viernes, 9 de mayo de 2014

REPARTIR EL TRABAJO

Una de las ideas que muchos esgrimen para reducir la tasa de paro en España es repartir el trabajo conforme al modelo alemán, que básicamente consiste en reducir la jornada de cada trabajador para posibilitar dos turnos diarios y minorar en consecuencia las retribuciones, pero permitiendo cobrar la prestación de desempleo por la parte de horario recortada. Esta alternativa es defendida sobre todo por la izquierda como la panacea de la solidaridad, pero cada vez me encuentro con más conservadores que también la aplauden.

En apariencia se trata de una medida muy social que permitiría a millones de parados españoles acceder al mercado de trabajo a costa de recortar el salario de todos. Se trata de que los que tenemos la fortuna de trabajar nos sacrifiquemos para que puedan tener un sueldo muchos de nuestros compatriotas en situación desesperada.

El reparto del trabajo no es un debate nuevo y ya en los años 90 del pasado siglo los partidos izquierdistas y los sindicatos defendían la jornada de 35 horas con fines similares. Es un tema sobre el que yo he reflexionado mucho sin haber alcanzado una postura clara, pero en todo caso reconozco que en un contexto de desempleo tan salvaje como el actual resulta muy difícil posicionarse en contra de este tipo de medidas si no es con argumentos de puro interés egoísta, que, por otra parte, son los favoritos de los españoles. En España cada uno defiende o critica el reparto del trabajo en función de si le beneficia por ser parado o le perjudica por estar trabajando a jornada completa. Lamentablemente casi nadie es capaz de basar su postura en razones de justicia que trasciendan su propia situación personal.


Me gustaría que este post recibiera comentarios tanto a favor como en contra que nos ayudaran a todos a fijar una postura bien razonada, pero antes quisiera exponer uno de los grandes problemas que yo veo a la propuesta.

Sin entrar a analizar los efectos sociales y económicos que podría tener esta bajada global de la capacidad adquisitiva de los trabajadores españoles, a mí me parece una solución profundamente clasista con la que pagarían el pato de la crisis las familias más modestas. Por puras razones operativas parece obvio que los empleos que se terminarían repartiendo son los menos especializados y peor retribuidos. Es muy fácil dividir la jornada de un barrendero, un barman o un obrero industrial para que desempeñen estos puestos dos personas cobrando la mitad cada uno, pero fraccionar el puesto de un ingeniero, de un arquitecto o del gerente de una empresa puede llegar a plantear serias dificultades de orden práctico. ¿Cómo intercambiamos a dos técnicos especialistas, uno por la mañana y otro por la tarde, en la realización de un proyecto complejo y a largo plazo? ¿Cómo hacemos para que un juicio que lleva un despacho de abogados sea atendido de diez a dos por un letrado y de cuatro a ocho por otro? ¿Cómo se turnan dos arquitectos para diseñar los planos de una obra cuatro horas cada uno?

Reconozcamos que al final los profesionales con mejor formación y mayor salario no se verían afectados por esta política, mientras que los dependientes de comercio, los operarios de fábrica, los camareros, los empleados de limpieza y, en fin, los currantes más humildes se verían obligados a cobrar todavía menos, mucho menos, por obra y gracia de una “solidaridad” impuesta que en el fondo sería como desvestir a un santo para malvestir a otro.

6 comentarios:

Aprendiz de brujo dijo...

Muy buen post.
Dos dudas me asaltan inmediatamente: como resuelven la papeleta técnica, que con buen tino planteas?.Como se lo montan allí los profesionales cualificados?.

Por la otra mitad del sueldo cobran el paro? Durante cuánto tiempo?.Y no quiebra el sistema? Joder. Esto me da mucho que pensar, acerca de lo mal gestionado que está el sector público en España; de la cantidad de chorizos y choriceos sin descubrir que padecemos; y de lo que puede dar de sí un sector público mejor aprovechado, correspondido por una sociedad civil, que esté concienciada de lo necesario que es pagar impuestos.

Llorente dijo...

Antes de reducir jornadas, habría que resolver el asunto de las horas extraordinarias no remuneradas. Que los trabajadores hagan 40 horas semanales y no 50.
Si hay empresas que se oponen a las jornadas reducidas por maternidad, y no digamos por paternidad... Cada vez que hay una reforma, al final, el resultado siempre es el mismo: acabamos trabajando lo mismo o más por menos dinero. Por eso, cuantas menos reformas haya mejor y Virgencita, que me quede como estoy.

Un saludo.

C. S. dijo...

Toda la razón, Sr. Neri. Conseguir que el sueldo de 800€ de una cajera del supermercado se convierta en dos sueldos de 300 (hay que pagar dos seguridades sociales, ya se sabe, la empresa no va a perder...) es un disparate. Esto sólo funcionaría con una regulación salarial que reconociera la injusticia de que, por las mismas ocho horas de trabajo, un hombre cobre 12.000€ al año y otro 120.000. El trabajo de un hombre, por muy especializado que sea, no puede valer diez veces más que el de otro. Supongamos que el de los 120.000 pasa a ganar 40.000. Con eso se puede vivir muy bien. Quedan 80.000€ con los que se puede dar trabajo a seis personas. Esto me parece más razonable que lo de reducir las jornadas. Lo cierto es que si se redujeran todas las jornadas a la mitad (los sueldos no) y la gente dedicara ese tiempo a hacer su curro y no a jugar al solitario en el ordenador de su puesto ocupacional no creo que la productividad del país disminuyera mucho. Hace tiempo que tengo la impresión de que en España se paga a la gente por estar en un sitio, no por hacer una tarea. (Pero esto es harina de otro costal)

tomae dijo...

No le falta razón Sr. Neri, de todas formas el planteamiento no creo que deba ser así. Es cierto que si sacrificamos parte de nuestro "tiempo laboral" en beneficio de otro que no lo tiene, puede ser muy solidario.

De todas formas lo que considero importante es que si este reparto puede ocasionar desajustes en la Demanda de Consumo, que precipiten en una situación peor; si a mi me "reparten" y con ello "trasladamos" parte de mi sueldo a alguien más necesitado (supongo que yo lo haría) lo más seguro que se acabaría trasladando parte de mi consumo (y el de muchos otros) hacia el consumo de esas personas qué más lo necesitan.

Esto provocaría que yo y otros dejaramos de comprar bienes de "no primera necesidad" para que otros pudieran comprar bienes de "primera necesidad" con lo que otros sectores podrían verse afectados y podría provocar otra "espiral" de pobreza...

Por supuesto que no digo que no se tenga que ser solidarío, pero no hay soluciones Económicas que no tengan sus efectos colaterales.

Buen findesemana a todos.

Anónimo dijo...

Me lo parece a mi o este blog está muerto?

PΩLITÍCOLA dijo...

la pregunta es interesante. Y va vinculada también a otra: en un contexto de progreso continuno en la robótica, domótica, informática, ¿habrá trabajo para todos?

Pero no me iré por las ramas: mi respuesta es sí. Sí renunciaría a trabajar 6 horas y ver reducido mi salario en consecuencia en favor de repartir el trabajo.