano es el que va a misa los domingos, como el que va de forma intermitente, como el que pertenece a la obra o al camino neocatecumenal, no existe primera y segunda división, en cuanto a los que aprovechan las salidas eso ha existido y existirá siempre, mi generación daba por hecho que era católica, quien de pequeño no asistía a misa con sus padres, pero nos quedamos muchos o algunos en una religión natural, impuesta por una tradición, y no es lo mismo tradición que religión, para ser católico hay que llevar un modo de vida, que empieza por buscar a Cristo, seguir sus enseñanzas e intentar cumplirlas.

En mi vida ha habido épocas de mayor práctica y épocas de menor práctica religiosa, pero la semilla, tu, y todos los que hemos hablado la tenemos, la relación con Jesús, es como la relación con tus padres, primero los admiras, después pasas la fase de porqué ha ocurrido esto, después te das cuenta que lo quieres de verdad, que has aprendido a quererlo, que es el camino que quieres seguir, despues de nuevo dudas otra vez, pero siempre cerca o al menos con soga larga. Por supuesto estoy de acuerdo con todos hay partes de la historia que no nos gustan a ninguno ¿pero quienes somos para juzgarlas?
No quiero ser una farisea, prefiero ser una mala cristiana con sus caidas y sus vueltas a empezar que creerme perfecta, porque el cristiano pequeño el de a pie, el que se equivoca, se cae, se vuelve a equivocar, ese es el que crece y el que avanza en el camino, así que si quereis llamarme meapilista podeis hacerlo.

un abrazo para todos.

Leonardo dijo...

Sinceramente, no me creo capacitado para hablar de que si mi forma de acercarme a Cristo es como tal santo o como el de más allá, que si este camino o que si el otro.

Pero el meapilismo también es algo que me repele. Esas celebraciones y ambientes beaturros no los soporto. Y las misas con canciones de coros, salvo que sean realmente celestiales, no las puedo ni ver, entre otras cosas porque retrasan la hora de salida. Ya se sabe que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Por suerte, nunca me he visto en la necesidad de asistir a convivencias para aprobar asignaturas. Es lo que tenía mi añorada enseñanza pública (utilizo el pasado porque ahora te obligan a otras cosas, como cursar EpC y a hacer otras gilipolleces).

¿Tendré un espíritu maligno en mi interior? ¿Necesitaré un exorcismo?

Al Neri dijo...

Leonardo, yo he estudiado en colegio religioso y nadie ha necesitado asistir a convivencias para aprobar asignaturas.

Si lo breve y bueno, dos veces bueno, imagínese si no dura nada. Con esa visión de la misa, como una obligación incómoda que hay que cumplir a toda prisa, yo me plantearía no asistir, porque el efecto va a ser el mismo.

El francotirador dijo...

Interesante reflexión,lo que siempre me he planteado es el contraste entre el catolicismo en particular y el cristianismo en general frente a otros credos religiosos,estoy seguro que todos los que estamos opinando en este blog hemos sido educados en la FE católica,pero sin embargo esta no ha hecho de nosotros unos alineados o borregos,al contrario que otras.Tengo también que decir que he conocido personas habituales de "guitarrilla y canto" verdaderamente encantadoras y otras que eran auténticos plastas,pero en lo que si que coincido con el subdirecto es que la Fe tiene que ser vivida de una forma más intensa e íntima.Saludos.

sefo dijo...

Joder, pareceis todos curas y monjas.

Leonardo dijo...

Neri, ir a misa también se puede ver como un pequeño sacrificio. Para mí en ese caso sí tiene valor.

Con respecto a la duración de la misa: prefiero que me digan las cosas claras y concisas. No hace falta extenderse para acabar diciendo lo mismo. Ah, y la diferencia entre un poco y nada es evidente, ¿no?. Si vas, algo quedará; si no, nada. Por eso no me planteo dejar de asistir.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Yo tampoco he necesitado ir a las convivencias para aprobar asignaturas aunque, por otro lado, si se celebraban en día lectivo la asistencia era obligatoria. Pero eso no quita que los arribistas intenten sacar provecho de cualquier oportunidad.

Con respecto a lo que dice Leonardo, estoy de acuerdo en que muchos curas, en sus sermones se pasan hablando cuarenta minutos sin un hilo conductor claro y repitiendo vaguedades que ni te dicen nada ni te sirven para nada que no sea aburrirte. Lo mismo creo que sucede con la misa-guay de palmas y paridas aunque reconozco que, en este último caso, puede que haya personas a quienes sí les diga algo.

amor aeternum dijo...

Antes que nada quisiera que me explicaran la expresión "meapilismo", porque, si bien por el contexto capté algo así como lo que en Argentina se dice "pastelero" o "carismático", quizás tiene otra interpretación.
Con respecto al contenido de tu post, Subdirector, vendría a ser que aborreces la hipocresía, en pocas palabras. Ya Cristo mismo lo dijo en alta voz: "Hipócritas, que laváis la copa y el plato por fuera y por dentro estáis llenos de codicia".
Sí, está mal que aquellos a quienes no les interesa llevar una vida verdaderemente cristiana son, en general, los primeros en "engancharse" en cuanta convivencia y cosa parrandera surja, con tal de escurrirse de sus verdaderos deberes. Eso pasa con los adolescentes, y con los no tanto.
Por otro lado, el mismo Catecismo dice que las manifestaciones exteriores deben ser SIEMPRE, fruto del espíritu interior. Por lo tanto si no hay verdadera intención de fe, no debe haber guitarrita ni cantito ni nada. Pero también pensá que la característica principal del cristiano debe ser la alegría espiritual, que nada tiene que ver con la carcajada ininterrumpida, y esto debería traducirse a nuestra vida diaria: ¡la alegría! qué mejor ejemplo para este mundo gris y triste, desesperado, desesperanzado, que los que creemos en Jesucristo estemos alegres... ok, eso da para uno post aparte.
Vuelvo al "meapilismo" para decirte que, pasados los 25 años de edad ya debemos dejar los campamentos y los cánones para otras generaciones. Si es un campamento, o una caminata, o algo que involucre la naturaleza, estoy de acuerdo en que canten con cuanto instrumento tengan a mano. Pero si es en una Misa o celebración litúrgica, o simplemente estar dentro de la Iglesia, dejemos la pandereta afuera muchachos: "Mi casa será llamada casa de oración". Y lo que Dios puede hablarte en el silencio de una oración personal, no te lo puede dar ninguna canción, por más letra sentimelaoide que tenga.
Lo malo de las guitarras y los "dame tu mano, hermano, aleluya" es que basan la fe en lo sensible; y nada es más lejano a la verdadera fe que lo que se "siente" (yo no "siento" a Dios, y creo en Él). Por eso los que una vez fueron catequizados por esa pseudo-doctrina del sentimiento, cuando perdieron el sentimiento, perdieron la fe.
¿Sabés qué es lo más triste? Que esos movimientos, "carismas" no surgieron inocentemente dentro de la Iglesia, sino que hay reales malas intenciones detrás. Ya lo decía San Pio X hace cien años...
cariños

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Aquí, en España, venimos a llamar meapilas de forma despectiva a aquellos que se pasan todo el día en misa y cosas similares. Pero de esto nos suelen acusar los antiteos a todos los cristianos. Precisamente, lo de meapilas lo he querido trasladar al concepto que tan estupendamente has descrito.

Muchas gracias por tu aportación. Creo que has dado en el clavo.

Saludos desde España.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Enlazando con la canción que han puesto y con el comentario de amor aeternum, quiero poner una canción que sí me dice algo cuando la cantan en misa. Sin guitarras, sin estridencias, una verdadera oración que llega al alma:

CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES

Cantemos al amor de los amores,
cantemos al Señor:
¡Dios está aquí!
¡Venid adoradores:
adoremos a Cristo Redentor!

¡Gloria a Cristo Jesús!
Cielos y tierra
bendecid al Señor.
¡Honor y gloria a Tí,
Rey de la Gloria,
amor por siempre a Tí,
Dios del amor!

Unamos nuestra voz a los cantares
del coro celestial:
¡Dios está aquí!
Al Dios de los altares
alabemos, con gozo angelical.

¡Gloria a Cristo…

Cantemos al Amor de los amores,
cantemos sin cesar:
¡Dios está aquí!
¡Venid adoradores!
Adoremos a Cristo en el altar.

¡Gloria a Cristo…

Villeguillo dijo...

Yo no he estudiado con curas, se me pudo dar la posibilidad y la ignoré, en parte mejor mi hermana ha estudiado con monjas y eso la supuso un rechazo mayor hacía la Iglesia, por la hipocresía y la falta de verdadero espíritu evangélico de estas ordenes y congregaciones que no dejan de ser "sepulcros blanqueados".

Empezaré recordando al Padre Pío porque lo que voy a escribir no debería a escribirlo: criticar a la Iglesia, a mi Madre a nuestra Madre la Esposa de Cristo y a sus blandos obispos (no todos), eso no es de buenos hijos pero estoy muy cansado y me uno casi totalmente a usted señor Subdirector.

Como he dicho no estudiado con los curas para mi ahora veo que ha sido un acierto en mi situación espiritual, porque si la Iglesia sufre una crisis es porque realmente la mayor parte de la Iglesia no sabe quién es y lo que debe hacer con tanto "ecumenismo" de pandereta, con eso de la libertad religiosa, permitir el mal y minar el propio fundamento verídico del Cuerpo de Cristo, negando delante de los "cismáticos, herejes y ateos" la verdad. Y como pescadilla que se muerde la cola, el problema se retroalimenta: a más crisis, más ganas de hacer el ganso, de convertirnos en ridiculos meapilas que convierten la Santa Misa en un concierto donde se prima más lo que se siente antes de lo que realmente se necesita para "vivir".

Yo empecé tarde en merodear por estos grupos y en parte buscando el bagaje con el que sentaba catedra el señor Al Neri y el Subdirector (eso sin añadir al Niño Bobo). Pero estos grupos me quemaban no me sentía realemente en mi sitio, los veía vacíos y yermos, empresas que no daban frutos. Así estuve hasta que tuve el valor y gracias al Motu Proprio "Summorum Pontificum" de ponerme en contacto con la Hermandad de San Pío X.

Todas esas leyendas, mitos e historias de viejas que contaban sobre los mal llamandos "lefebvristas" son falsas. Ni soy un cismático ni tengo anímo de serlo pero si quiero que las cosas se solucionen que la Barca de Pedro deje de zozobrar y todos esos pesebreros: entre ellos el agnóstico de Fedeguico y el hereje de César se vayan a freir esparragos y no alimenten más la hipocresía y mediocridad de esta mi casa esta mi Iglesia.

Postdata: Subdirector, si es cierto París es de otro mundo, Francia me ha cautivado en corazón. Francia capaz de lo mejor y lo peor de este mundo.

Al Neri dijo...

Villeguillo, eres más ultra que Don Pelayo ;-), ten cuidado con los mal llamados lefebristas, que en mi opinión son tan herejes como Gustavo Gutiérrez o Ellacuría. Su concepto de tradición me parece un poco peligrosillo.

Villeguillo dijo...

¿A cuántos conoces que apoyen la lucha que tiene la Hermandad contra el modernismo?

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Hace años, en Madrid, me topé con un "cura" de la Hermandad de San Pío X que iba repartiendo octavillas y trípticos de propaganda. Básicamente era contrapropaganda que ponía a parir a la Iglesia y a Juan Pablo II. Es el extremo opuesto a Leonardo Boff y su gentuza, pero con un punto en común: la nula comunión con Roma y, por tanto, aprovechan cualquier ocasión para sacar los pies del tiesto y condenar al papa.

Al Neri dijo...

Villeguillo, no me hace falta conocer a "lefebvristas" para opinar sobre este movimiento cismático. No afirmo que las personas que lo integran sean malvadas o malintencionadas (para ello tendría que conocerlos a todos personalmente), sino que no llevan razón en buena parte de sus planteamientos y que están oficialmente fuera de la Iglesia (esto me basta), con independencia de los intentos que existen, supongo que por ambas partes, para un acercamiento y que yo veo con cierto escepticismo.

Al único pro-hermandad de San Pío X que conozco es a ti, y, como te he demostrado en multitud de ocasiones, te tengo en un muy alto concepto, lo que no me impide discrepar contigo en este asunto y algún otro.

Estoy con el Subdire en su último comentario.

Por otra parte, deberías saber que los denominados lefebvristas no son los únicos que apoyan la lucha contra eso que tú llamas modernismo.

Villeguillo dijo...

Lo único que quiero prentender es que rompáis los estereotipos que cubren a la Hermandad y sobre todo a la figura de Monseñor Lefebvre.

Monseñor Lefebvre fue arrastrado por las circustancias y la necesidad: la gente acudía a él porque necesitaban sacerdotes, necesitaban los sacramentos, necesitaban colegios y el movimiento tradicionalista surge de forma expontánea poco a poco sobre todo en Francia y es el arzobispo quién se ve arrastrado por las demandas de los fieles asustados y desorientados por lo que pasaba en la Iglesia francesa.

-Lefebvre nunca, nunca ha sido o ha defendido el sedevacantismo y jamás, porque es minar el propio pilar de la Fe católica el negar que Roncalli, Montini, Luciani, Wojtyła o Ratzinger son o han sido Pedro, porque son Pedro.

-Mi acercamiento a la Hermandad a sido motivada por dos razones:
1ª, la cerril actitud progresista que parece más heredera de paternalismo clerical que de los supuestos avances del último concilio y
2ª el desconcierto que ha reinado en los últimos 40 años en la diócesis en la que estoy. Una Iglesia potente como es esta, se encuentra ahora mismo exigua, seca de vocaciones y de ese Espíritu que profetizaban para el post-Concilio.

Jamás ha habido o hay intención de cisma con Roma. La intención es lo que motiva el verdadero cisma y no existe tal intención por lo que es muy difícil que se acuse de algo que no son. Es más Monseñor Lefebvre ha tenido que cortar de raíz muchas malas intenciones de sacerdotes que han querido declarar abiertamente que el Papa no es tal y proclamar la Sede Vacante.

Sólo puedo añadir que puede haber distintas opiniones dentro de la Hermandad pero no dejan de ser opiniones y otra es el creciente respeto que dentro de la Iglesia está surgiendo con respecto a al controvertida figura de Marcel Lefebvre.

Nada más, un saludo.

Al Neri dijo...

Villeguillo, yo, que sé muy poco de este tema, agradezco tus amables explicaciones, aunque entiendo que pueden quedar un poco cojas si no explicamos que Monseñor Lefebvre, que en paz descanse, fue excomulgado en los años 80 junto a otros cuantos cismáticos. Aunque las misas que puedan celebrar estos curas serían en principio válidas (aunque ilícitas), quedarían automáticamente excomulgados si demuestran adhesion formal al Cisma de Lefebvre (que para mí lo demuestran).

Por cierto, muy buena la imagen de tu perfil.

Aprendiz dijo...

Vaya me ha encantado lo que ha dado de si esta entrada.

Yo también he sido educada en la religión católica y además en un colegio de la Obra. Creo que soy una cristiana normal, voy a misa todos los domingos y festivos y rezo todas las noches. Quizás otros que digan ser también cristianos normales, faltan a misa algún domingo que otro, e incluso algún día ni se acuerden de rezar.

No se, hay muchas formas de vivir la fe, pero está claro que unas las hay mejores que otras. Y quiero dejar claro que ahí no incluyo a los distintos movimientos. Lo que digo es que entre una persona que va a misa todos los días, va a retiros, a cursos de formación.., y otra que se conforma con rezar de vez en cuando, creo que es mejor cristiana la primera. No creo en eso de; no es necesario ir a misa, mientras seas bueno...No, si quieres ser un buen cristiano hay que rezar, hay que formarse, hay que hacer apostolado, hay que intentar mejorar.., conformarse con lo mínimo es ser un cristiano algo mediocre.

En cuanto a las misas cantadas y con palmas, las convivencias esas que decís en las que el sacerdote o la monja tocan la guitarra y cantan canciones... yo las detesto sinceramente. Hay misas muy bonitas con sus canciones acompañadas de la guitarra o del órgano, pero cuando empiezan con las palmas, o a cogerse de la mano durante el Padre Nuestro...Y no hay nada que me guste menos que lo del cura tocando la guitarra, cantando canciones y haciendo bailes. Pero lo que está claro es que a otras personas si les gusta, y no se puede decir que lo estén haciendo mal, quizás atraigan a algunos y repelan a muchos, pero es que todos somos diferentes, y si no te gusta esa forma de vivir la fe, busca aquella con la que mejor te sientas.


Lo que han dicho de que la Iglesia está en crisis, no lo creo la verdad. Hay muchas cosas que no me gustan, no me gusta eso que dice la gente de la Iglesia moderna, con estos curas modernos, la Iglesia es lo que es, pero como he dicho antes, somos muchas cabezas con muchos pensamientos distintos.

No se trata de decir es que conocí un cura que me lió la cabeza y por eso no quiero saber nada, se trata de que cada uno busquemos nuestro camino dentro de la Iglesia, que hay muchos, y seguro que todos encajamos en alguno.

aprendiz de brujo dijo...

Dios me ha encantado este post. me he acordado del llamado Padre Nuestro gallego que en ciertas convivencias me tocó entonar cogidito de la mano de Al Nery, y me ha encantado las intervenciones tridentinas, las lefebristas, y las paleocristianas.
La ultracarcundia más plural que nunca, rivalizando entre todos sus miembros, por ver quien es más reaccionario.Y es que donde esté una buena misa en latín, con su cura gordo comilón, ignorantón,portador de anillo de hojalata en su dedo no menos gordo oficiando de espaldas a los feligreses que se quite esta especie de nueva ola coleguera de curas que después de misa se van a tomar cañas con sus hermanos en la fe y hasta confiesan las pajas que se hacen a la tercera cervecita.
A mi me gustan lo curas de Berlanga.(Por cierto que grande era Agustín González).Los que no toman cañas después de misa y si coñacs y puro a la hora de la partida con el boticario y el alcalde del pueblo.
Dios que tiempos aquellos.Que hostias daban.