miércoles, 9 de diciembre de 2009

LA REALIDAD DE LOS PIJOS


Dejémonos de eufemismos y de disimulos. Ser pijo no significa tener un determinado estilo de ropa o de ocio, ni una manera concreta de hablar. No supone tener unos gustos especiales, ni ser más finolis, ni más tonto, ni más superficial. Los pijos no son –como se ha pretendido- una suerte de tribu urbana que se mueve por determinadas zonas de copas, o que va a esquiar o juega al golf. Ser pijo es ni más ni menos sinónimo de ser rico. Y punto.

El problema de este país es que no hay muchos ricos, pero sí miles y miles de gilipollas que pretenden parecerlo a base de ser, vivir, vestir o hablar como ellos suponen que hacen los ricos. El que va de pijo por la vida o se viste como un pijo casi nunca lo hace por casualidad, porque le encante la ropa de tal marca o tenga unas determinadas aficiones de siempre, sino porque quiere que los demás se crean que es rico.

Y eso es lo triste del fenómeno de la pijería: hay muchísima peña que diríamos que es pija por su apariencia y costumbres, pero muy pocos lo son de verdad, hay muy pocos ricos genuinos. El pijo por lo general es un tipo que quiere tener pinta de forrado, pero luego la realidad… a saber.

Tengo un amiguete que va siempre en plan Armani, hecho un figurín, con su ropa súper cara e infinidad de zapatos y complementos a la última. Va siempre maqueado y es imposible sacarle de los bares más chupis de la ciudad. En cuanto alguien propone tomarse algo en una cervecería de La Antigua, ya está diciendo que esos sitios no le molan porque tienen poco nivel. Y no se refiere a las tías precisamente. Lo que le gusta es ver muchos “pijos” como él en la barra. Pero luego resulta que el tío gana poco más del sueldo mínimo y vive con sus padres. No ahorra ni una chapa y, por supuesto, no podría ni comprarse un coche. Pero claro, gastando 800 euros en ropita para uno solo todos los meses, parece pijo cualquiera.

Por el contrario, hay gente que está forrada hasta las orejas y nadie les llamaría pijos, porque tienen claro que el dinero sirve para disfrutarlo o mejorar su calidad de vida, pero no para demostrar nada a los demás. En chulear con el vecino se va mucha pasta y los listos lo saben bien, así que invierten en ellos y no en el que dirán.

El dinero que cada uno destina a su ropa o a sus vacaciones, a su coche o a salir de marcha, debería guardar una proporción razonable con el volumen de su sueldo y con sus obligaciones a medio o largo plazo, para evitar que nadie se ría en su cara. Porque conozco a más de uno y a más de dos que tras años viviendo a lo grande, viajando a lo grande y conduciendo a lo más grande, van y te lloriquean que no pueden casarse o comprarse piso porque “está todo fatal” (que lo está, por otra parte, pero que lo digan ellos…)

Me parece poco elegante y menos caritativo intentar demostrar a la gente de tu entono un alto nivel de ingresos a través de tu aspecto externo o de ciertos comportamientos forzados. Si encima no eres rico, hacerlo es propio de almas mezquinas y de acomplejados.

Siempre me ha desagradado la gente pija, tanto la auténtica, por prepotente, como la de pega, por poco honrada y por parecerme digna de lástima. Creo que la austeridad es un valor muy en crisis que deberíamos rescatar para sentirnos más personas, más humildes y más cercanos a los demás, en vez de vivir atados a la estúpida carrera del “y yo más” que encima solo
beneficia a los de siempre, a nuestros amigos de la banca, a las constructoras y demás ricos de verdad.

8 comentarios:

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Pues, para ser sincero, me encantan las pijas. Las chicas estas que se pasan el día comprándose ropa en el Zara (pijas de Zara no de marca cara) y haciendo aeróbic y esas cosas me ponen, como diría usted, como una cafetera.

Y ya si hablan diciendo cosas como "O sea tío y tal de la muerte, te lo juro" o "no sé que me pasa que estoy super fatal de la muerte", no me pongo como una cafetera sino como una olla a presión.

Chirly dijo...

He dedicado tiempo a tratar de saber lo que es un pijo, y al contrario de lo que afirma usted en su primer párraafo, creo que ser pijo no es sinónimo de tener dinero. Sino con lo que ha dicho despues, aparantar tenerlo con independencia de que se tenga a montones, o se sea más pobre que las ratas.

Es decir que ser pijo es para mi, ese afán por ostentar, demostrar el nivel de vida y la clase que se tiene a base de hacer demostraciones que no vienen a cuento (es muy típico de las señoras pijas atosigarte con interminables historias de cómo su marido una vez estuvo con el rey haciendo pis en los urinarios de Candanchú porque su tío abuela por parte paterna fue director general del ministerio de la gobernación cuando Alfonso XIII ¿???). Y para mí se puede ser pijo con o sin dinero. De hecho, yo diría que es todavía más irritante esa gente que encima de que tiene mucha pasta, te la restrega por las narices esforzándose por hacerte sentir inferior a toda costa... no puedo. Los que encima son pobres, pues me dan más pena que otra cosa porque viven una especie de esquizofrenia verdaderamente patológica.

Me encanta la gente sencilla, educada y que de una forma u otra aprecie y cultive su propia cutlura (hoy accesible a cualquiera que la busque). Así son mis amigos, y proceden de familias de muy dispar situación.

Creo que habiendo conocido bastantes pijos, no he conocido a ninguno que responda a esa descripción.

Al Neri dijo...

Sí, Chirly, creo que su matización es acertada. Lo que pasa es que no siempre el que intenta aparentar tener dinero lo consigue, y a esos yo no los llamaría pijos. Me refiero sobre todo a quienes basan esta apariencia en el estilo de ropa y después no pueden meterse en un piso ni tener un gasto importante.

Subdirector, jo, es que usted considera pija a cualquiera. No se puede vestir en Zara y ser pija, mentalícese. A estas chicas llámelas presumidas, arregladitas... ¡pero no pijas!

Teutates dijo...

Estoy con Chirly, creo que el pijo de verdad es el que aparenta pero no tiene, a los que tienen les llamaría ricos sin más, aunque bien es cierto que el concepto se puede aplicar a una actitud, el "Osea de la muerte" y terminologías similares, acompañados de marca a la hora de vestir, puede hacer referencia a la pijería.
Subdirector, tiene usted pinta de lo que dice Neri, que le ponen todas como una cafetera y luego dice que son pijas porque piensa que es lo que le gusta.

Jesús E. Albertos dijo...

La moda en sí es un proceso de imitación. Las élites la asocian al pago de una gran suma de dinero como simbolización de status, sólo reconocido por ellos en la mayoría de los casos (yo no reconozco un Versace); las clases medias la imitan en las formas, aunque más barato (pret a porter tipo Zara, que permite una seguridad en el diseño y la moda como forma simbólica de status, igual que las clases altas, pero en barato); y las bajas la fusilan (véase las infinitas imitaciones de Armani y similares en sudaderas que suelen utilizar).
Entiendo que el pijerío es la utilización de una determinada moda en forma de tribu, es decir, un conjunto de elementos compartidos (simbólicos la mayoría), que permiten indentificar a sus miembros dentro de un grupo, con la aspiración de representar un status económico que, en la mayoría de los casos, no se tiene, y que viene determinado por la moda.

Sr. Chirly: es usted un filósofo.

LANGOR dijo...

Buenas tardes:

Coincido en lo principal.
Un pijo es el quiero y no puedo.
A los ricos yo les denominaria como en EEUU, silver spoons (cucharas de plata), es decir gente que no se siente comprendida por la gente normal, pero que se consuela en el club nautico.

Un saludo.

Anónimo dijo...

que post mas chorra..........

Beatriz dijo...

Hola
Temo comunicarte que estás equivocada con tu definición de lo que es "ser pijo", según la RAE y similares diccionarios, un pijo es una "persona que en su vestuario, modales, lenguaje, etc., manifiesta gustos propios de una clase social acomodada", por lo tanto, se trata de una forma de "andar por la vida". Otro tema es que seas o no de la clase acomodada. Ser de la clase acomodada no significa ser pijo, ni arrogante, ni inteligente, simplemente significa ser de la clase media-alta, a la que es su tiempo se llamo mesocracia o burguesía, y que no es más que gente de la clase media con mayor poder adquisitivo.
Ahora, lo que cada uno haga con el dinero es cosa suya.