jueves, 26 de marzo de 2015

LA CIENCIA PUTA

Me suele hacer sonreír esa fe ciega que tienen algunos en la ciencia y en los científicos, especialmente cuando se ponen a comparar de forma capciosa el rigor del método empírico-analítico con las “supercherías” preconizadas por la Iglesia Católica, a la que siempre acusan de estar vendida al dinero y al poder. Me divierte comprobar cómo estos celosísimos garantes de la experiencia como única fuente de conocimiento, y de la objetividad y la profesionalidad de los investigadores a la hora de exponer sus conclusiones, no se enteran de que, con honrosas excepciones, si algo caracteriza a la clase científica es su contumacia en ofrecerse al mejor postor como la más vulgar de las putas.

Podríamos citar miles de ejemplos cotidianos ilustrativos de la pasmosa facilidad que tienen médicos, químicos, astrónomos, estadísticos, dietistas o antropólogos para abrirse de piernas, a cambio de un plato de lentejas, ante los más turbios intereses políticos o comerciales, proclamando hoy unas "verdades" contrastadas e irrefutables, y mañana otras contrarias en función de la pasta que reciban de sus amos.

Supongo que a todos nos parece bochornoso el papel de los psiquiatras como peritos en los procesos judiciales, cuando diagnostican la locura o la cordura de un reo según les abone el estipendio la defensa o la acusación, o nos rechinan reclamos publicitarios del estilo a “nueve de cada diez dentistas recomiendan Sensodyne (o Trident). Nutricionistas pretendidamente asépticos un día nos explican que un alimento es sanísimo y al siguiente lo equiparan al cianuro solo porque ha cambiado el viento de las exigencias del mercado. Reputados zoólogos publican unas u otras cifras sobre el estado de conservación de una especie en peligro (lince, oso, lobo) dependiendo de la cuantía de las subvenciones para su protección. Hasta que se impusieron los medicamentos genéricos, muchos facultativos recetaban las marcas de la farmacéutica que más les untaba (directa o indirectamente). Los pedriatras no dejan de cambiar de opinión sobre los productos y artículos para bebés, que, de un día para otro, de acuerdo con lo que dispongan los fabricantes, pueden pasar de ser los más beneficiosos a dañar gravemente el crecimiento infantil. Y no sé muy bien si son científicos o putillas baratas, pero prefiero no hablar de ciertos arqueólogos al servicio de los políticos (nacionalistas o no) ni de los cantamañanas de los pedagogos, que no hacen más que usar a los críos como conejillos de indias en experimentos educativos auspiciados por grupos empresariales solo para sacar tajada.

La información del tiempo se adapta descaradamente a los intereses del sector turístico y hostelero

Pero uno de los casos que más me indigna es el de los meteorólogos. Estoy seguro de que la información meteorológica suministrada por los medios de comunicación se manipula sistemáticamente para adaptarla a los intereses de los sectores turístico y hostelero, por supuesto previo pago. Una de las épocas del año en que más se aprecia esta práctica miserable es en Semana Santa, aunque también es perceptible en vísperas de los puentes de ámbito nacional en períodos no estivales. Según se acercan las fechas clave, es típico que los medios en general pero sobre todo las cadenas televisivas comiencen a mostrarse cautelosos o muy poco rotundos cuando toca anunciar mal tiempo, utilizando expresiones ambiguas o tirando balones fuera al referirse al frío o a la lluvia que "podrían producirse" esos días festivos. En Castilla y León, donde los pasos y procesiones de Semana Santa tienen un fuerte poder de atracción y salvan la temporada hotelera, estos días las ambigüedades de los servicios meteorológicos claman al cielo. La idea, por supuesto, es no lanzar ningún dato que desincentive las visitas a estos vistosos eventos, que, como todo el mundo sabe, se suspenden ipso facto en cuanto caen cuatro gotas. El lucro de los empresarios turísticos prevalece, con todo el descaro, sobre la verdad científica, que se pliega sin ningún inconveniente.

Se podría decir que los responsables de estos amaños son los periodistas y no los meteorólogos, pero no me parece exacto, ya que las televisiones y las emisoras de radio suelen encomendar la dirección de los boletines del tiempo a rimbombantes científicos del sector que teóricamente deberían decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, con independencia de sus repercusiones económicas.

Quizá no es que la ciencia sea una zorra, sino que quien financia las actividades científicas lo hace con objetivos muy distintos al de ayudar a la Humanidad y dar a conocer al público datos ciertos y rigurosos.

9 comentarios:

Tábano porteño dijo...

Y conviene tener presente el concepto de "paradigma" que puso de moda T. Khun en "La estructura de las revoluciones científicas".

Khun definió los paradigmas como "realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica". Cuando, en vigencia de un paradigma, surgen problemas que no pueden explicarse por el paradigma dominante, se producirá la revolución científica.

Pues bien, Khun afirma que pueden surgir varios paradigmas simultáneamente, y es un poco cuestión de PERSUASIÓN la aceptación de uno sobre otro.

Así pues, ni siquiera es necesario entrar en el terreno del "afán mercantil" para advertir que en la ciencia no todo es rigor empírico-analítico.

Luxindex dijo...

Yo sospecho que todo este lío comenzó con José Antonio Maldonado, físico y meteorólogo sevillano, jijiji.

Muy curioso su artículo de hoy, Sr. Neri. Habitualmente tiene usted la virtud (no siempre, claro) de saber poner por escrito con precisión lo que otros (al menos es mi caso), sintiéndolo, no hemos sabido ni pensar.

Qué interesante también el comentario de Tábano porteño. Al respecto, creo que al paradigma darwiniano clásico le quedan dos, si no uno, afeitados… El tiempo lo dirá. (Quiero decir que lo hará, no que lo dude).

PΩLITÍCOLA dijo...

¿La ciencia tiene la solución a todo?

ahora mismo, psicólogos de todo el mundo se preguntan qué demonios pasaba por la cabeza del tarado que supuestamente ha asesinado a 150 personas al estrellar un avión contra una montaña.

No dejarán de salir amigos y compañeros diciendo que "era un tipo normal" (o lo contrario), y pseudo científicos elaborando curiosas teorías sobre la tensión del piloto o quién sabe qué peregrinas razones

Aprendiz de brujo dijo...

Creo que no hay alternativa seria a la Ciencia como medio de conocimiento y progreso. Lo siento, por muy venales que sean seguiré yendo al médico cada vez que me ponga enfermo. Y si tengo interés por saber el tiempo escucharé a un meteorólogo.
Y quiero un ingeniero al frente de una obra, y un investigador al frente de un laboratorio.
No sé las persuasiones a que sometió Newton con la Ley de la Gravedad, ni Fleming con la penicilina. Yo les estoy muy agradecido, y tan persuadido de su verdad, que no dejo a mi hijo asomarse a una ventana, y cuando sufra una infección severa le aplicaré sin dudarlo el antibiótico, que me prescriba el médico.
Manías...
Buenas noches.

Al Neri dijo...

Tábano, en efecto muy buena su reflexión. Un argumento más para no divinizar la ciencia. Ya le he respondido a su correo.

Gracias, Luxindex. La crítica a los meteorólogos no iba por nadie en concreto, o quizá por todos en general.

Politícola, la ciencia explica hasta donde explica, y eso suponiendo que las investigaciones y conclusiones científicas se nos muestren con honradez, que ese es precisamente el tema del post.

Brujo, usted fíese de quien quiera (a lo mejor es que no le queda otra), pero al menos tenga un poco de espíritu crítico. Lo único que he querido transmitir es que la información científica que se nos da a conocer suele estar manipulada por diversos intereses particulares, principalmente económicos (aunque no solo). Ello aconseja abrir un poco la mente y no tragarnos tan a pies juntillas como solemos todo lo que nos cuentan los hombres "de ciencia". Nada más.

flamenco y catalán dijo...

Todos los de letras sois iguales, total lo que os pasa que no entendéis ni un pijo lo que es una variable o un fotón de Lux (no va por usted sr. andalú) y ¡hala! ¡a meter cizaña si uno comete aunque sea una falta de ortografía!

Otra cosa, ¿Qué es eso de Humanismo Cristiano? A mi me da que los filósofos se han adueñado de ese pensamiento tal como los rojos del estar en contra de la matanza del cerdo.

Aprendiz de brujo dijo...

Eh...bien.Nunca es tarde para recibir lecciones de espíritu crítico de ti.Las acepto humildemente en estos tiempos de recogimiento y penitencia.
Yo no discuto el contenido del post sino la intención del mismo.
Lo que dices es verdad:la ciencia se ha prostituido y se emputece muchas veces. Empresas farmaceúticas, investigación armamentística y cienes de ejemplos más.Y?. No tienes más que decir de la ciencia?.Hay alguna faceta, dimensión, fenómeno, o ideología del ser humano que no haya sido prostituida?.
El deporte, la religión, la cultura, la educación...son malos?.Son menos putas que la ciencia?.
Buen fin de semana a todos.

Tábano porteño dijo...

Si me permiten, dejo esta anécdota que creo puede ilustrar la intención del post que, lamentablemente, parece haber sido tomado como anticientífico:

"Un señor de unos 70 años viajaba en el tren, teniendo a su lado a un joven universitario que leía su libro de Ciencias. El caballero, a su vez, leía un libro de portada negra. Fue cuando el joven percibió que se trataba de la Biblia y que estaba abierta en el Evangelio de Marcos.

Sin mucha ceremonia, el muchacho interrumpió la lectura del viejo y le preguntó:

- Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?

- Sí, mas no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado?

- Pero claro que lo está. Creo que usted señor debería estudiar Historia Universal. Vería que la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía de la religión. Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted señor debería conocer un poco más lo que nuestros Científicos dicen de todo eso.

- Y... ¿es eso mismo lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?

- Bien, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo con la máxima urgencia.

El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho. Cuando éste leyó lo que allí decía, salió cabizbajo, sintiéndose peor que una ameba. En la tarjeta decía:

Profesor Doctor Louis Pasteur
Director General del Instituto de Investigaciones Científicas
Universidad Nacional de Francia

'Un poco de Ciencia nos aparta de Dios. Mucha, nos aproxima'.

Dr. Louis Pasteur "



Al Neri dijo...

Brujo, modestamente se lo digo, pero creo que sí le vendrían muy bien unas lecciones de espíritu crítico. Ah, y oyendo a hablar a algunos (que es por los que va el post) parece como si la ciencia fuera la única faceta humana que nunca se ha prostituido.

Flamenco, yo nunca me he metido con nadie en este blog por cometer faltas de ortografía.

Gran anécdota, Tábano. ¿Se imagina al Profesor Dr. Louis Pasteur en un anuncio de la tele diciendo: "El Instituto de Investigaciones Científicas y yo recomendamos yogures Danone"?