Los violentos de Kelly (Kelly´s heroes, 1970) es una mirada cínica y, según muchos, irrespetuosa a la Segunda Guerra Mundial. Este clásico del cine bélico, protagonizado por Clint Eastwood, Telly Savalas y un inconmensurable Donald Sutherland (para mí el mejor), rompió todos los moldes del género por diversos motivos, sobre todo por enfocar con un sarcasmo demoledor las motivaciones de los soldados americanos en el conflicto. Pero otra muestra de originalidad sin par es la banda sonora. La utilización de un remake del tema de El bueno, el feo y el malo en el encuentro entre los americanos y el conductor alemán del panzer Tiger, y la canción de los títulos iniciales y finales, Burning Bridges, de Lalo Schifrin, interpretada por The Mike Club Congregation (en el vídeo), son la prueba definitiva de que Brian G. Hutton no se tomaba muy en serio la conflagración internacional que costó más de cincuenta millones de vidas humanas.
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
sábado, 21 de mayo de 2016
OPERACIÓN B.S.O. (46): LOS VIOLENTOS DE KELLY
Los violentos de Kelly (Kelly´s heroes, 1970) es una mirada cínica y, según muchos, irrespetuosa a la Segunda Guerra Mundial. Este clásico del cine bélico, protagonizado por Clint Eastwood, Telly Savalas y un inconmensurable Donald Sutherland (para mí el mejor), rompió todos los moldes del género por diversos motivos, sobre todo por enfocar con un sarcasmo demoledor las motivaciones de los soldados americanos en el conflicto. Pero otra muestra de originalidad sin par es la banda sonora. La utilización de un remake del tema de El bueno, el feo y el malo en el encuentro entre los americanos y el conductor alemán del panzer Tiger, y la canción de los títulos iniciales y finales, Burning Bridges, de Lalo Schifrin, interpretada por The Mike Club Congregation (en el vídeo), son la prueba definitiva de que Brian G. Hutton no se tomaba muy en serio la conflagración internacional que costó más de cincuenta millones de vidas humanas.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Temas
-Al Neri,
Cine,
Cultura,
Música,
Operación B.S.O.
domingo, 20 de marzo de 2016
OPERACIÓN B.S.O. (45): FLYBOYS: HÉROES DEL AIRE
Un poco de música relajante,
romántica y hasta espiritual para el Domingo de Ramos. Se trata del
tema principal de Flyboys: héroes del aire (2006), una cinta bélica y romántica sobre los voluntarios estadounidenses en la Escuadrilla Lafayette (un escuadrón aéreo francés)
durante la I Guerra Mundial. Pedazo de banda sonora del sudafricano Trevor
Rabin, que, unida al fascinante personaje de Wolfert (inspirado en el
Barón Rojo) y a la divina Lucienne (Jennifer Decker), hacen una
peli que hay que ver sí o sí.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Temas
-Al Neri,
Cine,
Cultura,
Música,
Operación B.S.O.
jueves, 17 de marzo de 2016
CULTURA SUBVENCIONADA
Hace poco presencié en una
cafetería un acalorado debate sobre la tauromaquia en el que uno de los tertulianos
preguntaba irónicamente por qué tenían que concederse subvenciones a los toros
si, como sostienen los defensores de la Fiesta, hay tantos aficionados.
Argumentaba que si a la sociedad española le gustaran de verdad estos festejos,
se sostendrían por sí mismos sin ninguna necesidad de financiación pública.
El comentario me divirtió mucho.
Es obvio que las corridas de toros no tendrían viabilidad sin el apoyo (y no solo económico) de las Administraciones públicas. No estoy seguro de que dejaran de celebrarse si el Ministerio de Agricultura, las comunidades autónomas y los ayuntamientos cortaran el grifo, pero no me cabe duda de que el precio de las entradas se duplicaría (como mínimo) y los espectáculos taurinos perderían su carácter popular para convertirse en un capricho de las clases acomodadas.
El comentario me divirtió mucho.
Es obvio que las corridas de toros no tendrían viabilidad sin el apoyo (y no solo económico) de las Administraciones públicas. No estoy seguro de que dejaran de celebrarse si el Ministerio de Agricultura, las comunidades autónomas y los ayuntamientos cortaran el grifo, pero no me cabe duda de que el precio de las entradas se duplicaría (como mínimo) y los espectáculos taurinos perderían su carácter popular para convertirse en un capricho de las clases acomodadas.
![]() |
| Si no fuera por las subvenciones públicas, las entradas de los toros tendrían un precio prohibitivo. |
Pero es que no solo se subvencionan los toros. Hay multitud de eventos y actividades culturales y de ocio que
son arropadas por los poderes públicos sin que nadie se escandalice demasiado,
e incluso sin que nadie lo sepa. Podríamos empezar hablando del cine o del
deporte (incluyendo el fútbol de Primera División), pero ello daría pie a interminables
discusiones que me dan mucha pereza. Aunque hay otros ejemplos similares a los
toros que sí vale la pena rescatar del olvido, y me refiero a la ópera y al
ballet clásico, que, según me enteré el verano pasado en un reportaje de
televisión, jamás podrían representarse en España si no fuera por las cuantiosas
inyecciones de fondos públicos que reciben todos los años los dueños de los
teatros y las compañías correspondientes.
Al margen de nuestra opinión personal sobre cada una de estas manifestaciones culturales, las preguntas que debemos hacernos son bien polémicas. ¿Debe estar sujeta la cultura al juego de la oferta y la demanda? ¿Tienen que desaparecer del mercado aquellas artes escénicas que dejen de gustar al público? ¿Debe el Estado abstenerse de fomentar o patrocinar cualquier tipo de espectáculo o expresión artística? ¿En realidad nuestras costumbres de ocio responden a nuestras verdaderas inclinaciones o más bien nos acaba "gustando" lo que a la Administración le interesa que nos guste y nos mete a todas horas por los ojos o nos pone mejores precios? ¿Debe el Estado inhibirse ante los gustos del público o tiene derecho a “educar” a la gente para que se sensibilice hacia ciertas formas de arte o de cultura?
Algunas de estos interrogantes son muy difíciles de responder, aunque ya nos imaginamos que desde el poder político se financian e impulsan aquellos eventos, museos, artistas y obras que, por muy distintos motivos, interesa, como dicen ahora los cursis, poner en valor.
A veces son motivos ideológicos, de tradición e incluso de identidad nacional o regional, como sucede con los toros o con los bailes folclóricos. Seamos sinceros: ¿a quién le interesan los bailes regionales? ¿Quién asistiría a una exhibición de jotas castellanas si no fuera gratis gracias a la subvención de turno? Es más: ¿quién sabría siquiera de la existencia de estas danzas si la televisión autonómica no las pusiera a todas horas y los ayuntamientos no les dieran siempre un espacio en los programas de fiestas municipales?
Al margen de nuestra opinión personal sobre cada una de estas manifestaciones culturales, las preguntas que debemos hacernos son bien polémicas. ¿Debe estar sujeta la cultura al juego de la oferta y la demanda? ¿Tienen que desaparecer del mercado aquellas artes escénicas que dejen de gustar al público? ¿Debe el Estado abstenerse de fomentar o patrocinar cualquier tipo de espectáculo o expresión artística? ¿En realidad nuestras costumbres de ocio responden a nuestras verdaderas inclinaciones o más bien nos acaba "gustando" lo que a la Administración le interesa que nos guste y nos mete a todas horas por los ojos o nos pone mejores precios? ¿Debe el Estado inhibirse ante los gustos del público o tiene derecho a “educar” a la gente para que se sensibilice hacia ciertas formas de arte o de cultura?
Algunas de estos interrogantes son muy difíciles de responder, aunque ya nos imaginamos que desde el poder político se financian e impulsan aquellos eventos, museos, artistas y obras que, por muy distintos motivos, interesa, como dicen ahora los cursis, poner en valor.
A veces son motivos ideológicos, de tradición e incluso de identidad nacional o regional, como sucede con los toros o con los bailes folclóricos. Seamos sinceros: ¿a quién le interesan los bailes regionales? ¿Quién asistiría a una exhibición de jotas castellanas si no fuera gratis gracias a la subvención de turno? Es más: ¿quién sabría siquiera de la existencia de estas danzas si la televisión autonómica no las pusiera a todas horas y los ayuntamientos no les dieran siempre un espacio en los programas de fiestas municipales?
![]() |
| El Ministerio de Cultura subvenciona muy fuertemente a las compañías de ópera. |
Otras veces son razones más bien
educativas, como en el caso de la ópera. Todos sabemos que la ópera hasta hace unas
décadas era un espectáculo carísimo y elitista, reservado a las familias más
pudientes de la burguesía europea. Pero en un determinado momento los
gobernantes se plantean que esté género constituye un patrimonio cultural de
primer orden que debe ser divulgado al máximo entre todos los ciudadanos
independientemente de su poder adquisitivo. Se entendió que había que hacer lo
posible para que la gente se refinara y le empezaran a entusiasmar las obras de
Verdi, Puccini o Wagner, y ahí empezaron las subvenciones de más del 80% de
los costes. Y así la ópera, que –perdonad la catetada– a mí me parece un coñazo,
ha dejado de ser un antojo de los ricos para convertirse en un antojo de los gobiernos,
que se gastan un pastón en mantener artificialmente unas representaciones a las
que no va ni Rita, y los que menos los albañiles. ¿Chapamos entonces el Teatro
Real de Madrid o lo seguimos manteniendo entre todos porque da buena imagen y
nos hace parecer muy cultos?
En no pocas ocasiones se mezclan motivos de ambos tipos, y tampoco es extraño que entren en juego intereses particulares de ciertos lobbies muy poderosos...
Toda esta reflexión podría extenderse a muchos otros ámbitos, como el de los museos. La mayoría de los museos del país son deficitarios. ¿Hay que cerrarlos o deben mantenerse para garantizar el derecho de todos los ciudadanos a acceder a ciertos bienes culturales, sean o no de interés para el gran público?
Nada fácil, ya digo. Es complicado encontrar un equilibrio en este asunto, pero al menos deberíamos alejarnos de las dos posturas extremas. Una es la de sostener con dinero público actividades que realmente no interesan a la inmensa mayoría de los ciudadanos o incluso hieren su sensibilidad, solo para satisfacer intereses partidistas o sectoriales. Y el otro extremo es no hacer lo posible por dar a conocer a la sociedad, y sobre todo a las nuevas generaciones, las más valiosas manifestaciones de nuestra identidad cultural so pretexto de que están “pasadas de moda” o no arrastran a las multitudes.
En no pocas ocasiones se mezclan motivos de ambos tipos, y tampoco es extraño que entren en juego intereses particulares de ciertos lobbies muy poderosos...
Toda esta reflexión podría extenderse a muchos otros ámbitos, como el de los museos. La mayoría de los museos del país son deficitarios. ¿Hay que cerrarlos o deben mantenerse para garantizar el derecho de todos los ciudadanos a acceder a ciertos bienes culturales, sean o no de interés para el gran público?
Nada fácil, ya digo. Es complicado encontrar un equilibrio en este asunto, pero al menos deberíamos alejarnos de las dos posturas extremas. Una es la de sostener con dinero público actividades que realmente no interesan a la inmensa mayoría de los ciudadanos o incluso hieren su sensibilidad, solo para satisfacer intereses partidistas o sectoriales. Y el otro extremo es no hacer lo posible por dar a conocer a la sociedad, y sobre todo a las nuevas generaciones, las más valiosas manifestaciones de nuestra identidad cultural so pretexto de que están “pasadas de moda” o no arrastran a las multitudes.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
domingo, 21 de febrero de 2016
OPERACIÓN B.S.O. (44): LA ABEJA MAYA
Uno de mis primeros recuerdos
televisivos es la serie de dibujos animados La abeja Maya. Hoy
casualmente he encontrado el intro en Internet y me ha sorprendido cómo algunos
planos que no veía desde los cinco añitos se han refrescado instantáneamente en
mi cerebro como si llevaran allí almacenados toda mi vida. ¡Misterios de ese
mecanismo fascinante que es la memoria humana!
La serie es una coproducción japonesa y alemana que se estrenó por primera vez en Japón en 1976 y llegó a España dos años después. Está basada en un libro para niños escrito en 1912 por el alemán Waldemar Bonsels y narra las peripecias de una joven abejita y de su inseparable amigo Willi. Sus 52 episodios nos muestran la vida en la colmena y las escapadas de Maya al bosque para recolectar polen y ayudar a otros simpáticos insectos en apuros, como el saltamontes Flip, el escarabajo Kurt, la señora Abejorro o la mosca Puck, a menudo amenazados por la siniestra araña Tekla, que a mí me daba un miedo tremendo.
La serie es una coproducción japonesa y alemana que se estrenó por primera vez en Japón en 1976 y llegó a España dos años después. Está basada en un libro para niños escrito en 1912 por el alemán Waldemar Bonsels y narra las peripecias de una joven abejita y de su inseparable amigo Willi. Sus 52 episodios nos muestran la vida en la colmena y las escapadas de Maya al bosque para recolectar polen y ayudar a otros simpáticos insectos en apuros, como el saltamontes Flip, el escarabajo Kurt, la señora Abejorro o la mosca Puck, a menudo amenazados por la siniestra araña Tekla, que a mí me daba un miedo tremendo.
Puede que la gente de mi edad ya no recordemos muy bien el argumento o las escenas de estos dibujos, pero la sintonía jamás la olvidaremos, no sé si porque
la memoria auditiva es más poderosa que la visual o porque se acabó
convirtiendo en un clásico entre las canciones infantiles de los años 70 y 80,
enamorando para siempre a toda una generación, igual que las canciones
de Marco, Heidi, Dartacan y los tres Mosqueperros, Willy Fog o El inspector
Gadget.
Esta entrañable musiquilla fue escrita por el exitoso compositor checo Karel Svoboda, autor también de la de Tao Tao, que se suicidó en Praga en 2007.
Esta entrañable musiquilla fue escrita por el exitoso compositor checo Karel Svoboda, autor también de la de Tao Tao, que se suicidó en Praga en 2007.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
viernes, 1 de enero de 2016
domingo, 20 de diciembre de 2015
OPERACIÓN B.S.O. (43): JUNCAL
En un día como hoy, en que
nuestra Patria se enfrenta a los más graves peligros, qué mejor que escuchar un
buen pasodoble para afrontarlos con gallardía torera.
En 1989, TVE estrenó Juncal, una serie magnífica protagonizada por Francisco Rabal, y escrita y dirigida por Jaime de Armiñán, sobre las andanzas de un viejo ex matador de toros sevillano que conserva intactos su gracejo, su galantería, su caradura y su pasión por las mujeres. Puede que muchos ya no se acuerden de las extraordinarias interpretaciones de Rabal, Fernán Gómez y Rafael Álvarez “El Brujo” (Búfalo), pero me apuesto lo que sea a que a todo el mundo le suena la sintonía del intro de este drama taurino, el pasodoble Juncal, escrito (música y letra) e interpretado por Vainica Doble, un dúo femenino nacido a principios de los 70 que jamás alcanzó fama comercial pero influyó notablemente en varios grupos de la movida madrileña y compuso la música de algunas películas y series de televisión muy conocidas, entre ellas Furtivos (1975), Con las manos en la masa (1984) y Celia (1993).
Que la verbena de corruptos, embaucadores y logreros que hoy se celebra nos pille al menos disfrutando de un bonito pasodoble. Españoles… ¡valor y al toro!
En 1989, TVE estrenó Juncal, una serie magnífica protagonizada por Francisco Rabal, y escrita y dirigida por Jaime de Armiñán, sobre las andanzas de un viejo ex matador de toros sevillano que conserva intactos su gracejo, su galantería, su caradura y su pasión por las mujeres. Puede que muchos ya no se acuerden de las extraordinarias interpretaciones de Rabal, Fernán Gómez y Rafael Álvarez “El Brujo” (Búfalo), pero me apuesto lo que sea a que a todo el mundo le suena la sintonía del intro de este drama taurino, el pasodoble Juncal, escrito (música y letra) e interpretado por Vainica Doble, un dúo femenino nacido a principios de los 70 que jamás alcanzó fama comercial pero influyó notablemente en varios grupos de la movida madrileña y compuso la música de algunas películas y series de televisión muy conocidas, entre ellas Furtivos (1975), Con las manos en la masa (1984) y Celia (1993).
Que la verbena de corruptos, embaucadores y logreros que hoy se celebra nos pille al menos disfrutando de un bonito pasodoble. Españoles… ¡valor y al toro!
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Temas
-Al Neri,
Actualidad,
Cultura,
Democracia,
Música,
Operación B.S.O.,
Política,
Políticos
domingo, 13 de diciembre de 2015
EL POLLITO PÍO
Mirad el vídeo hasta el final y
responded a estas preguntas: ¿Es correcto llamar a esto canción infantil? ¿Puede
un niño pequeño conservar su inocencia y su mente equilibrada tras escuchar
esta melodía? ¿No tienen nada que decir al respecto UNICEF y Green Peace?
domingo, 18 de octubre de 2015
sábado, 10 de octubre de 2015
OPERACIÓN B.S.O. (42) COCODRILO DUNDEE
Una de las comedias que más me
entusiasmaron en mi preadolescencia fue la primera entrega de Cocodrilo Dundee
(1986), que narraba, con ingredientes humorísticos, románticos y hasta ecologistas, las aventuras en Nueva York de un exótico y rústico cazador
de cocodrilos australiano. Su éxito comercial se debió al actor
protagonista (el showman televisivo Paul Hogan), a su ingenioso guión (candidato
al Oscar) y a esa pegadiza melodía del compositor australiano Peter Best que a mí
me sigue evocando canguros, reptiles gigantescos y naturaleza en estado puro.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Temas
-Al Neri,
Cultura,
Música,
Operación B.S.O.,
Recuerdos
domingo, 6 de septiembre de 2015
AQUELLA CANCIÓN DE TERESA RABAL
![]() |
| Teresa Rabal hizo su última gira hace tres años |
El Papa Francisco dijo en junio
que “es injusto acusar a los sacerdotes y obispos de comunistas cuando hablan
de los pobres”. Tiene toda la razón, pero no solo pasa con los curas; es ya una
vieja y odiosa costumbre de las clases sociales acomodadas, imbuidas de un
conservadurismo egoísta, llamar rojo a cualquiera cuyas ideas contengan la
menor pincelada de justicia social. A mí también me han llamado izquierdista varias veces a la cara, la última hace dos años un alto cargo del Partido
Popular.
El problema es que como tanto los militantes marxistas como las personas mínimamente solidarias y sensibles sin ninguna relación con la izquierda defienden mucho a los pobres y apuestan por fórmulas redistributivas, no siempre resulta fácil captar si ciertos discursos son socialistas o simplemente equitativos. Yo creo que muchas veces, si no se especifican soluciones políticas concretas ni se mezclan otros mensajes más o menos velados, es imposible notar la diferencia. Izquierda y sensibilidad social a secas tienen un área de confluencia innegable.
A cuento de este asunto me he acordado de una anécdota musical de mi infancia. Con siete años alguien me regaló una cinta casette de la conocida cantante para niños Teresa Rabal, que, por aquel entonces, era un auténtico fenómeno mediático. Sus alegres y pegadizas canciones eran tatareadas por todos los críos de España y por sus mamás. También es cierto que esta artista, que aún colea, no era del agrado de muchos padres, debido a su fuerte compromiso con el PCE y a que las letras de sus temas eran, según algunos, excesivamente ideológicas e inapropiadas para niños de tan corta edad como para los que iban dirigidas. Es cierto que, siempre con un tono divertido, sus canciones rebosaban valores como la generosidad y la igualdad, y buscaban concienciar a las criaturas sobre ciertas injusticias sociales con mensajes a menudo subliminales.
A mí la Rabal me parecía un poco rollo, pero mis padres me la ponían a veces en el coche para distraerme, igual que hacían con otros muchos cantantes o grupos infantiles de la época. Pero hubo una canción en particular, posiblemente de las más polémicas, que se me grabó en el coco y nunca he conseguido olvidar. Supongo que me impactaría la letra, sin más, pero luego con los años, según se fueron fraguando mis ideas políticas y fui adoptando nítidas posiciones respecto al marxismo, nunca dejé de preguntarme si de verdad aquella cancioncilla tenía tufo izquierdista o era perfectamente asumible y aplaudible por cualquier cristiano coherente; si se trataba de un panfleto demagógico para inyectar en el cerebro de los peques el cianuro de la lucha de clases, o era una buena manera de inculcarles (¿quizá prematuramente?) el orgullo del trabajo honrado y los sentimientos de justicia.
Me encantaría que los amigos de La pluma viperina la escucharan y me dieran su opinión sincera.
El problema es que como tanto los militantes marxistas como las personas mínimamente solidarias y sensibles sin ninguna relación con la izquierda defienden mucho a los pobres y apuestan por fórmulas redistributivas, no siempre resulta fácil captar si ciertos discursos son socialistas o simplemente equitativos. Yo creo que muchas veces, si no se especifican soluciones políticas concretas ni se mezclan otros mensajes más o menos velados, es imposible notar la diferencia. Izquierda y sensibilidad social a secas tienen un área de confluencia innegable.
A cuento de este asunto me he acordado de una anécdota musical de mi infancia. Con siete años alguien me regaló una cinta casette de la conocida cantante para niños Teresa Rabal, que, por aquel entonces, era un auténtico fenómeno mediático. Sus alegres y pegadizas canciones eran tatareadas por todos los críos de España y por sus mamás. También es cierto que esta artista, que aún colea, no era del agrado de muchos padres, debido a su fuerte compromiso con el PCE y a que las letras de sus temas eran, según algunos, excesivamente ideológicas e inapropiadas para niños de tan corta edad como para los que iban dirigidas. Es cierto que, siempre con un tono divertido, sus canciones rebosaban valores como la generosidad y la igualdad, y buscaban concienciar a las criaturas sobre ciertas injusticias sociales con mensajes a menudo subliminales.
A mí la Rabal me parecía un poco rollo, pero mis padres me la ponían a veces en el coche para distraerme, igual que hacían con otros muchos cantantes o grupos infantiles de la época. Pero hubo una canción en particular, posiblemente de las más polémicas, que se me grabó en el coco y nunca he conseguido olvidar. Supongo que me impactaría la letra, sin más, pero luego con los años, según se fueron fraguando mis ideas políticas y fui adoptando nítidas posiciones respecto al marxismo, nunca dejé de preguntarme si de verdad aquella cancioncilla tenía tufo izquierdista o era perfectamente asumible y aplaudible por cualquier cristiano coherente; si se trataba de un panfleto demagógico para inyectar en el cerebro de los peques el cianuro de la lucha de clases, o era una buena manera de inculcarles (¿quizá prematuramente?) el orgullo del trabajo honrado y los sentimientos de justicia.
Me encantaría que los amigos de La pluma viperina la escucharan y me dieran su opinión sincera.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
martes, 18 de agosto de 2015
JOSÉ LUIS PERALES
Los de mi generación recordamos
bien el éxito de José Luis Perales en los años 70 y 80 del pasado siglo. Solo éramos
unos chavalines, pero Perales ha quedado como una reminiscencia genuina de
nuestra infancia porque lo ponían a todas horas en la radio y nuestros padres siempre
tenían en casa un LP o un cassette del romántico cantautor conquense de cálida
voz y con aquellos gestos sentimentales en sus actuaciones en directo, que hoy
serían considerados amanerados pero que entonces encandilaban a
todas las señoritas de buena familia. Sus canciones, con las que tantas veces me he sentido identificado, eran pura poesía de un
romanticismo dulce que rezumaba amor eterno, ternura y nostalgia.
Ha sido el cantante hispano más versionado de todos los tiempos y ha escrito letras para numerosos artistas (Bosé, Mocedades, Raphael, Masiel, Pantoja…)
Aunque estuvo sacando discos de forma regular hasta el año 2000, su estrella se apagó de repente a finales de la década de los 80. El último coletazo de su éxito fue el maravilloso tema La espera (1989).
Me acuerdo de que en los años 90, aunque Perales seguía en activo, era bastante habitual entre la gente joven mofarse de su música e incluso negar tajantemente haber escuchado alguna vez sus algodonosas canciones. Como digo, sorprende la brusquedad con que se desplomó su popularidad, teniendo en cuenta que muy poco tiempo antes había sido un verdadero icono cultural en todo el país. Merece la pena meditar sobre las causas de este rápido declive.
José Luis nunca dejó de componer verdaderas preciosidades ni perdió un ápice de la calidad de su voz, pero vivió una transformación profunda de la sociedad española, que se manifestó muy especialmente en la concepción de las relaciones amorosas de las nuevas generaciones. El igualitarismo entre hombres y mujeres en el ámbito laboral y familiar, la liberalización de las costumbres sexuales y la mayor racionalización de los vínculos de pareja dieron al traste con el mensaje poético de las composiciones de Perales, inspiradas en los sentimientos profundos, duraderos e irresquebrajables, en el amor al viejo estilo, con un cierto tono protector (hoy, machista) y sin ninguna alusión explícita a la dimensión carnal.
Su música sufrió los efectos devastadores de las nuevas maneras de una juventud cada vez menos inocente y comprometida, y cada vez más materialista, cínica y sensual. Hoy, para casi todos, su obra resulta demasiado ñoña y cursi.
Quiero recordar en este post los que para mí son los tres mejores temas del gran José Luis Perales, ya retirado musicalmente pero siempre presente en el corazón de los clásicos.
Ha sido el cantante hispano más versionado de todos los tiempos y ha escrito letras para numerosos artistas (Bosé, Mocedades, Raphael, Masiel, Pantoja…)
Aunque estuvo sacando discos de forma regular hasta el año 2000, su estrella se apagó de repente a finales de la década de los 80. El último coletazo de su éxito fue el maravilloso tema La espera (1989).
Me acuerdo de que en los años 90, aunque Perales seguía en activo, era bastante habitual entre la gente joven mofarse de su música e incluso negar tajantemente haber escuchado alguna vez sus algodonosas canciones. Como digo, sorprende la brusquedad con que se desplomó su popularidad, teniendo en cuenta que muy poco tiempo antes había sido un verdadero icono cultural en todo el país. Merece la pena meditar sobre las causas de este rápido declive.
José Luis nunca dejó de componer verdaderas preciosidades ni perdió un ápice de la calidad de su voz, pero vivió una transformación profunda de la sociedad española, que se manifestó muy especialmente en la concepción de las relaciones amorosas de las nuevas generaciones. El igualitarismo entre hombres y mujeres en el ámbito laboral y familiar, la liberalización de las costumbres sexuales y la mayor racionalización de los vínculos de pareja dieron al traste con el mensaje poético de las composiciones de Perales, inspiradas en los sentimientos profundos, duraderos e irresquebrajables, en el amor al viejo estilo, con un cierto tono protector (hoy, machista) y sin ninguna alusión explícita a la dimensión carnal.
Su música sufrió los efectos devastadores de las nuevas maneras de una juventud cada vez menos inocente y comprometida, y cada vez más materialista, cínica y sensual. Hoy, para casi todos, su obra resulta demasiado ñoña y cursi.
Quiero recordar en este post los que para mí son los tres mejores temas del gran José Luis Perales, ya retirado musicalmente pero siempre presente en el corazón de los clásicos.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
miércoles, 12 de agosto de 2015
OPERACIÓN B.S.O.(41): ¡HATARI!
Vamos a animar este día de vacaciones con una musiquilla
de cine alegre y refrescante: Baby elephant walk, compuesta por Henry Mancini
para ¡Hatari! (1962), una peli de aventuras divertidísima que figura en el podio
de mis predilectas. John Wayne no hace de John Wayne, sino un papel
bastante distinto a los habituales en esta cinta imposible de clasificar sobre
un grupo de cazadores al que un zoológico ha encargado la captura de varias
fieras salvajes en Tanzania. Acción,
suspense, comedia y romance se mezclan magistralmente en este clásico inolvidable
que hay que repasar, y cuyas escenas más tiernas son los paseos de Dallas (Elsa Martinelli) con sus bebés de
elefante adoptados mientras suena la inmortal pieza de Mancini. Para mí el mejor personaje es
Pockets (Red Buttons) y la chica más
guapa Brandy (Michèle Girardon).
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Temas
-Al Neri,
Cine,
Cultura,
Música,
Operación B.S.O.
viernes, 12 de junio de 2015
OTROS ULTRAJES AL HIMNO
No ha habido post sobre la pitada al himno de España en la final de la Copa del Rey del pasado 30 de mayo porque los seguidores de La pluma viperina ya saben muy bien, sin necesidad de que me pronuncie, qué medidas concretas pienso que deberían aplicarse tanto a los clubs implicados como a sus hinchas.
Lo que pasa es que ayer, viendo el partido de nuestra Selección contra Costa Rica, me hice algunas preguntas generales sobre el respeto que debería mostrarse durante la interpretación de la Marcha Real al comienzo de los encuentros deportivos. Porque de acuerdo en que pitar el himno, que es un símbolo oficial de España, constituye no solo un delito, sino también una falta de respeto intolerable que debería castigarse con el máximo rigor, de forma tan ejemplar que ni el más loco se atreviera a silbar de nuevo ni en el fútbol ni en la ducha, pero no puede olvidarse que existen otras formas de ultraje, también graves aunque no intencionadas.
En concreto me refiero a esa costumbre que tienen no pocos palurdos de tatarear ostentosamente la Marcha Granadera con diferentes onomatomeyas (chunda-chunda, la-la-la-la), pretendiendo en teoría paliar la ausencia de letra. En el partido de ayer se podía escuchar claramente.
Sin pretender comparar los pitidos insultantes con estos tarareos, el Himno Nacional debería escucharse en pie, en silencio y con actitud si no solemne, al menos deferente, y a los patanes que mosconean mientras está sonando habría que meterles un puro bien contundente que les quitara las ganas de canturrear.
No pretendamos que la bazofia separatista respete el símbolo musical de nuestra nación si los que se suponen patriotas españoles se dedican a rebuznar mientras lo escuchan.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Temas
-Al Neri,
Crítica,
Deporte,
España,
Música,
Patriotismo,
Separatismo
domingo, 7 de junio de 2015
OPERACIÓN B.S.O. (40): TIBURÓN
El joven Steven Spielberg encargó
diseñar tres réplicas mecánicas del tiburón al especialista en efectos
especiales Bob Mattey, pero cuando empezó el rodaje, en pleno océano Atlántico,
ninguna funcionaba bien, por lo que el cineasta judío se vio obligado a
restringir al máximo las apariciones del escualo, que, de hecho, solo se
muestra en el último tercio de la película. Esta contrariedad (que al final resultó ser la
clave del éxito de la cinta) intentó ser compensada por una banda sonora
impactante que acompañara las escenas en las que simplemente se sugería la
presencia del pez. Fue John Williams el elegido para componer el tema, que hoy figura entre las diez soundtracks más famosas de la historia del cine,
y es un símbolo universal de peligro inminente. Fue interpretada con tuba,
jugando con los silencios y evocando los latidos del corazón con una percusión
estudiada y sugerente. Spielberg supo además manejar psicológicamente, con mucho
acierto, la musiquita, pues durante casi todo el filme la asocia a la proximidad
de la bestia, y ya al final, en la persecución en la lancha de Quint, apenas la utiliza, de forma que cuando emerge el tiburón gigante pilla a los espectadores
por sorpresa.
Tiburón (1975) es una de mis películas favoritas y posiblemente sea la mejor cinta de suspense de todos los tiempos. Fue la primera producción que reventó las taquillas de todos los cines del mundo, marcando un antes y un después en la historia de Hollywood. Muy recomendable también la novela original de Peter Benchley, que engancha fuerte con una trama y unos personajes inolvidables. Además hay bastantes diferencias muy interesantes respecto a la versión cinematográfica. Quien la quiera leer, ya sabe...
Tiburón (1975) es una de mis películas favoritas y posiblemente sea la mejor cinta de suspense de todos los tiempos. Fue la primera producción que reventó las taquillas de todos los cines del mundo, marcando un antes y un después en la historia de Hollywood. Muy recomendable también la novela original de Peter Benchley, que engancha fuerte con una trama y unos personajes inolvidables. Además hay bastantes diferencias muy interesantes respecto a la versión cinematográfica. Quien la quiera leer, ya sabe...
![]() |
| El tiburón blanco y Quint en una de las escenas finales |
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Temas
-Al Neri,
Cine,
Cultura,
Música,
Operación B.S.O.
viernes, 8 de mayo de 2015
OPERACIÓN B.S.O. (39): FROZEN
Es la primera vez que pongo la
banda sonora de una película que no he visto, pero no he podido resistirme a
los encantos de Ley it go, el tema estrella de la película Frozen (2013), de la factoría
Disney. Interpretada por la actriz de musicales Idina Menzel, obtuvo en 2014 el Oscar a la
mejor canción original. Ha sido muy versionada, y de hecho la que aparece en el
filme no es más que una versión de la original, cantada por Demi Lovato. Yo no sé bien con cuál quedarme porque las dos son preciosas. Y me refiero a la canción, no a la cantante, que prefiero claramente a la Lobato.
Aunque solo sea por este temazo habrá que darle una oportunidad a la peli, que, por cierto, narra el famoso cuento de
Andersen La reina de las nieves.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Temas
-Al Neri,
Cine,
Cultura,
Música,
Operación B.S.O.
domingo, 22 de marzo de 2015
OPERACIÓN B.S.O. (38): ORGULLO Y PREJUICIO
La películas del estilo a Orgullo
y prejuicio (2005) no son desde luego mis favoritas, aunque de esta exitosa
cinta británica de Joe Wright hay al menos tres aspectos que merecen la pena
destacarse: su excelente retrato de la sociedad inglesa de finales del
XVIII, la belleza dulce y serena de Keira Knightleys y la banda sonora de Dario
Marianelli, un tanto desigual a mi parecer pero con dos o tres temas
inolvidables que apetece escuchar de vez en cuando, entre ellos Becoming Mrs. Darcy.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Temas
-Al Neri,
Cine,
Cultura,
Música,
Operación B.S.O.
viernes, 6 de marzo de 2015
SI TE HE VISTO NO ME ACUERDO
Hay varias canciones de Joaquín Sabina que nunca han salido en un disco.
Una de ellas es la sintonía del legendario programa gastronómico Con las manos en la masa (1984-1991), presentado por Elena Santoja. Yo siempre había creído que tanto la música como la letra de esta genial composición, que se sabe de memoria media España, era obra del propio cantautor jienense, pero lo cierto es que su autoría corresponde al dúo Vainica Doble, integrado por la hermana de la presentadora y por Gloria Van Aerssen, que la interpreta junto a Sabina (quien, por cierto, una vez insinuó que se avergonzaba de esta faceta de su carrera artística).
Otro tema inédito es el titulado Si te he visto no me acuerdo, una reliquia valiosísima que hoy quiero rescatar del olvido. Sabina lo interpretó para Televisión Española durante el programa especial homónimo de la Nochevieja 1985-1986. Sus siete largas estrofas separadas por un pegadizo estribillo rebosan veneno y sarcasmo contra el primer gobierno del PSOE. Provocó un gran malestar en las altas esferas socialistas y fue la primera cuenta del rosario de desencuentros que sostuvieron el cantante y la cadena pública. Al año siguiente, en vísperas de elecciones y siendo ya Pilar Miró la directora de RTVE, el Gobierno se cobró su venganza censurando la canción Cuervo ingenuo (de Javier Krahe) en la emisión de un concierto de Sabina y Viceversa. No fue ni mucho menos la única acción represiva de la supuestamente demócrata Miró contra las voces disidentes en el medio que dirigía, y si no que se lo pregunten a Lolo Rico, creadora y directora de La bola de cristal.
Si te he visto no me acuerdo es una joya histórica que con el tiempo ha cogido solera, pues se escribió a modo de crónica humorística de la primera legislatura de Felipe González, incidiendo en las contradicciones entre el programa político ultrarreformista y aderezado con chaquetas de pana que votaron diez millones de españoles en el 82 y la realidad de los hechos una vez que los sociatas tomaron las riendas del país. Las estrofas abordan temas entonces de plena actualidad, como la expropiación de RUMASA, el escándalo Flick, el cambio de postura sobre el ingreso en la OTAN, la retransmisión de la visita de Juan Pablo II, el romance de Boyer con la Preysler, las vacaciones de González en el yate Azor, el sida o los anuncios de condones. Se cita además a personajes televisivos de la época como Coll, Ramoncín, José María Calviño, Paloma Gómez Borrero, Fernando García Tola, Eva Nasarre, Felipe Mellizo, José María Íñigo, Jesús Hermida o Alfredo Amestoy. Incluso el líder de Fuerza Nueva aparece en el verso “cenarán tortilla en la bodeguilla Palazón y Blas Piñar”. ¡Quién le iba a decir al veterano patriota que acabaría teniendo un puesto “de honor” en el cancionero de Sabina! Y por cierto: ¿alguien sabe quién era Palazón?
En Youtube no hay ningún vídeo completo de la canción, así que he elegido para encabezar el post una versión editada a base de empalmes de sonido, aunque desgraciadamente sin imágenes. Para ver varios fragmentos de la actuación recomiendo este enlace.
Más sobre Sabina en La pluma:
- Sabina, Viceversa, Varona y la igualdad
- Joaquín Sabina
Una de ellas es la sintonía del legendario programa gastronómico Con las manos en la masa (1984-1991), presentado por Elena Santoja. Yo siempre había creído que tanto la música como la letra de esta genial composición, que se sabe de memoria media España, era obra del propio cantautor jienense, pero lo cierto es que su autoría corresponde al dúo Vainica Doble, integrado por la hermana de la presentadora y por Gloria Van Aerssen, que la interpreta junto a Sabina (quien, por cierto, una vez insinuó que se avergonzaba de esta faceta de su carrera artística).
Otro tema inédito es el titulado Si te he visto no me acuerdo, una reliquia valiosísima que hoy quiero rescatar del olvido. Sabina lo interpretó para Televisión Española durante el programa especial homónimo de la Nochevieja 1985-1986. Sus siete largas estrofas separadas por un pegadizo estribillo rebosan veneno y sarcasmo contra el primer gobierno del PSOE. Provocó un gran malestar en las altas esferas socialistas y fue la primera cuenta del rosario de desencuentros que sostuvieron el cantante y la cadena pública. Al año siguiente, en vísperas de elecciones y siendo ya Pilar Miró la directora de RTVE, el Gobierno se cobró su venganza censurando la canción Cuervo ingenuo (de Javier Krahe) en la emisión de un concierto de Sabina y Viceversa. No fue ni mucho menos la única acción represiva de la supuestamente demócrata Miró contra las voces disidentes en el medio que dirigía, y si no que se lo pregunten a Lolo Rico, creadora y directora de La bola de cristal.
Si te he visto no me acuerdo es una joya histórica que con el tiempo ha cogido solera, pues se escribió a modo de crónica humorística de la primera legislatura de Felipe González, incidiendo en las contradicciones entre el programa político ultrarreformista y aderezado con chaquetas de pana que votaron diez millones de españoles en el 82 y la realidad de los hechos una vez que los sociatas tomaron las riendas del país. Las estrofas abordan temas entonces de plena actualidad, como la expropiación de RUMASA, el escándalo Flick, el cambio de postura sobre el ingreso en la OTAN, la retransmisión de la visita de Juan Pablo II, el romance de Boyer con la Preysler, las vacaciones de González en el yate Azor, el sida o los anuncios de condones. Se cita además a personajes televisivos de la época como Coll, Ramoncín, José María Calviño, Paloma Gómez Borrero, Fernando García Tola, Eva Nasarre, Felipe Mellizo, José María Íñigo, Jesús Hermida o Alfredo Amestoy. Incluso el líder de Fuerza Nueva aparece en el verso “cenarán tortilla en la bodeguilla Palazón y Blas Piñar”. ¡Quién le iba a decir al veterano patriota que acabaría teniendo un puesto “de honor” en el cancionero de Sabina! Y por cierto: ¿alguien sabe quién era Palazón?
En Youtube no hay ningún vídeo completo de la canción, así que he elegido para encabezar el post una versión editada a base de empalmes de sonido, aunque desgraciadamente sin imágenes. Para ver varios fragmentos de la actuación recomiendo este enlace.
Más sobre Sabina en La pluma:
- Sabina, Viceversa, Varona y la igualdad
- Joaquín Sabina
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
domingo, 8 de febrero de 2015
OPERACIÓN B.S.O.(37): LA BELLA DURMIENTE
Este fin de semana he visto Maléfica (2014), una película
que me apetecía mucho ver porque La bella durmiente de Walt Disney (1959) es
uno de los recuerdos cinematográficos más entrañables de mi infancia.
Sin embargo no me atrevería a llamar remake a esta cinta de Robert Stromberg,
que solo se inspira de refilón en el cuento de Perrault, desarrollando (y
redimiendo) al personaje del hada mala (bautizada como Maléfica por Disney), y que encaja
más en el género fantástico que en el de los cuentos de hadas. A pesar de las
sorpresas que encierra, no me ha disgustado y me ha hecho ilusión oír
al final la preciosa canción Once upon a dream, aunque en inglés y con la voz
siniestra de Lana del Rey se parezca al tema principal de la peli de dibujos
como un huevo a una castaña. Esta famosa melodía, cuyo verso “eres tú el prícipe
azul que yo soñé” jamás olvidaremos, la plagió Walt con todo el morro de un vals
del ballet de Tchaikovsky La bella durmiente.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Temas
-Al Neri,
Cine,
Cultura,
En primera persona,
Música,
Operación B.S.O.,
Recuerdos
viernes, 23 de enero de 2015
OPERACIÓN B.S.O. (36): FAMA
Estaba el otro día haciendo abdominales en el gimnasio,
partiéndome en dos y sudando la gota gorda, cuando un amigo se acercó
sigilosamente por detrás y me voceó: ¡la fama cuesta, y aquí es donde vas a
empezar a pagar, con sudor! Me hizo mucha gracia y me vino rápido a la cabeza
la vieja serie del 82, con Leroy, Amatullo, Coco, la carismática profe de danza
(Lydia) y, por supuesto, el viejo Shorofsky, que no podía tener más
pinta de judío, el pobre. Pero como fondo de estos recuerdos que avivó el gracioso de
mi colega Pepe sonaba la voz de Irene Cara interpretando la inolvidable Fame!
I'm gonna live forever.
Lo que no saben muchos sobre esta canción es que antes de convertirse en entrada de la serie de Sherry Coben, había sido el tema principal de la peli musical homónima que la inspiró, y que curiosamente la hispana Cara interpretaba a Coco en el fime (en la serie le dieron el papel a Erica Gimpel).
Ahí va el vídeo con las letras de Fame para que al ritmo de este pegadizo tema nos atrevamos a "learn how to fly".
Lo que no saben muchos sobre esta canción es que antes de convertirse en entrada de la serie de Sherry Coben, había sido el tema principal de la peli musical homónima que la inspiró, y que curiosamente la hispana Cara interpretaba a Coco en el fime (en la serie le dieron el papel a Erica Gimpel).
Ahí va el vídeo con las letras de Fame para que al ritmo de este pegadizo tema nos atrevamos a "learn how to fly".
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Temas
-Al Neri,
Amigos,
Anécdotas,
Cultura,
En primera persona,
Judaísmo,
Música,
Operación B.S.O.,
Recuerdos
domingo, 18 de enero de 2015
SABINA, VICEVERSA, VARONA Y LA IGUALDAD
El viernes fui con Aprendiz de brujo a un concierto de
Pancho Varona y Antonio García de Diego en una discoteca de mi ciudad. Nos
regalaron una velada inolvidable aunque... ¡no son Sabina! Estos dos genios de la
composición, sobre todo Pancho, le han puesto música durante más de tres décadas
a las canciones más exitosas del ubetense del bombín y le acompañan en todas
sus giras. De siempre han sido sus “escuderos” invisibles, pero últimamente
están haciendo algún pinito por libre, por salas modestas de toda España, con
los temas que han creado, como ellos mismos dicen, con, por y para Sabina.
Durante el recital no pude evitar acordarme de Viceversa, que era el grupo musical de Joaquín a mediados de los ochenta y que grabó los álbumes Juez y parte (1985), En directo (1986) y Hotel, dulce hotel (1987), con canciones tan gloriosas como Princesa, Así estoy yo sin ti o Que se llama soledad. En el 87 Sabina se separó de esta banda y un año después lo hizo Pancho Varona para emprender junto a él, aunque a la sombra de él, una carrera artística jalonada de éxitos.
Los grupos de música son un buen ejemplo de cómo funcionan todos los equipos humanos y de cómo la desigualdad es inherente a nuestra naturaleza.
Si nos paramos a pensar un minuto se nos vendrán a la cabeza decenas de conjuntos de rock o de pop, desde los Beatles a La oreja de Van Gogh, en los que el cantante o compositor principal terminó mandando a los demás a freír espárragos e inició una trayectoria en solitario. Esto pasa siempre porque al principio, cuando el grupo se forma por amistad o afición, solo para disfrutar, es fácil compartir a partes iguales, pero cuando el hobby se convierte en un pingüe negocio, el miembro con más talento (a veces el único que lo tiene) empieza a sentirse idiota repartiendo la tarta con quienes solo hacen lo que cualquiera podría hacer. Empieza a preguntarse por qué siendo el autor de todos los temazos, el único que tiene voz o el líder indiscutible que goza del favor de las multitudes, tiene que hacer millonarios a unos fulanos, por muy amigos suyos que sean, que se limitan a tocar el bajo o a aporrear la batería como lo harían otros diez mil.
Imagino que siempre habrá un intento previo de modificar la fórmula de reparto y que los otros componentes se cabrearán, acostumbrados como estaban a un igualitarismo injusto pero jamás cuestionado por no herir sensibilidades, al más puro estilo español. Imagino que al final el genio se cansará de que le toquen los huevos y se largará a su aire.
En Viceversa seguro que fue así. A los irrepetibles Sabina y Varona les sabría a peras tener que estar repartiendo una fortuna con otros siete tíos pudiendo ganar lo mismo o más ellos solos.
Durante el recital no pude evitar acordarme de Viceversa, que era el grupo musical de Joaquín a mediados de los ochenta y que grabó los álbumes Juez y parte (1985), En directo (1986) y Hotel, dulce hotel (1987), con canciones tan gloriosas como Princesa, Así estoy yo sin ti o Que se llama soledad. En el 87 Sabina se separó de esta banda y un año después lo hizo Pancho Varona para emprender junto a él, aunque a la sombra de él, una carrera artística jalonada de éxitos.
Los grupos de música son un buen ejemplo de cómo funcionan todos los equipos humanos y de cómo la desigualdad es inherente a nuestra naturaleza.
Si nos paramos a pensar un minuto se nos vendrán a la cabeza decenas de conjuntos de rock o de pop, desde los Beatles a La oreja de Van Gogh, en los que el cantante o compositor principal terminó mandando a los demás a freír espárragos e inició una trayectoria en solitario. Esto pasa siempre porque al principio, cuando el grupo se forma por amistad o afición, solo para disfrutar, es fácil compartir a partes iguales, pero cuando el hobby se convierte en un pingüe negocio, el miembro con más talento (a veces el único que lo tiene) empieza a sentirse idiota repartiendo la tarta con quienes solo hacen lo que cualquiera podría hacer. Empieza a preguntarse por qué siendo el autor de todos los temazos, el único que tiene voz o el líder indiscutible que goza del favor de las multitudes, tiene que hacer millonarios a unos fulanos, por muy amigos suyos que sean, que se limitan a tocar el bajo o a aporrear la batería como lo harían otros diez mil.
Imagino que siempre habrá un intento previo de modificar la fórmula de reparto y que los otros componentes se cabrearán, acostumbrados como estaban a un igualitarismo injusto pero jamás cuestionado por no herir sensibilidades, al más puro estilo español. Imagino que al final el genio se cansará de que le toquen los huevos y se largará a su aire.
En Viceversa seguro que fue así. A los irrepetibles Sabina y Varona les sabría a peras tener que estar repartiendo una fortuna con otros siete tíos pudiendo ganar lo mismo o más ellos solos.
En el resto de ámbitos de la vida pasa lo mismo con los grupos o equipos: que ni la bondad más desmedida ni el cariño más arraigado toleran durante demasiado tiempo que una legión de mediocres siempre ande chupando rueda de su amigo, compañero o familiar más brillante, trabajador o inteligente. Algo se desequilibra en el universo cuando todo el talento o el esfuerzo lo ponen uno o dos, y otros diez o doscientos participan, en pie de igualdad, de los beneficios en sus distintas modalidades, no siempre económicas.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







