lunes, 2 de noviembre de 2009

LA GENTE DE LOS PUEBLOS

Admito, por muy escandaloso y generalizador que parezca, que la gente de los pueblos no son santos de mi devoción.

Me encanta la naturaleza y el aire libre (para ir de excursión o de acampada). Reconozco que la vida rural y agrícola ha sido el cimiento de España durante siglos, que los valores del campo han configurado nuestra identidad nacional. No niego que las mejores esencias de España hayan estado siempre ligadas al agro, pero…

… Pues que eso era antes, porque ahora a mí me da la impresión de que
los que viven toda la vida en pueblos pequeños son los más tontos del país.

Tengo una teoría que no creo que se aparte ni un ápice de la realidad. Como desde hace ya bastantes décadas, las personas más emprendedoras, más trabajadoras, con más iniciativa, con la mente más abierta, y con más deseos de dar lo mejor a sus hijos, han emigrado a las ciudades,
al final se ha producido un fenómeno de “selección natural” y en los pueblucos de hoy casi solo quedan los más cortos, los más cerradicos y los que tienen menos miras que Stevie Wonder.

Un amigo siempre me dice que esta tesis mía es siniestra y materialista, pero a mí no me parece materialista tener inquietudes, querer mejorar en todos los sentidos, aspirar a una vida social rica o desear que tu familia tenga acceso a una buena educación, a un buen ocio y a un futuro más estimulante, algo a lo que desde luego no se puede aspirar viviendo en una aldea perdida de Dios.

Quiero hacer dos matices
importantes.

Primero: Cuando hablo de pueblos sólo me refiero a municipios de economía agropecuaria y alejados de una capital de provincia, y no por supuesto a los miles de pequeños núcleos urbanos que constituyen lo que hoy se conoce como alfoz o área metropolitana de las ciudades.

Segundo: No quiero entrar en las causas ni en los culpables de que los pueblos se hayan quedado como están, de que la agricultura española se haya ido a tomar vientos, ni mucho menos en las soluciones. En este post quiero hablar de una realidad de hoy en día, tenga quien tenga la culpa y sea lo injusta que sea (que lo es).
Hoy la vida en un pueblo es una mierda y quien puede o tiene posibilidad se escapa. En cambio, los cerriles sin ninguna inquietud se quedan ahí de por vida, arrinconados y limitados. Aparte de que vivir en una comunidad pequeña conlleva innumerables y repugnantes inconvenientes sociales en forma de cotilleos, presión social y falta de libertad en todos los sentidos, no me cabe la menor duda de que si naces listo y vives en Villacanicas del Buen Pastor durante treinta años te vuelves más tonto que Abundio, que echó una carrera él solo y quedó el segundo.

He convivido con mucha gente de pueblo y también he trabajado durante años con este colectivo. Y no puedo sino hablar mal en general de mi experiencia. He dado casi siempre con personas de inteligencia muchísimo menos desplegada, mucho más brutos y desconfiados, y generalmente con hábitos más toscos y con costumbres y formas de ser que no me gustan ni un pelo. Algo que siempre me ha llamado la atención de los pueblerinos es que suelen ser bastante primarios o espontáneos en sus reacciones, o sea que te sueltan lo que piensan sin medir si te va a sentar mal y sin tener confianza alguna que lo justifique. Tienen, por así decirlo, muchos menos miramientos en el trato y no siempre tienen la delicadeza y la distancia debida con sus interlocutores.

También he observado otros datos curiosos. Por ejemplo, en los pueblos que viven de la ganadería son infinitamente más bestias que en los agrícolas. Los pueblos con mucho “retorno” (en los que mucha gente se ha ido a las ciudades o al extranjero y han regresado de viejos) son bastante más finos y cultos. Seguramente los paletos más paletos de España estén en la comarca de Tierra de Campos (determinadas zonas de Valladolid y Palencia). Los jóvenes campesinos, frente a lo que suele suponerse, son igual o más paletos que los ancianos del lugar. La gente del campo se suele creer muy lista y muy espabilada, desprecian el mundo urbano y reniegan de sus ventajas y sus comodidades. Hay determinados vicios y malas costumbres que estoy convencido de que se dan más en los pueblos que en las ciudades (por ejemplo, ir a putas). Los de los pueblos tienen muchísima menos sensibilidad y son más proclives a la crueldad, a la burla, al mote despiadado y a la discriminación de sus vecinos, porque no saben ser respetuosos con la diferencia y tienden al rebañismo de una manera escandalosa.

Otro dato me parece innegable en relación a este rebañismo: Como en las comarcas rurales hay muy pocos jóvenes, las oportunidades de elegir a los amigos son casi nulas. Así, los chavales se relacionan por quintas o grupos de edad, y no en función de sus preferencias. Si un niño o adolescente vive en una ciudad tiende a juntarse con un grupo afín a sus gustos o educación recibida. Si vive en Villarriba del Conejo, si no quiere quedarse más solo que la una, tendrá que salir con los ocho o diez chavales de su edad y seguir su estilo de vida, aunque sean unos porreros y unos borrachos (algo muy habitual, pues suelen imponerse las cafrerías de los más chulitos)

Igualmente me llama la atención cómo un matrimonio de un pueblo pequeño puede ser tan egoísta de retener con ellos a sus hijos toda la vida, sin fomentar que salgan de ese mundo tan cerrado, que estudien fuera, que vayan a la Universidad, que conozcan distintas formas de ganarse la vida. En su ceguera, no se hacen idea del desperdicio y el daño que les están haciendo.

Por último, debo decir que en los pueblos también he observado valores muy positivos que se dan en mayor medida que en las ciudades. En efecto, las comunidades pequeñas y herméticas también tienen sus ventajas, como por ejemplo una tendencia mayor a la solidaridad y generosidad con los más necesitados (todos se conocen y saben de sus problemas), una vida religiosa más auténtica y sentida, y un mayor apego familiar y respeto por los viejos. La gente también es más sencilla y menos soberbia y probablemente si te haces amigo de uno de un pueblo lo seas para toda la vida.

Conozco efectivamente gente muy buena y muy inteligente que vive en localidades minúsculas (algunos familia mía), pero considero que sus potencialidades culturales, sociales, económicas e incluso de felicidad están seriamente limitadas por culpa de su entorno.

19 comentarios:

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Sí que es cierto que el paletismo, en muchos pueblos, en lugar de disminuir se ha acrecentado. Quizás sea, precisamente porque cada vez vive menos gente y los chavales, en efecto, tienen menos posiblidades de relacionarse con personas diferentes. También me parece acertada su teoría de la "selección natural".

Es curioso cómo se distingue a la legua a los pueblerinos cuando vienen a Palencia el fin de semana. Creo que para no parecer de pueblo, en lugar de la rebequita, el pantalón de pana y la boina, se ponen los pelos de punta, pendientes, camisetas de macarra,... Van pegando voces por la calle como si estuvieran llamando a las ovejas y siempre emporrados y bebidos. Dan vergüenza ajena.

De todas formas, por trabajo he vivido en pueblos (no mucho tiempo) y debo decir que mucho peores que los labradores de Tierra de Campos (bastante prepotentes y presumidos pero con cierta educación; a su modo, claro) son los de los pueblos mineros: unos salvajes sin civilizar amigos de todos los vicios desde los cinco años cuya única aspiración vital es hacerse minero y jubilarse a los 40.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Ah! Se me olvidaba. ¿Qué piensan ustedes de estos urbanitas de barrio estilo macarra de Vallecas o de Móstoles que van de modernos y de guays y, en realidad, no son más que paletos con otro estilo?

Dulcinea dijo...

Como te pasas Al Neri, yo soy de pueblo y conozco gente de muchos pueblos que no se ha visto limitada para nada, que ha ido a la universidad y que ha tenido trabajos de responsabilidad, aunque saliendo del pueblo, eso sí, porque en el pueblo no hay esos trabajos, pero siempre han estado unidos a su pueblo y vuelven en vacaciones y cuando pueden.
El pueblo limita si tu quieres.Si sales los fines de semana, si viajas y estudias fuera no pasa nada, los de los pueblos no somos
tontos ni mucho menos. Aunque es verdad que el coste para salir es mucho mayor en gasto, transporte, etc, y no todo el mundo puede permitirselo porque una cosa que has olvidado es que en el campo vive la gente mas pobre de España.

Aprendiz dijo...

Te doy la razón en general, cuando llegué a la Universidad me di cuenta de lo pueblerinos, en el peor sentido de la palabra, que son los de pueblos perdidos en la sierra. Luego me parece que son muy sencillos y humildes, cosas que valoro mucho.

Yo no me atrevo a decir que es peor o mejor, todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. A mí me da mucha envidia el contacto con la naturaleza que tienen mis amigos y que yo no lo tengo por ejemplo. Y eso de la espontaneidad también me gusta, me hace mucha gracia, pero en una ciudad da el cantazo.

Anónimo dijo...

Que descojone, es que lo has calcao. Los de pueblo son así como dices y es verdad que el paletismo ha aumentado en pocos. Hace pocas décadas los de pueblo no eran tan fanáticos de sus pueblos y sopesaban emigrar porque reconocian las ventajas de las ciudades,pero ahora los pocos que siguen en su pueblo son incondicionales de la vida rural y como bien dices desprecian todo lo demás, por eso son mucho más palurdos.
La espontaneidad que se ha apuntado es característica fundamental. Vivir en poblaciones más grandes obliga a medirse mucho más en lo que se dice ya que se es consciente de que hay muchas clases de personas y que no s epuede tratar igual a unos que a otros. Pero en los pueblos, hala, no se cortan un pelo y si eres cojo te dicen "tú, cojo" y así con cualquier cosa.
Me da pena que estén así y que haya gente que desperdicie su juventud y se corte tanto las alas por quedarse en el pueblo. Hoy en día los inmigrantes están empezando a reemplazar a la población autóctona en los pueblos de Castilla.

Anónimo dijo...

Me ha gustado la entrada, lo que describe es bastante aproximado a lo que hay. Per no es una particularidad de Castilla ni de España (yo soy de Levante). En las películas americanas, ambientadas en el medio Oeste o en el Sur, salen siempre tipos fanáticos y cerriles. Lo mismo en las películas italianas, sus rurales no son diferentes a lo descrito. ¿No será más bien una consecuencia del aislamiento en comunidades pequeñas?

soldado_vikingo dijo...

Tontos hay en todos lados, no hace falta ser de un pueblo en mitad de una montaña.

Txiripitiflautiko dijo...

Aunque estoy de acuerdo en tu valoración, no creo que los defectos que enumeras sean exclusivos de los habitantes de pueblos pequeños. Creo que la sociedad española, en general, está más adocenada que la de hace un par de generaciones. Sólo hay que ver el nivel cultural de los jóvenes actuales y compararlo con el de la generación inmediatamente anterior. Hay una decadencia generalizada producto del sistema político que padecemos que, a la postre, lo que fomenta son individuos alienados carentes de espíritu crítico. Carne de urna para los politicastros profesionales y demás parásitos. Esto es común al campo y a la ciudad.

Jesús García dijo...

Digo yo que de todo habrá.
Yo, que me manejo entre Madrid y un pueblo de La coruña (aunque cerca de la ciudad), me quedo con mi pequeño (que no aburrido) pueblo.
Saludos.

Anónimo dijo...

E´toy mu d´acuerdo con ute, la gente de pueblo semo mu paleto, sobre se nota quando viene er señorito de la capita a ve la finca, se nota que el ha estudiao en un colegio de cura, lo bien que no´s trata er joio, no´s habla con muncha educación a mi me dice ha´ta don Miguee, no como su santo pare que Dio lo tenga en la groria, que me decia: Miguelico, ete año la cosecha d´aceituna e´ta mu mala sus voy a tene que rebajá er dinero der destajo.
Pero el señorito er ditinto, incluso ma peguntao por er chiquillo que lo tengo etudiando en Jaén d´abogao y me dice: si etuviera tu hijo con ute no tendria que contratá a eso moro pa la recoleción.
Lo bueno ques el señorito jalá lo santico y la virgen de Consolación patrono der pueblo lo juarden.
Y luego lo amantico que e´de la tradicione, no se pierde ningún vierne santo er ve la´corria de la virgen de los dolores.
Viva er señorito que e´un señorito del sirglo XXI.

Aprendiz de brujo dijo...

Tus teorías son falsas Neri.Se caen por si solas.Yo soy de ciudad y este perfil me sienta como un guante: "Hay determinados vicios y malas costumbres que estoy convencido de que se dan más en los pueblos que en las ciudades (por ejemplo, ir a putas). Los de los pueblos tienen muchísima menos sensibilidad y son más proclives a la crueldad, a la burla, al mote despiadado y a la discriminación de sus vecinos, porque no saben ser respetuosos con la diferencia y tienden al rebañismo de una manera escandalosa".
Es más Sor Citroen,(es por poner un nick a la anónima que tanto me halagó con sus intervenciones en lo de los curas casados), me describió con toda justicia, en estos mismos términos.
Que somos muchos los gañanes que vivimos en la capital.

Anónimo dijo...

Desde luego Aprendiz de Brujo tu eres el prototipo de lo que describe Al Neri aunque seas de ciudad. Que lo dudo.
Sor Citroen

Al Neri dijo...

Subdire, los palurdos de los pueblos y los macarretas suburbanos no tienen nada que ver. El instinto de supervivencia y el arribismo salvaje no se da en los primeros.

Dulcinea, estoy de acuerdo en que, se diga lo que se diga, la gente de los pueblos suele andar muy mal de pasta.

Aprendiz y Anónimo de las 15.30, la espontaneidad de los paletos es sin duda lo peor que tienen. Me acuerdo de un primo postizo de mi madre, un gañán de libro incapaz de comprender que a mis 25 años todavía no trabajara por estar preparándome y estudiando. Él había empezado a trabajar a los 9 años (lo que le honra). Cada vez que me veía, el muy cabrón me daba un palmetazo en la espalda y me decía: ¡Quiá, Neri! ¿todavía sigues sin hacer nada, a la sopa boba? Yo me cagaba en todos sus muertos. Me parecía genial que pensara lo que quisiera pero me irritaba sobremanera que me lo dijera a la cara, el muy palurdo. No se saben controlar; no criban.

Soldado Vikingo, déjese de monsergas y díganos de qué pueblo es usted :-)

Txiripitiflautiko, desengáñese. En los pueblos viven los más decadentes de España.

Jesús García, nos ha jodido. Bien que defiende usted el pueblico pero trabaja en Madrid, ¿no? (corríjame si me equivoco y disculpe). En este caso, si tantas ventajas le ve a su pueblo, ¿por qué no se queda en él rompiendo terrones?, ¿se quedaría si pudiera?
Esa actitud me recuerda a las tías directivas de empresa que de vez en cuando sueltan: "ay lo que daría yo por ser ama de casa" Tururú.

Anónimo d elas 3.21, lo que siempre me ha chocado es que mande usted al chico a estudiar, hombre. Incluso quisiste que hicera la Primera Comunión y que aprendiera a leer y las cuatro reglas. ¿Para qué? Usted cuide de su milana bonita, quiá... :-)

Aprendiz de brujo, ¿a que cuando va usted a putas hay muchos de pueblo?

Aprendiz de brujo dijo...

Mira Neri, hay dos fenómenos socialmente universales en este país. El futbol y las putas. De putas me he encontrado excompañeros suyos y míos en el colegio; me he encontrado viejos verdes con mucha pasta; me he encontrado sociatas irredentos, (los menos) y sobre todo gente de derechas de costumbres conservadoras parecidas a las mías, padres de familia de mal ver;solteros vocacionales; funcionarios varios; médicos; algún que otro camionero...

Menos curas y falangistas,(cuestión de porcentaje de población) me he encontrado de todo.Igual, igualito que en el futbol.´
Había más de pueblo que de ciudad?. No soy capaz de decírselo. La última vez que estuve,(hace treinta y cinco horas exactamente),estuve practicando submarinismo en el escote de una brasileira maravillosa y uno que es estrecho de conciencia(en todos lo sentidos), no estaba como para realizar un estudio sociológico serio de "la población activa".

Anónimo dijo...

Sr. Neri, haganos un favor a todos; comprese un duro de bosque y pierdase en el para siempre.
No se puede ser mas corto de miras, para que luego se burle de los que calzan boinas. Tiene una idea muy equivocada y ni siquiera se molesta en comprobarlo.
Tanto que alardea de su cultura y su brillante educación, más bien el único tabón que hay es usted.
Fdo: Corrompido

brigante dijo...

Algo de eso puede haber. Pero los peores suelen ser los paletos de ciudad.

DasGretchen dijo...

¡Qué bueno haber descubierto esta bitácora!

Pero a nosotros nos encanta ir a una aldeita gallega habitada por muy pocas personas pero que apuesto a que en inteligentes y sensatos y con sentido común les dan mil vueltas al 80% de los votantes madrileños...

Anónimo dijo...

q problema tienes tu con los de Mostoles??...los de Madrid capital son los q van de chulos y tiienen menos cerebro q un mosquito...las neuronas q les quedan estan ocupadas en comprar ropa de marca ir ser mejor q los demas etc...y no se dan cuenta q hay cosas mas importantes q eso...asiiq ssshhh!!

Gazmoño dijo...

Llegué a este blog buscando informacion sobre el libro Eruditos a la violeta, y encontre el articulo en este blog en el que se menciona tal libro, ya me he quedado a leer y de paso me he entretenido en comentar algún artículo. Desde el principio me estaba dando la impresión en todo lo que iba leyendo que había una carga subjetiva un tanto evidente, pero ya no es una impresión, en este momento tengo muy claro la patada que es este blog al concepto de racionadad, y perdoneme señor Al Neri si generalizo en exceso.

Le pido disculpas por haberle tratado de tu en otros comentarios, le garantizo que no volverá a ocurrir. Y le agradecería que en lo sucesivo siempre se dirija a mi, de señor y de usted.