viernes, 13 de marzo de 2015

INSEGURAS



Según el Informe PISA 2014 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que analiza el rendimiento de los estudiantes de 15 años en más de 60 países, las chicas son más responsables, dedican más horas a los deberes, leen más libros y sacan mejores notas que los chicos, pero son mucho más inseguras, lo que en la práctica limita, a largo plazo, su desarrollo académico y profesional. Ellos, por lo general, son bastante más dejados y vaguetes, pero creen en su potencial y no les da tanto miedo meter la pata. Por ello tienden a tener más iniciativa y a intentar soluciones diferentes y creativas con las que aprenden mucho a través del método prueba-error. Así, los chicos alcanzan con más facilidad los objetivos que se proponen y llegan más lejos que sus compañeras, por mucho que estas, en teoría, estén mejor dotadas y sean más cumplidoras.

Las conclusiones de este informe son de lo más elocuentes y pueden ayudarnos a valorar o interpretar muchas de nuestras realidades sociales, como el manido asunto de la igualdad de género, el hecho de que las mujeres ocupen un porcentaje tan pequeño de puestos directivos en las empresas, la escasa presencia femenina en carreras tecnológicas o de ciencias, o la relevancia de la autoestima a la hora de alcanzar metas personales.

Podemos albergar serias dudas sobre si la proverbial inseguridad de las féminas tiene componentes biológicos o simplemente responde a razones socioculturales. Incluso puede que haya una mezcla de todo. Pero parece evidente que para desenvolverse con éxito en las relaciones interpersonales y profesionales es imprescindible un buen nivel de autoestima. No es difícil percatarse, a poco observador que se sea, de que la confianza en uno mismo es más importante que la inteligencia, la capacidad de trabajo, la belleza u otras muchas virtudes. Vemos a diario a personas muy formadas y capacitadas estrellarse por culpa de su dudas y aprensiones, y a tipos mucho menos competentes pero echados para adelante que siempre se llevan el gato al agua. Incluso en el mundo del ligoteo llama la atención hasta dónde puede llegar un feo que le eche morro y no tema el rechazo en comparación con un guaperas que no levante la mirada del suelo. ¿Todo esto es injusto? Me temo que para nada.

Es cierto que aquellos sujetos (yo conozco unos cuantos) con la autoestima por las nubes pero apenas respaldada por méritos reales lo tienen complicado para medrar, pues rápido se descubre el pastel. Pero también es innegable que las habilidades “en abstracto”, por muy notables que sean, de poco sirven si no se combinan con el coraje suficiente para hacerlas valer. Es inútil ser el más sabio, el más hábil, el más agudo o el más trabajador si se vive en un continuo titubeo que impide tomar decisiones, asumir riesgos y realizar tareas con agilidad. 

5 comentarios:

tomae dijo...

...cuando se supere lo de madre solo hay una o lo de lengua materna, igual se quitan de muchas "pajillas mentales"

Buen finde a todos.

tomae dijo...

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Tábano porteño dijo...

Al leer la entrada inevitablemente viene a cuento Donoso Cortés y su repudio del "coloquio perpetuo del parlamentarismo liberal", del que pensaba que mediante la discusión constante prolonga y diluye las decisiones incluso al punto de no tomar ninguna; para Donoso era mejor tomar una decisión y equivocarse que no decidir nada.

Y, es sabido, el tradicionalista español tuvo enorme influencia a la distancia en el alemán Carl Schmitt, quizá el mayor de los filósofos políticos del siglo XX (si para bien o para mal, es otra cuestión); lo cual muestra que este asunto del decisionismo no es tema menor.

Al Neri dijo...

Tomae, ¿se encuentra usted bien?

tomae dijo...

No se si ese "encontrarse bien", que me pregunta es por el "." o los "..." de algún comentario mío. No es nada, solo que a veces olvido la suscribirme a los comentarios de seguimiento, y basta con un . ó un - (en otro comentario) para darle al seguir. Desde luego no es necesario que apruebe la presente aclaración. Gracias por preocuparse por mi; si su preocupación es otra no tiene más que aclarar y preguntar. Buenos días.