miércoles, 10 de diciembre de 2014

DINERO Y LIBERTAD


Quienes me conocen saben que el vil metal apenas me motiva. Educado en la austeridad y de gustos más bien sencillos, necesito muy poco para vivir y para disfrutar. No miento cuando afirmo que en toda mi vida no he tomado una sola decisión pensando directamente en la pasta. Ni siquiera me sé la cifra de mi sueldo, ni podría decir cuánto tengo ahorrado en el banco. Muchas veces contemplo el dinero con aprensión, con el mismo desprecio con que lo haría un asceta, en la seguridad de que a la larga solo envenena las relaciones humanas, avivando las envidias, la explotación y el lacayismo.

Pero no debo de ser tan asceta cuando hay dos cosas que sí valoro, y mucho, del parné. Una es que teniéndolo, se goza de una agradable sensación de confianza y de seguridad material. Por muy parco que se sea, tener siempre la cartera abultada relaja mucho y le permite a uno planificar tranquilamente su futuro y el de su familia. Y lo segundo, aunque suene muy triste, es que en nuestra sociedad solo se puede ser libre con los bolsillos llenos, y cuanto más llenos, más libre. Solo puede gozarse de una auténtica libertad individual con la cuenta saneada. Me refiero a la libertad para trabajar en lo que nos gusta, o mejor dicho para no trabajar en lo que no nos gusta; para emanciparnos, casarnos o tener hijos cuándo y cómo queramos; para viajar y movernos por donde nos apetezca; para opinar (impunemente) lo que nos dé la gana delante de quien sea; para mandar al infierno a los indeseables que nos incordian; para ayudar como nos gustaría a nuestra gente; para no aguantar chorradas… Incluso he llegado a pensar que solo los ricos pueden plantearse vivir conforme a sus creencias y valores.


Más sobre el mismo tema en La pluma viperina: Dinero y virtud

12 comentarios:

Teutates dijo...

Efectivamente estoy completamente de acuerdo con usted. He pasado a lo largo de mi vida por ambas situaciones, la de no tenerme que preocupar ni de lo que ganaba ni de lo que tenía y la de tener que estar mirando el euro con lupa. La primera de las situaciones te dota de una tranquilidad con la cual el ejercicio de la libertad está garantizado, por el contrario, los periodos de escasez, sobre todo cuando se ha vivido en la situación ideal de despreocupación monetaria, son muy duros no solo porque no dispones de recursos para hacer lo que te plazca, sino sobre todo por la sensación constante de tener una guillotina sobre tu cabeza que no sabes cuándo va a caer. Aunque si discrepo con usted en una cosa, la libertad para opinar, mandar a alguien a tomar por donde la espalda pierde su digno nombre o la de tener y seguir unos valores, no la da el tener dinero, sino la serena actitud de cada cual.

Aprendiz dijo...

No saberse la cifra de tu sueldo o lo que tienes ahorrado en el banco, solo significa que vives bastante desahogado económicamente, pero no que no te importe el dinero. De hecho, tu siguiente párrafo lo pone en evidencia. Algunos quieren el dinero para gastárselo en caprichos, otros para tener seguridad, pero son dos formas de sentir poder. Y tu eres de los segundos.

Es imposible vivir ajenos al dinero, y hay que saber vivir con este pesar, tratando de hacer lo que creamos mejor en conciencia. Ahí estará entonces la libertad. Para mí no es más libre el rico que se pueda permitir ser un prepotente, ni los es alguien al que le suben el sueldo porque se pueda permitir ese viaje que soñaba, ni el pintor que no gana un duro pero le gusta lo que hace. Para mi es más libre el que según lo que gane en cada momento sabe adaptarse a esa situación sabiendo ser feliz. Sabiendo ser feliz siendo rico y siendo pobre.

PΩLITÍCOLA dijo...

el dinero no da la felicidad, pero sin dinero ser feliz es realmente difícil. Y eso que hasta la persona que viva en la mayor miseria tendrá unos pocos momentos de felicidad en su vida ..., pero tener dinero le garantizaría evitar unos cuantos de los malos.

A partir de una cobertura mínima de las necesidades elementales comienza la libertad del individuo para perseguir la felicidad a base de satisfacer sus deseos materiales de modo que precisará más dinero, u optar por dedicarse a una vida sencilla, más espiritual, y sin duda menos dependiente de las veleidades de la fortuna.

Tábano porteño dijo...

Uno que padeció malamente la escasez de dinero fue Nietzche, que, sabiéndose una mente privilegiada (y seguramente lo era, mal que nos pese su postura respecto del cristianismo), tenía que casi mendigar un aumento de sueldo a los burócratas administrativos de la Universidad en que profesaba.
Y sobre el dinero escribió, por ejemplo:

“¿El rango? ¡No, el dinero; ya no hay rangos! ¡Ya no se es “individuo”! ¡Pero el dinero es el poder, la gloria, la preeminencia, la dignidad, la influencia; el dinero crea hoy el prejuicio a favor o en contra de un hombre!. “ (de Aurora).
“La riqueza produce necesariamente una aristocracia, pues coloca al hombre en situación de poder elegir las mujeres más bellas, de pagar los mejores maestros; proporciona al hombre la limpieza, tiempo para ejercitar su cuerpo y, sobre todo, la posibilidad de evitar el trabajo corporal embrutecedor. En este sentido, crea las condiciones necesarias para hacer que en el curso de algunas generaciones los hombres se conduzcan noble y virtuosamente; la mayor libertad de conciencia, la ausencia de mezquindades miserables, de servilismo ante los que proporcionan el pan, del ahorro céntimo a céntimo. Precisamente estas ventajas negativas constituyen el mejor lote de felicidad para un joven; un hombre muy joven se arruina, ordinariamente, por su nobleza de pensamiento; no profesa ni adquiere nada; su raza no es viable. Pero es preciso, además, considerar que la riqueza ejerce casi los mismos efectos, ya sea que un hombre pueda gastar trescientos escudos al año o treinta mil; desde entonces ya no hay progresión real de circunstancias favorables. Ahora, tener menos, mendigar en la infancia es cosa terrible, aunque para los que buscan la dicha en el esplendor de las cortes, en la subordinación a los hombres poderosos e influyentes o que quieren llegar a ser príncipes de la Iglesia, puede éste ser un buen punto de partida (Alli aprenden a agacharse para entrar en los caminos subterráneos del favor).” (de Humano, demasiado humano).
“Únicamente debería poseer el que tuviera “espíritu”; de lo contrario, la fortuna es un peligro público” (de Humano, demasiado humano).
“Los sabios debieran apoderarse del monopolio de la acuñación de moneda: a ello son acreedores por su manera de vivir y sus fines; y dar dirección a la riqueza. Es absolutamente preciso que ésta sea dirigida por las inteligencias superiores” (Tratados filosóficos).

tomae dijo...

El dinero lo que hace es amortiguar la tensión arterial...

Pero el auténtico binomio a comentar ...es libertad-felicidad ¿no?

Afrodita en sus cartas a Hesíodo decía que libertad y felicidad iban juntos de la mano.

La lozana andaluza dijo...

Pues yo creo que teniendo para vivir y no pasar calamidades,ya se puede sentir uno libre.
Yo tengo un gran amigo que es multimillonario,y siempre dice que el dinero no da la felicidad,claro que siempre añade que lo dice para que la gente no lo envidie,porque el vive como dios.

Al Neri dijo...

¡Buenos comentarios a este post!

Teutates, la solvencia económica, no lo dude, condiciona demasiado "la libertad para opinar, mandar a alguien a tomar por donde la espalda pierde su digno nombre o la de tener y seguir unos valores". Cuando uno se ve obligado a salir a la intemperie a buscarse las castañas, a veces no queda otra que tragar mucha mierda y orillar muchos escrúpulos morales. Si no que se lo digan a los que hacen telemarketing.

Muy buenas apreciaciones, señorita Aprendiz. Si vivo desahogado es por el refrán de que no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita. Creo que lleva usted toda la razón en que no es que yo desprecie el dinero, sino que lo aprecio de otra forma (no para tener cosas, sino para tener seguridad y otros efectos asociados a él).

Totalmente en sintonía con Politícola.

Muy grandes las frases de Nietzche, Tábano. Interesantísimo este párrafo que vuelvo a copiar:

"La riqueza produce necesariamente una aristocracia, pues coloca al hombre en situación de poder elegir las mujeres más bellas, de pagar los mejores maestros; proporciona al hombre la limpieza, tiempo para ejercitar su cuerpo y, sobre todo, la posibilidad de evitar el trabajo corporal embrutecedor. En este sentido, crea las condiciones necesarias para hacer que en el curso de algunas generaciones los hombres se conduzcan noble y virtuosamente; la mayor libertad de conciencia, la ausencia de mezquindades miserables, de servilismo ante los que proporcionan el pan, del ahorro céntimo a céntimo."

Pero yo no diría que estas cosas tan valorables se logren solo con la riqueza. Creo que pueden alcanzarse con un mínimo desahogo económico.

Por cierto, Tábano porteño, ¿"Tábano" significa lo mismo en España que en Argentina? A ver si aquí nos lo estamos imaginando como un moscardón que pica los huevos al ganado y allá en Buenos Aires es otra cosa distinta... :-) .

Meta la pasta, Tomae, y tendrá el trinomio adecuado.

Qué tío listo el millonario, Lozana, como la frase atribuida por unos a Oscar Wilde y por otros a Woody Allen: "El dinero no da la felicidad, pero proporciona una sensación tan parecida que solo un experto muy avanzado podría verificar la diferencia".

Aprendiz de brujo dijo...

Y yo añadiría que el razonamiento de Nietzsche es verdadero pero incompleto. No es lineal, ni gráficamente creciente hasta el infinito.Además de no contemplar algunos inconvenientes serios de ser multimillonario.
Yo creo en lo que dice Facundo Cabral, "tener menos para tenerse más".
El dinero es imprescindible hasta un punto, muy conveniente hasta otro y absolutamente prescindible a partir de una cantidad,sobre todo si lo comparo con otros activos como son la empatía emocional,la buena educación, la inteligencia,la bondad, (esa a la que aludía el poeta, en el mejor sentido de la palabra), la cultura y el tamaño del pene, (entre otros).

Sinretorno dijo...

un mínimo bienestar material es necesario para la virtud...creo que decía Santo Tomás de Aquino

Tábano porteño dijo...

Neri:
gracias por el comentario al comentario.
El apodo lo tomé por sus resonancias socráticas (esto por supuesto sin soberbia, a lo más soy un enano trepado a hombros del gigante ateniense):

"No hay que decirles a las personas lo que tienen que pensar, sino acostumbrarlas a que piensen. Así decía el gran filósofo griego Sócrates. Su apodo -sobrenombre coloquial que enmarca actitudes definitorias- era el de tábano de Atenas, en referencia a esas moscas llamadas popularmente cojoneras y que revolotean junto a caballos, vacas y otros animales sin dejarles en paz junto al estiércol." (de aquì): http://sevilla.abc.es/hemeroteca/historico-29-01-2006/sevilla/Opinion/tabano-de-atenas_1314068734315.html

Aclaro que en Argentina no se asocia necesariamente al tábano con los "cojones" animales, mas bien se lo considera un moscardón que pica todo lo humano que se cruza (al menos eso creemos los citadinos que no vamos al campo muy seguido).

Al Neri dijo...

Brujo, yo creo que también el dinero es prescindible a partir de cierta cantidad, pero se ve que es una postura minoritaria. Para mí sinceramente una cantidad exagerada de dinero sería tal fuente de problemas que no sé sí me compensarían las alegrías que pudiera tener. El hombre más rico de China (Jack Ma) declaró hace unas semanas que no era feliz porque "cuando eres la persona más rica del mundo, todo el mundo que te rodea lo hace por el dinero".

Sinretorno, creo que en las situaciones económicas extremas es difícil encontrar virtudes humanas.

Tábano, gracias por la aclaración. En España es igual, es una mosca muy grande que hace mucho daño al picar (sin ser venenosa). Tampoco se relaciona necesariamente con los huevos de los toros, pero es cierto que tienen esa querencia.

AGS dijo...

Neri, como le gusta leer, una recomendación:

LA LIBERTAD INTERIOR
Jacques Philippe