Cuanto más se trata con mujeres, más se descubren características de ese mundo desconocido y casi esotérico que es el universo femenino. En mi caso, los más que limitados conocimientos que poseo los he logrado mediante ensayos de prueba y error, cayendo repetidamente en la equivocación y ganándome una fama inmerecida (y casi lo escribo sin reírme).
En uno de mis múltiples experimentos y observaciones, he descubierto que existen dos palabras mágicas que pronunciadas delante de una o varias mujeres, atiendan éstas a tu conversación o a otra diferente, cortan cualquier distracción y hace que las féminas, desde las más jóvenes hasta las más ancianas, se enfaden y repitan las mismas frases.
Hagan ustedes la prueba. Aprovechen, por poner un ejemplo, un día con los amigos o los compañeros de trabajo o la familia. Puede ser en una reunión informal, en el bar, en un banquete, da lo mismo... Sin venir a cuento pronuncien las palabras mágicas y verán la reacción de las mujeres que las escuchen. Repitan ustedes este hechizo mágico:
«ELSA PATAKY»
Ya verán como las mujeres presentes, inmediatamente, cambiarán de humor y conversación y comenzarán con una retahíla similar a la siguiente:
- Esa está operada.
- Porque yo veía Al salir de clase y era mucho más fea.
- Es una golfa y no sé que le veis los tíos.
- Es muy mala actriz.
- Si yo me gastara el mismo dinero que ella en operaciones ya verías.
- Es muy baja.
- Tengo una colección de revistas donde vienen todas sus operaciones. Ven que te las enseño. [Esto es totalmente verídico y, para los mal pensados, me quería enseñar las revistas, por desgracia.]
Y si se quieren ustedes divertir aún más, prueben a rebatir sus argumentos con contestaciones como:
- ¿Y qué quieres decir? ¿Antes era fea y ha acudido a un brujo en vez de a un médico?
- ¡Ah! ¿Y se ha quedado así por arte de birlibirloque?
- ¿Tú veías Al salir de clase? ¿Pero eso no era un culebrón para niños?
- Bueno mujer, en aquella época era más joven. Hay mujeres que mejoran entre los 25 y los 35 años. [En este argumento se puede adaptar el margen de edad según sea la interlocutora guardando los límites lógicos].
- ¡Ah, claro! Villa juega al fútbol mejor que yo porque está operado de la rodilla.
- ¿Tú no has visto Ninette, lo bien que actúa y cómo pone acento francés?
- Envidia cochina, envidia cochina, envidia cochina [con musiquilla y recochineo].
Mi favorito, copiado de un amigo: - Si con el dinero que ella se ha gastado en operaciones me aseguras que puedes quedar la mitad de bien, te pago la cirugía.
Sinceramente, no me explico por qué la odian tanto. Seguramente Elsa Pataky sea la mejor actriz española de la actualidad y, si no me creen, no se pierdan Ninette. Y no, no me refiero a las escenas cochinas sino aquellas en las que recorre el pasillo de un hotel o las que compromete a un indefenso Carlos Hipólito de una manera, mezcla de ñoñería y picardía, a la que ningún hombre podría resistirse.
Viendo esas secuencias me expliqué aquellas otras de aquellos santos que se lanzaban a las zarzas o a lagos helados para huir de un tentador demonio disfrazado de mujer.
