jueves, 15 de enero de 2015

LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE PUERTO RICO

Bandera de la antigua provincia española de Puerto Rico

Desde finales de 2013 una iniciativa aparentemente exótica pero con un fundamento histórico indiscutible avanza posiciones en Puerto Rico y tiene una presencia creciente en la prensa internacional y en las redes sociales. Se trata del Movimiento de Reunificación de Puerto Rico con España (MRE), liderado por José Nieves, que reivindica la conversión de la isla caribeña en la comunidad autónoma española número 18. El retorno a la Madre Patria es una opción que ha ido ganando cada vez más adeptos entre los boricuas tras el referéndum celebrado en 2012 sobre el estatus jurídico de su territorio, actualmente un estado libre asociado de los Estados Unidos. Se estima que más de un 10% de la población puertorriqueña apoyaría esta reincorporación a España, pero ¿cuál es el origen de este movimiento?, ¿qué viabilidad política y jurídica tiene?

La isla de Puerto Rico fue descubierta por Cristóbal Colón en su segundo viaje, en 1493, y colonizada por Ponce de León. Disputada durante siglos con la Pérfida Albión, llegó a ser la primera provincia española de Ultramar y en 1897 obtuvo una Carta Autonómica, que es considerada como el primer estatuto de autonomía concedido en nuestro país, en la que se otorgaban amplias facultades legislativas a un parlamento insular con dos cámaras.

Durante la Guerra Hispano-Estadounidense, los americanos conquistaron la isla y, tras nuestra derrota, el gobierno español se vio obligado a cedérsela, junto con Guam y Filipinas, a cambio de veinte millones de dólares, en el famoso Tratado de París de 1898, considerado nulo por muchos analistas dada la ausencia de representantes del gobierno autonómico de Puerto Rico en el proceso de negociación y firma de este instrumento internacional.



Desde entonces, Puerto Rico ha sido una simple colonia estadounidense, designada hoy con el eufemismo de “estado libre asociado”. Aunque formalmente los puertorriqueños son ciudadanos de los Estados Unidos desde 1917, en la práctica se trata de un territorio de segunda categoría de la superpotencia americana, sin derecho a congresistas ni a participar en las elecciones presidenciales, lo que provoca desde hace décadas un profundo malestar en la población. En 2012 se celebró un plebiscito con dos preguntas, cuyos resultados evidenciaron un rechazo del pueblo boricua a su actual estatus político-territorial y su deseo mayoritario (45%) de pertenecer a USA como un estado más, en plenitud de derechos.

A pesar de estos resultados, el Gobierno de los Estados Unidos se limita a hacer bonitos discursos y declaraciones de intenciones pero sin mover un dedo para hacer efectiva la conversión de Puerto Rico en su estado número 51. Las razones de esta resistencia son muy variadas. Actualmente, lejana ya la Guerra Fría, la isla ha perdido para los gringos todo valor estratégico y militar; hace tiempo que ha dejado de ser un paraíso fiscal y, lo más importante, el volumen de población de la isla implicaría un gran peso en la Cámara de Representantes, mayor que el de muchos estados clave, algo que los racistas anglosajones no están dispuestos a tolerar. Estados Unidos es un país pragmático que no ve beneficio económico alguno en compartir patria con una pobre islita con más de un 80% de nativos que no habla inglés.

Es en este contexto cuando surge el Movimiento de Reunificación con España, no queda muy claro si por el fuerte sentimiento españolista de una parte de la población o más bien como reacción despechada al desprecio yanqui. En todo caso, los inteligentes puertorriqueños se dan cuenta de que el nivel de autonomía de cualquiera de las actuales comunidades autónomas españolas (incluso el de su antigua Carta Autonómica) es muy superior al que "disfrutan" como territorio asociado de Estados unidos. Así “regresar a casa” es una posibilidad que muchos contemplan como vía para obtener su ansiada igualdad política, resarcirse de sus históricos agravios comparativos y recuperar sus innegables raíces hispanas, hoy en día menospreciadas por una política educativa que se regodea en la Leyenda Negra.


¿Pero cuál debería ser, en teoría, la hoja de ruta correcta para alcanzar el objetivo del MRE? Desde luego es un reto complicado pero a la vez muy interesante de analizar desde el punto de vista jurídico. El primer paso lógico sería que Puerto Rico denunciase el Tratado de París ante el Tribunal Internacional de La Haya. Si se obtuviera un pronunciamiento favorable a su nulidad, habría que preguntarse en qué situación quedaría la isla y si sería posible su conversión directa en comunidad autónoma siguiendo los pasos del Capítulo III del Título VIII de nuestra Constitución o sería exigible la firma previa de un tratado internacional entre España y  Puerto Rico de los previstos en el artículo 94.1-c) (con autorización de las Cortes Generales), toda vez que se verían afectados los límites del territorio español.

En cualquier caso, y desgraciadamente, se me antoja bastante utópica esta unión política con nuestros hermanos de sangre del noroeste caribeño, pues la idea no solo chocaría con la resistencia activa de Estados Unidos y de la comunidad internacional (que difícilmente anularía el Tratado de 1898), sino con los propios recelos del indigenismo local, empeñado en idealizar la cultura tahína, renegar de todo vestigio español y restregarnos los abusos de la encomienda y demás cuentos urdidos por los ingleses. 

5 comentarios:

alco dijo...

No sabía nada de este movimiento en Puerto Rico; un análisis muy interesante sobre la viabilidad del proyecto, en el caso que alguna vez se pase de la idea a la práctica, pero falta un aspecto importante: ¿interesa a España incorporar esta isla al estado? Estoy pensando en intereses, no en sentimientos ni en historia interrumpida hace más de un siglo. ¿Qué nos aportaría y que obligaciones nos impondría esta incorporación a los españoles? ¿Puerto Rico formaría parte de la Unión Europea? quizá sea este el objetivo final de los astutos portorriqueños: millones de turistas cargados de €, una isla entera del caribe para los jubilados alemanes.
Lo que si creo que es conveniente, en cualquier tema, adoptar el lema británico "Inglaterra tiene intereses, no amigos".

sandra dijo...

Saludos, les escribo desde Puerto Rico y quisiera aclararle algo sobre el tema. El Referendum sobre el estatus político celebrado en el 2012 no produjo un resultado fiable y estuvo plagado de controversias. La consulta electoral fue legislada maliciosamente y consistía de dos preguntas. El partido que está actualmente gobernando impulsó un boicot a la consulta porque entendía que la definición del Estado Libre Asociado que ellos deseaban (un ELA con mayores poderes que definía a Puerto Rico como un país en asociación, no el ELA colonial actual) no se encontraba entre las definiciones. Como no se encontraba la opción que ellos deseaban, entonces le dieron la orden a sus electores para que votaran SI en la primera pregunta y así pudieran dejar la segunda pregunta (la que preguntaba las opciones de estatus) en blanco. Ahora, existe una división ideológica en ese partido, los que desean un Estado Libre Asociado con mayores poderes y los que desean un Estado Libre Asociado con soberanía. El partido se dividió en estas dos corrientes ideológicas dándole al ELA Soberano un 24,5% de los votos en la segunda pregunta vs 25,7% los que apoyaron el boicot y dejaron la casilla en blanco. El resultado le dio a la anexión un triunfo ficticio porque la oposición a la anexión (si se suman todas las opciones opositoras) es mayoritario, como siempre ha sucedido en pasados referendums.
Aclarado ese asunto, la opción de la Reunificación abre una caja de pandora en Puerto Rico que podría alterar el balance electoral puertorriqueño, balance que se ha creado para perpetuar el sistema colonial estadounidense, por ejemplo se le ha dicho a los puertorriqueños que tienen derecho a la autodeterminación pero no se les ha dejado saber que ese derecho incluye el regreso. Actualmente existen 3 opciones conocidas por los puertorriqueños: Estado Libre Asociado (con diferentes variaciones en sus definiciones, desde un ELA con mayores poderes hasta un ELA soberano), Soberanía o Independencia y Anexión a EEUU. La opción de la Reunificación, la de regresar, no ha estado en la carta de opciones, algo que es inaudito si estamos hablando de derecho de autodeterminación, considerando que Puerto Rico no se quiso independizar de España y que fue invadido. ¿Cómo es posible que la isla tenga el derecho a anexarse al invasor y no tenga el derecho a regresar a su nación? No existe derecho a la autodeterminación si no existe el derecho de los puertorriqueños a regresar y formar nuevamente parte de su nación, que no es otra que España. El caso de Puerto Rico se ve todos los años en el comité de descolonización de las Naciones Unidas. Se debe de incluir la reunificación como opción en un próximo referendum, para esto hace falta que se muevan en España a favor y que en Puerto Rico se pueda constituir un partido político, más allá de movimiento, que defienda la reunificación en un referendum.

Tomás ( Asturias ) dijo...

Muy acertado el comentario de Sandra, lo cierto es que la leyenda negra anglosajona contra España ha tenido su efecto y muchos portorriqueños se sienten alejados emocionalmente de España, siendo su origen, lengua, costumbres, cultura etc etc, netamente españolas. Yo pienso que es una idea muy intersante, una reunificación seria un éxito y tendria beneficios para todos.

Tábano porteño dijo...

La leyenda negra tiene un gran peso pero hay gente en la que no hizo mella, véase esta respuesta de Álvaro Mutis en una entrevista -tomada de aquí http://www.semana.com/cultura/articulo/siempre-he-sido-reaccionario/10295-3:

"SEMANA: Varias veces ha dicho usted que la monarquía es el sistema ideal ¿Sigue pensando eso en la Colombia actual?

A.M.: Esta posición mía de fidelidad a la monarquía, sé que se presta a una circunstancia humorística, y a una ironía de parte de quienes me lo oyen decir a tal punto, que he pensado no hablar más de ello porque tendría que hacer unas aclaraciones que por elementales serían una falta de respeto a mis lectores y al público.

Sin embargo voy a contestarla. Es obvio que yo no estoy pensando en una monarquía, ahora, para solucionar problemas como los de Colombia. A partir de la Independencia, que es el mayor error que se cometió en estas repúblicas, el juego ya estaba hecho y ya habíamos roto con un tronco cinco veces milenario, que es el tronco hispánico, y habíamos cambiado esa inmensa tradición por algunos principios mal leídos de Juan Jacobo Rousseau, y por algunos de los principios legales y políticos nacidos de la Revolución Francesa, cuya vigencia me parece totalmente transitoria, fugaz y de una importancia mínima. Eso no quiere decir que yo piense que ahora hay que establecer la monarquía. Ya no la vamos a establecer, eso es una lotería que ya no nos tocó. Vamos a tener que seguir con la democracia siniestra, con ese juego que, como dice Borges, es el pequeño engaño de la estadística. Vamos a tener que seguir viviendo con eso porque la otra posibilidad es el Gulag, que me parece tan siniestro y tan horrible. Estamos entre el Gulag y el supermercado. Vivamos con el supermercado y no hay remedio. Mis amigos saben que siempre he sido lo que Gabo llama, con bastante escándalo, "un reaccionario".
Siempre lo he sido. Jamás nadie podrá decir que he tenido complacencia ninguna con este juego republicano. Ahora, tengo que vivir en él. Mala suerte mía, junto con otras malas suertes que hay que compartir."

Al Neri dijo...

Sandra, bienvenida, le agradezco mucho sus aclaraciones, muy interesantes.

¡Bienvenido, Tomás! Ojalá pueda hacerse realidad la idea.

Alco, tiene usted toda la razón. La pasión a veces me ciega, como he demostrado con este post, en el que omito sin darme cuenta la principal razón para que este proyecto no cuaje: que a los políticos españoles no les interesa nada.

Tábano, los carlistas merecen mi respeto y tienen muchísimas cosas rescatables, pero no me ponen intelectualmente por muy distintos motivos que un día expondré.