martes, 5 de junio de 2012

EL ESPAÑOL DE VALLADOLID


Valladolid, que no tiene costa, ni montaña ni atractivos parajes, ha de buscarse la vida de otras maneras para atraer el turismo y aumentar el número de pernoctaciones de los visitantes en la provincia. Una solución que siempre me ha encantado, y que se ha revitalizado hace poco en un convenio entre las administraciones y la Universidad, es la de promocionar la ciudad como referente del aprendizaje del español para extranjeros, a fin de favorecer que venga a hacer cursos gente de todas las nacionalidades. La base de esta idea es defender de cara al exterior que por estos lares se habla, con diferencia, el mejor español de todo el territorio nacional y de Hispanoamérica, algo que es rigurosamente cierto y de lo que yo en particular me siento muy orgulloso.

Cualquiera con un mínimo de honradez debería rendirse a la evidencia de que en amplias zonas de Valladolid y Palencia se habla y se cuida el idioma como en ninguna parte y de que un extranjero interesado de verdad en adentrarse en la riquísima lengua nacida en el siglo X en el Monasterio de San Millán de la Cogolla, debería venir a la capital del Pisuerga antes que a cualquier otro sitio.

Para empezar, digan lo que digan, hablamos sin acento alguno, es decir sin tonillos cantarines, dejes, resonancias nasales, cadencias pegadizas ni demás puñetas. Como le dijeron el primer día de clase a un amigo mío que emigró con sus padres a los doce años a un pueblo de La Coruña: nos expresamos “como el del Telediario”.

En segundo lugar, pronunciamos correctamente todas las letras de las palabras, algo de lo que no pueden presumir nuestros compatriotas al sur de Despeñaperros, que cada vez que abren la boca le pegan una patada al idioma comiéndose dés, erres, eses, y perpetrando toda clase de contracciones estridentes. No hay Dios que los entienda en España como para pretender que vaya un inglés a estudiar castellano a Cádiz; luego va un día a Medina de Rioseco y se piensa que está en otro país.

Por último somos de los pocos que no incurrimos por sistema en errores gramaticales, sintácticos, de construcción de frases y de conjugación de verbos, aparte de que, respecto a estos últimos, sabemos emplear a la perfección los diferentes tiempos, en especial el pretérito perfecto, el subjuntivo y el condicional. Ahí tenemos a los gallegos, a los que mando un cariñoso saludo, que parece que no han oído hablar en su vida del pretérito perfecto y que todo lo han hecho hace un año los tíos, diciendo “comí” en vez de "he comido” según dejan la cuchara en el plato, o los de Burgos o Navarra, que se arman un carajal con el “si habría comido” en vez del  “si hubiera”.

El español de mi tierra es el más rico, el más correcto, el más genuino y el mejor pronunciado, y lo que procede es traerse aquí a los chavales franchutes e ingleses a que lo aprendan y se dejen los cuartos, pero eso sí, que luego se piren por donde han venido y a las vallisoletanas ni tocarlas.

Solo reconozco un defecto grave y otro leve en nuestra forma de hablar el castellano.

Uno sería nuestro patólogico leísmo y laísmo. Metemos el “le”, en vez del “lo” detrás de todos los verbos aunque la tercera persona  en cuestión sea un complemento directo como un piano (“dámele”, “cógele” “cómele”), y, de igual modo, utilizamos el “la” en vez del “le” cuando el objeto indirecto es femenino (“dala un beso”). Yo me esfuerzo mucho en corregir este mal vicio, pero la verdad es que, aunque por escrito es fácil porque tienes tiempo de reflexionar lo que pones, hablando resulta complicado porque se te pega mucho como lo dice la gente a tu alrededor. Además hay verbos concretos en que yo siempre tengo dudas porque me suena fatal el “lo”. Con todo, creo que en las escuelas vallisoletanas debería forzarse machaconamente a los críos para corregir estos errores. Entonces seríamos perfectos, oye…

El otro defectillo, que para mí que ya no lo es, consiste en no diferenciar la pronunciación de la “y” y de la elle. He oído que en algunas zonas del país siguen pronunciando distinto ambas letras, pero lo cierto es que yo, por mucho que me lo han explicado, no he sido capaz. Mira que me han puesto ejemplos diciendo bien despacito “pollo” y “gallina” poniendo cara de subnormales, pero nada, que no lo pillo. No sé si será algo así como meter una ele antes de la “y” (“galyina”), pero me da a mí que no. Si alguien me lo explicara quedaría agradecido para siempre, aunque me temo que podría morirme antes de decirlo bien mientras hablo inconscientemente.

23 comentarios:

Aprendiz de brujo dijo...

No lo veo Neri. No lo veo. Aparte del gravísimo y genuino defecto del laismo y leismo; la utilización del verbo quedar en forma transitiva es bastante nuestro.
Lo que llama la atención es el penoso español que hablan personajes públicos de la siempre avanzada Cataluña.O la sustitución sistemática del subjuntivo por el condicional en Euskadi y Cantabria.
Es cierto que en Valladolid se utilizan con gran corrección los tiempos verbales.
Respecto de los acentos y tonos,ocurre como con los pedos, que el que se chusca no lo huele.
A mi muchas de las variaciones de tonos y fonemas no me resultan molestos en absoluto.
El seseo andaluz me encanta,(el ceceo es odioso).El acento gallego me molesta cuando es muy cerrado, pero sin embargo me encntaría hacer el amor con una galleguiña y poder comprobar como alcanza su climax con ese soniquete cantarín.
En fin. Al final son situaciones y personas.
Bon día a tots.

El chico de los tablones dijo...

En Valladolid sólo estuve una vez por cuestiones ajedrecísticas y no tuve tiempo suficiente para hacerme una idea de vuestros hablares. Lo del laísmo vallisoletano sí que lo he oído más de una vez; de hecho, en alguna entrada suya he detectado algunas muestras aisladas de este fenómeno.

En cuando a la diferencia de pronunciación entre la "y" y la "ll", creo que la clave es poner la lengua más pegada al paladar (creo que con esta frase le he servido el chiste en bandeja a Aprendiz de Brujo, jejeje).

En fin, sr. Neri, pese a no haberle oído nunca, si en Valladolid todo el mundo se expresa la mitad de bien de lo que se expresa usted por escrito, no me cabe duda de que es el lugar idóneo para aprender a hablar un buen castellano.

Teutates dijo...

Dos comentarios le hago el primero respecto a la posibilidad de que franchutes e ingleses nos toquen a las vallisoletanas, eso es imposible, ya se encargan ellas que la fama la tienen bien ganada.
El segundo es decirle que adolezco de los defectos que menciona en la entrada, pero cuando hablo con mi hijo mayor, el pequeño todavía es demasiado pequeño, intento diferenciarle marcadamente la "ll" de la "y" e intento no caer en el laismo... Afortunadamente, a mi mi padre me insistió mucho en la pronunciación de la "ll" y si se pronunciarla, pero en mi vida cotidiana cierto es que la pronuncio como "y".

La lozana andaluza. dijo...

A ver,yo no dudo que en Valladolid hableis un castellano perfecto,con su laismo,leismo y loismo incluido,cosa que en el sur no hacemos,pero de ahí a decir que los del sur no sabemos hablar,va un abismo,para que lo sepas hablamos correctamente,lo que pasa es que estamos acostumbrados a comernos la mitad de las palabras,y a utilizar otras inventadas pero que se nos entiende perfectamente,y si en tu ciudad hay cursos para extranjeros,en la mia también los hay,por ejemplo el instituto andalusí está lleno de extranejros venidos de todas partes del mundo,les encanta nuestra tierra,y aprenden un español correcto,pero con variantes divertidas,lo que no quiere decir que se vayan hablando mal,que yo soy andaluza y hablo,vamos como los oradores,me expreso correctamente,y tengo mis palabras,y seseos de los que me siento muy orgullosa,y si alguien de Valladolid no me entiende que no baje para despeñaperros,vaya a ser que nos lo comamos en una olla,mientras danzamos,seseamos y chismorreamos,ya esta bien, los andaluces somos lo mejor de España,ahi es ná.

la chiquita piconera dijo...

Óle!
Hasta pa hacer el amor! soniquetes ni "gaitas gallegas"...

Aprendiz dijo...

Pues menuda oferta Al Neri!! nosotros en el sur le ofrecemos sol, ferias continuamente, playa, montaña y lo que quieran, y no veas qué bien aprenden el idioma con dos copas por delante.

Ya te digo que aquí en Jaén aprenden a hablar bastante bien, y de todos modos aprendan donde aprenda, cada extranjero tiene el acento de su propio idioma, por lo cual nunca van a hablar perfectamente.

En cuanto a la "y" y la "ll", no sé donde está la diferente pronunciación...

Dulcinea dijo...

En el norte se habla igual o mejor que en Valladolid, Neri y tenemos otros atractivos "a mayores" como decís los pucelanos.
Qué prodigiosa capacidad la de aprendiz de brujo para llevar cualquier tema sea cual sea hacia el sexo más sucio. Se hable del amor, de historia, de educación, de política, siempre acaba saliendo con su mete enferma hablando de gemidos y de guarradas.

Álex dijo...

Dila que me he quedado anoche el vaso en la mesa, que no le caiga... Cuando una frase así puede oirse con cierta facilidad andando por la calle, no me atrevería a decir que en Valladolid hablamos tan bien, sr. Neri. Yo también creía que sí, pero he terminado matizando mi opinión cuando me he ido encontrando con coruñeses, bilbaínos, barceloneses o alicantinos que hablan con absoluta corrección (o con el mismo o menor número de errores que yo), con un razonable acento que me resulta muy agradable, y con capacidad para descubrir mis fallos y reconocer los suyos.
El uso de 'quedar' en vez de 'dejar' o de 'caer' en vez de 'tirar' no está generalizado, pero sí efectivamente el laísmo y el leísmo recalcitrantes. En este asunto, tengo la muy personal teoría de que nuestro particular uso de 'le' y 'la' está basado en la lógica dominante en castellano de diferenciar por género pero no por modo (acusativo o dativo), aunque tenemos alguna incoherencia. A veces digo en broma a los que nos critican por el laísmo y el loísmo que en realidad vamos marcando el camino de evolución de la lengua hacia una opción más sencilla y lógica...
Respecto a la pronunciación, es un poco triste que los dos pequeños defectos que tenemos estén presentes en el propio nombre de Valladolid, que pronunciamos tan panchos Vayadoliz.
Y respecto a los verbos, no somos conscientes en general del tremendo abuso que hacemos del pretérito perfecto. Siguiendo con el ejemplo de la cuchara en el plato, sr. Neri, por aquí somos capaces de seguir diciendo 'he desayunado muy bien' hasta que nos vamos a la cama, o con 80 años afirmar sin problema que 'he estudiado en un colegio de curas'... Creo que en general este error tiene una intención expresiva al querer hacer más próxima una acción pasada, pero la realidad es que perdemos precisión.
Saludos (y gemidos) para todos.

Aprendiz de brujo dijo...

Dulci en Vascongadas, los varones cuando alcanzais el orgasmo, sabeis lo que decis?-Aupa, aupa, aupa, aupa Patxi.Y luego os excusais con la parienta. Si me habrías tocado menos el manubrín, hubiera durado más el polvorín.
Aupa Dulci.Auuuupaaaaaaaa.

Ramiro Semper dijo...

Personalmente, creo que lo de ponderar las virtudes de la propia región en detrimento de las demás es caer en cierto aldeanismo provinciano. De todas formas, es de justicia reconocer que el español que se habla en Valladolid es de los más correctos que se pueden escuchar en España. Si lo hablaran mejor, rozarían la perfección y parecerían manchegos.
Bromas aparte, debo reconocer que yo tampoco he llegado a descubrir jamás la diferencia de pronunciación entre "y" y "ll". Siempre he sospechado que se trata de una especie de broma y que, en realidad, tal diferencia no existe.

Al Neri dijo...

¡Anda, Semper, es usted manchego. Ya le notaba yo muy empeñado a veces en luchar contra molinos de viento :-)

Brujo, es usted más basto que un collar de cocos.

Muy amable, Tablones, pero me expreso mejor por escrito que hablando.

Lozana andaluza, eso de "varianes divertidas"... ¡menudo eufemismo para denominar a los hachazos inmisericordes a nuestra lengua...!

Siguen sin explicarme la diferencia de pronunciación entre "y" y "ll".

Teutates dijo...

Señor Neri, por escrito es difícil explicarle esa diferencia, en nuestra próxima reunión se lo explicaré, a partir del cuarto ponche-cola estoy seguro que lo hará fenomenal.

marian dijo...

Y ya nos estamos partiendo la cara por autonomías..otra vez.

Creo (parezco tonta aquí diciendo en voz alta "llave" "yoga"), al pronunciar la LL la lengua sube al paladar mientras que con la Y queda plana.

El último de Filipinas dijo...

Ya tenemos la finalidad del Senado, nada de representación territorial, que se haga por cuotas según los tipos de tono al hablar.

tomae dijo...

...vaya por Sabadell o Valls (provincia de Tarragona) o incluso Vallmoll y le enseñaremos a pronunciar las dos eles juntas.

Anónimo dijo...

No me parece mala idea que se promueva a Pucela como lugar ideal para aprender español. Pero no se olvide de que la humilde Salamanca, además de hablar un español perfecto, tiene gran experiencia en su enseñanza.

La lozana andaluza. dijo...

Mi enhorabuena,habeís ascendido a primera,y encima hablais el castellano perfecto ,estais bendecidos.Yo he estado viendo ese partido y luego estuve en la celebración de la plaza de Zorrilla,y afiné muy bien el oído,para percatarme de lo bien que utilizais el idioma,pero no me llegó nada.Por cierto los eufemismos,tembién alegran la vida,allí me encontré con un compañero de trabajo,al que ví muy gordo y le dije te veo muy hombre,y se fué tan contento,para eso sirven,para alegrar.

Al Neri dijo...

Aunque yo no soy nada futbolero, se le agradece la felicitación, Lozana.

Capitán Alatriste dijo...

Señor Neri, tengo un gran aprecio por su tierra y siempre he dicho que las ciudades españolas que más me gustan son las capitales de provincia de Castilla y León, junto con Oviedo quizás. Estoy de acuerdo en que, por lo general, en esos lares se habla un más que correcto español (¿usted es partidario de llamarlo español o castellano?), pero no estoy de acuerdo en que no tengan ninguna peculiaridad de pronunciación y acentuación. He conocido a muchos paisanos suyos y he averiguado su procedencia en cuanto han dicho dos frases seguidas. Puedo estar equivocado, pero por suerte tengo facilidad para distinguir acentos y creo reconocer a un castellanoleonés por cierta dilatación de las vocales acentuadas y un tono de voz algo decreciente.

Tampoco comparto su crítica que roza lo despectivo con el acento andaluz. Quizá por raíces familiares tengo especial afecto a esa tierra y su idiosincrasia. Le aseguro que para mí es mucho más dañino al oído el acento madrileño que tiende a convertir en ''jotas'' las ''eses'', o el catalán que hace que las ''des'' sean ''tes'', por no hablar de las enrevesadas prolongaciones de las ''eles''. Si no estoy equivocado, el poeta de la época romana Cicerón ya se mofaba de la pronunciación peculiar del latín de los habitantes del sur de Hispania. No es precisamente el acento lo que lo hace a uno más paleto o ignorante, aunque un paleto o ignorante en la mayoría de las veces tendrá un acento extravagante.

Un saludo y gracias por abrir estos debates lingüísticos que en la actualidad quedan relegados a un segundo plano.

Al Neri dijo...

Alatriste, tras muchas divagaciones y lecturas he llegado a la conclusión de que "castellano" y español" vienen a ser sinónimos, aunque se emplea uno u otro término en función del contexto. Así para referirnos a nuestra la lengua desde un punto de vista universal o comparándola con otros idiomas extranjeros, es mejor decir "español", mientras que si hablamos de ella en relación al resto de lenguas que se hablan en el territorio nacional (que también son españolas), lo más oportuno seguramente sea decir "castellano".

MARCO PARRAL dijo...

Como Vallisoletano, de padres y abuelos de la capital pucelana, no entiendo este orgullo por ser los que mejor hablamos el castellano ya que es totalmente falso. En verdad lo hablamos mal.
Entre llamarlo castellano o español creo que deberiamos usar el termino "castellano" no solo porque nos identifica como pueblo, sino porque llamarlo español excluye a otros pueblos, por derecho propio, del territorio.
No entiendo su mania de faltar a otros pueblos como vascos, catalanes y gallegos por su utilización del castellano, ya que su idioma cotidiano no es este (me gustaria comprobar sus dotes linguisticas de otros idiomas, a ver que tal).
Y a los andaluces ya vale de meterlos caña, que por h o por b les cae por todos los lados.
El fin del lenguaje es la comunicación, con lo que esta torre de Babel multilingüistica internacional es un poco aberrante para estos tiempos en los que los medios de locomoción, comunicación y comercio nos deberian de empujar a un idioma único (el ingles por ejemplo, aunque solo sea por lo simple que es y facil de aprender) y no a exaltar lo bien o mal que hablamos idiomas caducos.

Al Neri dijo...

¿Idiomas caducos? ¿y soy yo el que falta?

Anónimo dijo...

Hace ya unos años, imagino que con la tele ha desaparecido, en la zona de Medina de Rioseco (Valladolid) se hablaba el castellano con un extraño acento, similar a ¿cuando has venííído? "ya he visto a la níííña", es decir, alargaban las vocales acentuadas, y sonaba algo feo. ¿Que tal castellano se habla en Burgos o Logroño? Creo que al castellano sería más justo llamarlo "romance del alto Ebro" ya que parece que es mezcla de los romances hablados en Burgos, Alava, Navarra y Rioja en las zonas de ellas cercanas al Ebro.