miércoles, 27 de agosto de 2014

ROSITA ENCARNADA


Ahí va un romance sobrecogedor sobre la violencia de género, que no se ha inventado ayer. Esta joya de la tradición oral, compuesta en 1861 y rescatada por Joaquín Díaz en su disco Romances de Ciego (1978), se popularizó gracias a la película La guerra de papá, basada en El príncipe destronado, de Miguel Delibes, y fue versionada con éxito por Diego El Cigala.

Quien quiera oír la emocionante versión de Joaquín, aquí en el minuto 29:38.



ROSITA ENCARNADA




Ya venimos de la Guerra de Africa,

porque todo lo trae la pasión, 

ya venimos de la Guerra de Africa, 

porque todo lo trae el amor. 

Al marcharme, Rosita Encarnada, 

me decías que tú me esperabas 

y ahora vengo a casarme contigo

y me encuentro que ya estás casada. 

Casadita, casada me encuentras 

porque así lo ha querido la ley; 

casadita, casada me encuentras 

con un hombre al que yo nunca amé. 

¿No te acuerdas del mantón de grana 

que de novios yo te regalé? 

Sí me acuerdo del mantón de grana 

y de varios regalos también. 

¿Te acuerdas del pañuelo de seda 

que de Africa yo te mandé? 

Si es verdad que tú me has olvidado, 

el pañuelo devuélvemele. 

Sí es verdad que yo a ti te he olvidado 

y mis padres la culpa han tenido 

pues trataron de darme la muerte 

si seguía yo hablando contigo. 

Si tus padres la culpa han tenido, 

si de muerte a ti te amenazaban, 

ellos van a pagar con la vida 

y también tú, Rosita Encarnada.

Como tienes puñal de dos filos, 

si mi pecho quieres traspasar 

matarás a una fiel criatura 

que en mi vientre inocente está. 

Yo no mato a una fiel criatura, 

que es un ángel que vive inocente; 

cuando nazca y en el mundo viva 

a ti sola te daré la muerte. 

Ya dio a luz la Rosita Encarnada

una niña más bella que el sol 

y Rosita le puso por nombre 

como así su padre la mandó. 

A los quince días se va a misa

y el Antonio al encuentro salió: 

Buenos días, Rosita Encarnada, 

ahora vengo a lograr mi intención. 

Si tú tienes puñal de dos filos 

y la muerte me vienes a dar, 

mira, mira, que te llevan preso 

con la Guardia Civil por detrás. 

No me importa que me lleven preso. 

Y el infame rápido sacó

un terrible puñal de dos filos 

que en su pecho mil veces clavó. 

Ya has pagado Rosita Encarnada

el estarme engañando dos años,

si tus padres la culpa han tenido 

tú solita por ello has pagado. 

Al oír este crimen tan grande 

su marido al encuentro salió: 

Dime, dime. Rosita Encarnada, 

dime, dime quién te asesinó.

Dime, dime, Rosita Encarnada,

dime, dime quién fue tu traidor.