Dados mis rudimentarios conocimientos de economía, quería aprovechar esta entrada para pedir asesoramiento sobre un tema que me parece muy inquietante: Nueva Rumasa.
Dos personas cercanas a mí, que leen este humilde espacio, han sido abducidas por la charlatanería de la campaña publicitaria (en televisión y prensa) de este holding empresarial, en la que se garantiza un interés del 8% por la suscripción de pagarés, y se disponen a invertir 50.000 euros, que es el mínimo exigido.
Mis resoplidos, aspavientos y advertencias apocalípticas sobre el futuro del grupo de empresas del chorizo opusino son tomados por estos audaces inversores como “temores palurdos” propios de una “mente conservadora y funcionarial” e incompatibles con el “espíritu emprendedor que tanta falta hace en España”. ¡Toma del frasco, Carrasco!
Yo les insisto a estas personas queridas por mí que el currículum de Ruiz Mateos no es precisamente de confianza y que corren un alto riesgo de que todo se vaya a tomar por culo, en plan Gescartera, y se queden a verlas venir, sin los ahorros de varios años.
A este pájaro, que estuvo enjaulado por fraude y evasión de capitales, el Gobierno de Felipe le tuvo que expropiar Rumasa (700 empresas) por, entre otras razones, adeudar a la Seguridad Social casi 400.000 millones de pesetas de las del 83; por chanchullear el IRPF, descontándoselo a sus 60.000 trabajadores, y por falsear la contabilidad y burlar maliciosamente cualquier control externo de sus sociedades, que se encontraban en situación de quiebra técnica. Esta expropiación histórica, muy celebrada por mí, fue además declarada conforme a derecho por el Tribunal Constitucional.
Con estos antecedentes, yo no metía en Nueva Rumasa ni cincuenta céntimos.
Por si fuera poco, el tonillo del anuncio de la tele me recuerda al de los vendedores ambulantes de crecepelo, por no hablar de esa frase tan sospechosa de que “la operación no requiere del registro previo de un folleto en la Comisión Nacional del Mercado de Valores”. Joder, yo no soy mercantilista, pero la cosa me suena a explicatio non petita, accusatio manifiesta.
Me gustaría contar con alguna opinión experta que nos ilumine a todos. Aún estamos a tiempo de salvar los ahorros de esta buena gente.
Dos personas cercanas a mí, que leen este humilde espacio, han sido abducidas por la charlatanería de la campaña publicitaria (en televisión y prensa) de este holding empresarial, en la que se garantiza un interés del 8% por la suscripción de pagarés, y se disponen a invertir 50.000 euros, que es el mínimo exigido.
Mis resoplidos, aspavientos y advertencias apocalípticas sobre el futuro del grupo de empresas del chorizo opusino son tomados por estos audaces inversores como “temores palurdos” propios de una “mente conservadora y funcionarial” e incompatibles con el “espíritu emprendedor que tanta falta hace en España”. ¡Toma del frasco, Carrasco!
Yo les insisto a estas personas queridas por mí que el currículum de Ruiz Mateos no es precisamente de confianza y que corren un alto riesgo de que todo se vaya a tomar por culo, en plan Gescartera, y se queden a verlas venir, sin los ahorros de varios años.
A este pájaro, que estuvo enjaulado por fraude y evasión de capitales, el Gobierno de Felipe le tuvo que expropiar Rumasa (700 empresas) por, entre otras razones, adeudar a la Seguridad Social casi 400.000 millones de pesetas de las del 83; por chanchullear el IRPF, descontándoselo a sus 60.000 trabajadores, y por falsear la contabilidad y burlar maliciosamente cualquier control externo de sus sociedades, que se encontraban en situación de quiebra técnica. Esta expropiación histórica, muy celebrada por mí, fue además declarada conforme a derecho por el Tribunal Constitucional.
Con estos antecedentes, yo no metía en Nueva Rumasa ni cincuenta céntimos.
Por si fuera poco, el tonillo del anuncio de la tele me recuerda al de los vendedores ambulantes de crecepelo, por no hablar de esa frase tan sospechosa de que “la operación no requiere del registro previo de un folleto en la Comisión Nacional del Mercado de Valores”. Joder, yo no soy mercantilista, pero la cosa me suena a explicatio non petita, accusatio manifiesta.
Me gustaría contar con alguna opinión experta que nos ilumine a todos. Aún estamos a tiempo de salvar los ahorros de esta buena gente.





Cuando grabo siempre pienso en el cine. Miro a mi alrededor y me pregunto qué plano quiero plasmar para llamar más la atención sobre algo. Reflexiono sobre cómo mover la cámara. Alterno planos cortos y largos, fijos y dinámicos, para que el resultado sea más rico y menos monótono. Busco vistas muy generales para ayudar a situar el lugar y después voy acercándome más a la gente y a las cosas. Me planteo incluso la duración de los planos (los más largos deben durar más), su ritmo de montaje y hasta la música que en su caso acompañará a la peli. La banda sonora, que siempre tomo de música del cine, es fundamental para crear unas u otras sensaciones a la gente que ve tu vídeo.


La Constitución del 78, con su espíritu bobalicón y autonomista, consagra las provincias como administraciones plenamente autónomas y a las Diputaciones como sus órganos de gobierno. Fue una metedura de pata sin precedentes, pues dada la amplia autonomía reconocida a los Ayuntamientos y la creación de las Comunidades Autónomas, la administración provincial perdía todo su sentido y se convertía en un caro capricho que casi nadie sabemos para qué sirve.
