domingo, 3 de febrero de 2013

CABEZAS BIEN AMUEBLADAS

Es fácil ser normal cuando todo te va normal. Es fácil estar sereno y ser agradable cuando la vida te trata relativamente bien. Es fácil no ir de listo cuando constatas a cada momento que hay gente a la que le va mucho mejor que a ti.

Lo jodido son los extremos: cuando vienen muy mal dadas o, al contrario, cuando te conviertes en el rey del mambo, cuando ganas más pasta, mandas mucho más y eres más poderoso que la mayoría de los que te rodean. En situaciones así es cuando de verdad se ve quién tiene la cabeza bien amueblada. Y la tienen muy pocos, os lo digo yo.

Mantenerse equilibrado frente a una desgracia severa (o no tan severa) no está al alcance de todos. La mayoría se derrumban, se quedan como alelados, sin levantar cabeza; eso cuando no se les agria el carácter y se empeñan en hacer pagar su desdicha a los demás. A veces no vuelven a ser los mismos, ni a relacionarse de la misma manera ni a trabajar al mismo ritmo.

Con el éxito a veces es peor. Pocas personas realmente forradas, poderosas o famosas - sobre todo si la fortuna llega de repente- se saben comportar con templanza. La soberbia tiende a dominarlos y suelen acabar mirando a todos por encima del hombro, volviéndose unos estúpidos inaguantables. Es muy difícil no sucumbir a la chulería, al paternalismo, para quien no es que se crea superior a los demás, sino que lo es de forma objetiva. Aunque también es cierto que los grandes triunfadores, por muy comedidos que intenten ser, tienen todas las papeletas para que los consideren unos creídos.

Pero vamos, ya dice el refrán: Si quieres conocer a Juanito, dale un carguito.

Luego están los que nos demuestran todos los días que su cabeza, más que estar mal amueblada, no tiene ningún mueble, pues patinan emocionalmente, cada dos por tres, ante la mínima contrariedad o ante el más insignificante triunfo o indicio de superioridad.

11 comentarios:

La lozana andaluza. dijo...

No estoy en nada de acuerdo con lo que dices Al neri,yo creo que cuándo te ocurre una desgracia muy severa,es cuándo te haces mas fuerte,y se te acaba de amueblar la cabeza,porque te das cuenta de que tienes que salir adelante,de que la vida es para vivirla porque está llena de trampas y dolor,eso hace además que te vuelvas una persona mucho mas llena de vida y aprecies lo que tienes,aunque sea poco o nada,te lo digo por experiencia,ya lo de tener un cargo no lo se,porque nunca lo he tenido,ni quisiera tenerlo,ya que me gusta vivir sin complicaciones,pero a la hora de levantar la cabeza ante una desgracia tengo una experiencia que vamos,es que ya lo bordo.

Aprendiz de brujo dijo...

En mi opinión, tu primer párrafo es rotundamente falso.
No es nada fácil ser normal cuando todo va normal.
Yo creo que todos , absolutamente todos, somos supervivientes.
Y todos tenemos que intentar engañar a la vida, y no dejar que ella nos engañe a nosotros.
Y no comparto el exceso de comprensión hacia los sujetos a los que se les justifica todo, por haber sufrido una fuerte desgracia o un éxito desmesurado.
Todos tenemos el deber de no dar pol culo al prójimo en demasía; y no hay que reparar en gastos en terapias, pastillas, oraciones, futbol...En fin, lo que a cada uno le ayude.

nagore dijo...

Yo este párrafo lo habría marcado en negrita porque es muy bueno:
"Luego están los que nos demuestran todos los días que su cabeza, más que estar mal amueblada, no tiene ningún mueble, pues patinan emocionalmente, cada dos por tres, ante la mínima contrariedad o ante el más insignificante triunfo o indicio de superioridad."

Tambien lo es, a mi parecer, este de Adb:
..." no comparto el exceso de comprensión hacia los sujetos a los que se les justifica todo, por haber sufrido una fuerte desgracia o un éxito desmesurado.
Todos tenemos el deber de no dar pol culo al prójimo en demasía; y no hay que reparar en gastos en terapias, pastillas, oraciones, futbol...En fin, lo que a cada uno le ayude..."


Feliz semana a todos.
Nago.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Pues a mi no me duelen prendas de confesar, de acuerdo con la tesis de Neri, que a mi la desgracia, me puede y me desmonta. Luego poco a poco, me recupero, pero en el primer momento me vengo abajo.
Quiero puntualizar que estoy hablando de desgracias ajenas pero de gente que quiero, familiares, amigos....la desgracia propia me he acostumbrado a llevarla con bastante garbo...casi ni se me nota...
Interesante post...a mi no se me ocurren estos temas...:-)
Un abrazo a todos
Asun

Zorro de Segovia dijo...

100% de acuerdo amigo Neri. Es curioso constatar que casi nunca estoy de acuerdo con sus teorías políticas y sí con las sociológicas. Me lo haré mirar.

sefo dijo...

Yo soy mas bien de la teoría de que quien es equilibrado en lo normal tambien lo es en lo excepcional, si uno le pasa una bobada y ya está desvariando pues cuando le pase algo de verdad no te quiero ni contar. Lo mismo en los que triunfan, el que gana a las cartas una tarde y se pone tonto, imagínatelo siendo ministro.

nagore dijo...

De todo lo expuesto, para mí, lo peor es ésto ..."se les agria el carácter y se empeñan en hacer pagar su desdicha a los demás...", sin duda.
En estos casos, es uno mismo quien debe tener la cabeza bien amueblada y un buen golpe de rodilla para, de una buena patada en el culo, enviar bien lejos a cada uno de esos "vaciaos" que te vas encontrando por la vida. Pero así, con una buena patada en el culo o una mejor "guantá" sin mano.

tomae dijo...

"Es fácil ser normal cuando todo te va normal" ...

Estamos demasiado acostumbrados a definir los extremos como algo fuera de lo corriente, pero los extremos no dejan de ser Normales, quizá deberíamos aprender desde pequeñajos a aceptarnos en cualquier tipo de situaciones.
...pero claro, durante la época de aprendizaje ¿quien está para historias que puede que nunca ocurrirán?



El Subdirector del Banco Arús dijo...

Es muy interesante el tema.

El caso típico de los tontos a los que les dan una gorra: el conserje un poco retrasado (personaje gordo, sucio y, antes, con los restos de un puro apagado siempre entre los labios) que en un edificio público se cree más que el ministro o el portero de una comunidad de vecinos que se dedica a dar órdenes y despotricar contra quienes, en realidad, son sus jefes.


O el empleado de banca que, como se ve con corbata y detrás de un escritorio, se dedica a pasar por encima de sus clientes, faltándoles al respeto, mintiéndoles y riéndose de ellos dejando adivinar ese pequeño tirano que muchos llevan dentro.

Precisamente hoy, acabo de llevar a un delegado provincial de una consejería una queja por escrito contra unas señoras que se comportan como si estuvieran discutiendo con su marido o en el Sálvame Deluxe, realizando actos administrativos sin justificación alguna más allá del "nosotras lo hacemos así".... Menuda cara pusieron cuando les pedí su nombre y tuve que recordarles mi artículo preferido (el 35) de cierta ley que seguramente alguno odia.

Al Neri dijo...

Lozana, le felicito por su entereza ante las desgracias, pero no creo que sea la actitud habitual.

Brujo, igual que Nagore,comparto totalmente sus dos últimos párrafos.

Asun, en efecto, deberíamos todos mirar alrededor antes de "recrearnos" en nuestras propias desgracias.

Sefo, sí, por supuesto, pero hay gente muy normal que en lo pequeño se controla pero en lo gordo se dispara.

Tomae, a esas cosas no se aprenden. Tienen que ver con el carácter y la entereza de cada uno y, sobre todo, con la envergadura de la desgracia.

Subdire, es usted el terror de los funcionarios negligentes. Ahora hay normas nuevas que refuerzan y concretan ese artículo que tanto le gusta, así que caña, caña.

Aprendiz dijo...

"Es fácil ser normal cuando todo te va normal". Habría que ver detrás de la normalidad de cada persona.

Tener una cabeza bien amueblada desde luego que es algo muy complicado, pero también es algo muy relativo, porque yo conozco personas que parecen muy normales, pero que yo creo que su cabeza está siempre de mudanza. Y sin embargo todos creemos que tenemos las cosas muy claras.

Estupendo el comentario de AdP, yo en ese sentido también soy un poco dura, y no me gusta tratar a la gente como si fueran de mantequilla, porque en una vida dura eso no es hacerle ningún favor. Yo siempre estoy dispuesta a escuchar a una amiga que necesita desahogarse pero que lucha, pero no a las que se creen unas víctimas de la vida. Porque creo que víctimas somos todos, y es ahí donde transcribo las palabras de AdP: "no hay que reparar en gastos en terapias, pastillas, oraciones, futbol...En fin, lo que a cada uno le ayude..."