lunes, 14 de enero de 2013

CHICOS Y CHICAS POR SEPARADO

Hoy voy a sacar a la palestra un curioso fenómeno social que todos conocemos y en el que todos participamos, y sobre el que, sin embargo, seguro que nunca nos hemos parado a reflexionar. El fenómeno en cuestión es que cuando se junta un grupo de amigos mixto, o sea integrado por hombres y mujeres, hay una fuerte tendencia a que al cabo de un rato (a veces a los pocos minutos), dicho grupo se acabe dividiendo en dos subgrupos, el de ellos y el de ellas, cada uno con temas de conversación muy distintos por lo general asociados culturalmente a cada sexo. Vamos, que aunque hayan quedado todos, ellos están por un lado y ellas por otro, sentándose incluso en zonas distintas de la mesa, caminando por separado (ellos delante) y refundiéndose de nuevo solo para la despedida.

Me refiero tanto a quedadas para tomar café o unas cañas, como a viajes o excursiones, o a comidas o cenas en una casa o en un restaurante. Es una situación que se da mucho, casi por inercia, y que tiene muchísimo que ver con las diferentes sensibilidades, intereses, gustos y preocupaciones que, lo queramos o no, tienen los hombres y las mujeres.

Pero no quiero generalizar. Esta escisión espontánea no siempre se produce en la misma medida en todos los grupos; por ejemplo, entre mis amigos habituales no es demasiado patente. También he observado que hay tres elementos que suelen atenuar este comportamiento:

Uno es el tipo de relación que haya entre los miembros del grupo. Sobra aclarar que en una panda de jóvenes solteros la tendencia será inversa a la que he explicado porque los chicos y las chicas querrán conocerse mutuamente y/o ligar. Cuando el grupo está integrado por parejas, o peor aún, por matrimonios, la secesión hombres-mujeres será la nota común de casi todos los encuentros, quizá por eso de que “a ti, cariño, ya te tengo muy visto”.

Otro elemento corrector es la edad, pues si nos fijamos veremos que estas situaciones se dan mucho más en los grupos de yayos que en los de jóvenes o de gente de mediana edad. Hay por así decirlo una brecha generacional y entre los que son de determinadas quintas suelen separarse más los sexos para salir, posiblemente por razones educacionales (antes un hombre hablaba con una mujer que no fuera la suya y ya estaba en boca de todo el pueblo).

Por último, un factor importantísimo es el nivel cultural. Cuanta mayor riqueza de conocimientos y de intereses tengan los miembros del grupo, más posibilidades habrá de compartir conversaciones entre todos, no limitándose a los topicazos en que normalmente consisten los “temas de hombres” y los “temas de mujeres”. A mayor inquietud cultural, mayor número de temas a poner en común. Yo sí percibo que cuando el grupo es bastante garrulo, al final ellos siempre acaban hablando de fútbol, de coches o de política, y ellas de ropa, de niños o de cocina, mientras que si se trata de gente mínimamente cultivada hay materias que interesan tanto a ellos como a ellas, y se tiende a hacer más corrillo en común.

En cualquier caso, esto de ir cada uno por su cuenta en función del sexo, nunca me ha gustado. A mí también me apetece (a veces) escuchar las cosas que les interesan a ellas y creo que las chicas pueden enseñarnos puntos de vista diferentes y enriquecedores. Me resisto a aceptar que seamos dos universos tan opuestos que no podamos charlar todos juntos cuando vamos de cena, un finde a una casa rural o a dar un paseo. Aceptando que somos distintos, por supuesto, creo que también un chico puede opinar si le gusta un vestido de novia o qué potito le gusta más a su bebé, y una chica comentar algo sobre baloncesto o sobre los planes de los catalanistas. Y en estos tiempos de supuesta igualdad, más aún.

Además, cuando yo quiero ver solo a mis amigotes (que es muy natural, pues hay expansiones que... en fin...), quedo con ellos a tomar un chisme y en paz, y ellas lo mismo, así que escapan a mi intelecto las razones por las cuales cuando queda todo el grupo se hace vida por separado.

8 comentarios:

Aprendiz dijo...

Yo más que ver si en un grupo mixto se separan en dos grupos por sexos, he visto que es muy común que cada sexo salga de forma independiente. Es decir, que veo muchos grupos de chicos solos, y muchos grupos de chicas solas.

En general yo suelo salir con amigas y luego cuando llego a los pub me encuentro a mis amigos y ya nos juntamos a hablar. Pero no tenemos un grupo de amigos mixtos, porque al menos desde mi experiencia, con todos los chicos que por épocas han salido en grupo con nosotras, es porque les interesaba alguna, y al no conseguir nada, el grupo se va separando porque acaban conociendo a otras.

Yo reconozco que me gusta mucho hablar con hombres, porque sus conversaciones en general me parecen más interesantes y divertidas, y más si son mayores que yo. Con mujeres mayores que yo también me gusta conversar porque seguro que van a tener algo interesante que decir. Pero así para el día a día, prefiero a mis amigas.

tomae dijo...

...Yo creo que aquí se ha dejado un factor primario para su exposición. Y no me importa afirmar (yo que soy algo primario) que en algún caso se da que el hombre se mezcle entre ellas a la hora de compartir mesa. Por lo general las chicas tienen menos saque que los chicos (y quizá por ello más cuerda) y por ese motivo el sentarse en la "zona femenina" tiene sus ventajas, pues fácilmente puede tocarte un trozo más de muslo o de pechuga.


Es curioso este post me ha recordado una cena que tuve con amigos y amigas de promoción ...ella intentó sin darme cuenta (hasta lo que ocurrió mas tarde) sentarse a mi lado y curiosamente a mi otro lado se sentó la que fue su compinche, y ...evidentemente caí.

¡qué noche!

Aprendiz de brujo dijo...

Yo reconozco, que si no hay animus lujuriandio, o al menos cierto trasfondo de seducción, me lo paso mejor, por regla general, con los hombres que con las mujeres.
Tengo más cosas en común en cuanto aficiones, intereses, sentido del humor....
Esta es mi experiencia particular, que no sé si ejemplar o responde a una más que indiscutible inmadurez emocional.
Me identifico además con el mencionado sector garrulo, que parlamenta de futbol, política,(esto mucho menos) y muy especialmente de tetas.
No dejo de reconocer que son divisiones ancestrales y poco estéticas; pero lo cierto es que la amistad femenina es un campo virgen en mi conocimiento.
Tened buen día.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Hola Al!Interesante y sugestiva cuestión.Seré breve. En la vida social me aburren muchísimo los grupúsculos de mujeres cuando efectivamente los sexos se dividen.
Solo saben hablar de partos, de niños y de su insatisfacción con los maridos que les han tocado en suerte.Yo permanezco en el núcleo masculino y me lo paso pipa.
Y no será que no haya sido muy criticada por ello en numerosas ocasiones pero me da igual.Gracias y un abrazo general
Asun

sefo dijo...

Entre las personas del mismo sexo hay mayor complicidad para ciertas cosas y es verdad que aficiones distintas y es normal que en un grupo se tienda a hablar más chicos con chicos y chicas con chicas, siempre que no sea excesivo, todo el tiempo, porque eso sería de ser muy cerrado. Yo tuve un novio que cada vez que salíamos con sus amigos, a mí me tocaba estar con ellas todo el rato y ni nos cruzábamos una palabra con los chicos y tampoco es plan.

nagore dijo...

Totalmente de acuerdo con Asun, de hecho, he llegado hace un ratito de una fiesta y el tema más recurrente en el corrillo de madres ha sido "pero... ¿te pusieron la epidural?" y " pues mi episiotomía me la bordaron a punto cruz"; eso sí, tambien se ha hablado sexo y, las cosas como son, curiosamente ninguna ha mostrado insatisfacción en sus comentarios (qué mentirosasaaaasssss.).
Pero lo mejor de todo ha sido cuando, al final nos han regalado un cuento* para los niños, de esos de ponerle pegatinas. Y al verlo, he sonreído... dulc...mente.

P.d. yo nunca he hecho diferencias. Siempre he trabajado mayoritariamente con hombres y he tenido amigas y os por igual así que... realmente no distingo. Creo que depende únicamente de como sea cada persona.

*adjunto portada.

Zorro de Segovia dijo...

anda, ¡a ver si al final es que no somos iguales!

Es cierto que hay temas que son difíciles de compartir con vosotras: vehículos, tecnología en general, ... deportes. Lo del fútbol es caso aparte. Conozco muchas forofas que disfrutan con el fútbol, pero pasión por el juego, la estrategia, ... no veo en ninguna (de momento).

Y de chicas, pues ... como nosotros de chicos, no tienen/tenemos ni idea

Al Neri dijo...


Yo lo que tengo que reconocer es que es muchísimo más divertido estar con hombres que con mujeres (hablando).

Científicamente contrastada la estrategia de Tomae: si te sientas con el grupo de chicas, te pones morado a comer, entre que la mayoría (conozco excepciones y encima delgadas) comen como pajaritos y que se cumple el refrán que oveja que bala, bocado que pierde.

Asun, no debería haber esas rigideces. Conozco muchas chicas que reconocen pasárselo mejor hablando con los chicos que con las chicas, y sin embargo a ellas sigue pareciéndoles feo (como una especie de traición) que una se infiltre en el grupo de ellos.

Sefo, señorita Aprendiz y Segoviano: es verdad que las temáticas de conversación son distintas y, efectivamente, resulta que ni somos iguales ni podemos ser tratados igual. Lo siento por las feministas. Pero a mí me sigue pareciendo muy fuerte que se salga en grupo y la gente se separe habiendo como hay hoy en día mil ocasiones para departir a solas con tus “congéneres”.

Yo personalmente soy muy “tía” en el sentido de que me repelen tanto las conversaciones de fútbol como las de coches.

Nago, soberbio lo de la epidural, jajaja, es tipicorro. Lo malo de esos temas es que se ha perdido el pundonor de antaño, cuando había un pacto femenino no escrito de hablarlos solo entre ellas, y ahora es frecuente que den mil detalles delante de los hombres, para horror nuestro. Otro tema sobre el que yo no quiero oír ni hablar, es la puta regla, bueno la puta pre-regla, regla y post-regla.

Nago, pídale a Driver que escriba un cuento sobre la epidural y la regla. Para dormir (o desmayar) a los niños.

Brujo, clave el sentido del humor. Ellas lo tienen… distinto.