lunes, 20 de agosto de 2012

RELEYENDO "EL PADRINO" (23): ME ES INDIFERENTE LO QUE UN HOMBRE HAGA PARA VIVIR

La entrevista entre la familia Corleone y el narcotraficante Virgil Sollozzo es el punto de la novela y de la película en el que comienza la trama después de una larga presentación inicial de los personajes y su contexto. De hecho, la negativa del Don en este encuentro a respaldar el negocio de importación de heroína del Turco y de la familia Tattaglia es la chispa que desencadena toda la espiral de crímenes en que se basa la historia.

Aunque el momento clave de esta entrevista es la metedura de pata de Sonny al dejar entrever su postura favorable al negocio, para mí la mejor frase (y una de las de más miga de toda la narración) es la que pronuncia Don Vito cuando Sollozzo se molesta de que considere los estupefacientes un asunto sucio. “Me es indiferente lo que un hombre haga para vivir” (traducción para el doblaje español de la película), con la que el Padrino pone de manifiesto su filosofía inmoral, según la cual la sociedad es en el fondo una jungla regida por la ley del más fuerte, en la que lo importante es sobrevivir sin importar si se tiene un oficio decente o se dedica uno a la extorsión, al asesinato o a corromper la sociedad con drogas.

Es una de las pocas opiniones expresadas por Don Corleone por la que yo siento un claro desprecio, ya que el libro en general muestra el complejo código de honor de una familia de emigrantes sicilianos (lealtad, insumisión a una sociedad injusta, amor a la familia) con el que es fácil caer en la tentación de identificarse sin deslindar matices. Pero eso de que cualquier forma de ganarse la vida es igualmente válida nunca lo he compartido ni lo compartiré.

Ni siquiera dentro del abanico de los trabajos legales o socialmente admitidos, creo que todos sean igual de dignos y de honrados. Aunque no siempre (y ahora menos) puede escogerse, hay unos límites que marcan la diferencia entre el esfuerzo y el abuso, entre el negocio y la estafa, entre la publicidad y el engaño. Y en cruzar o no esos límites está la diferencia entre un profesional honesto y un Sollozzo o un Vito Corleone cualquiera.


"—Así, pues —dijo don Corleone—, voy a recibir el cincuenta por ciento sólo por prestar ayuda financiera y protección legal. No tendré que preocuparme por las operaciones ni por nada. ¿Es eso lo quiere usted decirme?



Sollozzo asintió con un gesto.


—Si usted considera que dos millones de dólares en efectivo no es sino ayuda financiera, le felicito sinceramente, Don Corleone.


—He consentido en recibirle —replicó con calma el Don—sólo por el respeto que me inspira la familia Tattaglia y porque he oído que es usted un hombre serio y digno de respeto. Aunque me veo obligado a decirle no, me siento obligado a explicar las razones de mi negativa. Los beneficios, en el asunto que usted me propone, son enormes, pero también lo son los riesgos. Su operación, si tomáramos parte en ella, podría perjudicar el resto de mis intereses. Es verdad que tengo muchos, muchos amigos en el campo de la política, pero no serían tan tolerantes si en lugar de dedicarme al juego, negociara con los narcóticos. A su entender el juego es algo así como el licor, un vicio sin importancia. En cambio, opinan que las drogas son algo muy perjudicial para la gente. No, no proteste. Le estoy diciendo lo que piensan ellos, no mi opinión. El modo en que un hombre se gane la vida es algo que no me incumbe. Lo único que le estoy diciendo es que este negocio suyo es muy arriesgado. Todos los miembros de mi Familia han vivido muy bien durante los últimos diez años; sin peligro y sin daño alguno. No puedo permitirme el lujo de ponerlos a todos en la cuerda floja."


4 comentarios:

tomae dijo...

Recuerdo esa escena Neri pero creo que se equivoca en su análisis, cuando el Don dijo "Me es indiferente lo que un hombre haga para vivir” se lo dijo a él por no decirle "no mezcles tus asuntos sucios con los míos" El Don detestaba a la droga porque presentía que podía acabar con la salud de niños y jóvenes y también porque no quería que matones de color -habituales en el negocio- acabaran mezclados en sus asuntos.

Hablando de Matones Sr.Neri, agradecería que dedicara un post a su predecesor Luca Brasi (¿lo hizo?) A Luca, hasta el mismo Don lo temía ... Creo sinceramente que L.B. era el verdadero arquetipo de soldado de la Familia -Fidelidad y Valor - Al contrario de usted (o el personaje que representa), si me lo permite.

Tinta dijo...

Haces una apreciación interesante porque ciertamente en las películas y en los libros, de una manera sutil y solapada podemos acabar empatizando con quienes no tienen "dos dedos de frente"

Tinta

Al Neri dijo...

Tomae, puede ser que sea más acertada su interpretación pero yo esa frase siempre la había visto como una muestra de cinismo, en plan "yo no me meto en eso porque me puede dar problemas pero me la pero que lo hagan otros no me parece ni bien ni mal".

Habrá una entrada dedicado a Luca Brasi, a sus andanzas y a su terrorífico secreto.

Aprendiz de brujo dijo...

Yo soy muy mitómano. Y a Vito Corleone, le "perdono" todo.
Pero éticamente el personaje no tiene un pase.
Al final nos dejamos seducir por el mal con demasiadad facilidad.Don Vito era un asesino sin escrúpulos, capaz de firmar una falsa paz con el resto de familias, cuya destrucción pacta con su hijo menor y a la postre sucesor.
A mi me fascina el personaje de Vito, tanto en El Padrino I, como en El padrino ii, pero no es un ser humano ejemplar.