viernes, 19 de abril de 2013

NUESTRA MEZQUINA VARA DE MEDIR

Normalmente somos mezquinos al juzgar a los demás porque nos tomamos a nosotros mismos como unidad de medida. Somos nuestra propia vara de medir al prójimo. Empleamos la métrica de nuestro egocentrismo, de nuestros complejos, miedos y prejuicios, tratando de encajar a los que nos rodean en un molde subjetivo que se agota en nuestras estrechas miras.

Al que es más culto que nosotros le llamamos pedante y al que sabe menos de lo que nosotros sabemos, analfabeto.

Al que es más guapo que nosotros le consideramos presumido, pero al que es un poco más feo le llamamos costrollo y nos pitorreamos.

El que gasta más que nosotros es un caprichoso y el que menos, un rata.

Los hombres decimos que son frígidas las mujeres que quieren sexo con menos frecuencia que nosotros, y ninfómanas si son más fogosas de lo que nosotros somos.

Al que nos supera en inteligencia, le decimos sobrado pero al que es ligeramente más tonto que nosotros le tachamos de subnormal. Es curioso como el segundo niño más lerdo de la clase siempre se burla furiosamente del peor dotado de todos.

Al que tiene un sueldo cien euros superior al nuestro le consideramos rico, pero si gana algo menos le llamamos pobre.

Al que se acuesta con más chicas que nosotros, los hombres le llamamos salido o promiscuo, y al que tiene menos variedad, reprimido.

Al que trabaja más que nosotros le tratamos de esclavo y al que menos, de vago.

Cualquier estudiante considera empollón al que estudia más horas que él e irresponsable al que dedica menos tiempo.

Denominamos beatos o meapilas a los cristianos más practicantes que nosotros, pero no nos cortamos en decir que son fríos en lo religioso los que van menos veces a misa que nosotros mismos.

Al que tiene algún leve achaque más que nosotros, le decimos enfermizo.

Al que alcanza éxitos que nosotros no hemos logrado le adjetivamos como suertudo, y, sin embargo, tachamos de poco luchador al que tiene peor suerte que la nuestra.

A quien nos gana en generosidad lo titulamos bobo, y al que es menos altruista, insolidario.

Los hombres llamamos vigoréxicos a los que hacen más deporte que nosotros o están más cachas, y gordos, fofos o dejados a los que no.

Al que habla más que nosotros le consideramos bocazas, y al que menos, soso.

Las mujeres llaman pijas o presumidas a las que se arreglan más o visten un poquito más variado que ellas, y adefesios a las que tienen dos prendas menos que ellas o van a la peluquería cuatro veces menos al año.

Tildamos de fanático al que tiene ideas políticas más definidas que las nuestras, y de apolítico al que tiene menos interés que nosotros por las cuestiones ideológicas.

Los hombres llamamos calzonazos al que quiere pasar más tiempo con su mujer que nosotros con la nuestra, pero al que pasa menos tiempo que nosotros le criticamos, decimos que va a su bola y que para qué se ha casado.

Al que sale más de copas que nosotros le encasquetamos la etiqueta de juerguista o borracho, y al que menos, de amargado o antisocial.

El que tiene ideas algo más conservadoras que nosotros es un facha, y el que parece un poco más socialmente avanzado, un comunista.

Al que defiende sus derechos con más firmeza y valentía que nosotros le acusamos de exaltado, pero al que da menos la cara de lo que nosotros la damos, le llamamos cobarde.


Y podríamos seguir…


10 comentarios:

Aprendiz de brujo dijo...

Perdona que te complemente.
Se te ha olvidado una:
Si tenemos la certeza ó hemos escuchado que el vecino la tiene grande,-el tamaño no importa.
Si por el contrario la tiene más pequeña que nosotros, todos sabemos que el tamaño es fundamental.

Me parece un ejemplo esencial.

Por cierto, el tamaño importa?.

elsillóndepapá dijo...

Tal cual tal cual, así como lo escribes así es, y eso que lo digo yo, que en casi todas las facetas rozo la perfección, cosa casi imposible para simples mortales como vosotros... ahora en serio, es muy cierto, siempre nos tomamos como referencia, y a partir de ahí, viene el resto, por arriba o por abajo, pero tu marcas lo que es correcto y criticamos al resto. Solo un pequeño apunte y con todo el respeto del mundo. Con tantas posibles sinónimos, creo que la palabra subnormal no es la más correcta, pero espero no molestarte con este comentario. A pesar de esto, me encanta tu blog y tus posts. Un abrazo

una muy fea dijo...

...a mí siempre me dicen que soy muy simpática !!!

alco dijo...

...y a mi que soy interesante (o sea, que soy feo).

la lozana andaluza dijo...

pos claro que el tamaño importa lo ideal es quince y medio

Brisa dijo...

AdB: qué festín se haría Freud con sus comentarios.
Le ha hecho esta pregunta a su mujer?: si le respondió "cariño, el tamaño no importa" ya sabemos por dónde viene su trauma.

Mi respuesta: sí, importa.

alco dijo...

Lo del tamaño, ¿a qué dimensión física se refieren? ¿a la longitud, el diámetro, superficie o volumen del más o menos cilindro? ¿A todas en general ? ¿Es posible que el tamaño de una magnitud sea aceptable y el de otras no?

tomae dijo...

Chiste:

-la tiene como un tren ...
-¿de larga?
-No, de sucia.

Aprendiz de brujo dijo...

Brisa, ayer se lo pregunte.
Me dijo que no importa, que la vagina es sabia y se amolda. Que soy maravilloso como persona, pero que si puedo, haga ejercicios de respiración para incrementar el minuto y trece segundos, que empleo por término medio en realizar el coito.
Qué querrá decir todo esto?
Y para colmo hoy he soñado que me lo montaba con Cristina Kirschner, en su despacho....Qué gran gemidora, por cierto.
Llamad a Freud.Que se presente.

Carlos Tuñón dijo...

Y faltan los que además de guapos, son inteligentes y simpáticos. Tienen que ser maricones seguro.

Que entrada más bien llevada. Escribe usted mejor que yo y tiene más seguidores, así que seguro que todo lo ha copiado de otro ;)