viernes, 27 de agosto de 2010

PAREJA Y NIVEL CULTURAL

Ya lo he dicho en alguna entrada. Aunque suene un poco cruel, encontrar pareja me recuerda demasiado a un mercadillo donde cada cual luce sus méritos, sus inteligencias, sus bellezas, su nivel cultural y sus dineros y acaba “canjeado” por un “producto” equivalente, salvo honrosas excepciones.

Y de esas honrosas excepciones quería hablar hoy precisamente, y más en concreto, de la posibilidad de que exista un auténtico abismo entre el nivel cultural de los miembros de la pareja. Y nótese que no hablo de clases sociales, sino de cultura.

Es muy infrecuente pero a veces te encuentras con parejas curiosas en las que él y ella tienen un nivel formativo, una capacidad intelectual y sobre todo unas inquietudes culturales que se parecen como un huevo a una castaña. Podría poner mil ejemplos, yo qué sé, una profesora de universidad que sale con un pastor de ovejas de una pedanía de Tierra de Pinares; un cardiólogo del Clínico que se casa con una chavala sin estudios que friega escaleras y limpia casas por horas; una abogada de alto standing que se ennovia con un tosco ganadero porcino al que si sacudes fuerte con una vara, fijo que hasta caen bellotas… A veces ves cosas de estas.

Aunque yo no le concedo una prioridad absoluta al estatus cultural a la hora de elegir pareja, sí creo que es importante al menos una mínima sintonía en estas cuestiones, no tanto el poseer un determinado titulito (que significa muy poco), sino compartir una serie de motivaciones o inquietudes intelectuales. Por eso no termino de entender muy bien estas parejas que he descrito.


Por una parte, considero bastante forzado de por sí el nacimiento de estos idilios, más que nada porque quien más y quien menos acostumbra a moverse en círculos de amigos de similares características socioculturales. Vamos, que es complicado que la chacha alterne con el catedrático de forma habitual. Aunque da la impresión de que la sociedad se ha democratizado mucho en materia de relaciones sociales, yo creo que perduran aún rígidas barreras, aunque por supuesto mucho más camufladas que antaño, cuando los clasistas eran más brutos y mucho menos hipócritas. Ahora cualquiera habla con cualquiera, pero otra cosa es profundizar en la relación o brindar determinadas confianzas.

En segundo lugar, y lo más importante, opino que aunque dos personas de aceras culturales opuestas simpaticen, se sientan atraídas o incluso lleguen a iniciar un romance, no tardarán en darse cuenta de que sus enormes diferencias en materia de gustos, aficiones, expectativas en la vida o prioridades de gasto u ocio (la cultura es algo muy amplio que condiciona mil facetas) son un escollo mucho más grave del que quizá suponían. Tal vez cuando descansen un rato de mirarse embobados, de comerse a besos o de jugar a papás y a mamás, a la profesora de universidad le apetezca hablar de sus lecturas, de lo que hace en clase, de sus expectativas académicas para el futuro o de la visita que sueña con hacer a un país o a un museo, y el pastor de ovejas no sea el mejor interlocutor, ni se muestre capaz de entenderla, apoyarla o simplemente mantener una conversación mínimamente enriquecedora. Y a lo mejor esta falta de entendimiento mutuo puede alejarles a medio o a largo plazo.

Por último, está el factor social, que no es nada desdeñable. A ver si el cardiólogo de mi ejemplo tiene cojones de presentar a sus padres a la empleada de hogar, o de llevarla a una cena de compañeros o de amigos de su entorno si encima la chica, pese a ser un encanto y una bellísima persona, resulta un poco ordinaria en el trato o al expresarse en comparación con el refinamiento propio del mundillo de su novio. Desde luego si quiere a la muchacha y es lo más importante para él, le importará un bledo lo que pueda decir la gente, pero admitamos por lo menos que es una dificultad añadida y que existe un alto riesgo de que la situación no sea aceptada, con los disgustos y hasta conflictos que ello puede conllevar.

El amor se rige por reglas que desconocemos y que por supuesto es imposible desgranar en un post. Los valores más importantes son el cariño y la generosidad, capaces de vencer cualquier problema y de imponerse por encima de prejuicios y convencionalismos. Pero, por suerte o por desgracia, vivimos en una sociedad y estos convencionalismos a veces pesan más de lo deseable. ¿Hasta qué punto nos condicionan?, ¿hasta qué punto podemos –o queremos- vencerlos? .¿Tenemos “derecho” a estar con alguien de nuestro “nivel” por ser algo positivo para la relación o se trata de un prejuicio o condicionante elitista o clasista?

20 comentarios:

mujer prevenida vale por dos dijo...

Pues sí Neri en parte tienes razón, aquí te dejo unas reflexiones...
Primero más profesionales de los que imaginas provienen de medios rurales que se enamoraron por primera vez a los 15 años, la vida llevó a cada cual por su camino pero donde hubo fuego quedaron brasas... y sí se casan son felices y ambos se valoran no por su currículo académico que de poco te ha de servir para formar una familia sino por otros valores...
En segundo lugar otros profesionales hartos de competir con su pareja en títulos académicos al final buscan una que no tenga que tan solo cuide ame sea madre/padre ... que para hablar conversar... para eso ya tienen otros círculos (este segundo grupo ya se han equivocado unas cuantas veces)
Y en tercer lugar no me negarás que inteligencia y cultura no es lo mismo, personas muy inteligentes están esperando su oportunidad su "caza talentos" particular.

Suso dijo...

Me deja usted chutado de gominolos de hidratos de carbono 14, señor Neri.

Eso que usted dice, y que no le falta razón cuando uno se enamora y se casa no tanto por amor, sino por otras cosas (por intereses espúreos de una de las partes, por sexo puro y duro...), sencillamente no es verdad cuando se hace por amor.

Yo soy hijo de un niño bien de familia superbien, clasistas, con toques aristocráticos y con más dinero que Carracuca. Mi padre, para seguir el negocio familiar, boyante gracias a que mi abuelo en la guerra sirvió al General Mola, donde se hospedaba cuando pasaba por su casa, estudió químico vitícola.A mi abuelo en el pueblo le llamaban "el Amo"...el puto Amo.

A mi padre lo desheredaron por casarse con mi madre, la tercera de ocho, hija de un cartero alcoholizado, analfabeta, guapa y muy divertida. Al morir mi abuelo, mi padre siguió desheredado para su familia. Murió mi tío, y ni un duro.

La boda fue a las ocho de la mañana en una Misa normal de cada día, los asistentes por parte de mi madre fueron cuatro, y de mi padre nadie.Tuvieron que coger a algún piadoso fiel que estaba en la Misa para que firmasen.

La celebración fue un chocolate con churros. el viaje de novios fue aprovechando un camión de los vinos de la familia de mi padre que hacía ruta a Bilbao, pues se montaron en él, y allí se fueron

Mis padres fueron muy felices, tuvieron cinco hijos. Mi madre, a base de hacer miles de Quiz ( pasatiempos de crucigramas, palabras cruzadas, aceitera aceitera) aprendió a leer, lee mucho, a escribir, y a superarse...aunque para la familia de mi padre siempre fue una "paleta".

Suso dijo...

Conocí en Barcelona un tipo que era profesor universitario, investigador y conferenciante. Su mujer era un cañón de Navarone. El hombre mafrugaba y la chica de servicio le prpeparaba el desayuno todos los días. Allí él le hablaba de sus viajes, o ella de las cosas de los niños...en fin, hablaban. Y la cañón dormía.

Un día el tipo mandó a la mierda a la mujer y se fue con la chica de servicio. Han pasado los años, y allí están los dos, con más hijos y parece que felices.

¡El truco estaba en las charlas del desayuno!

Isel dijo...

Interesante el últmo párrafo de mujer prevenida... inteligencia no es lo mismo que cultura. Es posible que si una persona con nivel cultural más bajo (sin entrar a opinar por qué tiene ese nivel, si por su propia elección o por otras razones) es capaz de adaptarse y ponerse a un nivel adecuado y saber estar en las situaciones, adaptarse quiere decir que gracias a esa inteligencia tenga un mínimo de curiosidad intelectual y que vaya "aprendiendo". Así es posible.

En términos generales no considero que sea clasismo lo que expone en esta entrada, ya que se puede salvar con lo dicho anteriormente, sino que dos personas han de ser mínimamente afines para poder tener una relación a largo plazo, más allá del anamoramiento inicial.
Personalmente me he encontrado en esa situación y no puedo aguantar una relación con alguien que no tenga una ciertas inquitudes, curiosidad, saber estar... algo que considero más importante que la mera atracción física (que deber haber...) una tía buena y vacía sirve, y muy bien, para una relación corta... pero para más es insufrible. Por desgracia en estos tiempos tener una carrera ya no significa tener esas inquitudes, aunque suene contradictorio.

marian dijo...

Es más fácil encontrar a tu media naranja en los círculos en los que te mueves, eso está claro, y siempre te moverás en círculos afines a tí.
Pero nunca se sabe dónde va a surgir "el flechazo", hasta los cirujanos compran el pan.......

Al Neri dijo...

Isel, ha definido usted perfectamente el espíritu de la entrada. Al escribirla tenía miedo que que fuera interpretada en clave clasista. Simplemente hablo de afinidades culturales.

Dulcinea dijo...

Yo soy de una familia humilde, sin muchos universitarios pero todos con inquietud por saber cosas, leer, curiosidad, y mis primas por poner un ejemplo son de mi pueblo y no tienen más que el bachillerato y una se ha casado con un profesor de la Universidad e Navarra y otra con un médico que por cierto se había salido de jesuita. Pero las dos enamoraron a sus chicos porque aunque no habían estudiado sabían hablar de cualquier tema, mostraban interés y deseos de superarse y las podían llevar a cualquier sitio.

Isel dijo...

Sólo quiero remarcar una idea que ha surgido aquí, lo importante que es el espíritu de superación, eso es lo que puede superar muchas barreras. Aunque ahora parece no estar muy "de moda". Ese espírtu es lo que más se debería valorar en muchos aspectos de la vida.

sefo dijo...

Me ha gustado el postt y me ha hecho pensar en una experiencia que he tenido hace nada. Siempre había pensado que esa clase de diferencias de cultura no tenía ninguna importancia y que lo que importaba era el cariño, la bodad y llevarse bien, pero hoy ya lo dudaría.
Hace nada he roto una relación y en la ruptura ha influido algunos de as cosas que señala Al Nery. No me considero la chica más culta del mundo ni mucho menos pero hay cosas como viajar, leer, ir a conferencias que me interesan, cierto tipo de cine o tener ciertas conversaciones que para mí es muy importante. Mi grupo de amigos es de un nivel normal pero nos gusta hacer estas cosas juntos, hablar de nuestras profesiones, de cosas de economía o política, tampoco nada del otro mundo, normal ya digo.
Pues el verano pasado conoci en el pueblo de una amiga a un chico que era super simpático y muy buena gente y empezamos siendo amigos y terminamos saliendo aunque desde el principio se notaban muchas diferencias y de verdad que no es por ser clasista. Le conocí porque una amiga me invitó a las fiestas de su pueblo y me hizo gracia su alegría de vivir, lo que te reías con él, etc, pero pronto tuve muchas dudas de si era bueno haber salido con él porque nuestros mundos eran radicalmente opuestos. Es un chico que no ha salido del pueblo, es muy cerrado y además no quería oír ni hablar de ciertos temas un poco culturales y cuanto no entendía algo desconectaba y se cerraba en banda y no se interesaba por la conversación, el solo se preocupaba de sus patatas, de su tractor, de su hipoteca y para de contar.
Se junta también que aunque muy salado a veces era un poco bruto y parecía sacado un poco de la ciudad no es para mí por la forma de expresarse, lo que no me di cuenta al principio pero lo noté por mis amigos sobre todo que llamaba la atención y a mí me parecía una bobada pero con el tiempo vas viendo que no cuaja y que llama la atención la diferencia.
Aunque no solo rompimos por eso creo que esta diferencia era un tema de fondo importante aunque yo lo haya querido negar, es cierto lo que dice el postt de que puede superarse la diferencia con amor pero al menos puede ser un problema que no tendrias con un chico de similares caracteristicas.

sandra dijo...

No creo para nada que uno se necesite enamorar de una persona de su mismo nivel social/cultural/económico, etc.

Te enamoras de una persona. De lo que es. Ya puedes tú ser 7 veces premio novel y enamorarte de un tío que sólo tiene la ESO. Pero si el chico/a te quiere, está a tu lado, te escucha, te sostiene... nada te separará de él/ella.


No es tema de lo que uno tiene cultura, dinero, belleza... sino de lo que uno ES.

Hay gente sin carrera que me da vueltas y vueltas. Y he visto a gente con super carreras con una mente cerraica del todo y que no saben hacer la o con un canuto.

Hay gente con pasta hasta las orejas, que se les ve a leguas que tienen dinero, pero que son de dinero... nuevos ricos sin caché. Y gente sin un duro, pero que donde hubo, retuvo.

Dcir que es necesario para enamorarse tener el mismo nivel cultural, es lo mismo que decir que ambos deben tener los mismos estudios... porque al fin y al cabo de qué cuernos va a hablar un abogado del Estado con un ingeniero de la NASA... una profesión nada tiene que ver con la otra. Por esa regla de tres, uno debería enamorarse de alguien con su mismito nivel cultural...y casi, casi de idénticos gustos.

Otra cosa, como bien dice Marian, es que suelas encontrar l'amour dentro del entorno en el que uno se mueve.

Al Neri dijo...

Gracias, Suso y Sefo por sus experiencias personales.

Sandra: "Decir que es necesario para enamorarse tener el mismo nivel cultural, es lo mismo que decir que ambos deben tener los mismos estudios".

Bueno, eso lo dirá usted. Yo tengo conocidos con varias carreras que son más bien incultos. Yo he querido hablar de afinidades e inquietudes y usted habla de carreras y de dinero.

"Qué cuernos va a hablar un abogado del Estado con un ingeniero de la NASA":

Pues precisamente cuando yo he salido con chicas con carreras diferentes a las mías ha sido cuando he aprendido más cosas, porque hablar de lo que ya saben al dedillo los dos puede ser un rollo.

"Por esa regla de tres, uno debería enamorarse de alguien con su mismito nivel cultural...y casi, casi de idénticos gustos":

Pues no, pero si creo imprescindible un mínimo de sintonía.

Suso dijo...

Lo de la sintonía es muy relativo. Yo no tengo casi ninguna sintonía cultural con La Piedra. A ella no le gusta cantar, a mi sí, no le gusta el cine y se duerme en todas las películas, a mi me chifla, ella no lee, yo sí, ella sigue las telenovelas de sobremesa, yo no, a ella le gusta dormor con la tele encendida, a mi no (aunque no me importa, de hecho cuando me hospedo en viajes de trabajo no enciendo la tele), ella no tiene Fe, aunque ya me gustyaría tener la que ella vive, porque ella vive unas virtudes que yo las teorizo muy bien, pero no las cumplo.

Pero seguimos disfrutando los dos de horas de charla delante de unas cervezas.

Esta tarde ella se verá el bodrio de Amar en tiempos regüeldos, y yo estaré tomando el solete, despachurrado en el jardín y leyendo la biografía de Mayer, el de la Metro Golwuin.

Y nos va muy bien.
También pienso que es más fácil que ellas se adapten a ellos, y no viceversa. El Urco sin rabo se queda en nada.

Embajador en el Infierno dijo...

Vive en mi barrio un conocido sociólogo. Es católico y ya mayor, medio familiar. Desde tiempo inmemorial, cuando pasea, tiene la costumbre de pararse de repente delante de alguien (generalmente gente a la que conoce al menos un poco) y soltarle una reflexión, como si quisiera compartir con el mundo lo que en ese momento tiene ocupada su mente.

Una vez me tocó a mi. Salía de la iglesia y el entraba. Se paró, me miró a los ojos, me agarró del brazo y me susurró: "¿Pareja?. Pareja tienen los chimpancés. Los seres humanos tienen marido o mujer, novio o novia, amigo o amiga, pero no pareja". Me soltó y siguió su camino.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Un tema complicado.

Para ser sincero, creo que lo más importante en una mujer, para la mayoría de los hombres, es el físico. Después hay otras cualidades como que sea hacendosa, cariñosa, que le gusten los niños y que tenga buena conversación. Y para esto último, y pensando en la vejez, sí que sería necesario tener unas inquietudes, gustos y sensibilidades a la vez coincidientes y COMPLEMENTARIAS para no estar casado con una imagen especular de uno mismo.

Además, yo sí creo que un nivel social y económico muy diferente sí puede ser un problema. ¿Quién se atrevería a salir con una marquesa acostumbrada a un tren de vida inalcanzable?

Zorro de Segovia dijo...

el caso del cardiólogo y la chica que limpia sale bien ilustrado en "Los amores difíciles" de Almudena Grandes. El desenlace es interesante, ...

Al Neri dijo...

Zorro, de Almudena ya tuve bastante con "Las edades de Lulú", que no puede ni terminarla...

Carolina Yáñez Giuliucci dijo...

Sí que es importante tener un nivel cultural similar. De lo contrario, por mucha atracción que haya con otra persona, no podrá pasar de un romance o una "relación" breve basada fundamentalmente en el sexo. Lo digo por experiencia propia.
Si difiere mucho el nivel cultural y/o educacional entre un miembro de la pareja con el otro no tendrán tema de conversación, hablarán solamente de temas intrascendentes. Al haber diferencias notables, no puede haber buena comunicación y si esta falta la relación se va a pique.
Y claro que ayuda mucho que el que esté en inferioridad de condiciones quiera superarse, aprender, pero cuando eso no ocurre... no hay mucho futuro.

Y ojo! Que no hablo de tener dinero, hablo de educación.

El hecho está en que viví en carne propia que el tener distinto nivel cultural, (uno profesional y el otro no), gustos, realidades e intereses distintos es crónica de una muere anunciada para una relación.

Al Neri dijo...

Gracias por su comentario, amiga chilena.

Estamos totalmente de acuerdo.

Anónimo dijo...

Actualmente vivo esta situación descrita por Al Neri y lo reafirmo, sin afinidad a nivel cultural o educativo la relación es pobre. Es evidente el porqué: todos necesitamos nutrirnos con conversaciones, puntos de vista, opiniones...la ausencia de un interlocutor capaz de seguir la conversación y/o aportar algo condena la relación a un aburrimiento difícil de soportar. Yo he iniciado una relación con un hombre sencillo, albañil de profesión, trabajador, familiar y afectuoso. Tiene valores que amo, pero su nivel académico raya el analfabetismo. Su lenguaje está lleno de errores como "goler" en vez de oler, "haiga" en vez de haya, etc. Yo no soy ninguna erudita, soy profesora de música, pero me gusta aprender cosas, me encanta conversar...aunque me recuerde muy a menudo los valores de mi pareja siento una profunda decepción cuando intento iniciar alguna conversación y veo en su cara esa expresión de vacío. Estoy luchando por sostener esto, quiero creer que el cariño y el afecto lo pueden todo...pero hay días que siento que NO va a ser posible, que estamos destinados a romper, porque cuando pase la pasión, la atracción tan fuerte que sentimos, aquí no va a quedar la complicidad necesaria para seguir. Añado algo importante: no importa tanto el nivel de estudios como la inquietud por aprender, eso es lo esencial. Por desgracia, mi compañero no tiene ese tipo de interés. Felicidades por el post, me he sentido comprendida.

Carolina dijo...

Para el último comentario: Me sucedió lo mismo que experimentas y describes ahora. Pues sí, es crónica de una muerte anunciada la relación que tienes ahora. Al parecer solo tiene como base la atracción física, sexual y eso es precario y débil. Lo digo por experiencia.
No hay distancia más absoluta entre dos personas que no tener nada en común. Y si a eso le agregas que no se vislumbra ni en lo más mínimo deseos de autosuperacion de la otra persona, nada puedes hacer. Es más fácil de sobrellevar una relacion a distancia (geográfica) entre dos personas a miles de kilómetros que superar el abismo cultural que las separa.
Si quieres un consejo, te diría que te vayas alejando poco a poco de esta persona. Si no representara un conflicto para ti, si tuvieras claro desde un principio que lo de ustedes no va para ningún lado por las enormes diferencias que los separa no sería un problema, ya que ni se te pasaría por la cabeza el tema de las diferencias, ya que lo asumirias como un hecho, lotienes para sexo y punto. Quizás estés tan enganchada a nivel sexual o amoroso que se te pasó la idea alguna vez de llevar la relación a otro nivel o proyectarla en el futuro. Y es acá cuando debes correr!!!

Quizás no te lo hayan dicho, pero tu pareja ya se siente vacío en la relación, se siente en inferioridad de condiciones, que no aporta nada, etc, etc, e inconscientemente buscará alguien similar a el en cuanto a nivel cultural, alguien con quien sentirse cómodo.
Si es por sexo, pueden ocurrir 2 cosas; que efectivamente se sienta a gusto contigo y no tenga problema en mantenerlo en el tiempo porque lo disfruta, pero comenzará a tener en vista a otra persona similar a el, para no sentirse tan inferior, y la otra, es que el entusiasmo por el sexo y la atracción vayan disminuyendo hasta desaparecer, porque a fin de cuentas ya se dio el gusto contigo, lo disfrutó intensamente y si es joven querrá sentir que tiene posibilidades para conocer más mujeres y sabrá interiormente que una relacion a futuro contigo es poco viable. E independientemente si es joven o no, al hombre se le pasa rápido el gusto o atracción sexual (cuando solo es esto lo que cimienta la relación).
Mejor quédate con lo vivido y disfrutado antes que te enganches más y pretendas llevar la relación a un punto que sabes que no vas poder sostener en el tiempo.
Y otra cosa; no lo presentes nunca a tu círculo de amistades, familia y colegas, porque no hay nada peor que hacer partícipe al resto de algo que desde el inicio es crónica de una muerte anunciada.