lunes, 21 de marzo de 2011

ATAR CORTO A LOS EMPRESARIOS


 
En la agria confrontación que, con el actual modelo económico, siempre existirá –por desgracia- entre empresarios y trabajadores, uno no puede evitar tomar partido descaradamente por estos últimos por ser la parte más débil y machacada.

Soy el primero en defender que debería impulsarse al máximo la inversión privada y la iniciativa empresarial, dando facilidades sobre todo a los jóvenes emprendedores. Pero no creo que este apoyo y estos beneficios deban otorgarse nunca a costa de los curritos, como tantas veces se hace con el pretexto de la “flexibilización del mercado de trabajo”. ¿Qué coño significa eso de la "flexibilización"? Pues, en román paladino, es putear a los trabajadores facilitando los contratos de mierda y el despido para que los beneficios empresariales sean mayores y la gente se anime a montar empresas. Y así no.

El gran problema de este país son las contemplaciones que se tienen con el colectivo empresarial, que tan sobrado está de jetas, estafadores y ladrones tipo Ruiz Mateos. Un antiliberal furibundo como yo siempre anda suspirando por meter mano a la patronal y recordarla, aunque sea por las bravas, que, por mucho que ellos contribuyan a la riqueza nacional, detrás de todo empresario y dependiendo de su gestión hay familias enteras cuya vida y cuyo futuro no pueden bailar al son del capricho o la avaricia de un fulano.

En España, las facultades de la Administración en materia sociolaboral son raquíticas y así nos va, con una ralea de vampiros chupando la sangre a los currantes hasta la última gota sin que el Estado diga ni Pamplona. Debería apostarse por una legislación ambiciosa que arbitrara una intervención pública activa en todas las fases y aspectos de la vida de la empresa, desde su nacimiento (cofinanciando las ideas valiosas pero también abortando los proyectos suicidas e inviables), pasando por la duración de los contratos, la cuantía de los sueldos y el cumplimiento de los horarios y de las obligaciones de las partes, y llegando a la extinción de la relación laboral, que solo podría producirse con las máximas garantías, so pena de incurrir el empleador en un delito social grave con castigo de cárcel. Hay que atar corto a los piratas.

Empresario y trabajador son las dos partes del negocio y ninguna de ellas ha de prevalecer. Tener ideas y poner pasta no vale más que levantarse todos los días a las 7 y deslomarse diez horas para dar de comer a los hijos. Cada parte tiene sus obligaciones y han de ser cumplidas escrupulosamente con la supervisión del Estado cuando sea preciso. Si los trabajadores no rinden o desobedecen al patrón en su labor de dirección, a la calle, de acuerdo; pero primero el patrón deberá demostrar los hechos ante las autoridades administrativas o jurisdiccionales. Si no puede hacerlo con rigor, habrá de ser castigado sin contemplaciones y mantener al empleado en su puesto. Si por el contrario es el empresario el que incumple, por ejemplo no pagando el salario en plazo, deberá ser sancionado, a ser posible penalmente.

Hay pocos bienes jurídicos que merezcan más protección que el derecho a un trabajo y a un sueldo dignos.
Todas estas medidas, incompatibles con la Constitución y con las directrices comunitarias, las echo en falta especialmente en esta época tan difícil. Nadie puede negar que nos sacude una crisis severa, pero tampoco que a río revuelto, ganancia de pescadores. En estos tiempos de vacas flacas, no solo todos los cojos de España le echan la culpa al empedrado, sino que surgen por generación espontánea multitud de arribistas que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, bajan los sueldos a capricho, echan sin indemnización y putean a sus trabajadores para sacar tajada. La crisis es caldo de cultivo de explotadores sin escrúpulos. Ahora más que nunca hay que ser implacable con los empresarios que abusan.

Todas estas medidas intervencionistas deberían atenuarse o intensificarse en función del tamaño de la empresa y de otros factores, dando mayor margen de libertad a las pequeñas empresas familiares y, en cambio, teniendo el látigo siempre a punto con los holdings gigantescos de los que dependen miles de bocas.

Puede que alguien me pregunte quién se lanzaría a montar una empresa en estas condiciones, que para mí no son draconianas, sino sociales y equitativas. Y mi respuesta es que en esa sociedad ideal que me imagino, probablemente invertir en proyectos industriales o comerciales no siempre sería voluntario, sino que los poderes públicos podrían incentivar o incluso forzar a los inversores reticentes en función de los intereses económicos nacionales.

Bueno, uno tiene derecho a levantarse soñador de vez en cuando, ¿no?

23 comentarios:

perroviejo dijo...

Entrevista de trabajo la semana pasada:
-Y estarías en formación aproximadamente 7 días, luego si lo haces bien te hacemos contrato.
-¿Formación 7 días?
-Bueno, la formación son 3 horas y luego ya pasas a trabajar a ver si lo haces bien.
-Para eso existen los periodos de prueba en los contratos, yo sin contrato y sin alta en la S.S no voy a venir.
-Bueno como quieras, adios, tenemos muchos que sí vienen.

Salgo de allí, no había llegado a al coche y me llama al móvil:
-Oye, que tenemos otra oferta que te puede interesar. Preséntate ahora mismo en "talsitio" y durante la mañana de hoy, quizás mañana estás trabajando de prueba, si les gustas te quedas.
-Ah vale ¿voy primero a verte para firmar un contrato verdad?
-Noooo, no, sin contrato.
-¿Qué parte de que sin contrato no voy es la que no has entendido antes?

Todo esto para una ETT, sí de esas que te hacen contrato para 2 horas un día y media hora el siguiente ¡¡de verguenza!! y si encima los trabajos fueran estables y con buen sueldo.... pero son una puñetera mierda. Estoy más harta!!! Al final la única perjudicada soy yo, pero no me da la gana tragar con tanto.

sefo dijo...

Estoy 100% de acuerdo con el post. Perroviejo, mandales a tomar por culo salvo que tus hijos lo necesiten para comer.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Ay, Neri qué hermosa utopía!
La comparto pero que lejos estamos de ella en este cambalache de arribistas y aprovechados.
Lo describe perroviejo a la perfección.
¡Miserables!

Muy cordialmente
Asun

LANGOR dijo...

Buenas:

Sr Neri, hace un tiempo tuve una conversacion muy similar con el Sr Subdirector.

Sin animo de repetir la conversacion que con el tuve me gustaria aportar unos puntos que entiendo han de tomarse en cuenta:

- Primero, estoy muy de acuerdo en diferenciar las empresas grandes y pequeñas, ya que son completamente distintas.

- Segundo, esa supuesta prueba que se exige al empresario ¿que medios habria disponibles? ¿Control de ordenadores?¿Camaras de vigilancia?¿Ordenes de trabajo?. Especifique un poco.

- Tercero, si la empresa se hunde economicamente mas alla de toda duda razonable ¿que pasa con los derechos de los trabajadores? ¿Quien los paga? ¿Y si hay una bajada de los pedidos que no sabemos que profundidad va a tener?

- Cuarto ¿se aplicaria esas mismas medidas de despido por incompetencia o bajo rendimiento a los funcionarios?

- Quinto ¿el empresario forzado quien seria? ¿Ha pensado que aparte de capital una empresa necesita unos concimientos y un capital social muy concreto y que no se pueden forzar a obtener?

- Sexto ¿No seria posible que la elevada tasa de paro existente en españa, que hace bajar la calidad del trabajo en picado, se deba a problemas internos de las empresas independientes de las relaciones laborales que usted no esta teniendo en cuenta?

Un saludo

ignatus dijo...

Ideas sueltas:

- Señalas, Neri, que la idea y el capital no deben ser más importantes que el trabajo. Pero luego porpones sanciones penales y cárcel para el empresario que no cumple y "sólo" el despido para el trabajador jeta. No lo veo muy porporcional.

- En España es más fácil despedir a un currito que cambiarle las condiciones de trabajo: la "flexibilidad" que mencionas, como bien dices puede servir para "putear" al trabajador, y por tanto deben establecerse ciertas garantías, pero no parece lógico que sea más fácil despedirlo (recordemos que en España el despido es libre -basta con pagar su precio-, mientras que la modificación sustancial de las condiciones de trabajo -a veces un simple cambio horario- requiere que se den ciertas condiciones en la empresa, avisar con 30 días al trabajador, etc.). No pretendo decir nada con esto (lo mismo se puede concluir que debe facilitarse la flexibilidad, o bien que debe dificultarse el despido) pero me parece una idea curiosa. En cualquier caso no creo que la mayoría de las "flexibilidades" ni de los despidos se hagan ni por putear ni por gusto.

- Comparto la distinción que haces entre empresas grandes y pequeñas, pues estas últimas son más frágiles, tienen menor margen de error y necesitan en mi opinión más facilidades y apoyos.

- En general, estando de acuerdo con las mayoría de las ideas sueltas de la entrada (igualdad de importancia entre empresario y trabajador; necesidad de evitar "piratas" y fraudes aprovechando la crisis...), discrepo con el espíritu pues te recreas en la división en dos grupos, posicionándote claramente a favor de uno de ellos y demonizando al otro, lo cual creo que es injusto pues no pienso que el "grupo" de los empresarios esté mayoritariamente formado por aprovechados y malas personas.

Saludos a todos.

VIRGEN dijo...

El principal problema de este país es la cantidad inmisericorde de funcionarios que no hacen ni el huevo...perdón algo si que hacen, cogerse moscosos, enfermar sin tener que justificar su ausencia, estar en el bar del "ministerio" tomando cañas, fichar y pirarse a hacer la compra, fichar por los compañeros...(como al escondite)...rectifico, la verdad es que los funcionarios hacéis muchas muchas cosas...La economía se sostiene en vuestra productividad, ejemplo: un expediente cada tres horas…eso si, después de que el ciudadano de turno haya que tenido que ir siete veces a llevar el “papelito” que le falta…

La mayoría de los empresarios somos honrados y lo único que hace la administración es freírnos a impuestos para sostener las duplicadas e improductivas administraciones públicas…No somos los empresarios los únicos que os sufrimos, también los trabajadores por cuenta ajena que tienen que pagar y pagar para que vosotros hagáis el vago…

P.D: A ver cuanto tardáis en censurar este post dado lo poco demócratas que sois en este blog…¡VIVA ESPAÑA, VIVA EL REY Y LA GUARDIA CIVIL!

nagore dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
nagore dijo...

Y sí... pobres empresarios cuando se reparten los beneficios a fin de año y luego se declaran en "suspensión de pagos", menos mal que el chalete ya lo habían puesto a nombre de la cuñada, el apartamento de la playa a nombre del hijo y el taller al de la suegra.

Como no me pagan... pues yo tampoco pago. Pero el que se queda en la calle, sin nómina ni chalete, con una mano delante y otra no se sabe donde, hipoteca y churumbeles, es el currito.
El que nunca decía que no, el que trabajaba a destajo por 940 euros -sábados incluídos- el que las va a pasar canutas mientras su jefe maquina el nuevo nombre que le va a poner a la nueva empresa ( y si le queda alguien de confianza en su familia a quien endiñársela)

Amén

perroviejo dijo...

Bueno, bueno .....haya paz. No se puede generalizar tanto, hay funcionarios vagos y trabajadores, empresarios sinverguenzas y otros que se matan por seguir adelante con sus empleados y conozco alguno que lo está pasando mal y sigue sin despedir a nadie. También y vamos al otro lado conozco algún currito de la construcción que cuando cobraba 3.ooo euros al mes y declaraba sólo 900 todo era de color de rosa y cuando el paro le quedó a razón de los 900 se cagaba en todos los santos.

Aprendiz dijo...

Claro que tiene que tener mayores ventajas el ser empresario, porque es lo que impulsa la economía, y tener ventajas siempre será a costa de otros, porque lo que tienen de más unos lo tienen de menos otros, la vida es así. Ser empresario exige muchísimo trabajo, esfuerzo, riesgos... mucho más que el de un trabajador que echa sus horas y se va a su casa. Y claro que debe ganar mas y no creo que tenga nada de malo el aprovechar los vacíos legales para sacar más beneficio.

Isel dijo...

Antes de nada recordar a algunos que va sobre empresas privadas y tal, no sobre los funcionarios... centrémonos...
Acerca de esto coincido con usted. Quizá no haría un cambio radical de sistema, sino dictar leyes y que se cumplan, sin triquiñuelas. pepr mi idea coincidiría bastante.
he sido y sigo siendo carne de cañón como a veces pongo en mi blog. Las condiciones laborales ne este país son simplemente vergonzosas y no solo a currantes con menos formación, no, vale para todos y ojo antes de que se lance alguno no digo que a unos se pueda, sino que nadie está a salvo.
Se debería meter mano pero de verdad, ¿lo malo? que como estamos en una mercado global las empresas se podrían ir a sitios que todos tenemos en mente, o se hace más global o vamos aviados.
Ojalá distingamos entre empresarios y piratas.
Espero que la situación de ahora cambie, porque así no es posible tirar adelante.

Isel dijo...

Aprendiz... nadie dice q no ganen más por apostar más, peor los currantes también apuestan y hay que tratarlos con dignidad.

Isel dijo...

es decir que si te aprovechas de vacíos y de los demás es fácil a la cárcel, eso no es prosperar es ser un hijo de satanás.

Zorro de Segovia dijo...

la palabra "empresario" por desgracia para muchos de ellos, agrupa individuos de muy distinto pelaje. Gente con buenas ideas y mucho arrojo, que quisieron forjarse un destino sin depender de otros. También gentuza sin escrúpulos que se aprovecha de su posición, de su inteligencia o de su total ausencia de valores.

Este año muchos ex-empresarios han empezado a trabajar por cuenta ajena para pagar sus deudas. Pero también este año Díaz Ferrán, Ruiz Mateos y muchos otros han dejado en la estacada a mucha gente. Y tened por seguro que estos últimos no acabaran sus días en un asilo público. Sus cuentas en paraísos fiscales les respaldan.

Al Neri dijo...

Como bien dice el Zorro, primero habría que delimitar qué es un empresario, pues me resisto a meter en el mismo saco a un industrial consagrado y experto en su sector, y a un pelamanillas sin formar que, como nadie le da trabajo, monta una fotocopiadora.

Perroviejo, gracias por contar su experiencia. Si la gente, sobre todo los jóvenes, se negaran a aceptar ciertos trabajos (especialmente cuando solo necesitan el dinero para irse de copas o comprarse un móvil de última generación), mejor les iría a todos los trabajadores.

Buf, Langot, cuántas preguntas. Intento darle brevemente mi parecer, siguiendo su orden:

- Medios para probar negligencias o faltas de rendimiento: cualquier prueba válida en derecho que sea proporcional y compatible con la intimidad y dignidad del trabajador.
-Si la empresa se hunde por circunstancias del mercado o de la producción, pues se hunde y ya está, mala suerte. Yo no soy comunista, amigo. Lo único que en determinados casos el Estado podría inyectar fondos, participar o reconvertir determinadas empresas clave o con muchos puestos de trabajo, pero sin llegar a un falseamiento de la economía ni a “regalar dinero”.

-Lo de echar a los funcionarios vagos o incompetentes, de acuerdo.

- "Empresarios forzados"… Solo estoy hablando de que si la coyuntura económica lo requiere, el Estado debería estar legitimado para expropiar, obligar a invertir a ciertas personas en determinados sectores o a asociarse con él.

- Hay muchos factores en el tema del paro. Yo no he dicho que el paro se deba únicamente a las problemáticas laborales y sociales.

Ignatus, un post, por su propia naturaleza de “a vuela pluma”, siempre peca de simplificador. Por supuesto que los trabajadores también deberían ser sancionados penalmente en ciertos casos por la comisión de delitos sociales si causan pérdidas u otros perjuicios a la empresa o a la economía. Pero no olvide que un despido es de por sí un castigo riguroso y que además el trabajador es la parte débil y precisa especial protección.

No me recreo y ojalá no hubiera ninguna división entre trabajadores y empresarios, pero eso solo sería posible, como he dicho, en un escenario político y económico opuesto al actual. Entretanto, es deber del Estado proteger activamente a los trabajadores de las continuas agresiones que sufren en el mercado laboral por parte de los empresarios.

Al Neri dijo...

Virgen, cuando detecte usted en cualquier oficina pública esas intolerables conductas funcionariales (que, en mi experiencia, creo que son puntuales, excepto la de hacer la compra, que me parece muy bien porque cada uno en su media hora “del bocadillo” hace lo que le da la gana), le aconsejo presentar la oportuna queja o sugerencia rellenando el formulario correspondiente. Puede incluso hacerlo por Internet.

Los funcionarios jetas, vagos o que falsean su horario deberían ser castigados o explusados de la Administración.

No dudo que usted sea una persona decente y sensible con sus empleados, pero de verdad opino que el porcentaje de sinvergüenzas y chorizos es sensiblemente más alto entre los empresarios que entre los trabajadores corrientes. Con frecuencia, aquellos son capaces de casi todo con tal de minimizar los costes y aumentar los beneficios, tratando a sus plantillas como una herramienta o un gasto más, sin percatarse de que se trata de seres humanos con familias. El ejemplo de Marian y otros similares están al orden del día. Y como no creo que el colectivo empresarial cambie de chip espontáneamente, defiendo que sea el Estado quien les vigile y les ponga los límites precisos.

Nagore e Isel, muy de acuerdo con ustedes, no como con Aprendiz, con quien no sintonizo nada en este tema. La especial dedicación, el horario intensivo y el riesgo del capital del empresario deben ser justamente retribuidos, pero abusar o perjudicar voluntariamente a los empleados para sacar más beneficio (legal o ilegalmente) me parece ruin. Eso sí, a veces la culpa no es solo del empresario, sino de la ley que permite ciertas cosas.

Dulcinea dijo...

Neri tienes una imagen anticuada y poco realista de los empresarios como capitalistas explotadores y como ricos, pero el 90% de los empresarios españoles son honrados padres de familia que lo único que quieren es trabajar y sobrevivir, pagar sus hipotecas y dar de comer a los hijos como tú. La diferecia con los trabajadores es que generalmente tienen más iniciativa y son de espíritu más libre y quieren ser jefes de sí mismos. En lo demás son iguales, todos y el que no lo reconozca miente tratamos de sacar cuanto más dinero mejor y si es a costa de los intereses de otra gente nos da igual. Una empresa no es Unicef, Al Neri, estás muy equivocado en este tema y que conste que yo también estoy en contra de las ilegalidades y de los abusos de los ricos contra los pobres pero es más complicado de lo que lo pintas, no creas.

alco dijo...

Sr Neri, la mayoría de pequeños empresarios fueron antes trabajadores a sueldo. Para muchas personas, montar su propia empresa es la única posibilidad de progresar y salir de la pobreza real de la mayoría de los asalariados, los sueldos actuales son ridículos, excepto los de una minoría que actúan más como cipayos del empresario que como profesionales altamente capacitados; incluyo entre los explotados a muchos ingenieros, economistas, etc jóvenes y no tan jóvenes, expoliados miserablemente después de formarse durante largos años. Como usted dice, hay empresarios honrados y sinvergüenzas. Como hay funcionarios que cumplen y funcionarios parásitos, que los hay y más de los que usted reconoce. Como hay trabajadores que cumplen sus contratos y trabajadores que exprimen el estado de bienestar hasta el límite.
No creo que la solución esté en el fuerte intervencionismo estatal, la administración puede ser muy corrupta, especialmente en sociedades inmorales como la nuestra (lo que Ud propone me suena a Coronel Chavez). En Alemania, en Escandinavia, en Japón las empresas tienen sentido social, no expolian innecesariamente a sus trabajadores, les ayudan a formarse y a progresar. Los trabajadores cumplen los compromisos adquiridos y los que están implícitos. Pero son otras sociedades, aquí estamos en otra división. Desde que perdimos el tren hace más de doscientos años.

Aprendiz dijo...

Estoy de acuerdo con Alco.

¿Cómo es eso de que si el Estado lo ve conveniente debería poder expropiar? ¿qué derecho tiene a quitarle a alguien lo que tanto esfuerzo le ha costado sacar adelante y que además es suyo?

Yo defiendo a los funcionarios que tanto se critican, y pienso que ellos se han currado durante años unas oposiciones para gozar de ciertas comodidades y privilegios, defiendo que los políticos ganen bastante más porque si no nadie querría serlo, defiendo también las ventajas que puedan tener los empresarios porque trabajan como burros para sacar de la nada un negocio y por supuesto la mayoría han sido también trajadores. Y no es que quiera que se fastidien los pobres trabajadores, que por los motivos que sean no pueden aspirar a más, pero no por ello vamos a perjudicar a los que sí. Todo ello por supuesto hablando desde la legalidad, que es muy fácil generalizar y pensar que todos los funcionarios son vagos y todos los empresarios corruptos.

LANGOR dijo...

Buenas:

Creo que Alco y Aprendiz estan poniendo el dedo en la llaga.

El problema no es de empresarios funcionarios o trabajadores. Es de jetas.

Un ejemplo: Supongamos que los funcionarios (sin segundas) consiguen una reduccion de su jornada a seis horas. Esto en si no seria un problema si las seis horas las trabajan bien. Es un acuerdo respetable.

El problema es que hay muchos funcionarios (y del resto idem) que segun entran en la oficina sufren una depresion cronica intermitente que les impide trabajar ese dia y que no se cura hasta que salen de la oficina. Y de las bajas por depresiones medicas ni hablamos...

Esto es aplicable a empresarios explotadores (que curiosamente eran los mas vagos cuando eran trabajadores) y a un tipo de trabajadores.

No es problema de que rol social tengas, es problema de vagueria y caradurez general.

Y lo que es todavia peor, que puesto que no hay forma de distinguir a los serios de los jetas pagan justos por pecadores.

Un saludo

Al Neri dijo...

Lo triste es que ustedes están dando por sentado que todos los empresarios ganan más que los asalariados, cuando desgraciadamente muchas veces no es así.

Aprendiz, ¿y eso de "los pobres trabajadores, que por los motivos que sean no pueden aspirar a más"? En Castilla desde luego es justo al revés. Son muchos los que recurren al autoempleo porque no pueden aspirar a un trabajo por cuenta ajena, que sería su sueño.

Me remito a la entrada "¿Montamos un negocio?" sobre el particular.

alco dijo...

Puedo entender que en Castilla no haya tradición empresarial, he leído su enlace y es muy razonable lo que explica, pero esta mentalidad conduce a una sociedad poco dinámica. Crear tu propia empresa es una excelente forma de progreso para cualquier trabajador, sea electricista, fontanero, comercial o ingeniero. Es duro e implica riesgo, puedes fracasar y quedar endeudado, pero estas personas son las que crean futuro para todo un país. Con todas las matizaciones que ustedes quieran poner.
Los que somos funcionarios o tenemos un buen empleo en la empresa privada dificilmente nos arriesgaremos, tenemos demasiado a perder y estamos acomodados. No estamos llamados a ninguna aventura empresarial. Crear una empresa es para algunos jóvenes (espero que cada vez más) y para personas emprendedoras.
Si miramos hacia atrás en la historia, siempre he pensado que personas como los conquistadores de América del siglo XVI (casi todos extremeños y castellanos) eran realmente empresarios de la época. Ni soldados ni misioneros, eran empresarios que arriesgaban para ganar. ¿Dónde está su espíritu? ¿Porqué han cambiado tanto?

Álex dijo...

Ya han salido muchas cosas, así que sólo aporto una cuestión más y es matizar que las empresas pequeñas y las muy pequeñas con frecuencia son las que más abusan de sus poquísimos empleados, basándose precisamente en la proximidad y confianza. Eso, cuando los empleados no son falsos autónomos.
No veo muy claro el intervencionismo que plantea el sr. Neri; con una legislación correcta, completa y que se lleve a la práctica evitando los "coladores" creo que sería suficiente.
Por último, dar la razón a todos los que han apuntado que ni los trabajadores son todos santos, ni los empresarios todos monstruos, ni los funcionarios todos vagos. La responsabilidad o la honradez van con cada persona, no con su situación laboral. Decir lo contrario sería casi como decir que todas las mujeres piensan distinto a todos los hombres... Bueno, me gustaría insertar un emoticono de esos con sonrisa y guiño pero no sé cómo hacerlo; era una pequeña broma, sr. Neri.
Saludos a todos