viernes, 26 de octubre de 2012

SINDICATOS, HUELGA Y REFERÉNDUM

En estas concentraciones se les ve la patita a los sindicatos
Queda ya demasiado lejos aquel tiempo en que los sindicatos de clase abanderaban la lucha contra las injusticias laborales forzando legislaciones más equitativas y humanitarias. Ahora, convertidos en un lobby de intereses bastardos, en gigantescas máquinas burocráticas al servicio del capitalismo, en la carísima coartada de políticos y empresarios, han perdido toda su legitimidad y puede afirmarse sin titubeos que son un enemigo más de los trabajadores.

Muchos “sindicalistas” son bien conscientes de la caída en picado de su prestigio y de que ya no merecen ese nombre. Se han dado cuenta de que gran parte de los asalariados no solo no se siente representada por ellos, sino que –como es mi caso– no acudiría jamás a ninguna de sus convocatorias para evitar sentirse manipulada por gentuza vendida al mejor postor. Una prueba de su propio complejo de culpabilidad y, a la vez, de su vileza son las concentraciones “espontáneas” que cada viernes celebran ataviados de negro algunos compañeros en mi centro de trabajo. Estas manifestaciones son promovidas y orquestadas por los sindicatos, que, sin embargo, se han conchabado para no aparecer oficialmente como convocantes (impulsando plataformas satélites) y para no exhibir pancartas ni emblemas identificativos de sus sucias siglas. Pero poco a poco hasta los manifestantes más tontos se están dando cuenta del pastel.

Otra muestra de su demagogia es el ridículo ultimátum que lanzaron al Gobierno amenazando con el segundo paro del año, el del 14 de noviembre, si no se convocaba inmediatamente un referéndum sobre los recortes. Resulta obvio que la política de tijeretazos del amigo Rajoy es improvisada, injusta y carece de criterio, por lo que se comprenden la crispación social y las protestas ciudadanas. Pero lo que es para reír por no llorar es que los botarates cocos y ugeteros pidan una consulta popular sobre estas medidas. Si lo que quieren es convocar una huelga y joder más el país, que la convoquen y punto, que nunca han necesitado demasiadas excusas para traicionar a los trabajadores y machacar sus intereses, pero, por favor, que no se descojonen de nosotros con el rollo del referendo.

¿En qué cabeza cabe que un Ejecutivo se plantee siquiera someter a consulta pública sus decisiones de restricción fiscal o salarial? Acertadas o –como en este caso– disparatadas, hay determinaciones políticas que por su naturaleza procede adoptarlas discrecionalmente, sin consultar ni preguntar y mucho menos a los perjudicados directos de las mismas. El resultado de la posible consulta es tan obvio que parece propio de un anormal pensar en plantearla. ¿Qué se pensaban los mafiosos de Cándido y Toxo que iba a responder la gente en su estúpido plebiscito? “Sí, sí, yo voto a favor de que me bajen el sueldo y me suban la luz, la gasolina y los impuestos”. Vamos, hombre, un poco de seriedad.

Dos enemigos de los trabajadores
La democracia, señores sindicaleros, no consiste en consultar a los ciudadanos sobre cada paso político a dar. La piedra angular de la democracia genuina es el interés general, y las decisiones que hay que tomar para alcanzarlo unas veces exigen un consenso y una valoración ecuánime de las diferentes opiniones en juego, y otras es preciso lanzarse a la piscina sin hacer preguntas, desoyendo las quejas y reproches de los sectores afectados si responden a meros intereses particulares.

No digo con esto que los recortes del PP se ajusten al interés general, pero sí que las protestas ciudadanas, que, por supuesto son muy legítimas, surgen del interés particular que tenemos cada uno de nosotros en no vivir peor que antes. Por eso, como el Gobierno sí cree que sus políticas de ajuste van dirigidas a salvar la economía general y a mejorar la sociedad, es absurdo pedirle que haga un referéndum.

Es como si le preguntamos a un niño pequeño si quiere que le pongan una inyección. El crío dirá que no y echará a correr, tanto si la inyección es un antibiótico para curarle la gripe como si la jeringuilla lleva cianuro. En ambos casos preguntarle es una idiotez.

Más sobre los sindicatos en La pluma viperina

7 comentarios:

La lozana andaluza dijo...

Yo siempre he pensado que los sindicatos,son una empresa de colocación,pero para ellos mismos,qa ver que expliquen cuántos empleados tienen,no lo sabe ni dios,a parte todos los enchufados,colaboradores....,me pierdo.Que cuenten si se atreven la de sedes sociales que tienen abiertasd por toda España,ola cantidad de edificios enormes,por ejemplo el de la avenida de América en Madrid,algo monumental,propio solo de algún jeque,p claro de los sindicatos,a ver,de dónde sacan pa tanto como destacan,cuando el pobre trabajador no puede ni aspirar aun pisito de 30 m.Que expliquen la cantidad de empresas sindicales que tienen,para colocarse ellos mismos,familiares,amigos y como no amiguitas,que expliquen lo de los liberados que no hacen otra cosa que faltart al trabajo,eso si,cobrando ese día,que nos cuenten cuales son sus sueldos,porque viven muy por encima de la media nacional,cuando en España hay 1.737.000 familias con todos sus miembros en el paro,a los que bien podrían ayudar ellos que reciben subvenciones de las 4 administraciones,de la central,la municipal,la autonómica y la provincial.Igual me he extendido un poco pero esta gente de las barbas,es que me encienden,con sus pintas de progres,sus pañuelos palestinos,pero observar en coches se mueven todos de alta gama,y donde trabajan sus hijos,pues rtambien en , los sindicatos,vamos que es un puesto que se hereda,cerrado,ahi no hay quien entre,Toy indignada de que luego vayan de salvadores del universo.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Buenos días! Solo quiero decir una cosa: ¡si Marcelino Camacho levantara la cabeza!...
¡Feliz domingo!
Asun

elsillóndepapá dijo...

La verdad es que los sindicatos se han deprestigiado solos, se han convertido en instrumentos de machacar trabajadores y a la ciudadanía para conseguir sus objetivos políticos. Cuando un sindicato recibe pasta por un ERE, apaga y vámonos. Poco les importa el interés del pueblo. Un abrazo

Al Neri dijo...

Que los sindicatos estén tan fuertemente subvencionados es su principal incoherencia. Pero no la única ni quizá la más grave, ya que también se venden a la patronal según sus conveniencias políticas.

Conozco a algunos afiliados a los grandes sindicatos que son personas con buena voluntad, pero no me basta. Sus niveles de ingenuidad o de ceguera son tan elevados que no podemos respetarlos ni tomarlos en serio.

En cuanto a la inmensa mayoría de los participantes en las concentraciones de los sindicatos, en general no cabe hacerles ningún reproche, ya que acuden a defender sus derechos o a protestar contra las medidas que les perjudican, y eso no quiere decir que apoyen las mafias sindicalistas. Prefieren expresar de esa forma su enfado que quedándose en casa.

Asun, me temo que Camacho no fue ningún santo.

La lozana andaluza. dijo...

Claro qu Camacho no fue ningún santo,si yo pudiera contar....,pero no voy a hacerlo solo decir que pasó de vivir en Carabanchel,una de las zonas en su tiempo mas deprimidas de Madrid,a irse a Majadahonda,una de las zonas mas lujosas de la capital,podría contar mucho mas,pero ya que esta muerto lo dejare descansar.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Bueno, pues lo retiro, perdonen ustedes, creí que había sido algo más coherente que los de ahora! ¡Es que no se salva ni uno, vaya por Dios!
Gracias Al y Lozana por abrirme los ojos...si es que moriré ingenua por no decir tonta...
Un fuerte abrazo
Asun

El chico de los tablones dijo...
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