miércoles, 14 de abril de 2010

RENDIRSE

Hay que saber cuándo rendirse. Cuándo tirar la toalla.
Hay que distinguir cuando un juego no se nos da bien y no se debe volver a jugar.

Hay que conocerse a sí mismo. Nuestras limitaciones; aquello que no está nuestro alcance.
Hay que aceptarlo.

Porque un cojo no debe correr una maratón.
Ni un ciego debería empeñarse en ser pintor.
Porque no es lo mismo tener ilusiones que ser un iluso.

Cuando se ha disparado el último cartucho, hay que saber levantar las manos.
Hay que saber cuándo rendirse.

16 comentarios:

Zorro de Segovia dijo...

buff, rendirse. Eso debe ser cansadísimo, con lo cómodo que es seguir en la brecha ...

Miguel dijo...

Claro, y un sordo no debería empeñarse en escribir la novena sinfonía de Beethoven.... ¡Uy! Espera, que me he liao....

Rendirse jamás. Darse cuenta de donde no debe estar uno, en cualquier momento.

Los cojos pueden correr maratones; recordad el tío sin pies que estaba luchando por estar en las olimpiadas.

Cuando no tienes cartuchos sigues teniendo manos.

La única batalla perdida es la que no se da. De los cobardes nunca se ha escrito nada.

¿Sigo?

LANGOR dijo...

Buenas:

Recuerde Señor Subdirector que la autentica grandeza no se demuestra en la victoria o en el momento mas alto, sino en la derrota o momento mas bajo.

Todos hemos pasado por una de esas situaciones que dan ganas de rendirse, pero no nos hemos dado por derrotados. Aprenda donde ha fallado, corrijalo y vuelva a atacar, hasta que salga.

Un saludo

Aprendiz de brujo dijo...

Subdirector qué te pasa, macho?.
Esto no me lo esperaba de ti.
Me has dejado un poco frío.
Espero que la reflexión sea en tercera persona. Tú eres luchador impenitente.
Por desgracia es más frecuente rendirse cuando hay partido, que seguir cuando está la suerte echada.
Hay que seguir,aunque sea por curiosidad, como decía Poncel en Martín Hache.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Y los cementerios y los hospitales están llenos de "valientes". Y algunos en su lucha no han conseguido gloria alguna.

LANGOR dijo...

Buenas:

Cierto Señor Subdirector, efectivamente el no darse por vencido solo es sencillamente estupido.

Hay que unirlo a corregir los errores. Como Roma tras Cannas, no se dio por vencida, pero se dio cuenta de que no podia ganar una batalla campal a Anibal (hasta que no surgiese un general excepcional y su ejercito fuera reformeado) y comenzo una guerra fabiana y una reforma de su ejercito que tras 14 años le dio la victoria y fue el germen de su futura expansion y de la creacion de la mas grande civilzacion de todos los tiempos.

Luego no desitir y aprender de los eroores son las claves del triunfo.

¿Que ha hecho mal? ¿Porque fracasa? Innove, adaptese, echele morro, sea atrevido, cuando se esta perdiendo una guerra no se puede ser conservador y recuerde que cuando la marea sube, el barco se eleva.

Otro saludo

Aprendiz dijo...

Me ha gustado lo que has escrito. Se puede mirar desde dos perspectivas; una pesimista y otra práctica. Yo más bien me fijo en la práctica y en este sentido estoy de acuerdo con lo que dices. Y es que uno puede ir por la vida de súper optimista y ver que no hay barreras para hacer nada, pero eso sólo lo comparto para las cosas de las que no depende, por decirlo de alguna manera, nuestra supervivencia. Ahora, si es por hobby, claro que no hay que rendirse nunca. Pero en las cosas importantes hay que saber cortar a tiempo y buscar otro camino si en el que estamos no nos lleva a ningún lado, no me parece cobarde, sino lo más inteligente, y por supuesto no me parece más fácil.

Al Neri dijo...

Un cura del Opus me contó una vez una bonita historia sobre un águila real que era capturada por un campesino y atada a un poste por una pata, en un corral.

La rapaz se tiró semanas enteras intentando levantar el vuelo, una y otra vez, y siempre se espatarraba contra el suelo por culpa de la correa que le sujetaba la pata.

Parecía que la majestuosa ave jamás se cansaría de intentar luchar contra su cautiverio. Daba continuos tirones a la cuerda, se caía, volvía a batir las alas... así hasta más de una vez por minuto durante el día y durante la noche de un mes entero.

Extenuada, el águila decidió intentarlo por última vez un día al amanecer, empleado todas sus fuerzas. Impulsándose con las garras y poniendo todo su corazón se intentó alzar del suelo, pero no lo logró.

Frustrada y abatida, se arrugó toda y se dejó morir esa misma mañana en un rincón del corral. Sin la libertad de surcar los vientos no merecía la pena vivir.

Cuando pocas horas después el campesino acudió a dar de comer al ave, la halló muerta y se percató de que la correa de la pata estaba prácticamente desgarrada por los violentos tirones. Dos o tres intentos más y sin duda el águila se habría soltado.

sefo dijo...

A mí esta reflexión me huele a calabazas, subdirector.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Todo eso está muy bien si eres un águila (puedes volar), o Roma o Escipión. O un músico que se queda sordo pero que, previamente, ha oído.

Dudo que un sordo total de nacimiento pueda escribir música.

Les dejo un fragmento de la Zarzuela Luisa Fernanda:

Hubo un tonto en mi lugar,
que se creyó golondrina.
Un día se echó a volar,
desde lo alto de una encina.

Bien se puede suponer,
como acabó la proeza:
sobre un hito fue a caer,
y se rompió la cabeza.

Álvaro dijo...

"Militia est vita hominis super terram ..." (Job 7, 1).

El Subdirector del Banco Arús dijo...

La vida sobre la tierra es milicia. Me parece que la frase es de los diálogos de Séneca cuándo preguntaba a no me acuerdo quién si preferiría vivir en un campamento (no de scouts, claro, en aquella época los campamentos eran militares) o un mercado.

Es cierto, la vida sobre la tierra es lucha, milicia. Pero cada uno, debe saber cuál es su batalla y qué puesto desempeñar en ella.

Remito, de nuevo, al tonto que se creyó golondrina.

sandra dijo...

Me ha gustado la entrada, aunque destila cierto pesismismo. Y el pesimismo no es bueno... nunca.

Es bueno y necesario conocer las propias limitaciones. "No pretendo grandezas que superen mi capacidad, sino acallo y modero miss deseos como un niño pequeño en brazos de su madre", como dice un salmo.

Pero no pretender imposibles, supondría que el ser humano dejase de soñar. Y que nos guiasemos tan sólo por la razón práctica y enana.

Las grandes cosas las han hecho y las harán grandes hombres, que sueñan despiertos... A Da Vinci le tenían por loco cuando hablaba de volar... Nadie pensaba que aquel aparato que iba por debajo del agua o de aquel otro que llegaba a la luna en las novelas de Julio Verne, podría existir... Nadie pensaba que el sueño de Martin Luther King se cumpliría...

Me ha gustado la metáfora del Sr. Neri. Y me ha hecho recordar una frase:"El genio se compone de una parte de inspiración y noventa y nueve de transpiración".

Álvaro dijo...

Hasta dónde yo se (que dicho sea todo, no es mucho), la cita es del libro de Job: el primero de los libros sapienciales de la Biblia.

Y a mi entender, la virtud de la Prudencia que nos puede aconsejar tal o cual acción (sea rendirse, sea continuar en la brecha) dista mucho de ese posible sentimiento "derrotista" que se intuye en la entrada.

¡Ánimo Subdirector! ¡A por ellos que son pocos y cobardes!

PD: Sandra, me ha gustado mucho tu comentario: muy inteligente.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Pues no he mirado el Libro de Job. Pero insisto en que Séneca tiene una frase idéntica.

Álvaro dijo...

Estimado Subdirector, no lo dudo. Simplemente lo decía porque yo no conzoco la de Séneca, aunque no importa mucho quien lo dijera sino que la cita acierta.

En cualquier caso, espero que le pueda servir de inspiración en el caso de que sea menester. Un cordial saludo.