domingo, 27 de enero de 2013

EL MOZÁRABE

Hay críticos que consideran El mozárabe, escrita en 2001 por Jesús Sánchez Adalid, la mejor novela histórica española; yo, sin atreverme a tanto, sí pienso que es de las mejores. Aunque es un pedazo de tocho, me enganchó desde sus primeras páginas y la terminé en un tiempo récord. Combina maravillosamente datos históricos, personajes reales e imaginarios, acción, aventura y romance, pero, a diferencia de otras obras del género, no incorpora ganchos propios del bestseller como pasajes con carga erótica, pormenores amorosos tipo novelilla rosa, recreación en la violencia, formato de guión de cine y heroínas artificiales para captar lectoras. El mozárabe es un libro con mucho contenido histórico que analiza en profundidad los conflictos religiosos en la España medieval y que decepcionará sin duda a quienes solo busquen pasar el rato.

El libro (que leí gracias a la recomendación de Aprendiz) desarrolla la vida de dos personajes muy distintos de la España del último cuarto del siglo X: la de Asbag ben Abdala ben Nabil, obispo de la comunidad cristiana de Córdoba durante el reinado del tolerante Califa Alhaquén II, y la de Abúamir, un ambicioso y brillante joven musulmán de esta ciudad que llegará a convertirse en el caudillo Almanzor.

Ambos existieron en la historia. De Asbag nada se sabe salvo su nombre, que aparece en una lista de obispos mozárabes. La historia de Almanzor, en cambio, es sobradamente conocida y merece mucho la pena recordarla en este magnífico relato. De apasionado estudiante de pueblo, juerguista y bastante frío en lo religioso, pasó a ser sucesivamente, en una vertiginosa carrera, escribano del cadí cordobés; gestor de la Ceca (casa de la moneda); administrador de los bienes de la favorita del califa (de la que se enamoró); cadí de Sevilla; intendente militar; gobernador en el Magreb y, por último, un carismático líder castrense que acabó derrocando al primer ministro Al Mushafi, manipulando al nuevo califa Hissam y sembrando con sus ejércitos el terror en los reinos cristianos. En sus numerosas razzias llegó incluso a destruir el templo del Apóstol Santiago en Compostela.

Sánchez Adalid aprovecha la historia del prelado Asbag para ilustrarnos sobre las tensiones derivadas de la diferente forma de vivir la Fe cristiana por los mozárabes (cristianos del Califato) y por los habitantes de los reinos del norte, que se hallaban inmersos en la tarea de la Reconquista y solían considerar a aquellos unos repugnantes colaboracionistas. Se plantean también, al hilo de la aventura del obispo, otras cuestiones de gran interés, como las incursiones vikingas en la Península; las difíciles relaciones entre el Sacro Imperio Romano Germánico y el Imperio bizantino, que pugnaban por ser los auténticos herederos e intérpretes del espíritu de la Roma Imperial, y el siempre candente tema catalán, ya que se esbozan en un capítulo algunos apuntes sobre la época en que el Condado de Barcelona era independiente de facto de los francos sin haberse formado aún la Corona de Aragón.

En cuanto a las vicisitudes del futuro Almanzor, el autor se limita a recrear, sin excesivas licencias pero de un modo ameno e instructivo, la vida de este personaje histórico, a través de la cual tenemos ocasión de conocer las intrigas de la corte califal, el funcionamiento de los harenes, la importancia de los eunucos reales o el papel desempeñado por los militares en Al Andalus. Pese al rencor histórico que todos los españoles de bien tendemos a albergar contra el legendario adalid moro, bien mirado su intervención y su herencia política fueron la causa a la larga de la disolución del califato, del surgimiento de las taifas y del debilitamiento del Islam en nuestra nación, lo que facilitó al fin la victoria de Las Navas de Tolosa y la claudicación de Granada, que puso el broche final a una gloriosa cruzada de siglos.

Por último, es de destacar el final de la novela, muy logrado, que engarza con maestría los elementos históricos y los puramente literarios, dejándonos la sensación al cerrar las tapas (o al pulsar off en el ebook) de haber disfrutado de una obra extraordinaria.

Obligatoria su lectura para los curiosos de la historia de España en un período tan convulso como el paso de la Alta a la Baja Edad Media. Yo pronto me meteré con Alcazaba, del mismo autor, que también promete.

9 comentarios:

Al Neri dijo...

Como es habitual, los interesados en la novela en formato ebook pueden escribirme a donalneri@gmail.com para que les indique como conseguirla con el máximo respeto a los derechos de autor y a la legalidad vigente. ¡No destruyas la cultura!

Aprendiz dijo...

No creo que se pueda apreciar el tochaco que es el libro leyéndolo con el ebook, sobre todo cuando lees en la cama cogiéndolo a peso...

Este autor tiene libros muy buenos, yo tengo en casa al menos cuatro suyos, aunque solo he leído este, mi madre es la fan del autor. Según creo son todos de moros.

Desde mi punto de vista El Mozárabe también creo que será interesante para los que solo busquen pasar el rato, la historia es bastante entretenida, y no creo que a nadie le importe aprender algo extra.

Capitan Trueno dijo...

Muy apasionante me ha parecido siempre el tema de los "dimmhies" espanoles, sometidos al Islam, que bajo condiciones de opresion, prefirieron guardar su Fe.

Creo que la novela debe ser interesante y aborda una parte de la historia de espana muy poco conocida, pero decir que muchos de los cristianos de la zona liberada del norte consideraban colaboracionistas a los mozarabes parece excesivo e insultante, amen de nada riguroso historicamente.

1-En primer lugar, muchos de los primeros habitantes de las zonas del norte peninsular provenian de las zonas islamizadas (el propio Don Pelayo, u otras gentes cuyos conocimientos culturales y militares tanto ayudaron a las rusticas y exiguas poblaciones de la cornisa cantabrica).

2-Los cristianos, pese a lo que se suele dar por hecho, fueron una mayoria -silenciosa y oprimida, eso si- de Al-Andalus(mayormente en el medio rural), hasta al menos bien entrado el siglo XIII, cuando se producen las violentas y fanaticas invasiones de Almohades, Almoravides y Benimerines. Tras estas invasiones, muchos mas mozarabes emigraron a los reinos cristianos, pasando a repoblar territorios de frontera y fortaleciendo Iglesia y ejercito cristianos.

3-Espana le debe mucho a los mozarabes. Una muestra es el arte Pre-romanico, pariente del Arte Mozarabe, a su vez una evolucion del Arte Visigotico, lo cual dio una identidad y sentimiento de continuidad a la reconquista.

4-La presencia de cristianos en las zonas del Islam favorecio en algun grado la labor de reconquista, al haber poblaciones que si fueron "colaboracionistas", lo fueron con sus correligionarios cristianos, no con sus amos musulmanes.


Sr. Neri, me interesa a pesar de todo esta novela, no crea. Eso si, para saber mas verdaderamente y mas a fondo acerca de los mozarabes desde un punto estrictamente historico, le recomiendo a Ud. y a los lectores la obra del insigne arabista e historiador del siglo XIX Francisco Javier Simonet: "Historia de los Mozarabes de Espana".

Un saludo.

Aprendiz de brujo dijo...

Trueno,permíteme una pregunta inocente: qué dice la Escuela de Franckfurten al respective de la influencia mozárabe en la Historia de España?.
He leido el otro día que el arco de herradura y los huevos fritos con salchicha fueron aportaciones de la Escuela de Frankfurt, que por aquellos tiempos dirígía un antepasado de Remigio da Varagime.
Todo esto es rigurosamente científico?

alco dijo...

Me ha entrado mucho interés en leer la obra, pero en formato libro de siempre, en pantalla solo admito informes cortos, hojas de cálculo y cosas por el estilo.
Un pequeño apunte sobre el llamado condado de Cataluña: me extraña que el autor emplee esta fórmula, ya que hacia el año 1000 no existía el término Cataluña. La organización política de la zona cristiana del actual territorio catalán era con condados infeudados con el imperio franco, cada vez más independientes del imperio. Entre los condados, el de Barcelona ejercía un cierto liderazgo (un principado), que nunca se configuró como monarquía, hasta que Ramón Berenguer IV contrajo matrimonio con Doña Petronila, hija del rey de Aragón, uniendo las posesiones bajo la corona.

Al Neri dijo...

El error es mío al escribir el post, Alco, he querido decir Condado de Barcelona, por supuesto. Gracias.

Capitan Trueno dijo...

Aprendiz de Brujo:

La influencia mozarabe en Espana creo que es debida a que todos los mozarabes eran unos reaccionarios facciosos y franquistas. Por ello los moros, que eran muy multiculturales, les quisieron dar terapia de "tolerantitis", al mahometano modo. No se si me he explicado bien, pero por ahi van los tiros.

Quien es Remigio? El que te vende las "Oscar Mayer"?

Aprendiz de brujo dijo...

Touche amigo Trueno,touché. Remigio, que es mi tío el del pueblo, fue quien influenciado por la Escuela de Franckfurt, les dijo a los chavales de mi pueblo, que ciertas expansiones autoamatorias en la adolescencia, eran casi inevitables.
(Mis seculares hábitos onanistas son congénitas, como se puede apreciar)
Un cura, a la forma preconciliar preconciliar, auguró una epidemia de cegeuera entre la población adolescente y pensó demandar a la Escuela de Frankfurt, por daños y perjuicios.
A partir de ahí todo fue un sindios.
La Escuela de Frankfurt para contraatacar, pactó nada y nada menos que con Berlusconi,para que trajera Telecinco a España.
Pero Silvio puso una condición:
esto dejádmelo a mi. "De putas, manipulación y de adocenamiento entendemos más los derechas",(Silvio dixit).
Y se trajo a las mama chicho.la Escuela de Frankfurt habló con el PSOE, por entonces en el poder y trajeron a Sabrina en Navidades.Eso fue la perdición de mi pueblo.Desde entonces el que menos tiene 10 dioptrías e cada ojo.
To be continued...

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

El comentario enviado anteriormente corresponde a esta entrada. Perdón.