martes, 31 de mayo de 2011

AUCTORITAS Y POTESTAS

Hay muchos que se piensan que por ostentar un determinado puesto van a ser automáticamente respetados y obedecidos por la gente que formalmente tienen a su cargo. Creen que siendo ministros, coroneles, prelados o directores de colegio la gente va a cuadrárseles y a seguirlos, cual corderos, a una mínima orden suya.

Hace bastante que me di cuenta de la diferencia abismal entre las dotes de mando naturales y los derechos sobre el papel que da ponerse una gorra; entre el respeto que algunas personas irradian por sí mismas y la dignidad oficial que se supone que otorga un nombramiento en el BOE; entre la atracción instintiva que la gente siente por los líderes natos y la obediencia debida al señorín al que han hecho jefe.

Es lo que los romanos llamaban en latín auctoritas y potestas.

La auctoritas es un atributo personal, en parte natural y en parte autolabrado, que confiere a algunos un cierto ascendiente sobre los demás.

La potestas es, como digo, el conjunto de atribuciones o el poder de mando que se tiene derecho a ejercer en virtud de un nombramiento oficial.

Puede resultar que un basurero tenga mucha auctoritas y sin embargo un señor director general solo tenga potestas y no infunda respeto ni inspire obediencia alguna a los que le rodean.


En mi trabajo, de vez en cuando, te encuentras con algún caso extremo de esos en los que queda patente que la potestad y la autoridad no tienen nada que ver. A veces ves cómo un súper jefe con súper galones termina el pobre arrinconadico en su despacho, incapaz de liderar con salero a su equipo para afrontar los objetivos de su departamento, mientras que fuera un “humilde” administrativo tira de todos los carros, está al loro de las incidencias, llama por teléfono, lleva la agenda del jefe y le recuerda todo lo que tiene que hacer y, vamos, que lo único que le faltaría es firmar los papeles y tomar oficialmente las decisiones (porque oficiosamente ya las está tomando sin hacerse notar).

No han sido una ni dos las veces que he visto a un gran jefazo repartiendo fatal el trabajo en una reunión, explicándose pésimamente y no enterándose de nada (pero exigiendo, eso sí, plazos perentorios) y, al salir, no hacer nadie ni puto caso, siendo al final un subalterno con don de gentes y el apoyo de todos el que reorganiza las tareas para cumplir de sobra con las exigencias.

Partiendo de la desgracia de que hoy en día cada vez menos líderes tienen capacidad de mando, al menos deberían ejercer su potestas con plena conciencia de hasta dónde llega su auctoritas, intentado humildemente identificar esta a su alrededor para aprender, mejorar y aprovechar al máximo las potencialidades de su gente.

15 comentarios:

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Es un tema, incluso, teológico pues la Autoridad viene de Dios /y se justifica por origen y acciones) y, cuando esta no acompaña al poder, l poder es ilegítimo.

Otro tema interesante es en la Administración. Difícilmente vas a poder ejercer cierta autoridad sobre los sinvergüenzas si no existe un respaldo sancionador. Difícil de ejercer cuando los superiores que deberían respaldar las acciones coercitivas son políticos y/o cargos de libre designación -que para el caso es lo mismo que ser un político- a quienes lo único que les interesa es "que la mierda no huela".

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Buenos dias a todos!
Sr. Neri, mientras leía su interesante entrada, el matiz que es importante y me parece decisivo a la hora de ostentar un cargo, se me ha ocurrido que lo que usted plantea se puede trasladar a la vida familiar.
¿Por qué tantos problemas de disciplina en casa y en la escuela?
Yo lo atribuyo a que a los padres, en general, les falta "autoritas" ejercida desde el cariño y la firmeza y han hecho dejación de la "potestas" , con lo que los hijos campan a sus anchas y serán futuros fracasados e inseguros...no creo exagerar mucho por el panorama que veo...
Perdone si he hecho una cierta digresión sobre el tema.
¡Está usted en vena, actualizando a velocidad de vértigo! ¡Enhorabuena!
Con toda cordialidad
Asun

Al Neri dijo...

Subdire, el otro día cierto cargo de la Administración defendía en petit comité tomando unas cervezas que los jefes en la Administración deberían tener la facultad discrecional de mandar a quien quisieran dos días a casa sin sueldo. ¿Qué le parece?

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Hombre, discrecionalmente, así, sin justificación ninguna me parece que sería utilizado para aumentar el clientelismo y las redes de enchufismo y lameculos que los de libre designación ya tejen suficientemente espesas.

Ahí tenemos el ejemplo de las putadillas que hacen los alcaldes a los secretarios interventores que no tragan con los chanchullos: cambiarles los despachos, ponerles malos horarios, jugárselas en las vacaciones...

Yo creo que, lo primero sería acabar con los cargos puestos a dedo. Más oposiciones y concursos transparentes, no los concursos y pruebas ad hoc que tanto abundan.

Una vez hecho eso, agilizar los expedientes disciplinarios.

Pero lo veo complicado cuando los puestos a dedo prefieren enterrar la mierda debajo de la alfombra para que no huela.

alco dijo...

Totalmente de acuerdo con la última aportación del subdirector. Veo que Ud conoce muy bien la administración. En un país de caciquillos, debe haber reglas muy claras y ninguna facultad discrecional como la que proponen los amigos del Sr Neri. Por otra parte, la tramitación de los expedientes disciplinarios debe ser mucho más ágil que ahora.
Sr Subdirector, espero su post sobre mujeres en el ejército.

Al Neri dijo...

Alco, que conste que también yo estoy en contra de lo de los días a casa sin sueldo así como así.

perroviejo dijo...

Y lo que fastidia que te mande alguien así...... de inutil vaya.


¿Qué tal está Sr.Subdirector, algo mejor?.

Zorro de Segovia dijo...

¿no era Viriato un pastor de cabras? lamentablemente por cada pastor lusitano tenemos cuatro austrias medio subnormales ...

Álex dijo...

Es cierto que hay personas, con poder o sin él, que infunden respeto y autoridad desde el primer momento, cualidad que también hay que saber utilizar correctamente sin caer en la prepotencia o la arrogancia.
También hay casos de personas que fuerzan esa sensación de autoridad y resultan lamentables: seguro que todos hemos coincidido con algún conserje (aprovecho para saludar con un guiño al sr. Ignatus: por cierto, ¿qué pasó con lo del nombre del Campus?) que se comporta como si fuera el ministro de educación (aprovecho para no saludar en absoluto al ministro de educación, porque me ha costado hasta recordar quién es...).

Dulcinea dijo...

Pues los bedeles de la universidad donde yo estudie eran unos bordes, chulos y vagos que no pegaban un palo al agua ymles costaba levantarse de la silla como si los estuvieran matando.

Espartaco dijo...

Que los mandos tengan capacidad de mando y sentido común ... en España. Pide usted poco, Sr. Neri. Sentido común en el liderazgo, es esperpéntico tener que clamar por algo así, es como pedir que el agua moje, es algo que debería estar implícito.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Precisamente, anoche estuve viendo de nuevo, quizás por décima vez, Master & Commander. Me encanta esa película y en ella se ve el paradigma de oficial con autoridad y poder. Un hombre a quienes sus subordinados admiran profundamente y a quien seguirían hasta el mismo infierno.

Se pueden observar otros ejemplos similares, como el joven guardiamarina preadolescente capaz de hacerse cargo de una sección de aguerridos marineros durante el asalto al barco enemigo y que no derrama una sola lágrima cuando le amputan un brazo sin anestesia.

Y ejemplos de lo contrario también. Recomiendo esa soberbia cinta a todo el mundo.

ignatus dijo...

Álex, tenemos todo el mes de junio para proponer un nombre. Lo malo es que también hay que presentar los logotipos en varios formatos, la justificación del nombre y, lo que es peor (y absurdo para un concurso "popular") la propuesta de señalización urbana del campus y el plan de márketing para difundir el nuevo nombre en la sociedad. ¡Casi nada! Así que en vez de tener un buen nombre, me temo que corremos el riesgo de tener un nombre absurdo pero presentado por un alumno habilidoso con las manualidades.

Yo de momento no tengo ni el nombre, ni ganas de ponerme a ello. Lo que tengo pendiente es comunicarles el resultado del concurso Campus Emprende de ideas empresariales. Ayer se cerró el plazo y supongo que resolverán tras el verano: ya les informaré cuando gane uno de los ordenadores.

Respecto al tema del día, coincido con la entrada y también con los comentarios conserjeriles vertidos. En general yo creo que hay bastante gente acomplejada por tener un cargo jerárquicamente bajo y por algún mecanismo que no logro entender (¿autodefensa?) se les "sube" a la cabeza. O simplemente están encabronados por pensar que todo el mundo les manda, no sé.

Saludos cordiales a todos.

Álex dijo...

Ignatus, puede usted colaborar con Aprendiz de Brujo, por ejemplo, que por lo que dice debe de ser muy habilidoso con las manualidades... Independientemente de eso, que tenga suerte con lo del Campus Emprende.

semilla dijo...

Se nota que tiene ud. formación jurídica, me ha gustado el artículo y está cargado de razón y sentido común....siga así con su auctoritas