jueves, 21 de febrero de 2013

IGUALDAD E IGUALITARISMO


Uno de los aspectos que más me repugna de esta cultura democrática que todo lo impregna o, mejor dicho, lo pringa como si fuera un pedazo de mierda, es el igualitarismo salchichero que se erige como uno de sus dogmas y que ha terminado de hundir los últimos vestigios del principio de autoridad. No solo hablo de la autoridad jerárquica, sino también de la autoridad moral o académica de la que antaño gozaban quienes por su experiencia, cultura o conocimientos estaban legitimados para opinar de lo suyo, no digo sentando cátedra pero sí al menos sin que el primer tarugo que pasara por allí se pusiera a rebatirles sin tener ni puta idea. Se ha perdido el respeto y se ha perdido todo.

De cuando en cuando asisto a conversaciones o incluso a discusiones en las que paso vergüenza ajena por ser tan patente la diferencia cultural (o de conocimientos sobre el tema debatido) entre los interlocutores y tan irritante el desparpajo del menos preparado. Con razón dice el refrán que la ignorancia es atrevida. Lo que pasa es que en otros tiempos cualquiera habría entendido y aplaudido que el que sabe mandara callar la boca al ignorante y le reprochara su atrevimiento con cajas más o menos destempladas. Ahora en cambio insinuarle a alguien que no diga tonterías en una tertulia o que se informe antes de piar es normalmente considerado como un gesto prepotente y poco caritativo, ya que se parte de la premisa errónea de que la opinión de cada cual es sagrada y más aún el derecho a expresarla donde sea, sin discriminación de foros u oyentes

Ahora te encuentras con que un científico que ha consagrado media vida al estudio de una disciplina tiene que capear con prudencia el temporal de un periodista becario que acaba de leerse la correspondiente entrada de Wikipedia y lo acosa con impertinencias. Ahora puedes ver cómo un niñato de primero de bachillerato discute de tú a tú y a voces con su profesor. No es raro que un alumno universitario se presente en un departamento exigiendo de malos modos que le suban la nota de un examen, o que mande un sms al catedrático quejándose de cualquier bobada. Es el pan nuestro de cada día ver en una reunión de amigos cómo alguien que no entiende ni papa sobre un tema pretende dárselas de listo intentando contradecir a un experto y cómo este le escucha con resignación, sufriéndolo en silencio como las hemorroides para que no le acusen de pretencioso.

El otro día a mí me mandó un email (¡directamente!) un estudiante de universidad privada pidiéndome unos datos bastante delicados sobre el área que llevo “para hacer un trabajo”. El muy pelanas encima me tuteaba y terminaba su correo diciendo: “Espero que me respondas si tienes tiempo y ganas de ayudarme”. Casi me dio una apoplejía cuando lo leí. Echaba humo por las orejas. Me abstengo de reproducir aquí mi respuesta.

Parece que se ha olvidado que aunque todos somos iguales en dignidad (en poco más) y tenemos derecho a un trato considerado, a no sufrir discriminaciones y a los medios materiales necesarios para llevar una vida decorosa, en realidad las desigualdades de posición, de inteligencia, de cultura, de conocimientos, de educación y de capacidad de todo tipo son y seguirán siendo inherentes a la humanidad y constituyen el eje de la vida social. Cada uno deberíamos tener muy claro dónde nos corresponde estar y cuándo y con quién nos corresponde hablar para que todo funcionara como un engranaje recién engrasado.

12 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Buenas tardes Al.
¡Totalmente de acuerdo!
¿Viaja usted mucho por la blogosfera?, yo lo he intentado y he salido huyendo al ver el descaro de los más bastos, cutres, chonis e ignorantes que Dios confunda, jaleados en los comentarios por una turbamulta que me asusta.
No lo entiendo.
Claro que este país es el paraíso televisivo de algo tan atroz y vomitivo como p.ej. "Sálvame".
Igual son los mismos.
Me alegro de leer algo sensato.
Con afecto
Asun

La lozana andaluza dijo...

Voy a contar una anécdota que ocurrió en mi trabajo,mi empresa mandó a un chofer al aeropuerto a recoger a un premio nobel de física,este llega al aeropuerto y monta al físico al que acababan de conceder el nobel,al momento lo tutea,pero como ya esto le pareció poco,se puso a hablar con el de física,que no le diría que el nobel al llegar a mi empresa me dijo,¿pero quien es ese que me habeís mandado,que se ha puesto a discutir conmigo de gimnasia?,no relato todo porque era es muy largo,solo que el nobel me dijo,lozana: en el coche casi me baja la regla.

Aprendiz dijo...

Genial entrada Al Neri, quizás sea este uno de los temas que más me cuesta tragar.

Por ejemplo, la falta de respeto de los niños a los mayor es algo que no dejo pasar. Eso de que los adultos dejen a los niños opinar sobre todo lo que quieran, claro que no! se hace lo que diga el adulto y punto. Cada uno tiene que saber cual es su lugar.

O ese compadreo que se dan en las universidades entre alumnos y profesores...

Pero muchas veces la culpa viene de que los que merecen ese trato distinguido, se quieren hacer los guays.

Dulcinea dijo...

No es un problema de elitismo, es un problema de prudencia. Algunos se meten en unos jardines sin tener ni idea que claro que da vergüenza ajena o se toman unas confianzas que rozan la mala educación.

C. S. dijo...

Vamos a ver, Sr. Neri: la igualdad no es un principio democrático, es un principio cristiano que viene precisamente explicado en la carta a los Gálatas. Dice Pablo: "No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús" Se deriva de esto que la igualdad es un derecho, aunque no sea un hecho (como no lo son tampoco el derecho al trabajo o a la vivienda, pero son cosas que debemos conseguir) El problema está precisamente en que la gente no cree en la verdadera igualdad: creen que los que más tienen o los que más gritan son mejores que los otros. El crío que le grita a su profe no le ve como alguien que le está regalando algo para que él y el mundo sean mejores, le grita porque está impregnado de un absurdo darwinismo social que le hace pensar que el aprendizaje es una lucha y que debe ganar el más fuerte. No quiere recibir, quiere ganar para no ser igual. Ese crío está educado en la idea de que ser MAS poderoso es algo bueno. Así que no se ocupa de buscar en si mismo los dones mejores para servir sino que practica el modo de servirse de los demás por la fuerza. Y razón no le falta. Porque, ¿qué ve en el mundo? que su esforzado maestro gana cien veces menos que el traficante de su barrio. Que su madre, que trabaja de sol a sol es ninguneada y vejada por la pija sin oficio ni beneficio a la que le limpia la casa...El problema no está en la igualdad, sino en la falta de ella.

Ramiro Semper dijo...

Magnífico artículo Sr. Neri. Ha puesto Ud. el dedo en la llaga. Estoy de acuerdo con Ud. en la repugnancia que inspira el igualitarismo y demás bazofia conceptual de la gilicracia parlamentaria.

Al Neri dijo...

Asunción, en todas partes, y la red de redes, no iba a ser menos, hay gente muy maleducada.

Hombre, Semper, cuánto tiempo.

Me lo creo, Lozana. Le digo por experiencia que el de chóferes es un colectivo especialmente lenguaraz (no digamos el de taxistas), aunque hay en el gremio magníficos profesionales.

Aprendiz y Dulcinea, veo que han captado perfectamente la intención del post. En cambio, C.S. no sé si me ha comprendido bien, porque yo aquí no pongo en duda la igualdad entre los hombres, que en efecto es un principio cristiano que comparto, sino el igualitarismo o la égalité de la anticristiana Revolución Francesa.

Como ha señalado reiteradamente el Magisterio de la Iglesia, todos somos iguales porque hemos sido creados por el mismo Dios, por lo que son injstificables la esclavitud, las desigualdades de derechos sociales o las discriminaciones. Igualdad implica que todos los hombres participen sin restricciones en el bien común, sin injusticias y procurando en todo momento contrarrestar las diferencias entre los más débiles y los más poderosos.

Pero como también señala la Iglesia, esta participación en el Bien Común debe tener diverso grado "según las categorías, méritos y condiciones de cada ciudadano", ya que no todos tenemos iguales talentos, ni habilidades, ni salud, ni fuerzas ni capacidades.

A esto último intentaba referirme, no sé sin con éxito.

C. S. dijo...

Claro, Sr. Neri. El punto está en definir las "categorías, méritos y condiciones de cada ciudadano". Si dependiera del sacrificio, la capacidad de trabajo y la generosidad de su entrega, la mayoría de las mujeres africanas deberían ser millonarias. La cuenta no es difícil (aunque se que a Ud. no le entusiasma) A cada uno, según su necesidad. De cada uno, según su capacidad.

Al Neri dijo...

C.S., seguro que coincidimos usted y yo en que las desigualdades derivadas de estructuras económicas injustas, de los abusos y de la especulación son ilegítimas. Después matices puede haber muchos, más o menos importantes. Para mí la mayor capacidad personal sí justifica unas mejores expectativas económicas, siempre que se respeten unos mímimos generosos, holgados, dignos, para los menos capaces.

De todos modos, en el post había intentado excluir el tema económico de esta reflexión sobre la desigualdad. Yo hablaba de respeto entre personas de distintos niveles de conocimientos y de la pérdida del principio de autoridad.

Brisa dijo...

Hola! Me habían recomendado este blog hace ya un tiempo; recién leo el primer artículo y me gusta mucho. Permítame felicitarlo!

Creo que ha dado en la tecla. Soy profe en una universidad y he optado por aclarar a mis alumnos -el primer día de clases- algunas reglas de "comportamiento" (que ya deberían venir aprendidas de la casa), para evitarme malos momentos. Tratar de tú al profesor es casi un detalle en comparación a las faltas de respeto de las que he sido testigo.

Lo que ud. plantea no es más ni menos que una de las tantas características de esta postmodernidad en la que estamos inmersos. El signo más evidente, creo yo, es la "desubicación" de la persona en la sociedad. Hoy día muy pocos conocen su lugar en el mundo, ni son conscientes de sus limitaciones. Se nivela para abajo porque los de "abajo" son mayoría. El tema dá para mucho...
Me viene a la mente el tango "Cambalache".

Un abrazo y se agradece la sinceridad.

La lozana andaluza. dijo...

Yo creo que hay gente que es maleducada siempre y otros que actúan de una manera u otra dependiendo de quien esté delante.Me ocurrió que yo iba con un amigo en su coche,cuando le dieron un golpe por atrás,este se bajó y al ver su coche destrozado,y el que le había dado era un moró le dijo: moro de mierda tenías que ser,tenían que echaros a tos,hijos de put......,en esto que llegó la guardia civil y al preguntar ¿ que ha ocurrido aquí?,mi amigo muy educadamente les dijo: este caballero musulmán que me ha dado un golpe.

Al Neri dijo...

¡Bienvenida, Brisa! Muchas gracias por sus opiniones, que comparto íntegramente. Al final lo del tuteo es lo de menos visto lo visto, pero marcar las distancias desde el primer momento es una solución idónea porque, como dice un refrán de mi tierra, más vale ponerse una vez colorado que ciento morado.

Bueno, Lozana, un poco de comprensión hacia su amigo, por favor, le acababan de abollar el coche y son cosas que se dicen sin mala intención ;-)