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martes, 6 de septiembre de 2016

LOS EMBUSTES SOBRE EL NOMBRAMIENTO DE SORIA


El Ministro De Guindos ha dicho: "Si un funcionario no puede volver a ser funcionario...¡Esto qué es!". No nos tomes por idiotas, Luisito.

Si al ex Ministro de Industria, José Manuel Soria, le obligaron a dimitir de todos sus cargos por embustero (por negar su implicación en el escándalo de los Papeles de Panamá), ahora, por elemental congruencia, Rajoy, De Guindos y la Cospedal deberían hacer lo propio tras haber mentido como bellacos sobre la candidatura de Soria como director ejecutivo del Banco Mundial.

Estos tres jetas llevan toda la semana jurando que el señor Soria no ha sido nombrado para un alto cargo político, sino que simplemente ha obtenido un destino como funcionario, ofertado mediante convocatoria pública y provisto a través del procedimiento de concurso de méritos. Han insinuado que para desempeñar tal puesto es requisito pertenecer al Cuerpo de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, al que pertenece Soria, y que el acceso al mismo es un derecho inherente a la carrera profesional de los funcionarios públicos de dicho Cuerpo.

Veamos una por una las macro mentiras que nos han intentado colar:

- Es verdad que el puesto de miembro del Directorio Ejecutivo del Banco Mundial no es estrictamente un cargo de naturaleza política, sino funcionarial (son altísimos funcionarios), pero es tal su relevancia que las candidaturas deben proponerse por los gobiernos nacionales, en el caso de España por el Consejo de Ministros. 

Desde un punto de vista moral e incluso simplemente estético no parece nada razonable que un señor relacionado con una red de empresas ubicadas en paraísos fiscales desempeñe un cargo de semejante responsabilidad en un organismo internacional público de carácter económico. Es algo así como poner a la zorra a cuidar del gallinero. 

- Sí hubo una especie de convocatoria, pero no fue publicada en el BOE y ni siquiera en la página web corporativa del Ministerio de Economía. Solo se distribuyó a un reducido número de posibles candidatos, la mayoría funcionarios de élite de la Administración económica. Cierto que no hay ninguna norma que exija una forma concreta de publicidad de esta “convocatoria”, pues, como luego explicaré, no estamos ni ante un concurso de méritos ni ante un caso de libre designación, sino ante una propuesta discrecional de nombramiento a elevar al Banco Mundial.

- El puesto no exige necesariamente para su desempeño la condición de funcionario público ni mucho menos pertenecer al Cuerpo de Técnicos Comerciales. En la práctica la mayoría de los 25 directores ejecutivos del Banco Mundial son funcionarios de cuerpos económicos, pero no es obligatorio que sea así. De hecho, en la “convocatoria” solo se dice que “se valorará” la condición de funcionario y la experiencia en la Administración económica española. 

Además, aunque fuera obligatorio ser funcionario del Subgrupo A.1 (que insisto en que no lo es), debe tenerse en cuenta que también es imprescindible pertenecer a este Subgrupo para ser nombrado Subsecretario o Director General de un Ministerio (altos cargos políticos) y a nadie le parecería normal proponer para uno de estos puestos a un individuo tan poco fiable como José Manuel Soria. 

- El procedimiento selectivo no es en absoluto un concurso, como no hace más que repetir Pinocho Rajoy, que no sé cómo no se le cae la cara de vergüenza. Además, si lo fuera, el ex ministro no podría haber participado, pues lo habitual es que en las convocatorias de los concursos de plazas de funcionarios se exija estar en situación de servicio activo, y él pidió la excedencia hace casi 30 años y hasta ahora no ha solicitado su reincorporación.

- Pero es que tampoco es una libre designación. Al menos las convocatorias de puestos de funcionarios de libre designación deben publicitarse en el Boletín Oficial correspondiente, pues así lo exige la ley.

- ¿Qué es entonces? Pues se trata de una propuesta absolutamente discrecional del Consejo de Ministros, sin publicidad formal de la convocatoria, sin ningún requisito mínimo indispensable para participar y sin ningún procedimiento establecido. El nombramiento lo hace el Banco Mundial sin apartarse de la propuesta del Gobierno.

Como vemos el PP sigue haciendo méritos para que un nuevo Frente Popular tome las riendas del gobierno antes de diciembre.

viernes, 18 de diciembre de 2015

MARIANO VENCERÁ




Mariano Rajoy va a ganar las elecciones del domingo y va a ser reelegido presidente (luego ya veremos) solo por dos motivos: 

1.- Porque España es el tercer país más envejecido de la Unión Europea, con casi un 20% de su población que supera los 65 años.  Si no fuera así, el candidato del PP (60 años) no tendría la más mínima posibilidad frente a sus jóvenes rivales: Pedro Sánchez (43), Albert Rivera (36) y Pablo Iglesias (37).  Y no es ninguna tontería.

2.- Porque en España los votantes de derecha tienen menos espíritu crítico que un berberecho y se resisten tozudamente a cambiar de voto pase lo que pase. En cambio la masa de votantes izquierdistas es mucho más inquieta y sus papeletas se dispersarán entre el PSOE, Podemos y Ciudadanos, en perjuicio del primero.

jueves, 17 de diciembre de 2015

LOS ESCOLTAS DE RAJOY


Cualquiera que haya entrado en un ministerio, en una consejería de una comunidad autónoma o en una cámara legislativa nacional o autonómica se habrá sorprendido, y mucho, de las exhaustivas medidas de seguridad implantadas en estos edificios oficiales: arcos detectores de metales, cámaras de vídeo a tutiplén, control de DNI´s, entrega de tarjetas de visitante, un segurata en cada pasillo, ascensor privado para los ministros… También impresionan los miles de millones de euros que se destinan en este país a la seguridad personal de los altos cargos, en especial en las provincias vascongadas, donde actualmente 3.000 agentes policiales realizan labores de escolta a políticos. Si ya hablamos de la seguridad privada contratada para custodiar sedes de organismos públicos y velar por la integridad física de cientos de mandatarios de las mil y una administraciones de este país, las cifras se disparan hasta el infinito.

No me atrevo a afirmar que este despliegue de medios sea desproporcionado, pero lo que sí me parece rocambolesco es que, a pesar de todo el presupuesto invertido y de todos los medios técnicos y humanos implicados en proteger a nuestros representantes, un adolescente de 17 años, con una pinta de radical “antifascista” que asusta (estética redskin con cresta incluida), logre acercarse a Mariano Rajoy durante un paseo por las calles de Pontevedra en plena campaña electoral, y arrearle un puñetazo en la cara que ni John Wayne en una de vaqueros. Creo que el episodio es sencillamente increíble y que debería hacernos reflexionar sobre la eficacia de los planes de seguridad, los guardaespaldas y los vehículos blindados que tantísima pasta nos cuestan a todos.

No entiendo para qué sirven todas estas mandangas si después, durante las campañas electorales, las más elementales medidas de protección quedan subordinadas a los intereses electoralistas, hasta el punto de que cualquier ultra con cara de ultra y vestido de ultra pueda plantarse en público delante del Presidente del Gobierno y zurrarle a modo con toda tranquilidad. Menos mal que se contentó con ponerle la cara del revés y no le dio por meterle media docena de navajazos o por dispararle con una pistola, que podría haberlo hecho sin ningún problema. Sinceramente, viendo el vídeo da toda la impresión de que cargarse a Rajoy es más fácil que coser y cantar, y no creo que en estos tiempos de atentados yihadistas con autoinmolaciones incluidas convenga evidenciar estos agujeros insondables en las medidas de seguridad de nuestros gobernantes. No es por nada, vamos. Solo por no dar ideas.

martes, 10 de noviembre de 2015

POR LA FUERZA

Tropas del General Batet utilizan la artillería contra el Palacio de la Generalitat tras proclamar Companys el estado catalán en 1934

Si algo hemos aprendido de la Historia es que cuando un conflicto se encona y las posiciones de las partes se tornan irreconciliables, la solución termina llegando de la mano de la violencia. Ello forma parte de la naturaleza humana y no hay que rasgarse las vestiduras.

También sabemos, por siglos de experiencia, que, una vez hablan las armas, siempre se impone el más fuerte, con razón o sin ella.

Por ello no se entiende la preocupación de muchos tras la aprobación ayer por el Parlament de la moción de inicio del proceso separatista. Si, como asegura Mariano Rajoy, hay una voluntad inequívoca de frenar la “desconexión” catalana, nadie debería temer por la integridad territorial de España, pues salta a la vista la descompensación de fuerzas entre el Gobierno de la Nación y la comunidad autónoma díscola.

En este contencioso, como en tantos otros en la accidentada trayectoria de nuestra patria, lo de menos es la verdad histórica o tener la ley a favor. Aquí lo primordial es demostrar una voluntad de acero (que no está claro que exista) y, ante todo, disponer de tanques, artillería y bombarderos, que es lo que les falta a Mas, a Junqueras, a la Forcadell y a la zorra que los parió.

La historia avala la inequívoca españolidad de la región catalana, que jamás llegó a ser una entidad política ni a gozar de independencia formal. España está legitimada constitucionalmente para plantar cara al secesionismo. Pero es que además, y es lo que importa a efectos prácticos, el Gobierno español tiene un ejército y la Generalitat no. Solo hace falta convencerse de que, llegadas las cosas a cierto punto, no quedará otra que aplastar físicamente la rebelión catalanista. Un despliegue relámpago de las Fuerzas Armadas en Barcelona pondría fin a esta provocación de forma inmediata y mucho menos cruenta de lo que pueda pensarse.

Mientras no nos mentalicemos de que ya es hora de poner encima de la mesa nuestro potencial militar, nuestra superioridad física, jamás se arreglará satisfactoriamente este problema. Cualquier otra solución administrativa, jurídica o económica, incluida la suspensión de la autonomía (que me parece razonable como paso previo), está condenada al fracaso, a ser pan de hoy y hambre para mañana.

Cataluña es como un niño pequeño enrabietado con el que ya no cabe otro argumento que el de unos buenos azotes en el culo.

Cataluña está pidiendo sangre y el deber de España es atender de una vez tan acuciante petición.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

¡UNA ESPAÑA FUERTE Y UNIDA!


El españolismo del líder afroamericano emocionó a nuestro monarca


En el encuentro, ayer, entre S.M. Don Felipe y el Presidente de Estados Unidos, este declaró solemnemente: “Estamos profundamente comprometidos a mantener la relación con una España fuerte y unida”, en fina alusión a las elecciones catalanas de la semana que viene.

Grande y unida. Casi lloro de la emoción. ¡Ni José Antonio Primo de Rivera!

Estas declaraciones se enmarcan en la intensa campaña de Rajoy para recabar apoyos internacionales a la unidad española frente al dislate separatista. En un sentido similar, aunque en tono más aséptico, se pronunciaba a principios de mes la canciller alemana Ángela Merkel: “Los tratados de la UE garantizan la soberanía y la integridad territorial de cada estado" (…) “Es muy importante que se respete la legalidad internacional”.

A uno le entran tentaciones de agradecer a los dos grandes mandatarios sus hermosos gestos a favor de la incolumidad de nuestro territorio, pero igual habría que preguntarse hasta qué punto son sinceras y desinteresadas sus rimbombantes declaraciones, máxime cuando ninguno de ellos tiene la más mínima noción (ni interés en adquirirla) sobre la trayectoria histórica de los condados catalanes y de la Corona de Aragón, y además se trata de un asunto de estricta política interna.

No puede obviarse que nuestras importaciones procedentes de los Estados Unidos han repuntado en los últimos tres años y que las inversiones españolas en compañías gringas han experimentado un reciente y extraordinario crecimiento que se espera que continúe. La súper potencia norteamericana es también la primera inversora extracomunitaria en nuestro maltrecho país, con el 13% del total.

En definitiva, sería pecar de ingenuos (por emplear un término neutro y biensonante) suponer que las encendidas palabras del negrito Barack nos van a salir gratis. Mi intuición me advierte que no son más que la contraprestación al gobierno español por algún acuerdo comercial especialmente suculento para el Tío Sam.

Y Alemania, parecido.

Tengamos muy clarito que si la región de Cataluña se acabara segregando de España -Dios no lo quiera y los buenos españoles no lo permitan- , los yanquis y los germanos no tendrían el menor empacho en reconocer el nuevo estado catalán independiente. Todo dependería una vez más de cómo les salieran las cuentas.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

ELOGIO Y MATIZ A LA REFORMA DE LA LOTC

Ayer el PP inició en el Congreso la tramitación de una reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (LOTC) para permitir que este tribunal pueda imponer multas coercitivas e incluso inhabilitar a las autoridades públicas que incumplan sus sentencias, así como encomendar al Gobierno de la nación la ejecución subsidiaria de las mismas.

Aunque el Gobierno no ha reconocido oficialmente que esta medida está concebida para frenar los planes separatistas de Mas y sus socios, y, más en concreto, para atajar una posible declaración unilateral de independencia del parlamento catalán, todos sabemos que este es su verdadero fin, e incluso algún cargo del PP ha hecho expresivas declaraciones en este sentido, como las del portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, o las del propio candidato a la presidencia de la Generalidad, Xavier García Albiol, que ha advertido a los secesionistas que “la broma se ha terminado”.

De la forma más sintética posible, me gustaría dedicar un aplauso y, a la vez, hacer algunos matices a esta iniciativa de los populares.

El PP pretende obligar a los separatistas catalanes a cumplir todas las sentencias del Tribunal Constitucional

Un aplauso porque se trata de una reforma imprescindible de la LOTC, ya que ésta regula de forma demasiado escueta y genérica los mecanismos de ejecución de las resoluciones del tribunal de garantías constitucionales. Además, aunque la mayoría piensa que las multas y suspensiones se han pensado solamente para neutralizar una eventual declaración de independencia, lo cierto es que estos instrumentos ofrecen muchas más posibilidades, y, de hecho, van a permitir obligar al ejecutivo catalán a cumplir cualquier tipo de sentencia del alto Tribunal, y en especial las dictadas en materia de lengua y educación, ignoradas sistemáticamente por los nacionalistas.

La reforma es un acierto porque dotará al Estado del engranaje jurídico necesario para hacer frente a la chulería de Mas y sus mariachis, que ya han declarado en innumerables ocasiones que no están dispuestos a acatar las normas y las sentencias que supongan un obstáculo al proceso independentista.

Pero la medida merece también, si no reproches directos, sí algunas importantes matizaciones.

El primero de ellos es que responde, una vez más, al patético empeño de Rajoy en arreglar el problema catalán con argumentos puramente jurídicos y económicos, sin apelar en ningún momento al rico argumentario histórico que desmantela las patrañas separatistas. Da la impresión de que para el PP el único motivo por el que Cataluña no debe independizarse es porque sería ilegal (y en esto incide la reforma) y porque sus empresas perderían dinero como consecuencia, por ejemplo, de su abandono forzoso de la Unión Europea. Estas ideas está muy bien manejarlas, y reconozco que Rajoy ha gestionado esta estrategia de forma acertada, en especial su interlocución con la canciller alemana, pero la lucha contra los planes de ruptura de los enemigos de nuestra Patria no puede quedarse ahí.

Otro matiz es el indiscutible oportunismo del proyecto, en vísperas de unas elecciones generales más que problemáticas para el partido de centro-derecha. Salta a la vista que se trata de un guiño a sus potenciales votantes, normalmente sensibilizados (aunque no como debieran) con  el tema de la unidad de España.

También cabe poner en duda la eficacia de la futura norma, pues en la proposición de ley tan solo se señala que el Tribunal Constitucional “podrá” imponer las multas o acordar las inhabilitaciones a las que nos hemos referido. Quienes trabajamos diariamente en la redacción y tramitación de normas jurídicas y disposiciones administrativas conocemos bien el truco del almendruco del “podrá” y sus implicaciones prácticas, que, en este caso, pueden traducirse en que el Tribunal presionará o no a los catalanes díscolos según le convenga o según determine el Gobierno de turno (ya sabemos de su “independencia”) y en que esta rimbombante reforma, si progresa, termine convertida en papel mojado.

Más matices. Reconozco que a mí cualquier normativa de este tipo me va a dejar insatisfecho, porque lo que me gustaría de verdad es ver a Mas, a Oriol y a Tardà colgados de una encina, pero por lo menos reconozcamos que la cuantía de las posibles multas (entre 3.000 y 30.000 euros) es ridícula. Estas cantidades son tan simbólicas que podrían recaudarse en media hora pasando la barretina en una Diada.

Para terminar, hay que saber leer entre líneas esta proposición de ley. Por desgracia, su intención de fondo es evitar a toda costa tener que recurrir a la suspensión de la autonomía prevista en el artículo 55 de la Constitución para cualquier comunidad autónoma que “no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España”, cuando esta solución (junto con la de la encina) es de las más idóneas para acabar con las maquinaciones de la ralea catalanista.

viernes, 10 de octubre de 2014

0% DE ANTIABORTISTAS

A Rajoy el cabreo de la minoría Provida no le hace ni cosquillas


Según una reciente encuesta del CIS, los tres temas que más preocupan a los españoles son el paro (75,3%), la corrupción y el fraude (42,7%), y la economía (28,8%).

La ley del aborto, según este sondeo, inquieta ni más ni menos que al 0% de nuestros compatriotas. 

El estudio del CIS se hizo en la primera semana de septiembre, antes de que el Presidente del Gobierno anunciara la retirada del proyecto de ley de Gallardón.

A ver si nos enteramos de una vez de que Rajoy no es ningún idiota y si ha dado marcha atrás con la reforma del aborto es porque está seguro al cien por cien de que la práctica totalidad de sus votantes tiene una postura flexible con este asunto o se la trae al pairo (que no sé qué es peor).

Mariano no va a sufrir castigo electoral alguno por haber renunciado a la ley de los dos supuestos. El electorado del PP es abortista o, mejor dicho, no es antiabortista.  

Hoy la derecha es como el resto de la sociedad española, a la que no quita el sueño la matanza de niños inocentes en el vientre de sus madres, a excepción de cuatro providas del Opus y de dos o tres exaltados como yo.

La semana pasada me contó un amigo que su madre, católica a machamartillo y votante pepera desde la Transición, le había asegurado que en las elecciones de 2015 iba a cambiar su voto por lo del aborto. Y añadía mi amigo: “Neri, yo eso, igual que Santo Tomás, hasta que no lo vea no lo creo”.

Yo pienso igual. Ni un puñetero derechista va a alterar sus costumbres de sufragio por ninguna cuestión relacionada con la interrupción del embarazo y menos teniendo en cuenta las patéticas alternativas existentes y la amenaza del coletas por la izquierda.


Más sobre el aborto en La pluma viperina: Notas rápidas sobre el aborto

martes, 30 de septiembre de 2014

LOS DOS "RECURSOS" DE RAJOY

Abogados del Estado tras presentar las impugnaciones ayer

Llevamos meses oyendo hablar de los "recursos" que el Gobierno ha interpuesto ayer ante el Tribunal Constitucional contra la ley de consultas catalana y la convocatoria del plebiscito secesionista. Con ocasión de su admisión a trámite, los medios de comunicación han profundizado algo más sobre los instrumentos impugnatorios utilizados por el Ejecutivo, pero, salvo muy raras excepciones, la información facilitada por la prensa es insuficiente, inexacta y técnicamente incorrecta, sobre todo cuando se afirma que han sido sustanciados “dos recursos de inconstitucionalidad”. Por ello hoy vamos explicar con detalle y de forma sencilla qué han presentado exactamente los abogados del estado ante el Alto Tribunal, qué fundamentos jurídicos han utilizado y cuáles van a ser las consecuencias.

La Constitución Española regula en sus artículos 161 y siguientes las funciones del Tribunal Constitucional. Este órgano jurisdiccional tiene las siguientes competencias específicas: 

- Conocer del recurso de amparo (por violación de derechos fundamentales de los ciudadanos).

- Conocer del recurso de inconstitucionalidad contra leyes y normas con fuerza de ley.

- Resolver los conflictos de competencias entre el Estado y las comunidades autónomas y los de estas entre sí. El conflicto de competencias supone que si una comunidad autónoma dicta una norma o resolución irrespetuosa con el reparto de competencias, el Gobierno puede dirigirse al Tribunal Constitucional para que se pronuncie sobre la titularidad de la competencia afectada y anule, en su caso, la disposición. 

- Conocer de la cuestión de inconstitucionalidad, que consiste en que si cualquier juez o tribunal está juzgando un caso y considera que una norma es contraria a la Constitución, debe elevarla al Tribunal Constitucional para que la anule si procede.

Por último, el famoso artículo 161.2 atribuye al Tribunal Constitucional una competencia de carácter genérico, que es resolver las impugnaciones que haga el Gobierno de cualquier disposición o resolución adoptada por una comunidad autónoma y que pueda violar la Constitución. Esta impugnación especial tiene la virtud de suspender de forma automática la disposición o resolución de que se trate durante cinco meses, tras los cuales el Tribunal deberá confirmar o levantar la suspensión a no ser que ya haya dictado sentencia.

Decimos que es genérica o transversal porque tiene por objeto tanto leyes como decretos o simples resoluciones o actos administrativos de la correspondiente comunidad autónoma, por lo que se refiere tanto al recurso de inconstitucionalidad (que solo cabe contra leyes) como a los conflictos de constitucionalidad (con ocasión de una ley o de cualquier resolución), así como a la impugnación directa de un decreto o de un acto administrativo autonómico. En este último caso (desarrollado en el Título V de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional) no procede hablar técnicamente de recurso, pero en todos los supuestos indicados cabe invocar la suspensión prevista en el 161.2. 

¿Qué ha hecho entonces el Ejecutivo de Mariano Rajoy? 

Pues por una parte ha interpuesto un recurso de inconstitucionalidad contra el Título II y varios preceptos de la ley de consultas y, por otra, ha formulado la impugnación regulada del Título V de la LOTC contra el decreto de convocatoria (un recurso no era posible al carecer de rango legal). En los dos escritos ha solicitado la suspensión automática del artículo 161.2 de la Carta Magna. Ambas impugnaciones han sido admitidas a trámite por el Tribunal Constitucional y, en consecuencia, han quedado sin ningún efecto jurídico, hasta que recaiga sentencia o al menos durante cinco meses, la ley, la convocatoria y cualquier acto que pueda dictarse en ejecución o aplicación de las mismas.

El fundamento jurídico del recurso de inconstitucionalidad ha sido simplemente que las consultas reguladas en la ley catalana son referéndum encubiertos, por lo que se incurriría en un fraude de la Constitución, toda vez que la autorización de la convocatoria de referéndums es una competencia exclusiva del Estado según los artículos 23, 81, 92 y 149.1.32 del texto constitucional.

En cuanto al escrito de impugnación del decreto de convocatoria, se repite el anterior argumento y se añade que la convocatoria en sí “atenta contra la atribución de la soberanía nacional, que corresponde al pueblo español” y contra la “indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles” (artículos 1.2 y 2 de la Constitución).

domingo, 27 de julio de 2014

FAROLES Y TEATRILLOS




En cualquier proceso de negociación, desde el regateo en una medina hasta los debates de estado, se suelen utilizar, de forma más o menos refinada, una serie de trucos más viejos que el mundo, que, en teoría, debería detectar hasta un niño. Uno de ellos es el farol, que consiste en condicionar a los interlocutores con un envite falso, con la amenaza de algo que en realidad nunca se va a llevar a cabo. Otra añagaza muy clásica, que todos hemos utilizado alguna vez con nuestro jefe cuando metemos la pata, es pintar un panorama tenebroso de la situación, con múltiples problemas aparentemente irresolubles, para anunciar después sonrientes que todo está arreglado excepto nuestro “pequeño” error, que también es grave, claro, pero el jefe se queda tan aliviado al ver que la cosa no es tan chunga como pensaba, que ni se enfada ni nos bronquea.

Hay quien afirma que Artur Mas viene usando ambas triquiñuelas con el asunto del referéndum del 9 de noviembre, porque en realidad nunca ha pensado en serio celebrar esta consulta, sino solo tensar la cuerda para que Rajoy transija con una reforma de la Constitución que consagre el modelo federal, y/o con diversos privilegios económicos y financieros para Cataluña.

Se dice que en la reunión del miércoles que viene, Rajoy se va a bajar los gayumbos para desactivar un plebiscito que el Molt Honorable nunca se habría atrevido a realizar. Y esto a pesar de que lleva un año piando que no hay nada que hablar ni negociar.

Es más, algunos piensan que todo ha sido un teatrillo conchabado hace mucho tiempo y a nuestras espaldas entre ambos presidentes, para que ahora respiremos todos tranquilos, pensando, uy, menos mal, todo sea para que no se separe Cataluña.

A parte de la opinión que esta clase de chanchullos me pueda merecer (por ejemplo, que los políticos nos tratan como a subnormales), yo me pregunto por las consecuencias prácticas de la situación si resulta ser como la he descrito. Si el día 30 Rajoy acepta dar más pasta o más autonomía a los catalanes a cambio de aparcar el sueño secesionista, tanto el Gobierno de España como Artur Mas van a enfrentarse a una serie de problemillas que no quisiera para mí, en forma de cabreo contundente de los nacionalistas de Esquerra, que esos no van de farol con lo de romper la baraja de la unidad de España, y de castigo electoral a Mariano infligido por millones de españoles que se niegan a ver mermados sus derechos fiscales y ninguneadas sus comunidades autónomas. 

Aunque es posible que los actores de la farsa ya hayan hecho números y les salga a cuenta el resultado final, a pesar de las pérdidas. 

¿Qué creéis que va a pasar en el encuentro fatídico? 


Más sobre este tema en La pluma viperina:

- ¿Por qué Cataluña es parte de España? (por Alco)
- La tormenta separatista en Cataluña
- Independentistas 
- Estado federal 
- Copla a Artur Mas

miércoles, 2 de octubre de 2013

HETEROGÉNEO PP

Conozco personalmente a muchos militantes del Partido Popular, con los que tengo distintos tipos de vinculación, que van desde la amistad personal a la relación profesional, pasando por la de simples conocidos, y si algo tengo claro, y resulta bien significativo, son las abismales diferencias ideológicas que existen entre los afiliados de base y los cargos con responsabilidad en el partido o en el gobierno.

Cuanto mayor nivel de responsabilidad ostenta un pepero, cuanto más cerca está de la cúspide o mejores relaciones mantiene con la élite del partido, más me cuesta enterarme, cuando hablo con él, de qué ideas políticas tiene. Yo diría más bien que estas personas carecen de ideas definidas de cualquier tipo, aferrándose siempre en su conversación a cuatro abstracciones ideológicas o a criterios de oportunidad. Son, por así decirlo, muy de centro, muy asépticos, muy diplomáticos, muy democráticos, muy sensibles, muy sostenibles, muy solidarios y muy conciliadores, no sé muy bien si porque se callan lo que piensan o porque realmente no creen en nada fijo o no creen intensamente en nada.

Esta actitud, que todos vemos cada día en los miembros del PP más mediáticos, contrasta demasiado con la de los afiliados anónimos, los de a pie de calle, los que simplemente tienen el carnet o, incluso, con la de muchos cargos electos de esta formación de centro-derecha en pequeños municipios. De mis charlas con la mayoría de ellos rápido deduzco que son gente “de orden” y más fachas que el Cid; que simpatizan, con más o menos disimulo, con el régimen franquista; que les repugna la inmigración y que tienden a posicionarse sin cortarse un pelo a favor de los sectores más favorecidos de la sociedad, exhibiendo un conservadurismo impenetrable que solo se torna en liberalismo a la hora de defender el laissez faire de los empresarios. Hasta los peperoni más infraempleados y explotados siguen defendiendo que la patronal haga lo que le venga en gana, en una especie de síndrome de Estocolmo similar al del negro Stephen (Samuel L. Jackson) en Django desencadenado

Así que no sabe uno a qué carta quedarse con esta extraña heterogeneidad. ¿Cuál es el verdadero espíritu de la formación liderada (en teoría) por Mariano Rajoy?  Si entendemos que es el de sus dirigentes (y el del programa), habrá que convenir en que las posturas ideológicas personales de miles y miles de militantes de base se encuentran en las antípodas de las oficiales del partido. Si en cambio consideramos que el auténtico sentir del PP se encuentra encarnado por sus miembros más sencillos, por los concejales de los pueblicos de 500 habitantes y por las masas de afiliados que solo van a los mítines y luego al vermú, habrá que pensar que los mandamases están dismimulando sus auténticos objetivos, fingiendo prudencia por lo mucho que tienen que perder a diferencia de los peones. Cualquiera de las dos alternativas me inquieta.

miércoles, 26 de junio de 2013

UNA CONCEJALA MUY ESPECIAL

Esta noticia sobre mi ciudad ha saltado a todos los medios nacionales. En las próximas semanas una joven con síndrome de Down, que figuraba con el número 18 en las listas del PP de las últimas elecciones, se convertirá en concejala del Ayuntamiento tras la renuncia del presunto chorizo Jesús García Galván. Será la primera persona discapacitada psíquica (reconocida) que ejerce un cargo de edil en una capital de provincia.

Este curioso suceso, del que aún nadie ha osado hacer valoraciones críticas, debería sorprender como mínimo a cualquiera que no sea un hipócrita. Me parece perfectamente legítimo que los vecinos de mi ciudad se pregunten si una mujer con semejante anomalía intelectual se encuentra realmente capacitada para ejercer un cargo público de esa naturaleza en un municipio de casi 350.000 habitantes, es decir si cabe esperar de ella no ya una adecuada preparación para el puesto y un conocimiento básico de los rudimentos de la política municipal, sino la suficiente madurez, independencia personal, equilibrio emocional, autocontrol, habilidad social, soltura y sagacidad para defender sus posturas, por ejemplo, en los debates del Pleno.

Por supuesto defiendo la integración social de los minusválidos, lo que incluye su normalización laboral en la medida que se garantice la compatibilidad de sus limitaciones con los requerimientos del puesto de trabajo. Y me refiero tanto a las discapacidades físicas como a las psíquicas, pues de igual modo que resulta obvio que un señor en silla de ruedas difícilmente podría ser albañil o una mujer sordomuda no podría prestar un servicio de atención telefónica, también debería serlo que un esquizofrénico no pueda trabajar de maestro de Primaria ni un retrasado mental de directivo de la NASA.

Reconozco sin embargo que las limitaciones intelectuales resultan mucho más subjetivas que las físicas, como lo demuestra el hecho de que subnormales notorios (aunque sin certificado de discapacidad del organismo competente) han desempeñado o desempeñan en la actualidad enjundiosas responsabilidades incluso en el ámbito de la política. De hecho yo me pregunto sinceramente si la nueva concejala de mi ciudad de verdad será menos competente para la gestión pública que Zapatero y Rajoy, por poner dos de los muchos ejemplos que se me ocurren.

El alcalde y la nueva concejala
Pero la miga del asunto está en que nuestro alcalde metió en las listas a esta persona únicamente por motivos cosméticos, como guiño políticamente correcto al reto de la integración de discapacitados, aunque resulta que hizo mal sus cálculos y la colocó demasiado arriba al no prever una victoria tan rotunda en las elecciones ni la futura dimisión de uno de los ediles. Una maniobra parecida, aunque por fortuna mejor calculada, fue la de incluir con el número 26 al hijo de un conocido patriarca y mediador gitano, si bien hemos de admitir que ni un calé habría mangado la pasta que (presuntamente) se ha llevado el munícipe recién procesado.

Lo que pasa es que la mujer que ahora accederá a este cargo público padece una discapacidad reconocida y certificada cuyos rasgos característicos todos conocemos, lo que a mí por lo menos me lleva a pensar si los vecinos de mi ciudad no tenemos derecho a un regidor más capacitado e inteligente, toda vez que, aunque no vaya a dirigir un área, el desempeño de una concejalía en una ciudad de este tamaño se supone que reviste ciertas complejidades que, en fin, no me parecen muy abordables por una persona con este trastorno genético.

Ella es auxiliar administrativo del Ayuntamiento (desconocemos si por oposición) y al saberse la noticia muchos medios de comunicación se han apresurado a subrayar que “cumple perfectamente con su trabajo y se encuentra muy integrada con el resto del personal”, algo que jamás habrían dicho si la nueva concejala no fuera down. Del mismo modo preveo que, atenazada por la dictadura de la corrección política, ni la propia oposición, siempre furibunda contra el alcalde y su equipo, se atreverá a criticar la tarea de gobierno que pueda llevar a cabo esta mujer, aunque estén en total desacuerdo con sus decisiones (en caso de que las tome ella misma) o aunque merezca ser criticada, pues preferirán no parecer nazis.

A quienes defienden con entusiasmo su acceso a la política municipal argumentando razones de oportunidad, de imagen o incluso asegurando que es capaz para el puesto, yo les preguntaría si también considerarían oportuno o posible que un down llegara, por ejemplo, a la presidencia del Gobierno, y si piensan que lo merecería objetivamente en comparación con otros posibles candidatos. Me gustaría saber hasta qué límite puede llegarse encomendado responsabilidades políticas a discapacitados intelectuales para dar ejemplo de integración social. ¿Por qué con una concejalía de mi ciudad muchos lo ven bien pero quizá no se entendiera con la titularidad de un Ministerio? ¿Quién decide hasta dónde son tolerables estas operaciones propagandísticas?

viernes, 26 de octubre de 2012

SINDICATOS, HUELGA Y REFERÉNDUM

En estas concentraciones se les ve la patita a los sindicatos
Queda ya demasiado lejos aquel tiempo en que los sindicatos de clase abanderaban la lucha contra las injusticias laborales forzando legislaciones más equitativas y humanitarias. Ahora, convertidos en un lobby de intereses bastardos, en gigantescas máquinas burocráticas al servicio del capitalismo, en la carísima coartada de políticos y empresarios, han perdido toda su legitimidad y puede afirmarse sin titubeos que son un enemigo más de los trabajadores.

Muchos “sindicalistas” son bien conscientes de la caída en picado de su prestigio y de que ya no merecen ese nombre. Se han dado cuenta de que gran parte de los asalariados no solo no se siente representada por ellos, sino que –como es mi caso– no acudiría jamás a ninguna de sus convocatorias para evitar sentirse manipulada por gentuza vendida al mejor postor. Una prueba de su propio complejo de culpabilidad y, a la vez, de su vileza son las concentraciones “espontáneas” que cada viernes celebran ataviados de negro algunos compañeros en mi centro de trabajo. Estas manifestaciones son promovidas y orquestadas por los sindicatos, que, sin embargo, se han conchabado para no aparecer oficialmente como convocantes (impulsando plataformas satélites) y para no exhibir pancartas ni emblemas identificativos de sus sucias siglas. Pero poco a poco hasta los manifestantes más tontos se están dando cuenta del pastel.

Otra muestra de su demagogia es el ridículo ultimátum que lanzaron al Gobierno amenazando con el segundo paro del año, el del 14 de noviembre, si no se convocaba inmediatamente un referéndum sobre los recortes. Resulta obvio que la política de tijeretazos del amigo Rajoy es improvisada, injusta y carece de criterio, por lo que se comprenden la crispación social y las protestas ciudadanas. Pero lo que es para reír por no llorar es que los botarates cocos y ugeteros pidan una consulta popular sobre estas medidas. Si lo que quieren es convocar una huelga y joder más el país, que la convoquen y punto, que nunca han necesitado demasiadas excusas para traicionar a los trabajadores y machacar sus intereses, pero, por favor, que no se descojonen de nosotros con el rollo del referendo.

¿En qué cabeza cabe que un Ejecutivo se plantee siquiera someter a consulta pública sus decisiones de restricción fiscal o salarial? Acertadas o –como en este caso– disparatadas, hay determinaciones políticas que por su naturaleza procede adoptarlas discrecionalmente, sin consultar ni preguntar y mucho menos a los perjudicados directos de las mismas. El resultado de la posible consulta es tan obvio que parece propio de un anormal pensar en plantearla. ¿Qué se pensaban los mafiosos de Cándido y Toxo que iba a responder la gente en su estúpido plebiscito? “Sí, sí, yo voto a favor de que me bajen el sueldo y me suban la luz, la gasolina y los impuestos”. Vamos, hombre, un poco de seriedad.

Dos enemigos de los trabajadores
La democracia, señores sindicaleros, no consiste en consultar a los ciudadanos sobre cada paso político a dar. La piedra angular de la democracia genuina es el interés general, y las decisiones que hay que tomar para alcanzarlo unas veces exigen un consenso y una valoración ecuánime de las diferentes opiniones en juego, y otras es preciso lanzarse a la piscina sin hacer preguntas, desoyendo las quejas y reproches de los sectores afectados si responden a meros intereses particulares.

No digo con esto que los recortes del PP se ajusten al interés general, pero sí que las protestas ciudadanas, que, por supuesto son muy legítimas, surgen del interés particular que tenemos cada uno de nosotros en no vivir peor que antes. Por eso, como el Gobierno sí cree que sus políticas de ajuste van dirigidas a salvar la economía general y a mejorar la sociedad, es absurdo pedirle que haga un referéndum.

Es como si le preguntamos a un niño pequeño si quiere que le pongan una inyección. El crío dirá que no y echará a correr, tanto si la inyección es un antibiótico para curarle la gripe como si la jeringuilla lleva cianuro. En ambos casos preguntarle es una idiotez.

Más sobre los sindicatos en La pluma viperina

miércoles, 26 de septiembre de 2012

MARRANO DE BELLOTA

Me comentan la noticia aparecida en 20 minutos: Rajoy se gasta 1000 euros en la cena del vuelo a la Eurocopa. Como la noticia habla por sí misma, no aburro con su transcripción a nuestros lectores, ni con otras obviedades, sino con unas simples conclusiones que les animo  a completar:

PREMISAS
  1. En el vuelo a Polonia, de unas dos horas, consumieron, además de la cena a base de jamón de bellota a 190 euros el kilo, solomillo y rodaballo (!Toma austeridad, Soraya!), siete botellas de vino y diez cervezas entre seis personas. Por lo tanto, de media, cada uno se pimpló más de una botella de vino y dos cervezas en un lapso de aproximadamente 120 minutos.
  2. Si tenemos en cuenta que, en el viaje a México, entre treinta y dos personas se metieron al cinto 24 botellas de vino, dos de güisqui Cardhú y otras dos de Johny Walker, tres de ron Brugal y dos de Beefeater, cada uno bebió casi una botella de vino y unos dos cubatas muy bien cargados.
CONCLUSIONES

  1. Rajoy es lo que, en el pueblo de mi abuela, llaman un tío tragón capaz de hincharse a cenar y a beber en dos horas. Vamos, ni en mis noches amorosas con la señorita Bacardí era capaz de tanto.
  2. Rajoy y sus acompañantes tienen un serio problema de alcoholismo.
  3. Rajoy y sus acompañantes, además, tienen mal gusto con el ron y la ginebra. Deberían probar el Varón Dandy a granel pues nos saldría mucho más económico y con Coca-Cola les sabría mejor que el Brugal.
  4. Rajoy y sus acompañantes, en lugar de aprovechar los viajes para preparar las reuniones y trabajar, se dedican a celebrar botellones, de tal forma que llegan torzas perdidos. ¡Vaya usted a saber qué les manda hacer la Merkel y qué entienden ellos!
  5. Rajoy comparte con el Rey aficiones que explican la atrofia testicular de ambos.
  6. Ni a Mariano ni al Rey les gusta el vino del Penedés.
  7. El defecto del habla de Rajoy no lo podría solucionar un logopeda sino un terapeuta de alcohólicos anónimos.
  8. Rajoy, al igual que JuanCar, se deja barba para disimular las arañas vasculares de la cara, propia de los mejores clientes de Asunción.

(...)






        lunes, 24 de septiembre de 2012

        LA TORMENTA SEPARATISTA EN CATALUÑA


        Llevo unas semanas con mucho disgusto a cuenta del delirio separatista que ha detonado en Cataluña. Los nubarrones secesionistas son cada vez más oscuros y ya se escuchan los truenos de las manifestaciones multitudinarias y se atisban relámpagos en forma de amenazas mafiosas del presidente de la Generalidad, que envida con las cartas del soberanismo y de la independencia, según él muy distintas pero que yo no acierto a diferenciar. Todo apunta a que esta misma semana caerá ya el chaparrón de una proclama “soberanista” a la portorriqueña o a la escocesa, en el mejor de los casos, que nos traerá tarde o temprano la riada violenta de la escisión con el nombre que le quieran dar.

        Si los nacionalistas catalanes acabaran lanzando una declaración unilateral de independencia, o simplemente Cataluña incumpliera sus obligaciones fiscales, convocara un referéndum ilegal o maniobrara de cualquier modo contra los intereses generales de la nación española, procedería una reacción inmediata del Gobierno. Con la Constitución en la mano debería suprimirse la autonomía en base al artículo 155, como ya ha sugerido UPyD, y si ello diera lugar a algaradas o desórdenes, tendría que intervenir el Ejército, que para eso está, en cumplimiento de los artículos 2 y 8. Y el Ejército, ya se sabe, no dispara con pelotas de goma. Claro que si apartamos la vista de la Carta Magna y del Código Penal vigente, se abre todo un abanico de eficaces soluciones, pero prefiero no dejar volar mi imaginación…

        Mucho me temo, sin embargo, que el Gobierno español no haría nada más que, a lo sumo, lanzar pusilánimes advertencias. Poco puede esperarse del frailón pasmado de Rajoy, y eso los separatistas, que no son tontos aunque sí unos cobardes miserables, lo saben mejor que nadie, pues no en vano han esperado a tener sentado en Moncloa al presidente más tibio de toda la democracia para desencadenar su tormenta.

        Su único sentimiento es la pela

        Pero no solo han aguardado a tener en frente al enemigo más blandengue posible, sino que se aprovechan de la fragilidad de España a causa de la crisis económica, y, lo que es peor, instrumentalizan los padecimientos que la crisis ha traído a Cataluña para avivar el fuego de la traición a España. Llama demasiado la atención como en los últimos años los argumentos segregacionistas que esgrime buena parte de la sociedad catalana se centran exclusivamente en la balanza de pagos, en cuestiones fiscales y monetarias, y en el agravio y la asfixia económica a los que, según ellos, les está sometiendo el estado español. Ya no se les oye, como hace no tanto tiempo, defender su soberanía con esa amalgama exaltada y sentimental de argumentos patrióticos pseudohistóricos, con esa verborrea romántica en la que se mezclan el “Reino” de Cataluña, la Guerra de Sucesión, los Decretos de Nueva Planta, la Renaixença, Macià, Companys y toda la retahíla que compone su historia lunática y manipulada de los putos Països Catalans. Ahora a los nacionalistas catalanes y a los miles de ciudadanos que salen a la calles de Barcelona a pedir la independencia solo se les escucha la cantinela machacona de que la pela es la pela, de que marchándose vivirían mejor, habría más trabajo, ganarían más y pagarían menos impuestos.

        Sería imposible hacerle justicia
        con el Código Penal vigente
        Solo hay un motivo por el que el separaratismo está ganándose a las masas: el chantaje materialista, la mentira de que Cataluña saldrá antes de la crisis si rompe sus lazos con España. Las muchedumbres de la Diada que chillan "Catalunya lliure" no albergan el más mínimo sentimiento nacional y les importa un bledo su historia. Solo quieren que les suban el sueldo y pagar la hipoteca.

        Lo que más pena me da es que en el resto de España y en mi región especialmente, cada vez es más habitual escuchar opiniones del estilo a “¿se quieren ir? ¡pues que se larguen de una vez y se mueran de asco”, o defendiendo la conveniencia de un referéndum “para solucionar el problema”. A la simpatía, afinidad o al menos tolerancia de cada vez más españoles no catalanes con la causa soberanista ha contribuido de forma decisiva la “colonización cultural” ejercida por el Fútbol Club Barcelona a través de los medios de comunicación. ¡Qué amargo es constatar que lo que no han conseguido los políticos ni el sentimiento catalanista del pueblo lo estén logrando la crisis financiera y el pan y circo del fútbol!

        domingo, 15 de julio de 2012

        PREFERÍA A ZP


        Me he propuesto no quemarme demasiado con temas que no puedo solucionar con solo quejarme en los pasillos, sobre todo ahora que ante mí se abre un horizonte nuevo y esperanzador. Toda la vida he estado convencido de que el sistema liberal patitocrático, mal llamado democracia, es una absoluta estafa que únicamente convence a tontos, ilusos, incautos y fanáticos sectarios que siempre apoyarán a su gurú independientemente de lo que diga o haga: «¿Cómo no va estar bien hecho? ¡Si son de mi partido!»

        Muchos de estos incautos, que hace ocho meses se echaron en manos de Mariano Rajoy y de Soraya Sáenz de Santamaría con el convencimiento ciego de que estos personajes serían capaces de arreglar los desmanes esquizofrénicos de ZP, aún siguen sin darse cuenta de su error y lo apoyan en tertulias televisivas, periódicos y tascas, demostrando que son unos auténticos burros incapaces de darse cuenta que lo mismo da el arsénico sociata que el cianuro pepero.

        Os está creciendo la nariz
        Algunos, y se dicen demócratas, utilizan como argumento que las urnas otorgan un cheque en blanco al gobernante para que haga lo que crea conveniente en sus cuatro años de legislatura. Otros echan la culpa de todo a los delirios de zapateriles cuando los peperos se hartaron a predicar que la situación en España era mucho peor de lo que reconocía el (des)Gobierno de entonces. ¿Acaso Mariano y Soraya no sabían en el berenjenal donde se iban a meter? 

        El caso es que recuerdo una serie de asuntos que criticaron en su día y prometieron no hacer como abaratar el despido, bajar el sueldo a los funcionarios, desmantelar la sanidad gratuita, aumentar los impuestos y las tasas, cobrar hasta por orinar...

        Y otra serie de promesas que ya han olvidado como ilegalizar los partidos etarras, derogar el mal llamado matrimonio homosexual y la ley del aborto y terminar con la mal llamada Ley de Memoria Histórica.

        Peperos contra el marimonio. Serán mariconazos.
        Y, en resumidas cuentas, tras siete meses, me toca seguir aguantando a una fea asquerosa y marisabidilla de vicepresidentE del Gobierno, a ministros gilipollas pero menos graciosos y payasetes que los sociatas, a Carrillo con su honoris causa y estatuas de La Pasionaria. Sé que la bajada de mi sueldo y el aumento de impuestos a las familias seguirá sirviendo para financiar a la ETA y que los españoles ni siquiera podrán morirse de hambre con la tranquilidad de que a dos admiradores de Ricky Martin o a dos camioneras de pelo en pecho se les antoje adoptar a sus hijos...


        Y, lo más grave de todo, que justifica cualquier acción contudente: cientos de niños, cada día, siguen siendo asesinados en el vientre de sus madres.

        El que tras cuatro años de mayoría absoluta amplió la ley del aborto
         con la legalización de las píldoras abortivas y la nueva fecundación artificial



        domingo, 6 de mayo de 2012

        EL RECORTE DE LOS SUEÑOS



        Nunca he creído que universalizar la educación superior sea la panacea de la transformación social, ya que ni en este país ni en ningún otro las castas antiguas que controlan los resortes del poder, los diez o doce clanes que manejan la banca, la economía y la sociedad permitirían jamás que el hijo de un albañil moviera los hilos de nada importante por muchas titulaciones que tuviera. Pero algo es algo, y honradamente hay que reconocer que el acceso de las clases más humildes a las aulas del Alma Mater ha permitido cambios de peldaño, subidas de escalafón, impensables hace no muchas décadas.

        Desde mi escepticismo hacia la cultura del pelotazo, pienso que aprobar una carrera al final es la única vía que tienen las familias de renta baja para dar un salto más o menos ambicioso desde posiciones de apretura, y trabajo manual y precario, a escenarios sociales más halagüeños, desempeñando una tarea intelectual y gozando de un cierto reconocimiento. Admitámoslo: gracias a una universidad mínimamente accesible, el hijo de un labrador que nació con el azadón escrito en la frente ha podido convertirse en médico por el simple procedimiento de hincar los codos. Miles de miembros de familias de economía muy ajustada consiguen puestos de trabajo de considerable relevancia y no menos prestigio merced a una beca, a tres o cinco años quemándose las cejas ante un flexo, o a su constancia ante los temas de una oposición.

        Por eso me ha escandalizado el reciente incremento, perpetrado por el PP, de eso que los profanos y los periodistas llaman “tasas” universitarias. Para un resquicio de democracia que había en España, para un modesto soplo de aire fresco que se notaba en el solar patrio, llegan los derechistas y se lo cargan sin contemplaciones. En el próximo curso, los estudiantes universitarios habrán de abonar entre un 15% y un 25% más por sus matrículas y la partida de becas del Ministerio de Educación se ha reducido a 1265 millones de euros, o sea casi 170 millones menos que el año pasado.


        Con la que está cayendo, las familias acuciadas por el paro y por la hipoteca tendrán encima que hacer un esfuerzo económico extra para que los chavales tengan la oportunidad de prepararse y formarse, y poder así, vete tú a saber cuándo, resurgir de las cenizas de la crisis con una licenciatura bajo el brazo y un horizonte digno. Pero Rajoy no solo contribuye a hundir nuestra economía con sus medidas ineficaces y serviles, con las que demuestra estar gobernando para los mercados más que para las personas, sino que también mata nuestras esperanzas e ilusiones.

        Cuando me informé sobre la subida de estos precios públicos, hubo sin embargo un aspecto que, a simple vista, me pareció positivo, cual es la penalización, aún mayor que antes, del coste de la matrícula para los alumnos que repitan asignaturas una y otra vez. Esta medida, que además se aplicará de forma atenuada en las carreras más difíciles (arquitectura e ingenierías sobre todo), resulta en principio interesante como criba de vagos y de inútiles que desperdician y encarecen los servicios universitarios. El problema es que hay que valorar esta decisión en su contexto, como un mero truco recaudatorio similar al de los radares en carreteras sin peligrosidad, que, además, pudiendo haberse implantado con justicia hace muchos años, se impone precisamente ahora, en el peor momento para los ciudadanos, convirtiéndose en la puntilla para las maltrechas economías familiares.

        Si no queda más remedio (que sí lo hay), habremos de soportar nuevas subidas de impuestos y de precios, y humillantes bajadas de sueldo y recortes de todo tipo, pero, por favor, no machaquéis el futuro y los sueños de nuestros jóvenes con vuestra tijera desaprensiva.

        martes, 17 de abril de 2012

        CRISTINA KIRCHNER Y MOE GREENE


        Decidme, amigos padrinófilos, ¿a qué escena de la primera película os recuerda la noticia de la expropiación a Repsol por el gobierno argentino de parte de la compañía YPF en contra los intereses españoles?

        Pues viendo el discursito y la actitud de la Kirchner a mí me ha venido a la cabeza la conversación entre Michael Corleone y Moe Greene sobre la venta del hotel-casino de este último:

        "- El Casino pierde dinero. Nosotros lo llevaremos mejor.

        - ¿Tú piensas que estoy acabado, Mike?

        - No tienes suerte.

        - Ja, vosotros, macarroni, me hacéis mucha gracia. Os hice el favor de traer a Freddy aquí cuando las cosas os iban mal y ahora queréis echarme…

        - Un momento. ¡Aceptaste a Fredo porque los Corleone financiaron la marcha de tu casino y porque pedimos a los Molinari que te guardaran las espaldas! Así que ahora vamos a hablar de negocios.

        - Sí, vamos a hablar, Mike, sabemos que estáis acabados. Los Corleone ya no podéis hacer el menor movimiento. El Padrino está enfermo y os han echado de Nueva York los Barzini y las otras familias… ¿Y qué queréis ahora, venir a mi hotel a quitármelo?, ¿es eso lo que pretendéis, Mike? ¡No! Llamaré a Barzini, pactaré con él y el hotel seguirá siendo mío.

        - ¿Por eso le pegaste a mi hermano en público?"
         
        En resumen, que la “peronista” platense se ha atrevido con esta operación tan hostil hacia España, a darnos la bofetada que el buscavidas de las Vegas propinó a Fredo a la vista de todos, simple y llanamente porque sabe que estamos acabados, que, pese a las bravuconadas de Rajoy, no podremos hacer ningún movimiento ni adoptar “medidas claras y contundentes”, que estamos enfermos y que las demás “familias” europeas no nos apoyarán.