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martes, 5 de abril de 2016

CHUS LAMPREAVE

Nos ha dejado Chus Lampreave, otro de los rostros memorables de nuestro cine. Chus era todo un clásico, una secundaria con luz propia a la que supieron sacar el máximo partido cineastas como Berlanga, Trueba, Armiñan, Colomo o Almodóvar. Fea, escuchimizada, de voz estridente y con pinta de maruja, solía hacer papeles de solterona amargada, cuarentona reprimida (faceta que explotó  el morboso Almodóvar) o ama de casa excéntrica, llegando a convertirse en todo un fenotipo humano en la imaginación de tres generaciones de españoles.

Como póstumo homenaje a esta gran actriz, a la que en España consideramos un poco la vecina loca del quinto que todos tenemos, quiero recordar a cinco de sus personajes, que quizá no sean los más famosos pero para mí sí los más representativos. 

1.- Mi querida señorita (Jaime de Armiñán, 1972). 

Hace pareja con Lola Gaos. Son una tía y una sobrina propietarias de la pequeña pensión madrileña donde se aloja Adela (José Luis López Vázquez) tras “convertirse” en Juan. Ella es la sobrina solterona, malvada y azuzona que espía tras la puerta y descubre que Juan confecciona ropa femenina con su máquina de coser, algo impensable en una fonda decente en los años 60. “¡Tendré que llamar a mi tíaaaaaaa!!", chilla con voz de pito cuando el huésped se niega a abrirle la puerta de la habitación.



2.- La saga de La escopeta nacional (Luis García Berlanga, 1978-1982)

Hace de sirvienta del marqués de Leguineche (Luis Escobar), amancebándose con él en la tercera película, aunque a decir verdad este no la considera más que un pasatiempo sexual. Impagable la escena de La escopeta en la que el marqués la acusa de robar los huevos de una gallina ponedora. “¡No, señor marqués, que nosotras no hemos sido! ¡Dígaselo usted, señora marquesa!”


3.- La serie televisiva Los pazos de Ulloa (Gonzalo Suárez, 1986) 

Un papel entrañable y algo distinto a los habituales. Es la cocinera del viudo Don Manuel Pardo de la Lage, y casi una madre para Carmen, Rita, Manolita y Nucha. Lo mejor, desde luego, su peinado.



4.- El año de las luces (Fernando Trueba, 1986) 

Aquí el personaje es de los más característicos de su filmografía. Encarna a la maestra solterona de un sanatorio de tuberculosos regentado por la Sección Femenina en la inmediata postguerra. Es una mujer ignorante y fanática empeñada en reprimir a sus alumnos y, sobre todo, al viejo conserje anarquista del establecimiento, interpretado por Manuel Alexandre. Su escena más gloriosa es cuando en una fiesta campestre arremete contra el baile agarrado, por pecaminoso, y se arranca con una jota para que las jóvenes parejas la imiten.



5.- Espérame en el cielo (Antonio Mercero, 1988) 

Peliculón y papelón. Los servicios de inteligencia del franquismo secuestran a Paulino, propietario de una tienda de aparatos ortopédicos y físicamente idéntico al Caudillo, y lo adiestran en secreto para convertirlo en su doble, a fin de que pueda sustituirlo en los actos públicos de cierto riesgo. La esposa de Paulino es Chus Lampreave, una cincuentona sentimental y aficionada al espiritismo que acude todos los días al cine para ver en el NODO a su marido. Ambos han pactado, como contraseña, que cada vez que el falso Franco se toque la oreja en el documental la está diciendo que la quiere. "Yo también te quiero", responde mirando absorta en la pantalla como el Jefe del Estado inaugura un pantano.

viernes, 25 de marzo de 2016

DAME TU MANO, MARÍA







Dame tu mano, María, 
la de las tocas moradas. 
Clávame tus siete espadas 
en esta carne baldía. 
Quiero ir contigo en la impía 
tarde negra y amarilla. 
Aquí en mi torpe mejilla 
quiero ver si se retrata 
esa lividez de plata, 
esa lágrima que brilla.

Déjame que te restañe 
ese llanto cristalino, 
y a la vera del camino 
permite que te acompañe. 
Deja que en lágrimas bañe 
la orla negra de tu manto 
a los pies del árbol santo 
donde tu fruto se mustia. 
Capitana de la angustia: 
no quiero que sufras tanto.

Qué lejos, Madre, la cuna 
y tus gozos de Belén: 
- No, mi Niño. No, no hay quien 
de mis brazos te desuna. 
Y rayos tibios de luna 
entre las pajas de miel 
le acariciaban la piel 
sin despertarle. Qué larga 
es la distancia y qué amarga 
de Jesús muerto a Emmanuel.

¿Dónde está ya el mediodía 
luminoso en que Gabriel 
desde el marco del dintel 
te saludó: -Ave, María? 
Virgen ya de la agonía, 
tu Hijo es el que cruza ahí. 
Déjame hacer junto a ti 
ese augusto itinerario. 
Para ir al monte Calvario, 
cítame en Getsemaní.

A ti, doncella graciosa, 
hoy maestra de dolores, 
playa de los pecadores, 
nido en que el alma reposa. 
A ti, ofrezco, pulcra rosa, 
las jornadas de esta vía. 

A ti, Madre, a quien quería 
cumplir mi humilde promesa. 
A ti, celestial princesa, 
Virgen sagrada María.

  



(Gerardo Diego. Fragmento de Vía Crucis

martes, 18 de agosto de 2015

JOSÉ LUIS PERALES




Los de mi generación recordamos bien el éxito de José Luis Perales en los años 70 y 80 del pasado siglo. Solo éramos unos chavalines, pero Perales ha quedado como una reminiscencia genuina de nuestra infancia porque lo ponían a todas horas en la radio y nuestros padres siempre tenían en casa un LP o un cassette del romántico cantautor conquense de cálida voz y con aquellos gestos sentimentales en sus actuaciones en directo, que hoy serían considerados amanerados pero que entonces encandilaban a todas las señoritas de buena familia. Sus canciones, con las que tantas veces me he sentido identificado, eran pura poesía de un romanticismo dulce que rezumaba amor eterno, ternura y nostalgia.

Ha sido el cantante hispano más versionado de todos los tiempos y ha escrito letras para numerosos artistas (Bosé, Mocedades, Raphael, Masiel, Pantoja…)

Aunque estuvo sacando discos de forma regular hasta el año 2000, su estrella se apagó de repente a finales de la década de los 80. El último coletazo de su éxito fue el maravilloso tema La espera (1989).

Me acuerdo de que en los años 90, aunque Perales seguía en activo, era bastante habitual entre la gente joven mofarse de su música e incluso negar tajantemente haber escuchado alguna vez sus algodonosas canciones. Como digo, sorprende la brusquedad con que se desplomó su popularidad, teniendo en cuenta que muy poco tiempo antes había sido un verdadero icono cultural en todo el país. Merece la pena meditar sobre las causas de este rápido declive. 

José Luis nunca dejó de componer verdaderas preciosidades ni perdió un ápice de la calidad de su voz, pero vivió una transformación profunda de la sociedad española, que se manifestó muy especialmente en la concepción de las relaciones amorosas de las nuevas generaciones. El igualitarismo entre hombres y mujeres en el ámbito laboral y familiar, la liberalización de las costumbres sexuales y la mayor racionalización de los vínculos de pareja dieron al traste con el mensaje poético de las composiciones de Perales, inspiradas en los sentimientos profundos, duraderos e irresquebrajables, en el amor al viejo estilo, con un cierto tono protector (hoy, machista) y sin ninguna alusión explícita a la dimensión carnal. 

Su música sufrió los efectos devastadores de las nuevas maneras de una juventud cada vez menos inocente y comprometida, y cada vez más materialista, cínica y sensual.  Hoy, para casi todos, su obra resulta demasiado ñoña y cursi. 

Quiero recordar en este post los que para mí son los tres mejores temas del gran José Luis Perales, ya retirado musicalmente pero siempre presente en el corazón de los clásicos.




viernes, 24 de julio de 2015

CANIVELL



Canivell confraternizando con el Ministro de Industria


Todos los medios se despiden de José Sazatornil ensalzándolo como uno de los grandes secundarios de nuestro cine. Estoy de acuerdo, aunque me parece importante recordar que el mejor papel de Saza, con diferencia, es el que interpretó en una de las pocas películas en que fue protagonista: La escopeta nacional (1978), de Luis García Berlanga.

Jaume Canivell es posiblemente el personaje más logrado de la filmografía patria. Para mí es todo un símbolo que representa fielmente la mentalidad y los usos de un amplio sector del empresariado español.  No solo personifica, de forma caricaturesca pero exacta, a los hombres de negocios del tardofranquismo, sino a generaciones enteras de industriales y comerciantes en este país de pícaros.

Invierno del 72. Canivell es un fabricante catalán de porteros automáticos que ha patrocinado una cacería para gerifaltes en el coto de unos marqueses en los alrededores de Madrid. Acude al cazadero acompañado de su amante (a la que presenta como su secretaria) y, tras los ojeos de perdiz, se dedica a hacer la rosca al Ministro de Industria (Antonio Ferrandis) para obtener la adjudicación de un contrato a cambio de la correspondiente comisión. Para lograr su propósito, Canivell persigue penosamente a los altos cargos presentes en el coto, derrocha simpatía, se humilla, se muestra teatralmente obsequioso, coleguea sin prudencia ninguna, ofrece favores personales, ríe o gimotea según le conviene y, sobre todo, hace gran ostentación de su enemistad con los rivales políticos del ministro, unos tecnócratas del Opus Dei. Después de la cena llega un telegrama de El Pardo anunciando el cese fulminante del ministro y su casi segura sustitución por un numerario de la Obra presente en la finca. El intrépido Canivell tendrá que rediseñar su estrategia, y no le dolerán prendas en pedir perdón a los opusinos ofendidos y fingirse un devoto católico.

Sazatornil, especialista en papeles de antihéroe malhumorado, borda la interpretación aportando matices geniales a un personaje que también sale en la película de nuestras vidas cotidianas: el clásico empresario o comercial que aborda a los poderosos sin ninguna sutileza en su seguridad de que el mundo solo se mueve a golpe de billetera y de amiguismo. Aunque el prototipo humano nos resulte repugnante, Saza supo ponerle la sal y la pimienta justas para que termináramos simpatizando con ese pobre diablo de Canivell, que no se entera de nada. Su insistencia a prueba de bomba, su sonrisa dentuda y aparatosa, su infantil manera de tratar de enredar a quien está de vuelta de todo, su incapacidad de disimulo, sus ojos como platos ante los contratiempos, y su total ausencia de dignidad personal nos hacen olvidar, entre carcajada y carcajada, que en realidad estamos ante un mierda como los que, en pleno 2015, siguen rondando como lobos hambrientos a los cargos políticos. Porque la Administración ha cambiado mucho, al menos en las formas, pero algunos directivos de empresas siguen siendo caniveles puros, casi con la misma cara y los mismos gestos que Sazatornil.

Con un vídeo de Canivell en acción con el banquero del Opus Castanys nos despedimos de nuestro querido Saza del que hemos disfrutado tantos años.

Descanse en paz.




domingo, 19 de julio de 2015

TENÍAN USTEDES RAZÓN


“Las gentes salen del rosario. La calle rebosa murmullos piadosos, porque siempre se habla con deje de ora pronobis al acabar un rezo colectivo. Mucha gente. Antes sólo octubre acumulaba multitudes marianas; ahora reza la ciudad en pleno noviembre. Es de mal efecto y difícil remontar esta humana corriente. Cuando voy a alcorzar por una callejuela me lo he encontrado de cara; está más delgado, más viejo. Parece que estos cuatro meses le han caído directamente en las espaldas. Tiene en la boca una sonrisa de miedo. ¿Será posible que tema alguna violencia por mi parte? El viejo profesor era bastante anaranjado. Un bocazas de Ateneo; pontificaba su sabiduría y su visión de lince. ¡Ah, la política española! Nosotros, qué chiquillos para él. Y ahora me mira titubeante y encogido; debo asustarle con mi encapotada presencia. De golpe, comprende que los niños se le escaparon de las manos, se le hicieron hombres, otros hombres distintos de los que él quiso. Se derrumba su vida a mis plantas, le brillan los ojos cuando me coge la mano tímidamente entre las suyas y me la va oprimiendo, confiándose —se le borra el miedo y le nace la paternidad en la boca—, hasta hacerme daño. Me da lástima.

—Tenían ustedes razón.

Él viene también del rosario. Yo me acuerdo que nos soltaba, como perros rabiosos, sátiras del «Fray Lazo»; le molestaban las campanas clamorosas bautizando el aire al sol del mediodía o al dorado del coro o a víspera alegre de procesión o fiesta; y en este momento quizá las echa de menos sobre sus culpas. Esto se llama una rectificación de frente. El convertido se aleja. Creo que he llegado a balbucir unas palabras cariñosas. Es un pobre hombre, ahora.” 

La fiel infantería (Rafael García Serrano, 1943)

jueves, 16 de julio de 2015

UN ALCALDE SOCIALISTA

Hace un mes, gracias al apoyo del resto de partidos de izquierdas, se ha convertido en alcalde de mi ciudad un monigote de bajísimo perfil cuyo nombre no merece la pena ni mencionar. La prensa de aquí dio la noticia con un titular que revolvió mis recuerdos históricos: “elegido el cuarto alcalde socialista de Valladolid”. Inmediatamente me vino a la memoria la figura de uno de estos regidores, el malogrado Antonio García-Quintana Núñez.

García-Quintana fue el segundo y último alcalde republicano de Valladolid. Fue un hombre con sólidos principios morales, un creyente convencido y un gestor concienciado con los graves problemas sociales de la ciudad en aquellos años 30. 

Nació en Cantabria en 1894 y se afilió muy jovencito a la UGT, cuando era aprendiz de tipógrafo en una imprenta, ingresando en el PSOE tras la huelga general de 1917. Desplazado a Valladolid por un traslado de su padre, pronto escaló posiciones en la agrupación socialista local y llegó a ser concejal en 1920. Desde su concejalía combatió valientemente el caciquismo local, encarnado en los seguidores de Santiago Alba, que controlaban la Sociedad Industrial Castellana y las compañías de suministro de electricidad y agua, y sometían a la población a constantes restricciones y precios desorbitados.

Siempre estuvo alineado con la facción moderada del PSOE (Julián Besteiro, Indalecio Prieto), lo que le valió numerosos enfrentamientos con sus compañeros de partido de la rama prosoviética de Largo Caballero.

Poco después de proclamarse la República, el alcalde también socialista Federico Landrove se vio obligado a dimitir por los problemas derivados del paro y las revueltas obreras que asolaban el municipio, quedando García-Quintana al frente del consistorio. Su gestión merece un recuerdo agradecido. Su labor más destacable se centró en el ámbito educativo y permitió la construcción de 80 centros (con comedores escolares y bibliotecas), la escolarización de más de 3.000 niños y el impulso de una ambiciosa política de becas. A esto hay que añadir su apoyo a los barrios más pobres, a los que dotó de alumbrado y alcantarillado, y la inauguración de numerosos parques y jardines, entre ellos el del Poniente, del que hoy disfrutamos. 

En todo momento compaginó su puesto de alcalde con su trabajo como contable en el Colegio de Notarios de Valladolid.

A pesar de que Don Antonio se opuso con firmeza al golpe de estado izquierdista de 1934 (eufemísticamente conocido como Revolución de Asturias), el gobernador civil le destituyó sin miramientos durante el bienio conservador, pero tras las elecciones de febrero del 36 fue restituido en su cargo por el Frente Popular.

Nada más estallar el Alzamiento, se refugió en casa de su hermana Manolita, en la calle Dos de Mayo, donde permaneció escondido durante siete meses, hasta que un denunciante anónimo facilitó su detención y encarcelamiento. Existen dudas sobre quién dio el chivatazo. La mayoría de historiadores apunta a una amiga íntima de la familia que visitaba diariamente a la hermana, aunque existen fundadas sospechas de que García-Quintana fue traicionado por sus correligionarios más extremistas.

El 11 de mayo de 1937 se celebró su consejo de guerra en el propio salón de plenos del Ayuntamiento. Fue el comandante juez militar Ricardo Fajardo quien firmó la sentencia de muerte, que se cumpliría, ante un pelotón de fusilamiento, en la madrugada del día 8 de octubre del mismo año. En estas fechas convulsas donde reinaron los abusos y las injusticias de toda índole, al menos Antonio García-Quintana tuvo un juicio y una sentencia legales.

Pocos días antes de morir envió desde la cárcel una carta a su hija pequeña que decía: 

“…de ellos sólo te importa saber que no son hombres malos. Son hombres como tu papá, que tienen niñas como tú, que llorarían si, como yo, tuviesen que abandonarlas..., pero que ahora no se acuerdan de ti, ni de sus hijitas, ni de sí mismos, porque el estruendo terrible de la guerra les ha privado de memoria y les ha enloquecido un tanto.— Cuando, al tomo de la paz, recobren la memoria y la cordura, es seguro que, dolidos del mal que innecesariamente te hacen, se acercarán a ti y te acariciarán con caricias que querrán imitar las mías.— Si lo hacen, y lo mismo si no lo hacen, reza por ellos -como lo harás, ¿verdad? por mí- para que Dios los perdone, que bien es ello menester.”

En julio de 2013, el PSOE solicitó colocar una placa conmemorativa a García-Quintana en el salón de plenos, y la moción fue rechazada por el entonces alcalde del PP Javier León de la Riva, que espetó a los socialistas: “sería bueno que no hablaran y no profundizaran en el fusilamiento de García-Quintana, a ver si tienen que escuchar lo que no quisieran”, y “yo condeno con la misma contundencia a los que le juzgaron, a los que le condenaron y a quienes le delataron”. Una verdadera lástima que las ideas políticas prevalecieran, una vez más, sobre la valía humana y el compromiso con sus conciudadanos de un hombre al que merece la pena recordar con el colegio que hoy lleva su nombre, con la placa injustamente denegada y, por supuesto, con este post.



martes, 26 de mayo de 2015

EL IRREGULAR ARANDA



Acaba de fallecer Vicente Aranda.

Dicen que es imposible hablar de cine español sin referirnos a este director catalán. No lo dudo, aunque todos supondréis que no es ni mucho menos mi cineasta favorito. 

Hay tres razones por las que Aranda nunca me ha gustado: su filmografía es muy irregular, padecía una obsesión sexual patológia que deformaba incluso sus mejores películas, y, por si fuera poco, era un izquierdista resentido que contribuyó a consolidar en la sociedad española una imagen sesgada e injusta de la Guerra Civil.

En efecto ha rodado subproductos que no deberían ser citados ni en un pobre blog como este. Uno de ellos es la histriónica, oportunista y repugnante Cambio de sexo (1976), con una jovencísima Victoria Abril haciendo el papel de un maricón (encima con padre facha) que decide pasar por quirófano para quitarse el ciruelo. La intenté ver el año pasado y no pude terminarla tales fueron mi asco y mi indignación. Otras mierdas de Don Vicente son las cintas semipornográficas que rodó también en los setenta, La muchacha de las bragas de oro (1979), Si te dicen que caí (1989), Celos (1999) y una lamentable adaptación en 1994 de la novela La pasión turca del también pervertidísimo Antonio Gala.

Sus incursiones en el género “histórico-político” me parecen también nefastas. Su más insultante panfleto fue la conocida serie televisiva Los jinetes del alba (1990), ambientada en un balneario de lujo durante la llamada Revolución de Asturias y los meses previos al Alzamiento, con un Jorge Sanz, una Maribel Verdú y una Victoria Abril (su trío favorito) despelotándose cada cuarto de hora y mostrando a España entera qué heroicos fueron los milicianos anarquistas y qué malvados los guardias civiles y los “fascistas”. La otra gran muestra de su fervor republicano fue Libertarias (1996), de la que solo se salva la banda sonora. Recuerdo que fui al estreno con mi novia y la chica se pensaba que me iba a dar algo.

Vicente Aranda, durante el rodaje de Carmen (2006)

Pero no sería justo si no hablase de dos obras suyas que considero auténticas alhajas sin las cuales nuestro cine no sería lo mismo. Me refiero a Amantes (1991) y a El lute: camina o revienta (1987).

La primera merece una matrícula de honor por su extraordinaria ambientación en el Madrid de los años 50 y por su lograda captación de entornos sociales y psicologías tan opuestos como los de Trini (Verdú) y Luisa (Abril), novia y querida respectivamente del muchacho protagonista, interpretado por un solvente Jorge Sanz. Es una lástima que una escena concreta que no hace falta describir porque todos conocemos dañe todo el conjunto, de forma que esta cinta sórdida (pero excelente) sea normalmente recordada como chabacana y obscena.

En cuanto a la primera parte de El lute (El Lute II: mañana seré libre es también meritoria pero menos) solo puedo decir que para mí se trata, sin ningún género de duda, de uno de los mejores filmes del cine español de todos los tiempos. Adaptación parcial de las memorias del famoso merchero Eleuterio Sánchez (que desde luego no escribió él), retrata fielmente y con dureza la marginalidad social en pleno desarrollismo tardofranquista, con un Imanol Arias insuperable, unas interpretaciones y unos diálogos soberbios, un ritmo narrativo de quitarse el sombrero y una crítica sólida a muchos aspectos de la última etapa del régimen anterior. 

Dejo unas escenas de El lute: camina o revienta como recuerdo a este polémico director. Descanse en paz.

domingo, 17 de mayo de 2015

REPÓRTESE, PROFESOR CASANOVA



Ando a la caza de varios libros que se han publicado con motivo del cuadragésimo aniversario de la muerte del General Franco. Uno de ellos es la ambiciosa (y voluminosa) biografía de Stanley Payne y Jesús Palacios, que regalé las pasadas Navidades y espero que ahora me presten. El famoso hispanista de la Universidad de Wisconsin, al que sigo desde hace años, es un experto en los regímenes autoritarios europeos del siglo XX. Le considero un historiador riguroso e imparcial de cuyos análisis politológicos he aprendido mucho, así que espero hincarle el diente a su tocho cuanto antes.

También tenía pensando hacerme con otra obra de la que no deja de hablarse últimamente: 40 años con Franco, dirigida por el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza Julián Casanova. Sin embargo, he cambiado de opinión nada más leer la entrevista a este señor publicada en el último número de la revista Historia y vida. 

Lo que más me espanta de los historiadores de izquierdas de este país son sus esfuerzos por aparentar equidistancia cuando abordan el espinoso tema de la Guerra Civil y del franquismo. En el caso de esta entrevista, leer las declaraciones de Casanova me ha provocado más sudores que cuando me atiborro a fajitas con la salsa súper picante del Mercadona. El titular de portada es:  “Apoyaron a Franco más sectores de lo que se cree”. Después, ya en la interview, a la estúpida pregunta “¿tuvo apoyo social el franquismo?”, el Fofito de él responde: “Una dictadura tan larga (…) no se sustenta solo en la represión. Necesita base social para sobrevivir. Los apoyos del franquismo fueron amplios, más allá de toda la gente que se sumó a la sublevación y le estuvo siempre agradecida por la victoria”.

Vaya, muchas gracias, Don Julián, nos ha hecho usted ver la luz. Si no llega a ser por sus palabras, yo todavía estaría creyendo que el 100% de los españoles era antifranquista.

Me pregunto si este profesor no tiene temas más enjundiosos que investigar en la Universidad de Zaragoza, porque para concluir semejante perogrullada no nos hace falta, creo yo, ningún catedrático universitario. Lo más penoso es que el hombre, que en realidad es un rojo rencoroso comprometido desde 2008 con los vodeviles grotescos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, se creerá muy ecuánime expresando este tipo de opiniones, en plan “soy tan objetivo que hasta reconozco que Franco podía tener partidarios”, que lo único que traslucen es un sectarismo escalofriante. 

Pero dos preguntas después, nuestro neutral autor ya no se puede aguantar y se suelta la melena. Atención tanto a la pregunta como a la respuesta porque no tienen desperdicio: 

“¿Qué papel tuvo [Franco] en el despegue económico? ¿Fue un modernizador?

¿Cómo hablar de un modernizador sin tener en cuenta los costes sociales de su dictadura? La cuestión es utilizar este término por encima de la represión, la miseria, la exclusión, la censura intelectual que llevó implícitas el régimen franquista. Una dictadura no puede ser valorada solo por sus logros económicos. Stalin recordaba que encontró a la URSS con el arado de madera y la dejó con la bomba atómica. Pero en medio están las purgas, el gulag, el terror”. 

Leyendo cosas así uno queda conmocionado. En primer lugar, ¿quién coño le ha preguntado a este tío por la represión franquista? La pregunta es bien clara y versa sobre los supuestos logros económicos del régimen nacido el 18 de julio de 1936. Un historiador mínimamente serio habría respondido con datos neutros y contrastables, basados en fuentes fidedignas o en parámetros macroeconómicos, para aclarar al entrevistador si Franco contribuyó o no con sus políticas al “despegue económico”. Pero no, el amigo Julián no ha podido contenerse y, en vez de contestar a lo que se le pregunta como investigador de historia contemporánea que se supone que es, aprovecha para darnos una charla moralista sobre las torturas, los fusilamientos y la censura a los “intelectuales”, que, según él, no pueden ser compensados ni por el más inaudito crecimiento económico. Para disimular, eso sí, nos suelta la tinta de calamar de la frase de Stalin. ¡Que quede bien claro que él está en contra de cualquier tiranía, cómo no!

Ande, profesor Casanova, pare un rato de desenterrar fusilados y de hacer numeritos antifascistas, y pregúntese honradamente si la mayoría de las familias de aquella época habría cambiado la prosperidad económica y la protección social y laboral de la que disfrutaban por la larga lista de derechos individuales que hoy adorna (nunca mejor dicho) nuestra Constitución. Plantéese muy en serio si en aquellos años la reciente y extensa clase media española habría renunciado a su paz, a su sueldo digno, a su vivienda de protección oficial y a su seguridad social para que una minoría de marxistas envenenados por el odio saliera de la cárcel, o un par de partidos políticos defensores de la lucha armada (entre ellos, el PCE, con el que hoy usted coquetea, señor Casanova) pudieran expresarse en los periódicos y participar en la vida política.

Luego dicen de Pío Moa, que, por cierto, no es historiador y por lo tanto no tiene ningún compromiso ético de objetividad. Me parece inaudito que un catedrático de Historia pueda mostrarse tan burdamente partidista y manipulador en una publicación del prestigio de Historia y vida, y, encima, pretender que nos compremos su libro, que me apuesto lo que sea a que es un panfleto antifranquista mal maquillado.


viernes, 1 de mayo de 2015

EL SUDOR

 EL SUDOR

(Miguel Hernández)


 En el mar halla el agua su paraíso ansiado
y el sudor su horizonte, su fragor, su plumaje.
El sudor es un árbol desbordante y salado,
un voraz oleaje.


Llega desde la edad del mundo más remota
a ofrecer a la tierra su copa sacudida,
a sustentar la sed y la sal gota a gota,
a iluminar la vida.


Hijo del movimiento, primo del sol, hermano
de la lágrima, deja rodando por las eras,
del abril al octubre, del invierno al verano,
áureas enredaderas.


Cuando los campesinos van por la madrugada
a favor de la esteva removiendo el reposo,
se visten una blusa silenciosa y dorada
de sudor silencioso.

Vestidura de oro de los trabajadores,
adorno de las manos como de las pupilas.
Por la atmósfera esparce sus fecundos olores
una lluvia de axilas.


El sabor de la tierra se enriquece y madura:
caen los copos del llanto laborioso y oliente,
maná de los varones y de la agricultura,
bebida de mi frente.


Los que no habéis sudado jamás, los que andáis yertos
en el ocio sin brazos, sin música, sin poros,
no usaréis la corona de los poros abiertos
ni el poder de los toros.


Viviréis maloliendo, moriréis apagados:
la encendida hermosura reside en los talones
de los cuerpos que mueven sus miembros trabajados
como constelaciones.


Entregad al trabajo, compañeros, las frentes:
que el sudor, con su espada de sabrosos cristales,
con sus lentos diluvios, os hará transparentes,
venturosos, iguales.

viernes, 3 de abril de 2015

QUE SE VEAN DESNUDOS LOS MADEROS


Procesión de Semana Santa en Valladolid




UNA CRUZ SENCILLA 


Hazme una cruz sencilla, carpintero…,

sin añadidos ni ornamentos,

que se vean desnudos los maderos,

desnudos y decididamente rectos:

los brazos en abrazo hacia la tierra,

el ástil disparándose a los cielos.

Que no haya un sólo adorno que distraiga este gesto,

este equilibrio humano de los mandamientos.

Sencilla, sencilla…

Hazme una cruz sencilla, carpintero.


León Felipe

jueves, 1 de mayo de 2014

EL DERECHO A MORIR DE HAMBRE


 
"Primero, un día, contaron a vuestros abuelos que unos señores se habían reunido en un salón y habían escrito unas cosas por virtud de las cuales ya erais todos hombres libres. Libres y soberanos. Pero vuestra libertad consistía en que aquellas cosas escritas en un papel os autorizaban a hacerlo todo: os autorizaban, por ejemplo, a escribir cuanto os viniera en gana; sólo que el Estado no se preocupaba de enseñaros a escribir para que pudierais ejercitar ese derecho. Os autorizaban también a elegir libremente trabajo; pero como vosotros erais pobres y otros eran ricos, los ricos fijaban las condiciones del trabajo a su voluntad, y vosotros no teníais más remedio que aceptarlas o morir de hambre. Y así, mientras vosotros pasábais los rigores del frío y del calor doblados sobre una tierra que no iba a ser vuestra nunca, soportando la enfermedad, la miseria y la ignorancia, las leyes escritas por gentes de la ciudad os escarnecían con la burla de deciros que erais libres y soberanos; todo porque cada dos o tres años os proporcionaban el juego de echar unos papelitos en unas cajas de cristal, de las que habían de salir los nombres de los que luego se olvidarían de vosotros, de vuestra hambre y de vuestros trabajos, hasta las elecciones siguientes."

José Antonio Primo de Rivera. 25 de febrero de 1934. Carpio de Tajo (Toledo)


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viernes, 18 de abril de 2014

SUBIENDO A LA CRUZ CONTIGO

Cristo crucificado (Juan de Juni -1572- , en Valladolid)


A CRISTO CRUCIFICADO
(José Mª Pemán)


Cuerpo llagado de amores,
yo te adoro y te sigo.
Señor de los Señores,
quiero partir tus dolores
subiendo a la cruz contigo, 

quiero en la vida seguirte, 
y por sus caminos irte alabando
y bendiciéndote...
y bendecirte sufriendo...
y muriendo, bendecirte...



Quiero Señor en tu encanto
tener mis sentidos presos,
y unido a tu cuerpo Santo,
mojar tu rostro con llanto,
secar tu llanto con besos.
Señor, aunque no merezco
que Tú escuches mi quejido,
por la muerte que has sufrido
escucha lo que te ofrezco,
y escucha lo que te pido: 



A ofrecerte, Señor vengo mi ser,
mi vida, mi amor, mi alegría, mi dolor,
cuanto puedo y cuanto tengo,
cuanto me has dado, Señor,
y a cambio de este alma llena
de amor que vengo a ofrecerte, 
dame una vida serena 

y una muerte santa y buena...

martes, 25 de marzo de 2014

DESPIDIENDO A SUÁREZ


Tras dos días de exaltación y de tristeza ante la lamentable manipulación mediática de la figura del ex presidente Suárez y la amnesia borreguil de la inmensa mayoría de mis compatriotas, ya me siento con fuerzas para redactar una nota sosegada sobre su figura. 

Dicen que está muy feo lanzar críticas sobre quien acaba de fallecer, pero a mí me parece imprescindible hacerlo cuando los medios de comunicación dominantes se dedican a ensalzar a bombo y platillo, con la desproporción de ayer y de hoy, a un personaje otrora despreciado por gran parte de los españoles, mintiendo además abiertamente sobre su trayectoria y sus logros, e incurriendo en una deformación bochornosa de nuestra historia. Ante tal situación, no cabe otra que trazar una semblanza crítica del mandatario ucedista para refrescar memorias o al menos favorecer el debate frente a la propaganda barata de las grandes cabeceras y emisoras, más propia del régimen castrista que de la maravillosa democracia que se supone nos regaló el Robin Hood abulense.      
                              
Lanzo así varias reflexiones rápidas sobre la labor del señor Suárez, dejando claro, antes que nada, que me es difícil hacer valoraciones de fondo sobre una persona que se encuentra, de raíz, en las más absolutas antípodas de mis ideales y de mi forma de entender la política, la sociedad y la democracia, más que nada porque su estilo de gobierno tuvo como premisa que podía comerciarse con todo y cederse en todo en aras del consenso (que no logró) mientras que para mí hay valores innegociables por los que vale la pena plantear los más severos conflictos.

1.- El primer político profesional.

Se ha criticado mucho a Moreno Bonilla por ser un político profesional sin oficio ni beneficio, mientras que todos se callan que Suárez aprobó a duras penas la carrera de derecho y desde jovencito no tuvo más trabajo que la política, a la que accedió gracias al enchufe, y a su carisma y don de gentes.

2.- Elegido a dedo

¡Suárez, traidor, cantaste el Cara al sol!
El Rey lo eligió discrecionalmente para formar gobierno en el 76 convirtiéndose en el último presidente del franquismo. Después ganó dos elecciones por poco margen y solo gracias a la inercia y al temor al cambio de los españoles, a los que engañó vilmente.

3.- Un trepa y un perjuro sin honor

Del ala más azul del Movimiento, en el que desempeñó cargos importantes directamente designado por Franco previo juramento de los Principios Fundamentales, pasó alegremente y sin solución de continuidad a la acera opuesta, transformándose en un demócrata de toda la vida y liquidando el régimen en el que había medrado.

Suárez se inventó el centro político para huir de toda ideología y poder conchabarse o bajarse los pantalones con unos y con otros sin el menor rubor. No era más que un oportunista empedernido con hambre de poder.

4.- Encantador de serpientes

El ex presidente no sabía hacer la “o” con un canuto, pero era un astuto seductor y un vendecacerolas de lo más eficaz que decía a cada uno lo que quería oír con tal de mantenerse a flote. 

5.- Antiespañol

Suárez diseñó el modelo autonómico a gusto de los separatistas, cavando así la tumba de la unidad de España como estamos viendo hoy. El invento de las comunidades autónomas ha sido el mayor lastre para el desarrollo y para la igualdad de derechos en España.

En 1977 indultó a cientos de etarras con la famosa Ley de Amnistía. Como esta norma no amparaba la excarcelación de miembros de la banda que hubieran participado en actos terroristas, el presidente se valió de la figura del extrañamiento o destierro para liberarlos impunemente en Francia.

Legalizó el entorno de ETA (Euskadiko Ezkerra) y lideró la política antiterrorista más blanda de la historia, favoreciendo los atentados. Durante sus mandatos los etarras asesinaron a 300 personas, más del triple por año que en cualquier otro período. En contraste, reprimió sin contemplaciones a sus antiguos correligionarios falangistas y a la llamada extrema derecha.

6.- Legalizó un PCE antidemocrático

El líder de UCD legalizó el Partido Comunista en el 77, cuando aún no se había despojado de sus servidumbres soviéticas y financiaba a diferentes grupos terroristas en España y en el extranjero.

7.- Enemigo de los trabajadores

Sus célebres reformas laborales, diseñadas para la patronal, flexibilizaron de forma inhumana el mercado de trabajo y dieron al traste con infinidad de derechos sociales consagrados en las leyes franquistas. El paro en el país pasó de medio millón a casi tres en muy poco tiempo.

8.- Contra la familia

Aprobó la ley del divorcio invadiendo abiertamente competencias de la Iglesia respecto a los matrimonios canónicos y sentando las bases de la actual crisis de la familia en España.

Suárez era un político muy versátil
9.- No logró el consenso

Pese a lo que nos repiten machaconamente, Adolfo Suárez no llegó a alcanzar un auténtico consenso entre las fuerzas políticas y sociales del país, ni evitó una Transición sangrienta. Lo único que logró fue aglutinar los diferentes egoísmos partidistas alrededor de una Constitución insustancial y meramente declarativa en sus aspectos más sociales. También sofocó provisionalmente el volcán de los nacionalismos a cambio de hipotecar nuestra patria con el tinglado de las autonomías, una auténtica bomba de efecto retardado que ahora mismo está a punto de estallar. 

El pobre legado político del que no fue más que un hombre de paja se desmoronó muy pronto ante un PSOE cada vez más pujante. La farsa de golpe de estado del 23-F, de la que él mismo movió los hilos junto al Rey, no le sirvió para salvar los muebles.

10. Despreciado

Ha sido uno de los políticos más vilipendiados de nuestra historia. Tuvo que dimitir ante la clamorosa indignación de casi todos los sectores de la sociedad, no solo del PSOE, sino de la propia UCD y del ejército. Ningún presidente ha recibido tantos insultos ni provocado tanta crispación como él.

Su apego al poder le llevó a fundar un partido patético (CDS) que abandonó en 1991 a la vista de los reveses electorales y de la indiferencia y el desprecio de los españoles hacia un proyecto político camaleónico que viraba de izquierda a derecha en función de las conveniencias de cada instante. Recomendable la lectura de los últimos programas de este partido bajo la presidencia de Suárez para perderle el respeto que ahora parece obligado profesarle.

11.-Alzheimer

Por último deberíamos preguntarnos honradamente cuánto ha tenido que ver la lastimosa enfermedad que venía sufriendo este político desde hace once años con el sentimentalismo extremo que se ha desplegado ante su muerte.


Adolfo Suárez González, descanse en paz. La pluma viperina ruega una oración por su alma.


(Puede que el post sea ampliado durante los próximos días)

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