martes, 10 de septiembre de 2013

...DE NACIONALIDAD RUMANA....

Jóvenes de nacionalidad rumana sustrayendo cobre

Recuerdo que en los años 90 hubo en los medios de comunicación una gran polémica sobre la forma de enfocar las noticias sobre delitos en las secciones de sucesos. Hasta entonces, cuando se indicaban los nombres o las iniciales de los autores de hurtos o reyertas, era costumbre añadir la coletilla  “de etnia gitana” cuando los sujetos eran calés, pero el Secretariado Gitano se mosqueó y pidió a la prensa que evitara estas especificaciones, que, a su modo de ver, resultaban discriminatorias (ya que los “payos” también robaban y no se ponía su raza) y solo contribuían a estigmatizar a ese pueblo noble y amante de la libertad que son los zíngaros. Finalmente hubo consenso y se decidió omitir este dato en todas las noticias relativas a homicidios, robos, extorsiones y peleas, por lo que solo podíamos deducir que los autores eran calorros de las fotos (si las había) o de los consabidos apellidos Gabarre, Gabarri, Heredia, Montoya, Barrul y demás.

Con mucha menos intensidad, y acogida con mayor diversidad de criterio que entonces, ha resucitado esta controversia en nuestros días, pero esta vez no en relación con los alegres gitanos sino con los inmigrantes de varios orígenes. A nadie se le escapa leyendo los periódicos que un amplísimo porcentaje de las fechorías cometidas en nuestros pueblos y ciudades tiene como protagonistas a individuos de Europa del Este (sobre todo rumanos), a moros del Magreb y, en mucha menor proporción, a hispanoamericanos, todos ellos afincados ilegalmente en nuestro país. Las posibilidades de que una violación, un navajazo, un atraco a una sucursal bancaria o un hurto de piñas, de cable de cobre o de tuberías hayan sido obra de uno de estos extranjeros irregulares son en la actualidad de diez contra uno. Ello no ha obstado para que numerosas oenegés de apoyo a los inmigrantes hayan puesto el grito en el cielo por la práctica periodística casi unánime de concretar la nacionalidad de los criminales, aunque esta vez me temo que casi nadie les ha hecho caso.

Es muy cierto que del dato de que el 70% de los robos en una ciudad sean siempre cometidos por rumanos no cabe deducir (automáticamente) que el 70% de los inmigrantes rumanos son ladrones. Es muy cierto que los españoles también cometemos delitos y tenemos comportamientos incívicos.  Y es muy cierto que a los gitanos o inmigrantes honestos, que los habrá, les tiene que saber a cuerno quemado ver cómo su raza o su nacionalidad aparecen diariamente implicados en las noticias más sórdidas y violentas. Pero la cuestión es que nos guste o no y se mire por donde se mire, que los individuos de una minoría protagonicen la mayoría de las transgresiones del Código Penal es noticia, y todos los ciudadanos tenemos derecho a que esta noticia no se recorte ni se manipule al son de los intereses de cuatro progres sensibleros.

Los dueños de naves o almacenes están en su derecho, cuando compran la prensa, a que en las reseñas de hurtos en polígonos industriales se signifique que los mangantes son rumanos, y a saber que esta clase de delito se comete en un 90% de ocasiones por inmigrantes de este país, pues ello les facilitará la vigilancia de sus negocios y la adopción de precauciones. A las jovencitas les viene muy bien enterarse del elevado porcentaje de agresiones sexuales cometidas en España por marroquíes, para por lo menos cambiarse de acera cuando atisben a un grupo de moros y no dar ni la menor confianza a un sarraceno en un bar de copas, y si resulta que paga el pato un rifeño bueno, ay, qué pena nos da. Si se sabe, por ejemplo, que los robos en domicilios por empleadas domésticas son, en su mayoría, cometidos por ecuatorianas, las familias deberían ser informadas de este dato por los periódicos para pensárselo mucho al contratar a una quiteña por muy barata que salga. Y si la mayoría de los enfrentamientos a tiros en la ciudad se producen entre gitanos, que los periodistas lo pongan bien clarito para que lo tengamos todos en cuenta a la hora de elegir nuestras zonas de residencia y de paseo.

Porque lo que no puede pretenderse es que los españoles honrados y trabajadores queden desprotegidos por estar en la inopia de estas estadísticas solo para que los rumanos, magrebíes o ecuatorianos decentes no se sientan ofendidos por las “generalizaciones” o para que los charlatanes de las asociaciones de ayuda a los marginados se apunten un tanto y cobren más subvenciones.

11 comentarios:

Aprendiz de brujo dijo...

Neri, es verdad que ya no se hace mención explícita de nacionalidad o raza. Pero si que se hace implícitamente. El otro día leí que unos medinenses habían dirimido con escopetas de caza una serie de desencuentros entre adolescentes de dos familias.
No se decía más. Pero el redactor hizo mención sutilmente a que los "arregladores y patriarcas" estaban convenciendo al autor de los hechos de que se entregaran a la policía.
Por lo demás yo estoy contigo: no a la autocensura. No por los motivos que aduces, puesto que al final la peña esta sobreinformada de quienes son los colectivos más delincuentes; sino porque no tiene sentido capar la información. Lo que hay que hacer es capara a más de uno. Sin más.
También es cierto que hay grupúsculos de desalmados e hijosdeputas que atacan sin más a mendigos e inmigrantes. A estos niñitos de papa que no saben hacer la o con un canuto, ( y cuyas características personales prototípicas e ideológicas también son objeto
de autocensura informativa), habría que castrarlos de igual forma, previa sodomización por parte de un negro del top manta bien maricón y bien dotado, claro.
Que tuvieran una despedida sexual por todo lo alto.

J dijo...

Además, en el caso de los rumanos ladrones, creo que mayoritariamente suelen ser rumanos gitanos...

Aprendiz dijo...

Qué razón llevas Al Neri. Este tema es algo que además a mi padre le hace saltar de la silla cada vez que sale una noticia de algún delito de estos y no dicen la nacionalidad de quién lo ha cometido o le cubren la cara al delincuente. Porque luego alguien de aquí es sospechoso de algún delito o se le acusa de algo, y ponen su foto y su nombre y apellidos, manchando el nombre de una persona, porque además en ciudades pequeñas como Jaén se sabe quién es todo el mundo. Y a estos nadie los protege.

Al Neri dijo...

Pues si es así, J, que creo que sí, habría que especificar "de nacionalidad rumana y de etnia gitana", pues si no estamos dañando injustificadamente la imagen de los ciudadanos rumanos de etnia no gitana.

Anónimo dijo...

O sea, que sólo delinquen los rumanos gitanos. Los rumanos blanquitos no delinquen nada. Los ingleses en la Costa del Sol tampoco. Todo está en los genes, que dijera Adolfo.

Alucinantes las últimas derivas de este blog.

Un ex lector.

El último de Filipinas dijo...

Si no mencionan la etnia, que tampoco mencionen el género, edad o lugar de los hechos, que también podría llevar a discriminación.

Chafachorras dijo...

Es un tema delicado, D. Al.
Si este país, antes llamado España, fuera un modelo de respeto étnico (siempre respeto, la "tolerancia" me parece pretenciosa, su reflexión sería, en mi modesta opinión muy pero que muy acertada.

Y no me refiero a esa pacata actitud de quejarse un negro por que le llamen negro (a fin de cuentas ¿Qué quiere que le llamen, blanco?). Yo fui árbitro muchos años y me llamaban habitualmente "Gordo" y como lo soy lo más que contestaba es: "buena vista tienes tu" o "para darse cuenta de eso no hay que ser ingeniero"; sino a actitudes, muchas veces inconsceientes que tenemos hacia los que son de otro país y se les nota.

Estoy casado con una latinoamericana, mexicana para más señas y es patética la manera tan condescendiente con que se la trata, como si fuera (ella que es licenciada y una profesional como un pino)una niña o una persona con discapacidad intelectual y ya mejor no hablar de las entrevistas de trabajo que hace ahora que se quedó en paro.

Somos racistas, D. Al, y sólo por eso, tener un poquito de cuidado con no alimentar ese odio sordo o temor a la diferencia si usted quiere, es siempre bienvenido por las personas inocentes que puedan verse señaladas.

Sea esto dicho sin ánimo de juzgar a quien escribe el post en cuestión a quien no le supongo sino le reconozco una intención correcta, lejos de anónimos y demagógicos comentarios.

Carlos Tuñón dijo...

Toda la razón. Como usted dice, dependiendo de la imagen que queramos ofrecer, obviamos o aportamos datos. Si resulta que determinada marca de coches tiene un problema en las ruedas, y estas se salen al ir a 120 kms/hora, me interesa saber todo lo posible sobre marca, modelo, y serie de vehículos a los que les ha ocurrido, por mucho que les joda a los de Ford, Seat, o la marca que sea. Sería ilógico ocultar esos datos.

Pero por contra, parece ser que si el delincuente fue guardia civil en los años 70, cazador de perdices, hizo la mili en Larache, o pueda tener cualquier reminiscencia a la ley y el orden, ahí sí que hay que meter el dedo en la llaga y publicar su condición particular hasta el extremo.

P.Galán dijo...

Es indudable que hay colectivos en la sociedad española mucho más proclives a delinquir y por eso no esta mal que se alerte a los ciudadanos sobre cuales son esos colectivos para que sepan a que atenerse.

Brisa dijo...

Estoy de acuerdo. Si el que roba es rumano o latinoamericano no veo el porqué ocultarlo. En cualquier caso el compatriota que se sienta ofendido, pues que se aguante o se vuelva a su país. Que el derecho a la información no debe estar supeditado a susceptibilidades infantiles.

Y aquí una confesión: más de una vez, en una mesa de exámenes, he debido luchar contra mis propios prejuicios para poner una nota justa. Me explico: se presenta un alumno bien vestido, habla con buen acento (trabajo en inglés), se muestra seguro, y me predispone a aprobarlo. Viene otro -de un colectivo estigmatizado- y vestido de sindicalista, y me predispongo a no aprobarlo. Me molesta mi actitud, al punto que he tenido que pedir a algún colega que participe de alguna mesa "pesada" pues yo misma no confiaba en mi imparcialidad.
Prejuicios, solo prejuicios, y en mi caso me molesta mucho tenerlos. Pero cómo escaparles?

Anónimo dijo...

Si Francia e Italia los han expulsado y se han venido para acá, a lo mejor es hora de abordar el problema y expulsarlos de España a los que delinquen.