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martes, 29 de marzo de 2016

ZARAGOZA

Basílica del Pilar tras el Puente de Piedra
Zaragoza es una joya mudéjar a orillas del Ebro que impresiona por su tamaño. Con casi 700.000 habitantes, es la cuarta urbe más grande de España, después de Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. Tiene avenidas, como el Paseo de la Independencia, que recuerdan el centro de Madrid. Es una ciudad que combina, con perfecto equilibrio, modernidad y belleza. A mí me encanta su tranvía, que le da un aire europeo y dinámico. Eso sí, como todas las grandes metrópolis, tiene sus inconvenientes y uno de los más graves es, sin duda, su alta densidad de inmigrantes, particularmente morunos. Me ha impresionado la morisma que abarrota literalmente la calle Conde de Aranda.

He pasado dos días muy agradables en la capital de Aragón, alojado –como no podía ser de otro modo– justo frente a la estatua de César Augusto, fundador de la ciudad, que el mismísimo Mussolini regaló al ayuntamiento tras la Guerra Civil. Hacía muchos años que no visitaba Zaragoza y he tenido la ocasión de repasar algunos de sus viejos rincones. Se siente uno como en casa en esta histórica localidad que ha sido testigo de algunos de los hitos más gloriosos de nuestra Patria y simboliza su riqueza cultural.

Aparte de la visita obligada a Nuestra Señora del Pilar en la tradicional basílica barroca, cañoneada por los herejes napoleónicos, y de la compra de los habituales –y un poco catetos- recuerdos en la tienda adyacente, no he olvidado entrar en la Seo, un impresionante templo gótico que a mí personalmente me gusta más que la basílica y que cuenta con un museo muy interesante de tapices del siglo XV. Y por supuesto he dedicado una tarde a recorrer la Aljafería, un antiguo palacio de la Taifa de Saraqusta convertido tras la reconquista en la residencia de los monarcas del Reino y de la Corona de Aragón, rodeado por un foso y un jardín espléndidos. En la actualidad es la digna sede de las Cortes de esta comunidad autónoma, algo de lo que debería aprender Castilla y León, cuya asamblea legislativa está ubicada en un edificio moderno, feo y hortera, flanqueado, para más inri, por una espeluznante escultura de Cristóbal Gabarrón.

Con todo, la visita cultural que más me ha gustado ha sido la del Museo Goya, donde se encuentran expuestas catorce pinturas y todos los grabados del genio de Fuendetodos.

Palacio de la Aljafería


También he disfrutado de alguna actividad "medioambiental". Me ha gustado mucho el acuario de agua dulce del complejo de la Expo de 2008, donde se reproducen los ecosistemas de varios ríos de todo el planeta, con especies piscícolas y de otros animales, incluidas las nutrias (que, desgraciadamente, no pude ver porque estaban durmiendo).  Además, como anécdota curiosa, sufrí el ataque de una enorme tortuga de río. La “pobre” había salido accidentalmente de su recinto acondicionado y se encontraba en mitad de un pasillo del recorrido, así que la cogí para devolverla al agua y la muy zorra empezó a mover las patas a velocidad de vértigo y me dejó las muñecas despellejadas con sus zarpas afiladas como puñales. Además di un paseo inolvidable por la ribera del Ebro, que han acondicionado muy bien (al menos la orilla de enfrente de la Basílica). Hay hasta una torreta para la observación de aves. El río, que estaba precioso y muy crecido, ofrece unas vistas únicas para los amantes de la fotografía. Los últimos cormoranes de la temporada practicaban la pesca submarina y sobrevolaban una y otra vez el Puente de Piedra.

Patatas Sherry, todo un clásico en El Tubo
Pero el capítulo más placentero de mi breve viaje ha sido el gastronómico, gracias a los inestimables consejos de Capitán Alatriste, un amigo zaragozano de La pluma viperina al que pedí que me asesorara. Había oído que el barrio de El Tubo es uno de los mejores sitios de España para tapear y lo he confirmado. Una docena de pequeños bares concentrados en tres o cuatro callejuelas del casco viejo ofrecen una gastronomía exquisita a precios variados pero no excesivos. Los locales que más me han gustado son Casa Pascualillo y su deliciosa chistorra con cebolla caramelizada regada con un tinto de Calatayud; El Champi, que solo sirve un montado de champiñones a la plancha para chuparse los dedos y una cerveza tostada en un frasco de rosca; la Taberna Doña Casta, con sus espectaculares croquetas de arroz negro y alioli; La Pilara, con unas tapitas de lo más original y una excelente relación calidad-precio; y La Ternasca, donde no hay que perderse sus ricas patatas Sherry, que son una especie de huevos rotos con patatas fritas muy delgadas y tallarines de ternasco (cordero joven). Se me hace la boca agua solo de escribirlo y recordarlo. También tuve ocasión de tomar unas copas por otras zonas del centro. Me agradó bastante un pub llamado La Bodeguilla. El ambiente nocturno está muy bien y la gente me pareció majísima aunque hablase exactamente igual que Marianico el Corto.

viernes, 21 de agosto de 2015

SOMBREROS




Comentó el otro día con razón Aprendiz de Brujo: “me reafirmo en la idea de que los sombreros son para el cine. Nadie debería llevar sombrero en la vida real.” 

Si hay un complemento totalmente inapropiado en los tiempos que vivimos es el sombrero y, en general, cualquier tipo de prenda para adornar la cabeza. La gente menor de 70 años con un mínimo sentido del decoro solo utiliza gorras, gorros, boinas y otros elementos análogos en situaciones excepcionales y siempre por razón de su funcionalidad específica, bien para abrigarse o bien para protegerse del sol. Por el contrario, muchos jubilados, arrastrando aún las costumbres del medio rural de la postguerra, osan ataviarse en pleno Madrid, por puro capricho, con gorrillas tipo Ascot, boinas con rabo y bien enroscadas o, en los casos más flagrantes, con viseras de béisbol con publicidad de productos agroalimentarios, sin discriminar épocas del año o circunstancias sociales. Y ya el último grupo que se pone sombreros y similares son las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, los militares y otros colectivos obligados a ello por su uniforme.

Pero ya digo que en ocasiones puede ser imprescindible ponerse una gorra, aunque desde luego muchas menos veces de lo que algunos piensan. El mero hecho de ir de vacaciones a un destino donde no nos conoce nadie no justifica en absoluto disfrazarse de espantajo con un sombrero de paja o encasquetarse un bonete absurdo con el pretexto del solazo. Es fundamental cribar como es debido, seleccionando cuidadosamente las situaciones en las que procede cubrirse la testa y luego escoger la prenda correcta, una tarea nada fácil.

Hay que tener siempre en cuenta dos factores.

El primero es el que me comentaba un amigo hace poco: cualquier persona con un gorro de piscina aparenta automáticamente cincuenta puntos menos de cociente intelectual, afirmación casi siempre extensible a cualquier gorra o sombrero del tipo que sea. Yo iría más allá y afirmaría que el 90% de la población parece un personaje de cómic con una gorra. De modo que partiendo de esta realidad insoslayable de que con la calabaza tapada vamos a tener bastante pinta de gilipollas, se trata de que, en los contados casos de extrema necesidad, acertemos con el artículo con el que menos idiotas parezcamos. 

En mi caso, me he esforzado todo lo que he podido, pero los resultados no han sido muy gloriosos. Y a los ejemplos me remito. Tengo una gorra negra de nylon rellena de forro polar con orejeras para salir a pasear al campo en invierno y, aunque me hace un buen servicio, debo admitir que con ella soy clavadito al Chavo del Ocho, es decir que parezco un tarado con paperas. Después cuando hago senderismo en verano y pega mucho la solina acostumbro a usar un sombrero de safari  muy práctico que me trajeron de Tanzania con el que mi aspecto oscila entre un Dr. Livingstone venido a menos y el tonto del pueblo.

El segundo factor es que los sombreros y demás hay que saber ponérselos y llevarlos con cierto estilo, y muy poca gente sabe hacerlo debido a la falta de costumbre. El ejemplo aquí son las boinas. Una boina bonita bien colocada y vestida por la persona adecuada puede otorgar un cierto aire bohemio o incluso de distinción, pero es raro encontrar gente a la que le quede bien y lo más normal llevándola es parecer el Che Guevara o un temporero de la patata en el verano del 55. Las gorras al estilo béisbol, tan extendidas entre cierta juventud, no son una excepción. Vestir una para salir de excursión un día de calor intenso puede tener un pase, pero el quid está en elegirla con acierto para no tener las trazas de un click de Playmobil, dar con la talla correcta, ajustarla bien en la mollera sin hundirla demasiado y, ni que decir tiene, acertar a quitársela bajo cualquier techo y más aún si se entra como turista en un templo religioso. Sobra indicar que resulta cien por cien desaconsejable ponérsela al revés como un pandillero de suburbio.

Con todo, a mí lo que más gracia me hace es que hay ciertas personas contadas con los dedos de la mano que son tan naturales y estilosas que les queda estupendamente cualquier horterada que se pongan. En cambio, al común de los mortales no nos queda otra, por simple amor propio, que evitar cubrirnos la bola con estos chismes tan arriesgados.

domingo, 26 de julio de 2015

PICADURAS VERANIEGAS (3): TÁBANOS



Hembra de tábano de ojos rayados

El asqueroso tábano también puede arruinarnos una excursión campestre estos días de vacaciones. Los tábanos son unos insectos dípteros del suborden de los braquíceros, es decir que pertenecen a la misma familia que las moscas comunes. De hecho son muy parecidos a las moscas pero bastante más grandes. En España hay muchas especies de tabánidos.

El macho y la hembra son muy distintos y es esta última la peligrosa. Los machos son totalmente inofensivos y se alimentan del polen de las flores, mientras que las hembras son hematófagas y pican al ganado doméstico para nutrirse de las proteínas de su sangre. Son mucho más voluminosas que los ejemplares masculinos y, a diferencia de ellos, tienen los ojos completamente separados, como en la foto del post.

Estos bicharracos, similares a un moscardón aunque de apariencia más siniestra, frecuentan áreas rurales con ganado bovino, caprino y equino, y vuelan a velocidades de más de 30 kilómetros hora. Las hembras poseen un aparato bucal picador-cortador especializado en la extracción de sangre con el que pueden atravesar sin problema la dura piel de un toro o de un burro. Yo no llamaría picadura a la herida que causan, pues no se limitan a pinchar la piel para atravesarla, como los mosquitos, sino que más bien cortan la carne y después chupan el líquido sanguíneo.

Atacan sin dudarlo al hombre, como saben muy bien los ganaderos. Tienen predilección por las personas inmóviles y vestidas con ropa oscura, y acostumbran a posarse por encima de la ropa para evitar ser espantados. Con las cuchillas que llevan acopladas en la boca pueden morder vorazmente casi a través de cualquier tejido.

El picotazo de este insecto no tiene grandes riesgos para la salud, pero es una faena sufrirlo. El dolor que provoca es bastante agudo y la lesión considerable. Si están acostumbrados a picar a vacas, es fácil imaginar qué pedazo de agujero nos pueden hacer a nosotros en el cogote. Aparte de la lesión y del intenso escozor, pueden llegar a sufrirse mareos y debilidad, inflamación de los ganglios y algo de fiebre. El mayor problema es que los tábanos van picando por ahí a toda clase de animales mamíferos, incluidos perros, y podrían causarnos una seria infección si tenemos la mala suerte de que nos elijan a nosotros para alimentarse.


Posts anteriores sobre picaduras veraniegas:

- Avispas y abejas
- Escorpiones

domingo, 12 de julio de 2015

PICADURAS VERANIEGAS (2): ESCORPIONES



“Una vez le picó un alacrán y todavía recordaba los terribles dolores sufridos, a pesar de que fray Puerta le había chupado con su propia boca el veneno del escorpión en la pantorrilla derecha. Desde entonces les juró venganza en su interior y, habiendo preguntado un día a un labriego que se llegó al convento a pedir un azadón que precisaba, supo que en aquella comarca había muchos alacranes y que, como eran tan dañinos, se les solía condenar a morir al sol, al cual no pueden ver, pues siempre viven entre las plantas y debajo de las piedras, en sitios frescos y oscuros.

A veces, Marcelino, a escondidas de los frailes, salía a cazar alacranes: levantaba las piedras y hurgaba con su palo entre las plantas de la tapia y cuando el asqueroso animal, como un cangrejo extrañamente rubio, salía, le quitaba de un golpe la bolsa del veneno y luego, con otro palo afilado, lo pinchaba por la mitad del cuerpo y lo dejaba así, atravesado, morir al sol. Una buena reprimenda, acompañada de un nada suave tirón de orejas, le costó alguna de estas hazañas." 


He querido abrir mi entrada sobre el arácnido más legendario y temido de España con un fragmento y una ilustración del hermoso cuento Marcelino, pan y vino (José María Sánchez-Silva, 1953).

Los escorpiones son unos artrópodos rodeados de mitos pero de los que en realidad sabemos muy poco. Dicen que son los animales con menos instinto maternal del mundo, pues la hembra, si no encuentra otro alimento, devora al macho y a todas las crías.  También son muy conocidos por su estrategia de hacerse los muertos ante un peligro insalvable, lo que ha dado lugar a la fábula de que se suicidan clavándose en la cabeza el aguijón del extremo de su cola.

Afortunadamente los escorpiones que habitan en nuestro país están considerados los menos venenosos del planeta, y además no es fácil que nos piquen salvo que nos dediquemos a levantar piedras con la mano o con el pie descalzo o con chanclas. Prácticamente todos los ataques los sufren agricultores o niños que están jugando en el campo.

Existen cinco especies en España, dos de ellas endémicas de Canarias y Baleares. Los más extendidos por la península son el escorpión amarillo (Buthus occitanus), también conocido como alacrán, y el escorpión negro o de cola amarilla (Euscorpius flavicaudis), muchísimo menos frecuente. El primero es bastante más venenoso, mide hasta 10 centímetros y vive en zonas áridas y pedregosas. El escorpión negro, en cambio, es más pequeño (4 centímetros), prefiere las zonas boscosas y húmedas, y no es raro que se cuele en las viviendas, mostrando querencia por los sótanos, tejas y pilas de leña y de escombros.
 
Escorpión amarillo (Buthus occitanus)


La picadura del Flavicaudis no es más problemática que la de una avispa, pero la del alacrán sí tiene graves y duraderos efectos. Si tenemos la desgracia de probar su aguijón, padeceremos durante 48 horas, además de agudos dolores, una fuerte inflamación de la zona afectada, calambres musculares, temblores, hormigueo, sudoración intensa, fiebre, náuseas y vómitos. Es muy recomendable practicar un torniquete y acudir cuanto antes a un centro de salud donde puede que nos suministren un suero para prevenir la atrofia celular.

Aunque no es una especie autóctona, no podemos olvidarnos del escorpión de uñas grandes (Scorpio maurus), que proviene del norte de África pero que ya ha sido introducido en España a través de los barcos. Se encuentra presente en Andalucía y su picadura, amén de las secuelas descritas, puede provocar espasmos en la laringe, fibrilaciones musculares, hipertensión, insuficiencia renal, arritmias cardíacas y un edema pulmonar que podría desencadenar una insuficiencia respiratoria capaz de acabar con la vida del paciente, sobre todo si es un niño.

domingo, 5 de julio de 2015

PICADURAS VERANIEGAS (1): AVISPAS Y ABEJAS





Con la llegada del verano aparecen también unos cuantos bichos muy molestos que no se limitan a posarse en la ensalada en plena comida campestre o en los choricillos de la barbacoa, sino que a veces nos meten unos picotazos que vemos las estrellas.  Dos de estos antipáticos insectos, muy frecuentes en España, son la Vespula vulgaris (avispa común) y la Vespa crabro (avispón), que mucha gente confunde con las abejas (Apis mellifera) por sus franjas de color negro y amarillo, y porque pican, aunque son especies totalmente distintas.

Las avispas que he citado también viven en colonias como las abejas, pero su comportamiento es mucho más agresivo, por lo que en principio el riesgo de ser atacados es más alto cerca de un avispero que de una colmena.  

Una importante diferencia es que las avispas pueden atacar tanto picando con su aguijón como mordiendo con sus fuertes mandíbulas, mientras que las entrañables fabricantes de miel solo aguijonean. La mordedura de la avispa arranca la piel humana y la del avispón puede dejarnos sin un trocito de carne. Con la picadura, en cambio, inyectan veneno con su aguijón, que, igual que sucede con las abejas, solo está presente en las hembras. En realidad se trata del órgano de ovulación (ovopositor) modificado, pues solo la reina lo utiliza para poner huevos.

Vamos, que no sé si prefiero un mordisco o un aguijonazo...

El aguijón de las avispas es retráctil y lo retiran después de picar; así pueden dar varios picotazos seguidos y largarse volando tan campantes. En cambio las abejas, cuando pican a un humano, pierden todo el interior de su abdomen al tirar y mueren sin remedio. La picadura de avispa es muchísimo más dolorosa que la de abeja, con el agravante indicado de que pueden clavar el aguijón varias veces. Además, el aguijón de una abeja va unido a una “valvulita” que queda a ras de piel y que si se retira rápida y hábilmente apenas entra veneno, mientras que de la ponzoña avispil no hay quien se libre. 

El veneno de avispa es más potente que el de abeja y causa mayores reacciones alérgicas, si bien no es peligroso salvo para algunas personas especialmente sensibles o si atacan a la vez muchos insectos. En nuestro país se producen entre 15 y 20 muertes anuales por picaduras de ambas especies.


 Otras picaduras veraniegas en La pluma viperina:

- Escolopendras
- Medusas
- Tábanos
- Escorpiones


domingo, 28 de junio de 2015

LA SENDA DEL DUERO




Foto tomada por mí

Desde 1993 el Ministerio de Medio Ambiente, a través del Programa de Caminos Naturales, viene acondicionando rutas por canales, cañadas, antiguas vías de ferrocarril, caminos de sirga, vías pecuarias y veredas de todo tipo para fomentar el senderismo, el contacto con la naturaleza y el desarrollo rural. Uno de los proyectos más ambiciosos, en colaboración con Portugal, ha sido el sendero GR-14, más conocido como Senda del Duero, que recorre la ribera de esta emblemática arteria fluvial desde su nacimiento en Duruelo de la Sierra (Soria) hasta su desagüe en Oporto. El itinerario se inauguró en 2012 y está perfectamente señalizado. Yo ayer me animé a recorrer a pie un tramo de su etapa número 12, que une las localidades vallisoletanas de Peñafiel y Quintanilla de Onésimo. En concreto anduve un total de 17 kilómetros sumando la ida y la vuelta desde Peñafiel a Pesquera del Duero, un paseo que recomiendo a todos los amantes del trekking. 

Esta zona es famosa en España por su cultura vitivinícola. A decir de los entendidos, aquí tienen los viñedos las bodegas más prestigiosas de la denominación Ribera de Duero, que elabora los caldos más preciados del país después del tinto de La Rioja. Este valle fluvial alberga además numerosos municipios de gran relevancia histórica, destacando Peñafiel con su soberbio castillo del siglo X, que fue conquistado por el mismísimo Almanzor y recobrado 30 años más tarde por el conde castellano Sancho García. 

El recorrido que hice discurre por antiguas sendas de pescadores atravesando pinares y frondosos bosques de chopos, sauces y fresnos. Desde el mismo Peñafiel seguí el Duratón hasta su desembocadura, casi tres kilómetros más allá. A partir de este punto un Duero ya caudaloso serpentea suavemente con su color de arcilla, con una corriente casi imperceptible en esta época del año, flanqueando farallones y pegado al camino, unas veces a ras de suelo y otras hasta treinta metros por debajo. Aunque fácil y accesible, la ruta alterna repechos y bajadas para no aburrir y sorprende con vistas maravillosas de un río en estado salvaje, con troncos muertos que lo atraviesan a modo de puente y una increíble variedad de aves tanto acuáticas como de bosque de ribera que pude disfrutar a pesar del calor: aguiluchos laguneros, fochas, azulones, rabilargos, abubillas, colirrojos y un ruiseñor cada cincuenta metros enseñoreándose de su territorio.

Un buen plan, a ser posible en una época algo menos tórrida, para gozar de un día campestre completo, con opción de lechazo regado con un crianza de postín en alguno de los mejores asadores de la provincia (yo, naturalmente, llevé un bocata de tortilla en coherencia con mi austeridad de revolucionario).

viernes, 5 de junio de 2015

PROGRAMAS MUNICIPALES DE EMPLEO

En la mayoría de ayuntamientos de España donde gobernará el rojerío merced a los acuerdos entre las candidaturas de “unidad popular” (qué escalofríos me da el nombre) y el hasta ahora partido de la casta PSOE, ya se han dado a conocer los paquetes de medidas sociales cuya implementación se prevé en la próxima legislatura. Una de las medidas estrella son los llamados programas municipales de empleo.

En teoría estos instrumentos permiten que, dada la situación de empobrecimiento de muchas familias debido a la crisis y al paro, los consistorios contraten directamente, atendiendo a criterios de necesidad, a desempleados de larga duración y a colectivos con especiales dificultades de inserción, para la realización de trabajos de interés social y utilidad pública destinados a “cubrir necesidades del día a día”, casi siempre en plazas de peón, jardinero u ordenanza. A veces también se inyecta dinero a empresas privadas para que “empleen” a estas personas en puestos tipo becario.

Pero esto no es nada nuevo. La cosa es que desde 2009 ya han sido puestas en marcha varias iniciativas de este tipo por diferentes corporaciones locales, y los resultados distan mucho de ser idílicos. Hablando en plata y sin circunloquios, lo que hacen estos ayuntamientos es generar, de forma artificial, puestos de trabajo que no se necesitan; se los inventan y punto. Por otra parte, la selección de los “trabajadores” la llevan a cabo asistentes y asistentas sociales con unos curiosos baremos basados simplemente en la antigüedad del paro y en los ingresos familiares, sin entrar a considerar para nada la cualificación profesional. 

Los efectos prácticos de estos inventos son los que cabe imaginar con semejantes premisas: Durante varios meses o años, los elementos más marginales y vagos de la ciudad, que jamás de los jamases han dado un palo al agua ni en crisis ni en bonanza, cobrarán una propina de 800 euros al mes a cambio de lucir un mono con las siglas del programa de empleo y rascarse las pelotas en los jardines públicos, haciendo como que podan el seto, o de leer el Hola sentados en una mesita en mitad del pasillo de las oficinas municipales. Tampoco hace falta ser un lince para acertar que los agraciados por esta humillante limosna (que pagamos todos) pertenecerán invariablemente a los grupos y sectores sociales más conocidos por su picaresca, comenzando por la gitanada, siguiendo por los inmigrantes más flojos del municipio y acabando, cómo no, por los familiares, amigos y conocidos de los miembros destacados de las asociaciones vecinales de izquierda.

Parados simulando trabajar en un proyecto municipal de empleo
Naturalmente estos planes son simples poses políticas de cara a la galería sin ningún efecto beneficioso para la sociedad, no tanto por la idea de fondo (que no es mala), sino por la forma escaparatista e ineficaz de desarrollarla. En principio, la cantinela -recurrente en los últimos siete años- de que sobran empleados públicos en todas las Administraciones casa muy mal con la decisión demagógica de sacarse de la manga nuevos puestos, de plantilla o no, para “dar de comer” a quienes probablemente comen mejor, gracias a sus actividades de economía sumergida, que muchos ciudadanos que nunca podrán acceder a un programa de empleo. También sucede que por muy partidarios que seamos de corregir el mercado de trabajo, no parece razonable que estas correcciones se traduzcan en falseamientos puros y duros de la necesidades municipales y de la realidad económica. Si de verdad se trata de integrar laboralmente a las personas con dificultades y de que realicen una actividad útil para que la prestación no se convierta en una simple ayuda social disfrazada, habría que tomarse muy en serio esta clase de actuaciones, buscando ocupaciones adecuadas, seleccionando correctamente a los candidatos (tras un examen exhaustivo de sus antecedentes y circunstancias), excluyendo a priori a los residentes extranjeros, evaluando el rendimiento en las tareas, despidiendo ipso facto a los que no sirvan o no rindan, y realizando seguimientos personales y acciones formativas paralelas para facilitar la absorción de estos desempleados por el mercado de trabajo convencional. 

Entre las tareas que se me ocurren para asignar a los parados en situación de emergencia y que me da en la nariz que serían rechazadas por muchos de ellos, están el desbroce de los montes para prevenir incendios, el apoyo a las labores de extinción de los mismos, la repoblación forestal o la limpieza permanente de nuestras playas. 

Pero mucho me temo que a la izquierda española, en perfecta coherencia con su trayectoria histórica, le interesa bastante más la propaganda que solucionar de una manera eficiente y justa la situación desesperada de millones de familias. Los programillas de empleo que ahora tratarán de vendernos como la panacea de la conciencia social no serán más que guiños electoralistas que no cambiarán nada ni ayudarán, ni siquiera a medio plazo, a nadie que de verdad lo necesite.

domingo, 1 de marzo de 2015

DEBILIDADES


Cuando tengas un arranque de modestia y te dispongas a hacer autocrítica en público, piénsalo dos veces y jamás te lances sin estar muy seguro de que si mañana o dentro de unos años alguien te reprocha lo mismo no te vas a cabrear. Porque si entonces te enfadaras, habrías cometido dos errores insubsanables: dar a conocer un defecto tuyo sin ninguna necesidad y desvelar que tu gesto de modestia fue más falso que un euro de aluminio. 

Hay otras precauciones que te conviene adoptar antes de sacar a la palestra tus limitaciones o intimidades. Nunca debes hacerlo en una etapa difícil de tu vida, cuando lo ves todo negro y arrastras tu autoestima deshilachada como una capa vieja. Quizá cuando salga el sol te arrepientas mucho de haber hablado de más. Lo mismo habría que decir de las confianzas nacidas al son engañoso del tintineo de los hielos y los brindis: el alcohol es el peor consejero para las confidencias. Y finalmente, cuídate de que tus explosiones de sinceridad solo se produzcan en presencia de gente que te quiere, en la que puedas confiar y que bajo ningún concepto pueda usar en tu contra la información que le has regalado sobre tus debilidades.

domingo, 15 de febrero de 2015

DE LA HOMINIDAD A LA HUMANIDAD




Cumpliendo un viejo deseo mil veces aplazado, el viernes visité el Museo de la Evolución Humana de Burgos. Se trata de un referente museístico a nivel internacional sobre antropología y arqueología prehistórica cuya misión básicamente es divulgar los hallazgos de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, donde desde el siglo XIX se han encontrado restos humanos y arqueológicos pertenecientes a cinco especies distintas de homínidos, desde el Homo Antecessor de hace casi un millón de años al Homo Sapiens, pasando por el Homo Heidelbergensis y el todavía enigmático Hombre de Neandertal.

A pesar de que me parece un crimen contra natura construir un edificio como el que alberga el Museo junto al mismísimo casco histórico de Burgos, he disfrutado de verdad con esta visita, tras la cual es imposible no hacerse mil preguntas sobre nuestros orígenes y nuestro futuro como especie. Lo único que lamento es no haber podido conocer los yacimientos, que no estaban abiertos al público ese día.

La exposición es magnífica y nos lleva de la mano por los grandes hitos que han marcado la evolución del hombre hasta convertirse en lo que es hoy: los cambios climáticos, que forzaron migraciones fundamentales para mejorar nuestra capacidad de adaptación; el control del fuego, que alargó los días de nuestros antepasados, favoreció su sociabilidad y revolucionó su dieta, permitiendo un crecimiento del cerebro; el nacimiento de la agricultura, que acabó con el nomadismo y fraguó nuestras actuales estructuras sociales, económicas y familiares; y la formación del lenguaje articulado como respuesta a la necesidad de cohesionar grupos amplios y complejos.




A lo largo de cuatro plantas, con espléndidos paneles explicativos, exposiciones tanto de material original como de reproducciones de los hallazgos del yacimiento, áreas temáticas, recreaciones históricas, extraordinarias maquetas y actividades de todo tipo, el Museo permite hacerse una idea fidedigna de la vida cotidiana de nuestros ancestros de hace decenas de miles de años. Personalmente me ha encantado el espacio dedicado a la vuelta al mundo de Darwin en el Beagle (1831-1836) y el increíble realismo de las figuras a tamaño natural de cada una de las especies de homo estudiadas por el equipo que coordinan en Atapuerca los arqueólogos Eudald Carbonell, Juan Luis Arsuaga y José María Bermúdez de Castro.

Un plan muy recomendable para todos los interesados en la Prehistoria y en el paso, en la noche de los tiempos, de la hominidad a la Humanidad.

sábado, 7 de febrero de 2015

20 CONSEJOS PARA SER ODIADO


Si quieres granjearte antipatías irreversibles, lograr que el personal te mire con rencor y te ponga a caldo, y encender una aureola de mal rollo sobre tu cabeza, sigue estos sencillos consejos. Si quieres rodearte de inquina, que te cojan tirria todas las personas de tu entorno, que se aparten incluso a tu paso y que te pongan las más oscuras etiquetas, cumple al pie de la letra con estos veinte puntos:


1.- No te cortes en echar la bronca a quienes tengan una conducta inapropiada que te moleste o perjudique, o a quienes metan la pata en el trabajo cuando tú seas el responsable.

2.- Mantente serio cuando alguien haga un chiste imbécil, o un comentario soez o inapropiado para hacer reír a la concurrencia.

3.- Si una conducta te parece inmoral, da tu opinión en público.

4.- Sé selectivo en tus relaciones y no confraternices jamás con personas que te desagraden, a las que desprecies o que no te inspiren simpatía. Evita relacionarte con gente que no pueda aportarte nada.

5.- Sé prudente en tu vida social. Muéstrate reservado con las personas que aún no conoces lo suficiente y nunca les des confianzas.

6.- Si sabes que eres bueno en algo, no te importe reconocerlo abiertamente. Muéstrate siempre orgulloso de tus logros, virtudes y habilidades.

7.- No permitas que nadie presuma de lo que no es ni de lo que no tiene. A quien lo intente, llévale la contraria sin disimulo.

8.- No digas mentiras (ni las más piadosas) para consolar a alguien ni le des falsas esperanzas.

9.- Cuando alguien a quien quieres va por mal camino y crees que puedes abrirle los ojos, dale consejos sobre su vida o hazle los reproches necesarios.

10.- Expresa tus ideas políticas sin recato ni filtro de interlocutores.

11.- Cuando rechaces una invitación a un evento social o a un plan de ocio, di claramente que no te apetece o, mejor aún, no pongas ninguna excusa. 

12.- Resístete a entablar debates con personas que carecen de tu nivel de preparación o de conocimientos sobre el tema tratado. Limítate a callar y a sonreír.

13.- No permitas que te vendan como solidaridad o como compañerismo el defender un igualitarismo por abajo o el conceder derechos a quien no se los merece.

14.- Si crees que no debes hacer algo, no lo hagas te lo pida quien te lo pida, te insistan lo que te insistan y te lloren lo que te lloren. 

15.- Recuérdales sus obligaciones a los demás cuando su incumplimiento te afecte a ti.

16.- Tortura a los envidiosos hablándoles a menudo de tus éxitos y cualidades.

17.- Demuestra siempre que tu afecto y tu amistad son vínculos individuales, dirigidos a personas concretas y no a grupos. Trata con abierta desigualdad, según tu grado de apego, de trato o de cariño, a los diferentes miembros de tu familia o de tu grupo de amistades.

18.- Jamás seas servil ni lisonjero con quienes ocupan los escalafones más altos de la cúspide social o de la empresa donde trabajas.

19.- Cuando te pidan algo a lo que sabes desde el principio que no vas a acceder, no te muestres dubitativo ni des largas. Di que no directamente.

20.- Defiende la premisa jesuítica de que los mejores equipos de trabajo son aquellos integrados por un número impar de miembros inferior a tres.

martes, 3 de febrero de 2015

PUNTO Y COMA


A la hora de escribir, la corrección ortográfica es muy importante y además evidencia de forma taxativa el nivel cultural del autor del texto, pero no debemos perder de vista la relevancia de los signos de puntuación. Es habitual que incluso los que escriben con absoluta corrección formal puntúen incorrectamente las oraciones, olvidando que el uso adecuado del punto, la coma y el punto y coma permite redactar escritos mucho más armoniosos, cómodos de leer y fáciles de entender. En cualquier caso el signo que menos y peor se utiliza es el punto y coma, ya que tiene un carácter muy subjetivo (casi siempre puede sustituirse por la coma o por el punto) e incluso voluntario en varios supuestos. Pero la principal razón por la que casi nunca nos servimos de este trazo tan expresivo y que tanto ayuda a matizar las frases es que nunca nos explicaron bien en qué casos procede usarlo. 

Hoy toca hacer un rápido y sencillo repaso de los cuatro supuestos en que se puede o debe poner punto y coma, a ver si así todos empezamos a familiarizarnos con este signo de puntuación que nos será muy útil para dar más precisión a nuestros párrafos.

Sus usos son los siguientes:

1.- Separar los elementos de una enumeración cuando cada uno de ellos incluya comas.

Ejemplo: Formaban parte de la comitiva el alcalde; Ramón, el concejal de deportes; los representantes de los equipos; varios niños de la escuela, entre ellos Luisito; Angelines, la bedel; y dos mozos del pueblo que tocaban la dulzaina.

(Cuando la enumeración se cierra con una conjunción (en este caso, “y”), esta puede precederse indistintamente por una coma o por un punto y coma).

2.- Separar frases diferentes pero que vienen a expresar lo mismo, o bien la segunda explica la primera. 

Ejemplos: 

Julio esperó diez minutos más y se largó enfadado; Tere le había dado plantón.

Pablo Iglesias tiene una actitud manipuladora y demagoga; es comunista.

(Si el vínculo semántico entre ambas oraciones es muy fuerte, podrían ponerse dos puntos, y si es más débil puede emplearse simplemente el punto y seguido).

3.- Separar una frase de otra que comienza por “pero”, “mas”, “aunque”, “sin embargo”, “por tanto”, “por consiguiente”.

Ejemplos: 

Has suspendido todas las asignaturas; por tanto te quedarás en la ciudad estudiando.

Tenía aspecto serio y envarado; sin embargo quienes lo conocían sabían que era un pedazo de pan.

(Si la segunda frase es muy corta, es mejor poner coma, y si es bastante extensa, punto seguido).

4.- Separar los elementos de una lista escritos en líneas independientes e iniciados con minúscula.

Ejemplo:

Lista de la compra:

- jamón de york;

- pan de molde;

- mayonesa;

- una barra de pan.

domingo, 4 de enero de 2015

FRACASO




Es muy difícil asimilar nuestros fracasos en plena cultura del pelotazo. En una sociedad en la que todo se mide con la vara del éxito, en la que da la impresión de que si no brillas y destacas vales menos que una caquita, resulta complicado aceptar con naturalidad los reveses de la vida.

Fracaso es hoy en día una expresión tabú, demasiado estridente y dolorosa para ser pronunciada y mucho menos en casa del ahorcado. Ya nadie admite sus descalabros ni sus frustraciones más íntimas. Si alguien fracasa como hijo o como padre; si sus sueños se desvanecen en el sopor de la duermevela; si su matrimonio muere entre dolorosos estertores; si su negocio se hunde como el Titanic; si hipoteca toda su juventud en unas oposiciones nunca aprobadas; si su ilusionante noviazgo se rompe en añicos como una figurita de porcelana; si se arruina; si le echan de todos los trabajos por inútil; si descarrilan sus relaciones amistosas o cae presa del alcohol, es muy raro que reconozca abiertamente -ni siquiera a sí mismo- que ha fracasado en algún aspecto fundamental de su vida. Lo normal es decir que no importa, que ha sido una “experiencia enriquecedora” y que hay que dar al play al siguiente capítulo de la serie porque el final siempre es feliz y el protagonista nunca muere.

Si en algo estoy de acuerdo con esta actitud tan habitual es en que incluso tras una caída al precipicio debemos echarle huevos y seguir avanzando. En lo que discrepo es en el mecanismo de defensa de presuponer que “aquí no ha pasado nada”, restando importancia a gravísimos tropiezos o incluso hundimientos tras los que, nos guste o no, jamás volveremos a ser los mismos. El primer requisito para seguir afrontando la vida con dignidad y aprender -quizá- algo de lo sucedido, es acatar que hemos fracasado, que el fracaso ha sido grave y que todos los golpes duros dejan secuelas imborrables, por mucho que nos hagamos los longuis. Lo importante es saber convivir con esas cicatrices o mutilaciones sin ignorarlas estúpidamente, pues cerrar los ojos solo puede llevarnos a una catástrofe peor.

De todos modos, aunque nos empeñemos en lo contrario tras cualquier adversidad, hay muchas veces que es imposible aprender de las malas experiencias, primero porque seguramente nunca se reproduzcan idénticas circunstancias y después porque somos como somos, tan condicionados por nuestro carácter, nuestra genética o nuestras inercias que igual volvemos a toparnos con la misma encrucijada y enfilamos de nuevo, como idiotas, el sendero mortal.

Según cubrimos etapas y desperdigamos nuestros fracasos por el camino, se nos van cerrando puertas que ya no podremos volver a abrir. Cada traspiés, cada culada, cada derrumbe deja huellas en nuestro cuerpo y en nuestra alma que nos inutilizan en alguna medida para encontrar esa felicidad soñada. Aunque logremos caminar erguidos, lo cual nos honra, no olvidemos que en esas viejas peleas con la vida feroz, perdimos un pie, una pierna o un brazo, y que no volveremos a estar en las mismas condiciones ni a contar con las mismas oportunidades que cuando aguardábamos en la  línea de salida.

jueves, 11 de diciembre de 2014

LA CALIGRAFÍA A DEBATE

Nos quitaron la Enciclopedia Álvarez y ahora los Cuadernos Rubio... ¡Esto es el fin de la civilización occidental!

A principios de este mes los medios de comunicación de todo el mundo se hacían eco de la decisión del Gobierno de Finlandia de suprimir, a partir de 2016, la enseñanza de la escritura manual en la educación primaria, sustituyendo la caligrafía por la mecanografía a través de teclado. La noticia ha provocado un verdadero terremoto entre los profesionales de la enseñanza en España, que se han enzarzado en un debate sin desperdicio. A los pocos días, sin embargo, algunos periódicos recogían los “matices” del Instituto Nacional de Educación Finlandés, que ha dejado bien claro que la información ha sido manipulada y que en ningún momento se ha planeado prescindir de la práctica caligráfica, sino solamente de la “escritura seguida”. Es decir, que a los niños se les enseñará a escribir con lápiz, pero solo en letra de imprenta, y se potenciará sobre todo el uso de tablets y ordenadores.

Con independencia de lo que haga al final este país nórdico, no cabe duda de que el tema reviste un enorme interés para la sociedad de todo el planeta, en especial para las nuevas generaciones. Reconozco que al enterarme de la versión inicial de la noticia, mi primera reacción fue despotricar contra esos “vikingos del norte de romanización y cristianización tardía”, pero al poco tiempo, dándole vueltas, me di cuenta de que la decisión del ejecutivo finlandés tiene mucha más miga de la que parece, pues no en vano cada vez manuscribimos menos y en pocos años lo más probable es que desaparezca incluso el soporte papel. Ya invité una vez a los lectores de La pluma viperina a preguntarse cuántas palabras escribían de su puño y letra a la semana; yo, desde luego, pocas, muy pocas, y cada vez menos, debido a mi uso cotidiano del ordenador, Internet, correo electrónico y smartphone.

Intento, desde que me enteré de esta curiosa noticia, discurrir argumentos a favor de mantener la caligrafía tradicional, y la verdad es que no se me ocurren demasiados, y algunos de ellos admito que solo responden a la más pura nostalgia o a un romanticismo bobalicón. Pensaba por ejemplo lo triste que sería, si nos cepillamos la escritura a mano, que los chavales no pudieran escribir “tonto el que lo lea” en los cristales empañados del autobús, poner su nombre en la arena de la playa o inmortalizar sus primeros amores, con una navajita, en la corteza de un chopo. Aunque se siguiera enseñando la caligrafía con letras de molde, separadas y sin rabito, no sería igual de entrañable.



También se me han ocurrido otras razones más pragmáticas. Por ejemplo, ¿cómo nos comunicaríamos por escrito en una hipotética situación de emergencia en la que no pudiéramos disponer, al menos temporalmente, de dispositivos tecnológicos? Aunque este tipo de trances extraordinarios en los que tuviéramos que redactar mensajes con un lápiz o con un palo con la punta quemada parecen más propios de un filme del género apocalíptico, yo sí considero que saber escribir sin ayuda de instrumentos complejos que puedan sufrir averías o dependan de una fuente de alimentación, es una habilidad humana nada desdeñable que nos puede sacar de más de un apuro. En contra de mi razonamiento hay quien esgrime que una habilidad que casi nunca se practica acaba atrofiándose y volviéndose inútil en caso de necesidad. No hay más que fijarse en la letra de un anciano de ochenta años que aprendió a escribir en la escuela pero que jamás ha practicado en su vida.

Otra posible defensa de la caligrafía es que escribiendo con papel y bolígrafo los tiernos infantes potencian su destreza manual y su desarrollo cognitivo, lo cual ha sido rebatido por algunos pedagogos muy modernos, que señalan que hay otras formas más idóneas de adquirir estas pericias, como el dibujo o las manualidades. Lo que yo sí tengo muy claro, tras mi larga experiencia como estudiante y opositor, es que escribiendo las ideas y conceptos a mano se quedan mucho mejor grabados en la memoria que leyéndolos o incluso tecleándolos en el PC.

En pocos años los finlandeses no van a entender ni papa los textos como este

Se me va agotando la batería argumental y pido el auxilio de los lectores. En su momento pensé que suprimir la caligrafía alegando la existencia de teclados sería como no enseñar a los críos a sumar, restar, multiplicar y dividir con la excusa de que para eso ya existen las calculadoras. Pero siendo honrado debo aceptar que no es lo mismo, pues el aprendizaje de las operaciones aritméticas básicas favorece el desarrollo intelectual, la inteligencia conceptual y el conocimiento del medio de una manera muy específica y totalmente imprescindible para la vida futura del niño, mientras que desterrar los Cuadernillos Rubio y los lapiceros no equivale a anular el aprendizaje de las habilidades lingüísticas, sino a alcanzarlo por otras vías más acordes con nuestro actual entorno socio-tecnológico.

Para terminar, daré una razón que a mí me parece importante. Si se finiquita la enseñanza de la “letra seguida” (la caligrafía cursiva, como se le llama técnicamente), los alumnos quedarán incapacitados para leer un manuscrito y ello repercutirá de manera negativa en la comunicación intergeneracional y en el acceso a las fuentes del conocimiento. Imagino que los futuros historiadores y documentalistas tendrían que hacer un curso monográfico para aprender cómo se escribían sin ordenador las letras “a”, "b", “r” y “f”, y cómo se unían los caracteres entre sí con los trazos de una pluma.

viernes, 29 de agosto de 2014

CIBERGENEROSIDAD


Tanto la generosidad como la mezquindad se notan en los mínimos detalles de cualquier comportamiento. Incluso en la forma de utilizar Internet hay personas que demuestran un gran altruismo y otras que se retratan como ruines y cicateras.

Algunos internautas manejan la red de redes bajo el lema "recíbelo todo sin dar nada a cambio". Descargan todo tipo de contenidos sin subir un solo mega. Acceden continuamente a los perfiles, datos y fotos de otros usuarios de redes sociales pero mantienen su propia cuenta cerrada a cal y canto. Avasallan con sus dudas en los foros buscando ansiosamente solucionar su problema y luego ni dan las gracias a quienes dedican su tiempo a responderles ni, por supuesto, publican jamás ninguna información útil. Pretenden que sus blogs se llenen de comentarios pero rara vez comentan en las bitácoras ajenas o, si lo hacen, se nota a la legua que solo quieren darse publicidad.

Son muy fácilmente identificables por su conducta: jamás publican ni una línea en Internet si no es para obtener un beneficio del tipo que sea.

Cuando empecé a manejarme en los cibermundos y no tenía ni idea, un amigo me instaló la famosa aplicación P2P Emule. Me enseñó a bajarme películas pero me advirtió: “Cuando te hayas descargado una, no la quites de la carpeta inmediatamente. Hay una regla ética no escrita de que debes compartirla al menos unos días, dejar que los demás se la bajen de tu pc”. Me pareció curioso el consejo, pero muy lógico.

Como dije el otro día, yo he aprendido mucho gracias a Internet, sobre todo informática, aunque también otras materias como cine, ornitología o historia, y ha sido casi siempre gracias a la labor desinteresada de unos cuantos cibernavegantes que comparten sus conocimientos y sus experiencias en los foros o en sus blogs. También en demasiadas ocasiones he podido hacer una buena compra o elegir bien un hotel gracias a que un experto, sin ganar nada a cambio, ha hecho una crítica del artículo que me interesaba, o a que un viajero se ha tomado la molestia de comentar en una web las ventajas y defectos de su alojamiento. Otras veces los foros me han enseñado a hacer alguna tarea (chapuzas domésticas, recetas, nudos de corbata, manejo de un programa…). Los tutoriales y los vídeos de Youtube pueden llegar a ser utilísimos.

Por eso pienso que es de sentido común y de una mínima moralidad aportar nuestro granito de arena para ayudar a otros en Internet. Aunque no nos demos cuenta, todos tenemos alguna habilidad o somos expertos en algo, ya sea en el campo profesional o del ocio, y en alguna medida podríamos poner en común lo que sabemos para que los demás lo aprovechen. Al menos, todos somos usuarios de servicios o consumidores de bienes, y no cuesta dejar nuestra opinión, en un par de minutos, sobre el viaje que hemos contratado, el restaurante donde hemos comido, la peli que acabamos de ver o el producto que hemos comprado en Amazon.

viernes, 22 de agosto de 2014

SILENCIO EN LA NIEVE



Aunque parezca increíble, antes de Silencio en la nieve solo se habían rodado tres películas en España abordando, y casi siempre de pasada, el tema de la División Azul: La patrulla (1954), Embajadores en el Infierno (1956) e Ispansi (2011). Por lo que se ve, recordar este episodio de nuestra historia reciente ha resultado incómodo tanto al franquismo, empeñado en renegar de las potencias del Eje tras el desenlace de la Segunda Guerra Mundial, como a los cineastas de la democracia, a los que se les ponen los pelos de punta solo de oír hablar de nuestra gran gesta anticomunista. Por eso hay que agradecer a Gerardo Herrero su valentía de adaptar al cine una novela de Ignacio del Valle íntegramente ambientada en el Frente del Este y protagonizada por guripas. 

Silencio en la nieve (2011), que pude ver por fin ayer, es una película policíaca contextualizada en la 250ª División de Voluntarios Españoles. Una unidad de divisionarios descubre congelado en la nieve el cadáver de un compañero asesinado, con un enigmático mensaje escrito a navaja en el pecho: “Mira que te mira Dios”. El mando decide encomendar la investigación del crimen a un joven soldado inspector de policía en la vida civil y a un desencantado sargento. Cuanto más indaga esta pareja de improvisados sabuesos en el entorno de la víctima y en su correspondencia, peor color y olor va teniendo todo el asunto: comunistas y masones infiltrados en la División, un capellán que oculta algo, un fotógrafo incansable y unas partidas clandestinas de violeta (ruleta rusa).

Este filme, de obligado visionado para los entusiastas de la Galubaya Divisia, atesora grandes virtudes unidas a defectos insalvables. 

Lo más interesante es la ambientación (muy cuidada y con mínimos errores), la interpretación de los actores protagonistas Juan Diego Botto y Carmelo Gómez, y las diversas cuestiones históricas que se tocan de forma tangencial, como los infiltrados republicanos, la cara más siniestra de la masonería, las tensiones entre la Falange y el Ejército y la humanidad de los voluntarios españoles con la población civil.

Defectos muy graves de la cinta son su pésimo ritmo narrativo (que destroza todo el conjunto), el romance de fondo que no viene a cuento más que para aderezar la historia con unas escenitas picantes, la artificialidad de gran parte de los diálogos y la lamentable utilización de efectos digitales en la batalla final. Ya me ha pasado varias veces estarme gustando una serie o una película y, de repente, caérseme el alma a los pies por el empeño del director en meter un plano general de larga duración del campo de batalla utilizando recursos informáticos de forma decididamente cutre como es sin duda el caso de Silencio en la nieve. 

De todas formas no debemos olvidar que no se trata de una película sobre la División 250, sino de un simple relato policíaco con un importante esfuerzo de ambientación. Gerardo Herrero hace un trabajo solvente en lo formal pero se enreda con el guión y termina aburriendo un poco. Como director "de su tiempo", también "se ve obligado" a caer en ciertos clichés sobre la Segunda Guerra Mundial y el nazismo, pero es todo bastante soportable y la tropa de la División (otra cosa son los altos mandos) no sale mal parada en absoluto.