martes, 27 de noviembre de 2012

NO SOLO GORRIONES Y PALOMAS (1)

Como la mayoría de la gente pasa de los pájaros y no se fija nada en ellos, está bastante extendida la idea de que en las ciudades solo hay gorriones y palomas, por ser dos aves tan urbanitas y poco asustadizas que es imposible no toparse con ellas a cada segundo hasta en las calles más comerciales y concurridas. Sin embargo, poniendo solo un poquito de atención se puede descubrir en pleno núcleo urbano una gran variedad de especies cuya existencia ni siquiera se conoce o nunca se sospecharía en mitad del asfalto o en un parque.

Con este post y el siguiente quiero rendir un simpático homenaje a los pajarillos más fáciles de ver en la ciudad y, a la vez, animar a los lectores de La Pluma a fijarse en ellos, admirar su belleza y cogerle el gusto al mundillo de las aves.

En esta primera entrada hablaré de las aves que podría ver en la city hasta el observador más despistado y en la siguiente entrega pondré otras especies también muy frecuentes pero que es necesario estar algo más atento para avistarlas. Si aún no las habéis visto todas, os apuesto lo que queráis a que si os proponéis fijaros y paseáis un poco por los parques lograréis identificarlas en los próximos 12 meses.

Hay otras muchas (podéis añadir a la lista), pero he preferido seleccionar las más visibles, al menos en una ciudad cualquiera de Castilla y León.



1.- Cigüeña blanca

No merece comentario por lo conocida que es. Cada vez es más frecuente que se quede con nosotros en invierno y se la ve de continuo volando desde su nido (normalmente en la torre de una iglesia) hacia las afueras o los vertederos en busca de comida. También se oye mucho el clac-clac-clac que hace con el pico.



2.- Paloma torcaz

Las palomas que siempre vemos en la calle son las bravías, más cruzadas que puras. Cuanto más grises más puras, y cuanto más blancas o marrones más híbridas con domésticas. Pero no es nada raro ver en las zonas verdes, y a veces hasta en las aceras, ejemplares de paloma torcaz, que es más grandota, con el pecho de color vino, los ojos amarillos en vez de rojos, y una mancha blanca inconfundible en el cuello.



3.- Tórtola turca

Se parece a una paloma, pero es de color marrón claro uniforme con un collarín negro. Vino hace pocas décadas de los países del este y se quedó, esperamos que por muchos años. Te la encuentras muy a menudo en cualquier parquecito.






4.- Golondrinas, vencejos y aviones

Sería largo de explicar a fondo las diferencias entre estas especies tan similares que vuelan a toda caña chillando y cuelgan sus nidos de barro en los alerones de los edificios, pero está claro que ninguna de ellas pasa desapercibida en los meses de verano. Por resumir, la golondrina tiene la papada roja y la cola muy larga en forma de horquilla; los vencejos tienen la cola ahorquillada a modo de tijera corta, y los aviones (en la foto) tienen las patas pobladas de plumón hasta los dedos.



5.- Urraca

La famosa urraca o marica abunda en las áreas urbanas con muchas zonas verdes. Es un pájaro malvado, un poco de mal agüero, pero muy inteligente, que se ve a cientos de metros de distancia. Putea sin cesar a los demás animales, no solo aves, sino también gatos; grazna todo el tiempo; expolia las puestas ajenas; construye nidos cónicos que se ven muy bien en otoño cuando los árboles se deshojan, y es uno de los pocos pájaros capaces de volar hacia arriba completamente en vertical.



6.- Ánade real

Es el ancestro de los patos domésticos. El macho es precioso y la hembra marrón y vulgar. Se los ve en abundancia en cualquier estanque o en el río que atraviese nuestra ciudad. A los niños les encanta echarles pan.




7.- Estornino

Feo, muy feo, y chillón, hasta resultar insoportable. Parece que está siempre despelujado. Se le puede observar en los tejados de los edificios, posado en cables, antenas y chimeneas, o volando en bandada. Duermen cientos de ellos juntos en el centro de las ciudades, y arman un buen barullo cuando se dirigen a los dormideros. Hay dos especies parecidísimas: el estornino negro (en la foto) y el pinto, que es más abundante, en especial en los meses fríos.


8.- Lavandera blanca

Muy fácil de ver esta preciosidad, sobre todo en invierno, en pleno centro urbano, cruzando la calzada a toda prisa con sus largas patas y sus andares peculiares. También tiene masivos dormideros en árboles de ciertas zonas de la ciudad, los más famosos de España (de miles de individuos) en el madrileño Paseo del Prado.




9.- Mirlo

En algunas zonas de España lo llaman tordo, aunque esta denominación es más típica para el zorzal común. El macho es negro con el pico naranja muy llamativo y la hembra marrón y de pico oscuro. Le gustan el césped y los setos más que a un tonto una tiza. El mirlo es el señor de los jardines y suele vérsele en ellos correteando o volando a ras de suelo. Tiene uno de los cantos más bellos de la avifauna española. A mí me alegran siempre el camino de casa al trabajo a las 8 de la mañana.



10.- Petirrojo

Muy bonito y chupado de ver porque es abundantísimo y su pecho parece un semáforo. Basta acercarse un poco si oímos su canto seco y metálico en un parque por muy pequeño que sea. Es un pajarillo fanáticamente territorial y a la vez muy manso y cotilla. Cuando te acercas a su territorio se suele asomar a ver quién llega. Es tan confiado que su media de edad sobrepasa apenas los doce meses. Muere prematuramente chocándose con ventanas o cazado por gatos o rapaces.



11.- Colirrojo tizón

Macho y hembra muy distintos, aquel negro y esta gris apagado. Le encantan los edificios viejos, los tejados y los patios de luces, donde se cuela a menudo (en el mío por lo menos). Sacude la cola continuamente como un condenado, y casi siempre se le ve solo, a menudo en plena calle siempre que haya zonas verdes cercanas.

10 comentarios:

nagore dijo...

Qué entrada más bonita y colorida.
Esto es muy bonito, porque dependiendo de la región en la que vivimos cada uno, puede ser sorprendente lo que podemos llegar a observar.
Por ejemplo, aquí le cambio las cigüeñas por gaviotas(las más cochinas, aunque encantadoras por su sonido relajante, a pesar de que te ponen el coche perdido) y meto en este aviario a la abubilla, que por cercanía tambien con el campo, la disfruto cada día desde lo alto de un poste.
El mirlo me encanta; hace que quite la música, baje la tele o apague la lavadora si está centrifugando, solo por el placer de escucharlo algunas tardes sobre el tejado, es una maravilla.
El sonido de las golondrinas me recuerda la niñez; que ha llegado el atardecer y toca dar un paseo. A veces me entran por la ventana.

nagore dijo...

¡ah! aquí a la lavandera creo que se le llama pitita y olvidé tambien la primilla que es un ave rapaz que siempre vuela en pareja y se come a los gorriones y a los pájaros de sus jaulas.
Aunque no distingo demasiado a las rapaces, sé que por aquí hay alguna especie más, parecida a las águilas.
Tambien hay cormoranes y paínos.

Aprendiz de pájaro dijo...

Mientras me dejo los ojos intentado ahondar en la belleza de esas piernas tn bien hechas, paseando por la playa, (con todos los respetos, la próxima vez ruego un plano más cercano); observo de reojo con igual deleite la colección de aves y pájaros con la que hoy nos obsequia el ponente.
Yo echo de menos al aguila culebrera y a mi emulado buitre leonado.
Recuerdo allá por el 2008, -la última vez que hice el amor-, no pude por más que parar, y escuchar a un mirlo, que veía sepultado su canto simpar por mis rugidos de ñu.
Me dije: antes volverás a hacer el amor, que escuchar cantar al mirlo matutino.Por desgracia erré en las provisiones más que Zapatero con la crisis.
Maldito mirlo.

Virginia dijo...

De pequeña, en el tejado de enfrente de casa de mis padres (mi calle era estrecha) vivía un mochuelo, o un búho... no sabría decir, pero de la familia de las aves nocturnas. Se pasaba ahí todo el día, hecho una pelotilla, esperando la noche. No recuerdo cuando dejé de verlo, pero cuando me asomo por esa ventana y veo el tejado, todavía pienso en él.

Por mi casa han pasado toda suerte de palomas, tórtolas y gorriones heridos, algunos con mejor suerte que otros. También un encantador murciélago que llegó a buen fin jaja

Me falta identificar por Zaragoza al estornino negro, el petirrojo y el colirrojo, ¡estaré atenta a partir de ahora!

marian dijo...

Hay mucho "pájaro" suelto sí.

La lozana andaluza dijo...

Pues con la cantidad de pájaros que hay,yo debo tener mala suerte,en mi camino solo se cuzan tiparracos,en fin tendré que observar bien la naturaleza.

Álex dijo...

Está muy bien esta faceta suya, sr. Neri, mi enhorabuena. Mi favorito es también el mirlo, por lo sociable y listo que parece.
Saludos a todos (y, con su permiso, un guiño a Nagore)

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Por fin tengo un momento, al menos, para comentar.

Me ha gustado esta entrada porque, a pesar de no gustarme demasiado los bichos, sobre todo los asquerosos gatos y los perritos patada, me gustan los pájaros. Disfruto como un niño en cualquier exhibición de rapaces y contemplándolos en los zoológicos. De hecho creo, que de las casas de fieras sólo me gustan los pájaros, los grandes felinos y, morbosamente, las serpientes.

El problema es que mi mala memoria me impide recordar el nombre de un pájaro cuando lo veo y, mucho menos, cuando lo oigo cantar.

Se le ha olvidado, por cierto, mencionar lo dañino de esas ratas voladoras que son las palomas.

Al Neri dijo...

Nagore, la abubilla yo no la veo nunca en mi ciudad. Solo en los pinares y en verano. En invierno solo se queda en el sur de España. La lavandera es la pitita, en efecto. También está la lavandera cascadeña, de color amarillo y preciosa, que se ve en los ríos incluso de la ciudad. La primilla es el cernícalo, que aparece en la segunda entrega. Un día hacemos un post para distinguir bien las rapaces en vuelo.

Brujo, en Madrid, en el interior y en los alrededores del Congreso, hay buitres a mansalva.

Virginia, casi fijo un mochuelo; igual un cárabo. Para ver el estornino, mire las antenas de edificios altos; para el petirrojo, busque en setos bajitos siguiendo el canto, y el colirrojo es suerte, es un pájaro que está siempre muy rígido, muy tieso, y moviendo la cola de forma rara hacia arriba y hacia abajo.

Lozana, le dedico estanoticia.

Gracias, Álex. El mirlo es romántico, siempre va en pareja.

Subdire, se echan de menos sus entradas. Le animo a meterse en el mundo de las aves, es interesante, y usted siempre ha valorado mucho la belleza.

El chico de los tablones dijo...

Los estorninos son una maldita plaga y personalmente preferiría no verlos. Aquí en Huesconsin nos llenan el parque con sus cagadas y devoran nuestras semillas de cereal en la época de la siembra.