jueves, 22 de abril de 2010

RECORDANDO EL CINE QUINQUI (1): JOSÉ ANTONIO DE LA LOMA


Como fiel seguidor del cine español, pienso que su gran mérito no es la calidad, sino su capacidad de reflejar fielmente determinados aspectos de nuestra sociedad y de nuestra idiosincrasia, así como los problemas de ciertas etapas de nuestra historia. Por eso gran parte de las películas rodadas en España son productos para consumo interno, pero no por ello menos valiosos.

Llevaba tiempo con ganas de publicar un reportaje sobre un amplio -aunque hoy a veces desconocido- género de nuestro cine que no se ha dado en otros países y que representa una parte esencial de nuestra identidad filmográfica. Me refiero al llamado “cine quinqui” o “cine quillo”, que vivió su edad de oro entre 1977 y 1988.

Este representativo género se compone de cerca de treinta títulos con una serie de características comunes, aunque hay bastantes variantes de un director a otro. El argumento siempre se basa en las correrías de delincuentes muy jóvenes de suburbios de grandes ciudades, principalmente Madrid y Barcelona, en un contexto de rápidos cambios políticos y sociales (Transición), auge de la heroína, reconversión industrial y fuerte migración de los pueblos a las ciudades generando importantes bolsas de marginación.
Hay dos notas que merece la pena destacar de este tipo de películas:

Para empezar se trata de cintas que, con carácter general, no tienen grandes aspiraciones estéticas o artísticas, por lo que su mérito ha de buscarse en su valor documental y testimonial de una época y de un submundo.





Por otra parte, estas producciones tienen un fuerte sesgo político, pues no en vano prácticamente todas han sido rodadas por directores comprometidos con el marxismo y conocedores en primera persona de los ambientes marginales.

El padre indiscutible del género es el cineasta catalán José Antonio de la Loma († 2004), que dirigió cine quillo en su estado más puro.

Este carismático director, que había sido maestro de escuela en los suburbios de Barcelona, estaba empeñado en rodar un relato sociológico de la vida de El Vaquilla, un conocido delincuente que con solo 16 años ostentaba la carrera criminal más dilatada en la España de los 70. Robos, tirones, atracos, violaciones y hasta un homicidio engalanaban el nutrido currículum de este muchacho de la barriada barcelonesa de El Campo de la Bota que tenía acojonada a toda la Ciudad Condal.

Su intención era que el propio Vaquilla (Juan José Moreno Cuenca, fallecido por su adicción a la heroína en 2003) protagonizara el filme, dada su desenvoltura ante las cámaras. Pero la idea no pudo materializarse debido al ingreso de Juan José en la Cárcel Modelo de Barcelona (a pesar de su edad). Es entonces cuando De la Loma decide contar con un amigo de El Vaquilla para interpretar su vida en la primera peli quinqui de la historia: la imprescindible y emblemática Perros callejeros, protagonizada por el adolescente Ángel Fernández Franco (El Torete) (†1991) y varios de sus compinches.

Perros callejeros (1977) fue un absoluto éxito de taquilla debido a la paranoia de aquella época con la inseguridad ciudadana, lo que animó al director a rodar varias secuelas: Perros callejeros II. Busca y captura (1979) y Los últimos golpes de El Torete (1980), esta última de muy inferior calidad. Quedaban así esbozados los rasgos de este tipo de cine: ambiente marginal (en este caso, homenaje descarado a El Campo de la Bota), jovencísimos actores delincuentes, crítica social al consumismo y a la ostentación, mensaje paternalista y victimista, sucesión realista de actos delictivos, recreaciones morbosas, jerga real y cuidada, banda sonora a base de rumba flamenca (Los Chunguitos), robos de Seats 124 y espectaculares persecuciones y accidentes por carreteras secundarias, y guiños al destape entonces tan de moda, que se convierten en recurrentes en el último título de la saga.


La importante recaudación de estas películas supuso unos ingresos desbordantes e inesperados para los imberbes actores, lo que lejos de ayudarles a salir de su marginación, como pretendió el padrazo De la Loma, fue causa del rápido fallecimiento por sobredosis de casi todos ellos.

Cinco años después del estreno de Los últimos golpes, el cineasta consigue sacar adelante su nueva idea de contar al gran público la cruda infancia de Juan José Moreno. Recluido en la cárcel de Toledo, Juan José obtiene permiso de Instituciones Penitenciarias para rodar en el interior del centro varias entrevistas para insertar en la película Yo, el Vaquilla. El papel del niño es, sin embargo, muy pobremente interpretado por Raúl García Losada, y el guión, maniqueo y casi insultante (al presentar al conocido criminal como un generoso héroe), recibió numerosas críticas.


En cualquier caso, se trata probablemente del filme más quinqui y más cutre de todos, con varios temas musicales de Los Chichos especialmente dedicados a El Vaquilla y a El Campo de la Bota. Memorables son la escenas de los tirones de bolsos junto a un autobús de turistas y las logradas persecuciones policiales, todo un sello de identidad y fuente de inspiración para varios directores posteriores.


Ese mismo año José Antonio de la Loma intentaba reproducir el éxito de sus Perros con una variante femenina. Sin embargo, la patética, sexual, repetitiva y pésimamente interpretada Perras callejeras (1985) no logró la autenticidad de sus predecesoras y cosechó un sonado fracaso, quedando relegada a la categoría de cine friki.


Su último intento de hacer taquilla cuando el género estaba ya totalmente pasado de moda fue con Tres días de libertad (1996), pretendidamente inspirada en un permiso carcelario de fin de semana de El Vaquilla, que en la película recibe el nombre de El gato. El argumento, absurdo; los actores, pésimos (¡sale Luis del Olmo!) y las escenas tórridas y casi pornográficas ocupan buena parte del metraje, sin aportarse a cambio ninguna de las virtudes de realismo documental que poseían los títulos de los años 70.


Recordando el cine quinqui (2)

9 comentarios:

ignatus dijo...

Tú eres er vaquilla
alegre bandolero
que todo lo que robaaaaas
repartes el dinero.
Tú eres el vaquilla
de buenos sentimientos...


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¡Qué entrada más interesante! Me ha gustado mucho, Neri.

Está bien eso de salir del blog un pelín más culto que cuando entras... aunque esta noche ya no recordaré el nombre del tío este... como se llame.

Buen fin de semana.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Menudos gustos tiene usted, señor mío.

Particularmente, creo que el cine español es una basura en un 98% de sus producciones. La mayoría de sus películas son unas cochinadas que se mantienen por la subvención.

Quemaría la mayoría de esas cintas, junto a los poblados donde se cría esa gentuza que a usted tanto le obsesiona. ¡¡¡Pero que gustos tan morbosos!!!

Y anda, que escuchar a los Chichos, los Chunguitos y marginales por el estilo... Donde esté Julio Iglesias.

Dulcinea dijo...

Me suena haber visto varias pelis de ese tipo, recuerdo Barrio por ejemplo. Son dramones bastante realistas, pero al fin y al cabo forman parte de la basura del cine español como dice el Subdirector y hacen propaganda de las drogas y del vicio.

Al Neri dijo...

Ignatus, me alegro de que le haya interesado. Ya digo que pese a ser un cine muy exitoso e incluso reconocido fuera de nuestras fronteras, hoy muchos desconocen su existencia.

Subdire, uno de los defectos del género es su tendencia al morbo y sus incursiones en el destape (José Antonio de la Loma fue el que más abusó de los desnudos sin venir a cuento), pero quizá esto hay que verlo en un contexto muy concreto. Además algunos de estos directores supusieron equivocadamente que atraerían más público incorporando escenas truculentas y en este sentido hay que destacar el impactante final de "Perros callejeros" y una escena de "De tripas corazón" (1984), de Sánchez Valdés.

Si le ha escandalizado esta primera entrada, Subdire, aguarde a la segunda.

A mí no me obsesionan los marginales. Simplemente me interesa el cine español cuando retrata realidades que normalmente no tenemos la oportunidad de ver de cerca. En cuanto a la rumba flamenca, buscando canciones para estos posts he descubierto que la cosa no suena tan mal como yo suponía (no sé si avergonzarme)

Dulcinea, "Barrio" no es cine quinqui en sentido estricto, pero también hablaremos de ella.

sefo dijo...

Nery ¿eras tu el que hiciste la lista de las 100 peores cutrerías y una de ellas era oir a los chunguitos? Me parece un cine cutre y un post cutre por el video y la música.

JOSEMI dijo...

hola a todos incluido a los ladrones mas grande de la fas de la tierra -LOS BANCOS-.Tiene gracia el banquero con sus comentarios,cuando ellos sin ver ninguna peli yyy odiandolas son los LADRONES MAS GRANDE...LE ABLO SIEMPRE DESDE EL RESPETPO,toma mi nomina ooo la de los pensionistas y aver si eso te hase mas feliz,,SIEMPRE DESDE EL RESPETO,,

JOSEMI dijo...

LA GENTE ES QUE ABLA MAL DE ESTE CINE,DEVE DE SAVER QUE NO ESQUE ESTE BIEN ,,ES PORQUE TRAE RECUERDOS DE ESOS AÑOS.JODER LLO LAS VEIA Y NO PORESO MEE E TENIDO QUE DROGAR,ROBAR ETC..ME TRAE RECUERDOS DE LAS CHABALAS ,DE ESOS PANTALONES DE TUBO,HAYYY QUE TIEMPOS,LOS SITIOS DE REUNION,LA PLALLA.Y LLA QUE CADA UNO SEE PONGA COMO KIERA Y ESQUE ENSIMA NOVEAS COMO CRITICAN,EN EL FONDO LOS COMPRENDO,SON MARGINADOS PERSONALES DE LA VIDA YYY LO SIENTO POR ELLOS,,PAZ HERMANO

Maria Canals Pla dijo...

Hola. Valiente Blog. Quisiera saber cómo puedo saber quien hacía las escenas de acción en Perros callejeros. Si hay algún nombre o agencia. Gracias.

Anónimo dijo...

Las escenas de acción estaban dirigidas por Remy Julienne gran professional que ha trabajado para otras grandes peliculas como Golden Eye, Panorama para matar,for your eyes only de James Bond,Código da Vinci......

Gran amigo de Jose Antonio que siempre trataba de utilizar a los mejores professionales, enseñar a los jovenes españoles y pagar a todos los técnicos para impulsar la industria del cine en nuestro país.