miércoles, 12 de mayo de 2010

RELEYENDO "EL PADRINO" (13): HAZTE OPERAR

Un pasaje especialmente entrañable de la novela de Puzo es el dedicado a los acalorados debates del clan Corleone sobre si Michael debía operarse de la lesión causada por aquel célebre –y bien vengado- puñetazo del Capitán McCluskey. A mí me encanta cómo el hijo pequeño del Don hace caso omiso de todas las opiniones excepto de la de su esposa, que es la única que le importa de verdad.


"Desde el mismo momento en que Michael regresó de Sicilia, todos los miembros de la Familia habían intentado convencerlo de que se hiciera operar el lado izquierdo de la cara. La madre de Michael, sobre todo, no cesaba de insistir en ello. Un domingo, mientras todos los Corleone estaban comiendo juntos, la anciana le espetó a Michael:

—Pareces un gángster de película. Hazte operar. Si a ti no te importa, hazlo al menos por tu esposa. Será la única forma de que tu nariz deje de gotear como si fuera la de un irlandés borracho.

El Don, desde la cabecera de la mesa, le preguntó a Kay:

—¿A ti te molesta? Kay negó con la cabeza. Entonces, el Don dijo a su esposa:

—Michael ya no está a tu cuidado; lo de su cara no es problema que te concierna.

La anciana no volvió a hablar del asunto. No porque temiera a su marido, sino porque habría sido una falta de respeto discutir delante de los demás.

Pero Connie, la favorita del Don, llegó a la mesa desde la cocina, donde preparaba la comida dominical, y dijo:

—Pienso que debería hacerse operar. Antes de que le hirieran, era el más guapo de la familia. Vamos, Mike, di que lo harás.

Michael, como distraído, miró a su hermana. Parecía como si verdaderamente no la hubiera oído. Y no respondió.

Connie se acercó a su padre.

—Oblígalo a hacerlo —rogó al Don.

Al pronunciar estas palabras, las manos de Connie descansaban sobre los hombros de su padre. Era la única persona que podía permitirse tales familiaridades con el Don. El afecto que sentía por su padre era conmovedor. El Don acarició una de las manos de Connie y dijo:

—Todos tenemos mucha hambre. Trae los espaguetis a la mesa, y luego hablaremos.

Pero Connie se volvió hacia su marido para pedirle:

—Díselo tú, Carlo. Dile que se haga operar. Tal vez a ti te escuche.

El tono de su voz hacía suponer que entre Michael y Carlo Rizzi existía una relación amistosa más íntima que entre Michael y cualquier otro de los presentes.

Carlo, con la tez bronceada y el cabello muy bien cortado y peinado, bebió un sorbo de vino casero y dijo:

—Nadie puede decirle a Mike lo que debe hacer.

...

A Kay no le preocupaba que su marido tuviera el rostro desfigurado, pero sí lo de su nariz. La cirugía arreglaría ambas cosas. En consecuencia, deseaba que Michael se hiciera operar. Extrañamente, sin embargo, deseaba al mismo tiempo que su cara siguiera siendo deformada. Y estaba segura de que el Don la comprendía muy bien.

...

Después del nacimiento de su primer hijo, Kay oyó sorprendida que Michael le preguntaba:

—¿Quieres que me haga operar?

Kay respondió que sí y añadió:

—Es por los niños ¿sabes? Tu hijo hará preguntas, cuando tenga edad suficiente para comprender que lo de tu cara no es normal. En fin, preferiría que eso no ocurriera. A mí, personalmente, no me importa, Mike. Créeme.

—De acuerdo —dijo Michael, sonriendo—. Me haré operar".

4 comentarios:

marian dijo...

Eso Carlo díselo tú jajaja.

Me encanta este libro.

sandra dijo...

Como se nota que no está ambientado en la actualidad.... que ya veo a Michael con un par de operaciones estéticas encima para apañarse la cara y nariz... además de haciéndose un "liftin", una cura de estres en un pijo spa urbano superosea, yendo al gimnaseo varias horas al día para muscular sus biceps y triceps, y utilizando cada mañana el kit Men Expert de L'Oreal...

Viva la metrosexualidá!!

Al Neri dijo...

Saludos a todos desde el Magreb. Por estos lares se ve una metrosexualidad que no veas...

ignatus dijo...

Tengo entendido que la ausencia de higiene en ciertos países musulmanes es debido al riesgo de que se te caiga el jabón al suelo, por el alto índice de homosexualidad encubierta.

Agradeceríamos, Señor Neri, una investigación de campo al respecto.

Suyo afectísimo.