jueves, 10 de junio de 2010

APRENDIENDO A DELEGAR

Estoy haciendo en el trabajo un curso sobre liderazgo muy interesante. Los temas de psicología de grupo y dirección de equipos que se abordan a mí me gustan mucho y podrían dar para un sinfín de posts y debates, pero he decidido contaros un solo punto que pienso que merece la pena comentar: la importancia de que los jefes aprendan a delegar.

La delegación bien hecha es una asignatura pendiente de casi todos los directivos. Una de las razones es la tendencia natural, la tentación inevitable de cualquier jefe de pasarle los asuntos más complejos, delicados o urgentes solo a las personas más “espabiladas” y cumplidoras, de modo que a la larga, en muchos equipos acaba habiendo un par de currantes que cargan con todo y están metidos en todos los ajos, mientras que los trabajadores más lentos, los que plantean más problemas al ejecutar los encargos, o los que tienden más a equivocarse suelen quedar algo marginadillos, haciendo tareas de trámite y en general con menos volumen de trabajo.

En algunos ámbitos como en la Administración pública este fenómeno es especialmente llamativo.

La pregunta clave sobre la cuestión podría formularse de este modo: ¿Los lentos, los ineficaces y los que tienen un alto margen de error son así por naturaleza o más bien han acabado comportándose conforme a una etiqueta quizá injusta que su jefe les puso un día? O dicho de forma distinta: ¿El “inútil” puede dejar de ser inútil con una adecuada motivación y mano izquierda por parte de su superior o será un paquete de por vida, haga lo que haga su jefe con él?

Hay una teoría llamada de Pygmalion que viene a decir que las expectativas, aunque sean infundadas, terminan produciendo resultados reales. Y a mí esto sinceramente me convence mucho. Se han hecho experimentos valiosísimos en este campo. A un colegio de Estados Unidos llegaron a principio de curso unos fulanos trajeados de la NASA o no sé qué organismo chupi, y le dijeron a una maestra de primaria que cinco de sus alumnos eran la pera. Superdotados, brillantes, capacitados en todas las áreas, unos cerebritos y unos líderes del futuro… Lo que pasa es que era mentira y gorda porque a los cinco niños los escogieron al azar, incluso entre los que tenían cara de tontos. Bien, pues al final de curso estos cinco chavales habían sacado las mejores notas de la clase. Moraleja: la profe inconscientemente trató de forma muy diferente a los seleccionados, se esforzó mucho más con ellos y si cometían algún error se pensaba que era ella la gilipollas por no hacerse entender por aquellos genios, así que al final tantas atenciones motivaron a los chicos, que sacaron sobresaliente en todo.

Volviendo a los jefes, pasa lo mismo. Si un coordinador de equipo tiene unas expectativas muy altas de un trabajador, aunque en realidad sea mediocre, este puede desarrollar habilidades insospechadas gracias a la motivación y al deseo de no defraudar las esperanzas que han puesto en él. Si por el contrario, el directivo alberga un prejuicio fundado o infundado hacia un subordinado, terminará funcionando mal o peor de lo que funcionaba.

Por eso al delegar hay que ser insistentes y firmes. Que una persona falle una vez, o dos o tres en una encomienda que se le realice no es motivo para apartarlo de ese cometido automáticamente. En mi opinión, un buen jefe debe seguir delegándole esos mismos asuntos una y otra vez. Hay gente con un ritmo de aprendizaje más lento, pero como jamás va a aprender es quitándole de en medio y cargándole el mochuelo a otro.

Si un trabajador un poco torpe se ve apartado de las cuestiones importantes, se desmotivará, acabará asumiendo su etiqueta y terminará siendo mucho más torpe de lo que era, amén de lentorro si los expedientes que le pasan a partir de ese momento no son de enjundia, ni de pensar, ni corren prisa. En sentido opuesto, el espabilado al que le encasquetan los marrones más serios para que salgan lo mejor posible acabará siendo un experto en todo, ya que le pasan todo, y desarrollará una especial agilidad debido a la urgencia de sus asuntos. Todo esto genera un círculo vicioso en el cual a los supuestos listos su jefe cada vez les ve más listos y confía más en ellos, motivándolos más y más, mientras que los tontos que a lo mejor no lo eran tanto cada vez se verán más tontos a sí mismos y harán un trabajo de peor calidad que despertará el recelo del superior y favorecerá más su aislamiento.

32 comentarios:

marian dijo...

De acuerdo con ud. en casi todo, he tenído gente a mi cargo que con cuatro animos y un poco de dedicación se venía arriba y hacía cosas que le eran impensables.
Pero también algunos son tontos de baba y por más que les digas... en la empresa privada esos no duran mucho en un puesto, en el sector público (sector que no conozco desde dentro)sí he visto algunos que saben malamente hacer la O con un canuto.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Pues yo añadiría varias puntualizaciones:

1º. En el experimento de la maestra hay varios puntos oscuros:

- ¿Se tenía en cuenta que la maestra, sabiendo el "enorme potencial" de esos alumnos podía hinchar sus notas o valorar más de lo debido sus resultados para no quedar como una idiota?

2º. Durante años he vivido situaciones en las que delegabas en personas vagas a inútiles por naturaleza que sólo sabían quejarse y resoplar. Es mejor darles una patada en el culo si son unos vagos y unos caras (y a ser posible abrirles un expediente) y no contar son ellos si son medio lerdos pues, al final, te terminan dando más trabajo. Si no sirven, que se dediquen a otra cosa.

Es cierto que, si rindes todo lo que puedes, cada vez te dan más trabajo. Pero al igual que yo lo hago con quien coordino, mis jefes así lo hacen y reconocen con quienes tienen por debajo. Y es que el trabajo de psicólogo no es adecuado para todo el mundo.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Una anécdota.

En mi trabajo estamos implantado la ISO9001 y es una locura. Quienes coordinamos los departamentos tenemos que hacer muchos papeles (pero menos que nuestros jefes) y pedir unos pocos a los compañeros que coordinamos.

Uno de estos papeles es una pequeña revisión mensual. Sólo consiste en rellenar una plantilla de un folio. Simple, sencillo. Se tarda en hacerlo muy bien unos 15 minutos.

Bueno, pues hace dos meses, un caradura me dio esa plantilla hecha de cualquier manera y le dije que no era aceptable. Me contestó que no le daba la gana repetirla. Yo acudí a mis superiores que me dijeron que se lo volviera a pedir. Se volvió a negar. Se lo tuve que comunicar por escrito. Los jefes tuvieron que discutir con este tío media hora... Todo eso para que al final repitiera un trabajo de, como mucho, quince minutos.

Ya no me habla pero, eso sí, ahora lo hace a la perfección. Yo le habría abierto un expediente disciplinario.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Otra anécdota-cotilleo.

La amiga de un amigo, jajajaja, trabaja en una empresa de estas que dan cursos de psicología en la empresa, liderazgo y chuflas parecidas. Un día reconoció que muchas de las cosas y teorías que defienden son invenciones sin ningún fundamento.

Al Neri dijo...

No estoy nada de acuerdo con ustd, Subdire. Un jefe no siempre puede escoger su equipo y hay que tirar pa alante. Además, trabajando con un equipo de personas perfectas, cumplidoras y responsables no tendría ningún mérito para el directivo cumplir sus objetivos, ¿no?. El mérito de un jefe es la capacidad de hacer a los malos mejores y a los buenos muy buenos. Y para eso hay que valer. Es muy cómodo quitarse de encima la morralla.

sefo dijo...

El subdirector mejor que no sea jefe porque se queda solo. Ala, al que no me gusta y no lo hace como yo digo le chillo y le echo. Vete a una isla desierta tio, y ya veras como nadie te contradice en nada.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Pues mire, srta., yo no sé en qué MCDONALS trabaja usted, pero yo soy funcionario A1. Ah! Además, ayer me ofrecieron más cargo y lo estoy pensando.

Chincha, chincha!!!

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Y se me olvidaba. También he sido oficial del Ejército de Tierra. Por desgracia, en todos los asuntos en los que me he metido, me han acabado dando mando en tropa.

Aprendiz dijo...

¡Vaya qué interesante! A mí me gustan mucho esas cosas. Estoy convencida de que la mayoría de las personas rendirían y aprenderían mucho más si se les motivara. No todo el mundo tiene la misma capacidad para todo, y como dices unos aprenden más despacio o son más lentos, pero no son ni tontos ni vagos. Creo que hay que ser exigente pero tener también paciencia cuando se enseña algo. La motivación y la confianza me parecen básicas.
Será que me veo que pronto empezaré a hacer prácticas y me da miedo no aprender rápido...

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Sr. Neri con cinco millones de parados es simple: quitarse de encima a la morralla y rodearse de gente mejor.

Estas chuflas de la motivación y gilichorradas similares son un invento de los psicopedagogos (generalmente los peores estudiantes de sus clases) para que todos los alumnos aprueben. Son las idioteces que se han cargado el sistema educativo.

Al Neri dijo...

Afortunadamente para todos, Subdirector, y mal que le pese, ni las empresas, ni la Administración, ni los colegios ni casi nada funciona como en el ejército, a voces y haciendo el cafre.

Los psicopedagogos dicen muchas chorradas, pero a mí no me compare. Es indiscutible que la motivación es fundamental (hasta en el Ejército).

Su estilo de Sargento de Hierro en todos los contextos es muy, muy hortera y así no llegará a nadie. Usted tenía que haber mandado cuando Franco, cuando el principio de autoridad en sí era respetado religiosamente. Pero ahora las cosas han cambiado y un directivo tiene que demostrar día a día que vale y su autoridad tiene que basarse en el respeto, en la eficacia y en la equidad. Y vivimos ahora, no en tiempos de Maricastaña, aunque a veces nos joda.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Pues con mi estilo de Sargento de Hierro, la menos sé poner orden en todo berenjenal en el que me han metido a imponer que se pusieran los puntos sobre las íes.

Sí es cierto que al final, algunas veces, me siento como Harry el Sucio pero de lo que no hay duda es que si me encargan arrancar un motor averiado, lo pongo en marcha aunque tenga que martillear las piezas gripadas.

Siempre será mejor mi estilo, tan educado como firme (aunque a veces tenga que usar el lenguaje que sólo los sirvengüenzas parecen comprender), que el suyo de pijotería, corbata, sonrisa, mediación y discursito.

Un estilo propio de ursulinas y hombres poco varoniles. En fin, ya decía Baroja que en España había dos tipos de personalidad: la ibera y la semítica.

sefo dijo...

Ya es triste que el subdirector tenga que arreglar los motores a martillazos, así los dejará. Ya esta meando fuera del tiesto, presumiendo y faltando el respeto hasta a Al Nery. Relajate un poquito, guapo, y tomate la medicación.

ignatus dijo...

Uyuyuy... Intuyo que alguien está preparando una ensalada de pepino y la va a entregar en un momento...

- - -

Neri, no sé qué colonia te habrás echado esta semana, pero el caso es que vas de bronca en bronca: Suso te parte la cara en el Barullo; te la cierra Natalia Pastor en su feudo; y en tu propio blog le llaman semita... Yo que tú no saldría mucho a la calle estos días ni a probar los pinchos de los bares XD

Yo creo que eso te pasa por no saber delegar.

- - -

Del asunto en cuestión, coincido contigo: saber delegar es difícil pero facilita mucho las cosas si se sabe hacer.

Podría compararse con educar a un niño: hay que intentar que haga cosas solo y motivarle para que las haga bien, pero solemos caer en la tentación de hacerlo por él para acabar antes (vestirle, darle el desayuno, ducharle...) incluso cuando por su edad podría hacerlo perfectamente. Y así creamos un círculo vicioso: nunca aprenderá porque no se le deja intentarlo lo suficiente; y como no lo sabe hacer, no le dejamos intentarlo (y encima le regañamos por hacerlo mal, con lo que le quitamos las ganas de probar de nuevo).

Que conste que coincido con el Subdirector en que a veces también hay que patear algún culo. Pero aunque a todos en algún momento de nuestra vida nos puede venir bien que nos den con el palo, creo que es aún más importante que se nos estimule con una buena zanahoria.

¡Uy, lo que he dicho! ¡Qué mal suena! ¡Si al menos hubiese dicho pepino!

Al Neri dijo...

Sinceramente le aprecio, Subdirector, pero no sé qué le pasa últimamente.

Cuando razona da gusto, pero -y no se me ofenda- cuando le sale la vena de patán torrentero, es mejor dejarlo por imposible...

Despierte, Subdire, no está en el puto cuartel, sino en la vida de verdad. Sus exabruptos, bravuconadas de cantina de oficiales y berridos en plan Chaqueta Metálica, con todo el respeto, a mí me la refanfinflan y seguro que a los pobres que tengan que aguantarle, mucho más.

Se lo digo desde el cariño, para que valore si no le valdría más intentar mejorar a las personas, que me parece más cristiano que dejarlas sordas con sus soflamas cutres en plan Millán Astray en la Universidad de Salamanca.

En cuanto lo de compararme con una mujer o un judío, vuelvo a decirle que paso de usted y que no pienso seguir esta discusión absurda y menos en público.

Dispensen los lectores.

Aprendiz de brujo dijo...

A mi me parece un tema muy delicado.
Lo que si que creo, es que es difícil crear un buen jefe. Hay quien ha nacido para mandar y otros que lo han hecho para ser mandados.Otros muchos sobramos.
Estoy muy de acuerdo con Neri, en su descripción de los círclos viciosos, -casi inevitables.
Respecto a las cualidades de un buen jefe yo rescataría una: la autoridad en el sentido que la empleaban los Romanos.
Un jefe no debe ser un dictadorzuelo de tres al cuarto, sino alguien que con su buen hacer, su capacidad de trabajo y su sentido de la lealtad a su tropa,se gana DIA A DIA el respeto de todos.
Frente a los que algunos podais pensar, no creo demasiado en la democracia en grupos reducidos de amigos, de trabajo o de vecinos.
En estos colectivos hay gente que no merece ser consultada; que es incapaz de tomar una iniciativa, y que se dedica a cuestionar con cierta regularidad las que toman los demás.
A esos pocos o muchos, hay que neutralizarlos.
Considero imprescindible el diálogo, (con la gente que aporta ideas e iniciativas), pero extraordinariamente perjudiciales para la convivencia, los debates eternos.
Y luego creo que merece capítulo aparte la poca dignidad que manifiestan algunos jefes, sin ninguna capacidad para ejercer tal labor, y que han ascendido a base de medrar. Es gente además muy cobarde, que tiene dudas de su mujer, de sus empleados, de sus amigos, de sus hermanos. El típico pusilánime que lejos de liderar entorpece cualquier avance, que pretende tener controlado absolutamente todo, y que olvida la esencia de sus funciones.

Aprendiz de brujo dijo...

Señores Neri y Arús..HAIGA PAZ.
Unos Ponche-Lima de esos y unos bacardí-cola y se liman asperezas.
Si el alcohol no funciona, mi recomendación es que se dirijan al Valle de los Caídos, -que ya hemos quedado que es icono y lugar de reconciliación por antonomasia.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Siempre será mejor, sr. Neri, hablar como se hace en la cantina de oficiales que comportarse como un progrepijo asiduo de tugurios guays de la muerte de Chueca.

Ya lo sijo Séneca: Es preferible vivir en un campamento que un mercado pues la vida sobre la Tierra es milicia.

Al Neri dijo...

Ya está usted faltando. A mí no me mezcle con sus chuecas. Si fueran maricones todos los que no comparten sus maneras pedestres y su arrogancia de gallo de corral, no habría un heterosexual en España.

Está usted muy patoso, Subdirector. Supongo que cuando queda con una mujer, no le dará órdenes, ¿verdad? Bueno, lo dudo.

Mire, me ha pillado con mal día y paso de sus rabietas. Absténgase, por favor, de seguir diciendo necedades, que va a bajar mucho el nivel del blog.

marian dijo...

Ni sargentos, ni semitas, ni chueca, ni nada......parecen ustedes dos un par de chiquillos enfurruñados.
Esta es la apariencia que dan:
-La pelota es mía.
-Eres tonto.
-Y tú más.
-Ya pero tú tienes gafas ¡¡cuatro ojos!!!

Lástima, pensé que se querían ustedes más cómo para decirse estas sandeces en privado y no en público.

Dulcinea dijo...

Subdirector, cada uno tiene su estilo y haces muy mal mostrándote tan despectivo porque alguien no piense lo mismo que tú.Hay que ser más tolerantes en la vida. Lo que más me ha extrañado es ver a Neri tan picado porque suele ser frío, comedido. Yo noto que hay algun mal rollo por detrás.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Mire, sr. Neri, voy a dejar la contestación que se merece para más adelante porque casi son las dos y estoy con un resacón del quince. De hecho, ni siquiera soy consciente de cómo he hecho para llegar a casa (sólo como casi siempre). En unas horas, cuando me pueda sostener de pie le daré su merecido.

nagore dijo...

Porqué Zapatero va a hacer público el dia 16 de junio a las cuatro de la tarde, el mayor decretazo contra los trabajadores de la historia???
Porque a esa hora juega España contra Suiza, sí señor!
Eso es sicología de masas! Ese sí que sabe delegar...

Al Neri dijo...

Ver al Subdire furioso
me da risa y hasta pena;
se pone borde y patoso
en plan chulo de verbena.
Ese ánimo brioso,
que hasta se le hincha la vena,
resérvelo, so baboso,
para alguna tía buena.
Cuando publica en La pluma
aunque siempre se hace el macho,
parece usted que se fuma
o está, como hoy, borracho.

sefo dijo...

Leer a Dulci la frase "Hay que ser más tolerantes en la vida" me produce convulsiones. Relajaos todos, hombre.

sandra dijo...

Sr. Neri y Subdirector, me han sorprendido uds. con sus anteriores comentarios. No me lo esperaba de uds., la verdad.

Espero que tras habérseles pasado el calentón, sientan un poco de vergüenzica.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Sr. Neri, quién diría
que nuestro plan, tan malvado,
sólo ripios pariría
y comentarios de saldo.

No aumentaron las visitas
con nuestro pobre teatro:
sólo se sumó al conflicto
quien ya sabíamos raro.
(o rara en este caso).

No sé qué les da a las rojas
que le quieren a usted tanto
y le siguen y le apoyan
y le admiran... ¿pepinazos?

Por lo visto, a nuestra noria
debe faltarle un marica,
un sopena y una albóndiga
y una loca parlanchina.

¿O esa ya la tenemos?

El caso es que la visitas
se han quedado congeladas.
La próxima vez pondremos
dos buenorras embarradas.

sandra dijo...

Sres, si esto ha sido un paripé para ver si aumentaban las visitas y ver qué tipo de comentarios se hacían, me parece bastante mal.

Yo, y creo que no sólo yo, "lo he pasado mal" con su cruce de comentarios.

Me parece de un pésimo gusto.

Aprendiz dijo...

Yo siempre digo que los hombres son como críos... me alegro de que no fuera verdad. Era de esperar, porque que a uno se le fuera la pinza vale, pero a los dos?

marian dijo...

No le veo la gracia, pero soy tan imbécil por sentirme mal con sus teatros que quizás mi imbecilidad me impida disfrutar de sus chascarrillos tan ocurrente.

Al Neri dijo...

Sandra y Marian, no se nos enfaden tanto, que para un día gracioso que tenemos el Subdire y yo. Agredecemos su preocupación y sus entrañables intentos de mediar en la bronca.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

No se enfaden ustedes tanto. Tómenselo con sentido del humor. Neri y yo nos lo hemos pasado muy bien, sobre todo cuando comenzamos a prepararlo todo. Y eso que no se han alcanzado nuestros objetivos.