martes, 7 de agosto de 2012

MALAS PERSONAS

¿Qué queremos decir exactamente cuando afirmamos que alguien es mala persona?

Por mi experiencia, me atrevería a asegurar que casi no hay gente mala, sino más bien gente con problemas. Y sobre el “casi” volveré después.

Al repasar el típico perfil de persona chunga, llego a la conclusión de que siempre responde a tres personalidades bien definidas:

- Alguien con unos niveles desmesurados de amor propio, vanidad, y por consiguiente, ambición. Estos tipos tan pagados de sí mismos no tienen por qué albergar malos sentimientos; sencillamente, por diversos motivos que sería largo desgranar, y que pueden ser fundados o no, se consideran superiores a los demás y están dispuestos a casi todo por situarse en escalafones superiores al resto de los mortales, ya sea en el trabajo, en la vida familiar o en una simple conversación tomando una caña. Son su altivez y su falta de empatía los rasgos que determinan su fama de malotes cuando en el fondo pueden llegar a ser tíos estupendos siempre que se les sepa llevar (habilidad no exigible en absoluto, solo faltaba)

- El segundo grupo de “maldades” corresponde a temperamentos muy débiles y a estrategias de autodefensa.

En este grupo, en primer lugar, encontramos al tímido o al inseguro patológico que se aferra a poses de chulito para reforzar su imagen, adoptando posturas de insensible, de avasallador, de cruel y, en definitiva, de malvado oficial. Su error está en suponer que así parecerá menos inseguro. Aquí estarían los clásicos cabroncetes que están todo el día buscando los puntos flacos de la gente para pincharla y tantearla, solo por provocar.

También son de esta familia las personas cuya debilidad de carácter les lleva a desarrollar un instinto de conservación y un egoísmo tan acusados que necesitan satisfacer sus necesidades o caprichos por encima de todo y de todos, siendo incapaces de compartir con nadie de corazón ni bienes materiales, ni tiempo, ni ocio, pues instintivamente creen que van a abusar o se van a reír de ellos. Estos “malos” a menudo han sufrido marginación o burlas en su infancia, y ello les ha hecho construirse una especie de caparazón, ser cada vez más cerrados e individualistas, y es por ello que parecen bordes, distantes o interesados.

El último espécimen de “malo” débil, y quizá sea el más característico, es el envidioso. No hay nada que dé mayor impresión de maldad que la envidia, ya que los envidiosos, en su afán por minimizar cualquier virtud o éxito ajeno, se pasan la vida criticando y despreciando a todo el mundo. En casos extremos, son capaces de boicotear activamente a los demás, por lo que su reputación está servida. Un envidioso puede ser asqueroso, pero no es malo; al revés, sufre mucho, por culpa de su baja autoestima, cada vez que alguien triunfa, o tiene o es, a sus ojos, más que él.

- Por último están los únicos malos reales, a los que me refería al principio con el “casi”. Desengañémonos: hay un pequeño porcentaje de seres humanos que son unos hijoputas de nacimiento, sin motivo alguno o, mejor dicho, sí hay una razón: la genética. Son los que en términos criminológicos llamaríamos psicópatas o más bien sociópatas, cometan o no delitos. Son personas sobre todo con elevados niveles de agresividad, que se canaliza mejor o peor según el entorno en el que han sido educados. De continuo tratan de hacer daño porque disfrutan así; tienden a ser violentos; no respetan nada ni a nadie (ni a su propia familia); son intensamente hedonistas; están dispuestos a provocar sufrimientos importantes en los demás para obtener pequeños placeres propios; es imposible dialogar con ellos; se ceban con los más frágiles y tienden a regirse por la ley del más fuerte, cediendo solo ante quien saben más peligroso que ellos.

Bien mirado, tal vez los de esta última categoría tampoco sean malos, sino simples enfermos, y quizá no haya nadie malo, la bondad anide en todos los corazones humanos y solo se trate de encontrarla.

9 comentarios:

El chico de los tablones dijo...

He seleccionado cinco ejemplares de pedigrí de lo que para mí son malas personas y, ciertamente, encuentran cabida en su clasificación tripartita. Buena prueba ésta de su minuciosidad a la hora de elaborar estos post de contenido social-antropológico, que, para mi gusto, son los mejores.

Si nos ponemos hobbesianos, lo único que no acabo de ver es eso de que "casi" no hay gente mala... Igual es que soy demasiado pesimista, pero yo la veo por todas partes. ¿Me convierte eso en un cuarto tipo de mala persona? ¡Qué cacao! :-S

Ramiro Semper dijo...

Un magnífico análisis de las diversas variedades de cabrones con pintas. De todas formas, creo que la mala gente quizá abunda más de lo que Ud. deja entrever. En cualquier caso, este tipo de consideraciones siempre me llevan a reflexionar sobre el hecho de que el voto, por ejemplo, de un cabronazo tenga el mismo valor que el de un buen tipo. No sé, a mí esto de la democracia cada vez me convence menos.

Álex dijo...

A pesar de los pesares, yo estoy convencido de que la esencia de todas las personas, su estructura básica, es buena. Es decir, todos somos o podemos ser buenas personas. Ahora bien, lo habitual es que esa esencia quede cubierta por otras capas que la matizan, la ocultan o incluso llegan a destruirla. Las citadas por usted (ambición, vanidad, altivez, envidia...) y muchas otras: el egoísmo, el instinto de supervivencia, el miedo...
Cuanto más reconozcamos esa esencia buena y logremos mantenerla fuerte y despejada, pues mucho mejor para todos...
Feliz día (hoy un saludo especial al Chico de los Tablones, con el que hacía tiempo que no coincidía en ningún comentario)

mj bo dijo...

Me gustaría mucho que no hubiesen malos y también que solo fuesen equivocados, pero creo que las malas conductas continuas nos llevan de cabeza al abismo personal y espiritual. Y al final, como creo en la libertad, estoy segura de que se elige siempre, a pesar de nuestros genes, hábitos, miedos y medio social. Al final y desde el principio: ELEGIMOS.
Un saludo

Al Neri dijo...

Yo sí creo que hay mucha gente con actitud malvada, pero no creo que sean malos por naturaleza.

Bienvenido o bienvenida, mj bo.

mj bo dijo...

Pues mire Al, lo que yo pienso es que por creación Dios vio que TODO ERA BUENO. Luego la naturaleza era buena, pero el hombre se corrompió (gracias a la libertad)y su medio con él. Eso es muy fácil de demostrar, solo mirar las familias: cómo un miembro puede pudrir a muchos... y así todo el hábitat humano.
Gracias por su bienvenida, soy ella.
Saludos

mj bo dijo...

Ah... y todos no se pudren siempre se escapa alguno porque se lo piensa mejor y otros se arrepienten de ello, de haberse podrido, y entonces ya se buscan la vida de otro modo. A veces hasta se encuentran con el perdón y la gracia.
En las familias pasa de todo; si dejan nacer a la gente...

Aprendiz dijo...

Yo creo que pertenezco al último grupo; cuando me aburría de pequeña en el patio me iba a meterme con las niñas pequeñas y alguna ha probado mis tortas; y yo a mis hermanos pequeños dejé de pegarles cuando ellos empezaron a hacerme daño a mi...:SS

El caso es que yo tampoco pienso nunca que haya gente mala en sí, sino que su personalidad, su entorno y la educación que han recibido han hecho que no se les corrija esa tendencia. Luego hay gente que sí que asegura que hay gente mala sin más. No sé.

sandra dijo...

Por lo que he visto en mi vida, todos somos malas personas y buenas a la vez... tenemos nuestros demonios y nuestra bondad, dres. jeckylees y misters hydes...

Pero por muy malo que parezca alguien, por muy capullo que sea, si se le dedica el empeño y en interés suficiente, siempre se descubre un corazón dolido... un alma triste, amargada y sangrante que se defiende del mundo con una capa de mala leche de aupa, atacando y buscando hacer al resto tan degraciado como ellos mismos lo son...

Las malas personas para mi no son intrinsecamente peores que nadie, son simplemnete personas que se niegan a cambiar y a transformar el dolor que tengan en algo positivo...