Puerta de embarque E72 de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de Madrid-Barajas. A las 18:25 horas del día 3 de diciembre de 2010, tomo mi teléfono móvil y marco el número 915977000.
- Ministerio de Fomento, buenas tardes.
- Hola buenas tardes, señorita. Soy El Subdirector del Banco Arús, me encuentro junto a una puerta de embarque del Aeropuerto de Barajas y llegan rumores a los pasajeros a través de Internet de que una huelga de controladores ha obligado a cerrar el espacio aéreo español. Como AENA no da ninguna información querría hablar con el Señor Ministro, José Blanco, para que me informara.
-¿Cómo? ¿Quién dice que es usted?
-Sí, señorita. Soy un ciudadano español, El Subdirector del Banco Arús, con DNI [esto lo voy a censurar], y querría hablar con el Señor Ministro, por favor.
Suena el teléfono tres segundos y otra voz femenina responde.
- Sí, ¿dígame?
- Por favor, con el Señor Ministro de Fomento, don José Blanco [aunque no tiene titulación universitaria, el bachillerato le otorga el tratamiento de don. Además, no se me ocurriría preguntar por Pepiño, así, sin más aunque si hubiera llamado al antiguo Ministerio de Igualdad sí habría preguntado por Bibi].
- Pero, ¿usted quién es?
- Sí, señorita.- Y vuelvo a explicarle todo de nuevo.
- Pero el Ministro está muy ocupado y no se puede poner.
-¡Ah! Me lo imaginaba. No se preocupe, pásele usted el recado y mi número de teléfono para que me llame cuando pueda.
- Pero es que... Mire, mejor le escriba usted una carta a esta dirección...
- Señorita, estoy atrapado en la terminal de embarque de un aeropuerto. No puedo escribir una carta, además eso haría que la contestación se demorase en exceso.
- Ah, bueno. Le puedo dar una dirección de e-mail para que...
- ¿Y qué pretende usted que haga? ¿Robar el ordenador y la conexión de Internet de algún otro pasajero?
- ¿Pero entonces usted qué pretende? ¿Usted quién es para hablar con el Ministro?
- Ya se lo he explicado señorita, soy un ciudadano español que paga un montón de impuestos y que no recibe información de AENA en una situación comprometida. Mi nombre es El Subdirector del Banco Arús, con DNI [esto lo vuelvo a censurar] y querría hablar con el Señor Ministro, por favor.
- Pero es que ya le digo que el Señor Ministro está muy ocupado y no se puede poner.
- Mire, señorita, yo soy funcionario de carrera y cuando alguien me llama al trabajo y no le puedo atender por estar ocupado o reunido, me pasan el recado y, en cuanto puedo, le devuelvo la llamada.Y eso quiero que haga el Ministro.
- A ver. A ver.- Ya con tono muy enfadado. -Deme su número de teléfono y su nombre.
- Por supuesto, se lo vuelvo a dar. Mi nombre es El Subdirector del Banco Arús, con DNI [esto lo sigo censurando] y mi teléfono es [lo siento, beldades del mundo, pero también lo omitiré].
- Bueno, bueno.- Aún más enojada. - Pues ya le dejo el recado. También puede usted llamar al Director General de Aviación Civil, Manuel Ameijeiras.
- ¿Manuel, cómo? ¿Almejas?
- Manuel Ameijeiras.
- De acuerdo, muchas gracias. Espero la llamada del Señor Ministro. Adiós, buenas tardes.
- Adiós, adiós.



