viernes, 3 de mayo de 2013

EL MERCADO LABORAL

Dices que soy un idealista demencial, un quijote que no sabe en el mundo en que vive, pero ¿y tú?, ¿no son de una ingenuidad clamorosa esas expectativas que tienes sobre el mercado laboral? Si te crees que un recurso tan valioso y escaso como el trabajo, del que depende la propia subsistencia física de la peña, se va a repartir con criterios de justicia, vas listo. Si piensas que los pocos empleos que hay se los llevan las personas más preparadas, con más mérito o valía para su desempeño, es que no te enteras de la misa la media, majo.

Solo tienes que mirar a tu alrededor para percatarte de que hay muchísimos puestos desempeñados por trabajadores torpes, inútiles o sin la formación necesaria, mientras que otros que lo harían de maravilla llevan chupando paro desde 2010 como tú.

Eres tan cándido de confiar en todo ese tinglado de títulos universitarios, especializaciones, másters, idiomas, becas y prácticas que se han inventado cuatro listos para sacarte los cuartos, a ti directamente o a la Administración financiada con tus impuestos.

Para empezar, date cuenta de que el 80% de los puestos de trabajo de este país los podría desempeñar cualquiera, hasta el más tonto, incluso bastantes de los que en teoría requieren de titulación superior.

En segundo lugar, te bastaría un rápido sondeo para enterarte de la relación directamente proporcional que existe entre las habilidades sociales y la posibilidad de conseguir un trabajo estable y de calidad. Y las habilidades sociales no tienen absolutamente nada que ver ni con la preparación ni con la capacidad para realizar las tareas profesionales que sean. Mira a tu alrededor y verás como tus amigos que más vida social tienen y más gente conocen son los primeros que se colocan, a los que más les dura el curro y los que menos tiempo permanecen desempleados, aunque no sepan casi ni encender el ordenador.

Y tercero, es un hecho constatable que a la gente con peculiaridades manifiestas, de cualquier tipo, le cuesta el doble encontrar ocupación. Eso que llaman el mercado de trabajo, desengáñate, tiende a absorber sobre todo a personas corrientes, estandarizadas, idénticas como gotas de agua, que no llamen la atención en ningún aspecto que no sea ventajoso (aunque tampoco sea perjudicial) para las empresas. Si eres un tipo raro, feo, gordo, con la voz extraña, con ideas políticas “curiosas” o algo en ti choca a primera vista, te será bastante más difícil firmar un contrato aunque académicamente o por tu currículum des el perfil idóneo para el puesto.

No me malinterpretes. No digo que con esas martingalas que estás haciendo del inglés y con ese flamante máster que cursaste el año pasado, con prácticas en empresa incluidas, no vayas a tener más posibilidades, pero te aseguro que muchas menos de las que tú supones, y, es más, ese trabajo que tanto te interesa y que tan bien se adapta a tus cualidades, seguramente se lo acaben dando a un fulano que sabe menos inglés que tú y que, por supuesto, no se ha gastado el medio kilo de tu máster ni ha perdido su tiempo en el paripé de las prácticas.

En la espesa jungla empresarial la gente se abre camino con el machete de su astucia, con el rifle de su picardía, con la ayuda de sus contactos y de su pericia para venderse, aunque haya poco que vender. Que te lo diga una de las camareras del bar donde desayuno, que es incapaz de memorizar tres consumiciones, se equivoca en la vuelta una de cada dos veces y es más lenta que Cristiano Ronaldo cruzando un pasillo lleno de espejos, pero ahí sigue la tía (bien simpaticona) desde hace dos años, con la de camareros profesionales que están los lunes al sol. Que te lo diga mi vecino, auxiliar administrativo desde hace cinco años en una gestoría del centro sin saber un pijo de Word, ni de Excell ni de la madre que los fundó, habiendo miles de titulados expertos en ofimática en la cola del SEPE.

Para meter la cabeza en una empresa es más importante ser listo que inteligente, ser hábil que estar preparado, y para quedarse indefinido en ella, lo mismo. Casi todos los oficios son pura rutina y se aprenden perfectamente con un poco de tiempo e interés, pero a ti y a tantos os han colado la trola de que hay que entrar ya formadísimos, experimentadísimos y capacitadísimos para el puesto, cuando, con la mano en el corazón, ¿a cuántos conoces que hayan cogido por saber hacer perfectamente el trabajo ofertado? Yo a casi nadie.

Enfoca de otra manera tu búsqueda de empleo y no sobrevalores lo que hoy por hoy es una mierda, por ejemplo ese titulín que tienen miles de parados en tu ciudad y que solo acredita que te pasaste cinco años sentado en un pupitre oyendo hablar de cosas que nunca te iban a servir para nada. No vayas dando tumbos a la caza de “lo que salga”, porque ya sabes que el que no sabe lo que busca, al final no encuentra nada. Explora el panorama, evalúa lo que hay y decide a qué quieres dedicarte antes de desperdiciar energías, pero sin optimismos absurdos por el hecho de tener carrera. Primero haz un examen exhaustivo y maduro de tus capacidades, y vende aquellas que sabes que las empresas necesitan. Pero si resulta que ahora mismo careces de ellas, da igual: ofrécelas de todos modos, que si te fichan ya las adquirirás de sobra. De momento lo importante es que aprendas a moverte en la selva, a nadar con soltura en las aguas turbulentas de la oferta y de la demanda laborales.

Sobre másters y postgrados en La pluma viperina
Sobre los currículum vitae en La pluma viperina

8 comentarios:

Brisa dijo...

Excelente apreciación!!! Suscribo el 100% de lo que acaba de publicar.

Lo que yo enfatizaría, subrayaría, resaltaría es el tema de los contactos. Bien lo decía mi abuela "el que tiene padrino no se queda sin bautizar". Ya ve, no ha cambiado nada.

Y me permite una crítica constructiva? Veo que los españoles son como los "masters" del postgrado. La verdad, cuando por trabajo me cruzo con españoles, me impresiona los CV que tienen. Maestrías, postgrados, cursos por doquier... Inclusive veo MBAs en menores de 30 que no tienen experiencia laboral!! No les mienten un pelín? Quién los asesora profesionalmente? Esta entrada la verdad me da ganas de enviársela a más de uno.

Bue, ando sin tiempo ahora para más. Veré si completo la idea en otro momento.
Saludos

Carlos Tuñón dijo...

¡Cuánta verdad hay en esta entrada!
Ahora proliferan los masters y cursillos, no para ayudar a encontrar trabajo a quienes los reciben, sino para mantener a flote a quienes los imparten. El último párrafo aporta más enseñanzas que muchos cursos que se ofertan actualmente.

mpmoreno dijo...

No era mi intención regalarle la cena.
Los masters y cursillos proliferan como los hongos, ¿para mantener las mente despierta de quienes los hacen? o ¿también van dejando un rastro de dinero en bolsillos inflados?

Aprendiz dijo...

Genial post Al Neri,

como hace poco terminé, tengo a muchos amigos dando tumbos de un lado a otro, y otros ya más granaicos que siguen igual. Todos estos se caracterizan porque no saben qué buscan y aspiran a mucho, no aprovechando las oportunidades que les surgen, porque si algo he comprobado yo, es que cosas van saliendo, y una vez que estés en el mundo laboral, una oportunidad lleva a otra...

Si a algo me he dedicado yo en estos dos años que llevo trabajando, es a hacer contactos, haciendo cursos impartidos por los funcionarios de hacienda, que luego es bastante útil para resolver problemas o que te orienten, pero que son cursos absurdos para encontrar trabajo.

Yo veo sobre todo que la gente no mide bien sus capacidades, o que hace cursos sin dirigirlos hacia una meta concreta, o que en el fondo siguen estudiando esperando a que un día se encuentren de golpe en un puestazo.




Capitan Trueno dijo...

Muy sabias palabras, amigo Neri! Hay verdad en lo que dices, aunque yo anadiria el que para permanecer en un puesto, las habilidades para ser un lame...botas, saber repartir cafes al jefe o quedarte mas horas extras (aunque no hagas mas que jugar al solitario en tu pc) son claves. Por otro lado, el emigrar a uno le abre la mente y puede comprobar las diferencias entre una sociedad basada en el compadreo tercermundista y una basada en la formacion y el merito, como la americana, generalmente.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Hola Al, un post con mucha fuerza de convicción! aunque por desgracia yo ya estaba convencida, pero gusta leer bien expresado lo que piensas o sospechas.
Un tema tangencial pero en la línea del tema: recientísima convocatoria a las oposiciones a Judicaturas.
Casi 5.000 aspirantes para 120 plazas...
y los Tribunales colapsados.
Desastre total. No veo salida ninguna. la verdad.
Bueno ¡feliz fin de semana dentro de lo que cabe!
Saludos a todos
Asun

tomae dijo...

Este post me ha recordado a aquello de que te empiezas a desenvolver en tu trabajo cuando haces funcionar correctamente la fotocopiadora ...

Si le interesa el tema ... hay algo escrito al respecto de la incompetencia laboral:

http://gestiondeincompetentes.com/

Un saludo.

Zorro de Segovia dijo...

estoy de acuerdo en que todos los trabajos pueden ser aprendidos Sr. Neri. Todo se aprende y siempre hay tiempo para cambiar, pero ¿tiene tiempo la empresa para esperarte? no siempre, por ello los especialistas tienen más fácil encontrar trabajo (y sin son especialistas con habilidades sociales, más aún).

Por cierto Tomae, me ha gustado el enlace que referencia. Muchas gracias.